El poder y la mentira


 
  • “¿Usted sintió alguna vez que tenía el ciento por ciento del poder?”, preguntó Eduardo Aliverti a Cristina Kirchner en el programa de Víctor Hugo, haciendo referencia al poder completo que le confería su cargo de presidenta. Cristina Kirchner se tomó un segundo para pensarlo y su respuesta sonó segura, aunque con cierta sorpresa: “No, en ningún momento, y si tuviera que ponerle un porcentaje diría que fue el 25 por ciento”. O sea que una presidenta elegida por el 54 por ciento de los votos tiene acceso sólo al 25 por ciento del poder y el 75 por ciento restante lo ocupa el uno o dos por ciento de la población que representa al poder económico. Una democracia donde el 54 por ciento tiene menos poder que el uno o dos por ciento tiene una falla grave.

Hay una forma de comprobarlo: la ley de medios propuesta por el Poder Ejecutivo durante su mandato fue discutida a lo largo de seis meses en todos los ámbitos de la sociedad, desde las universidades, los gremios y los barrios. Luego fue materia de intensos debates parlamentarios y en cada una de esas instancias recibió aportes y recortes. Al final el parlamento aprobó una ley para impedir la presencia de monopolios y situaciones dominantes en el mundo de los servicios de comunicación audiovisual. La ley nunca se pudo aplicar: ganó el 75 contra el 25 a pesar de que había sumado el respaldo de la mayoría del Parlamento y la mayoría de la sociedad.

Otra consecuencia que se deriva de la anterior y que demuestra cómo se ejerce esa forma de poder: Una parte de la sociedad –incluyendo a una parte de ese 54 por ciento que la había votado– fue convencida, por los mismos medios concentrados que iban a ser afectados por la desmonopolización, que eran neutrales, que la información amañada (periodismo de guerra) que producían era objetiva y veraz, aunque la generaran para defender sus intereses monopólicos amenazados por la ley. Toda la campaña contra la presidenta que había producido esa ley antimonopólica fue asumida como información objetiva y neutral aunque provenía de las grandes empresas de medios que serían afectadas por esa ley antimonopolio. Todas las denuncias de corrupción fueron originadas en esta puja. Mucha gente que las creyó, nunca tuvo el mínimo reflejo de duda, no se animaron a pensar que era una guerra declarada en defensa de privilegios e intereses amenazados. Hubo un efecto rebaño. Un reflejo consciente a creer lo que en cualquier contexto no podía ser creíble. Un rechazo a ver con criterio propio y, en cambio, asumir el criterio que devenía del poder. La verdad, o mejor dicho “el conjunto de reglas por las cuales se discrimina lo verdadero de lo falso y se ligan a lo verdadero efectos políticos del poder” (como señala Michel Foucault), está siempre relacionada con el poder. Otra vez la democracia donde gana el 75 por ciento del poder que representa al uno o dos por ciento de la gente contra el 25 por ciento del poder, que representa al 54 por ciento de los habitantes de un país.

La idea de la mentira es como una flor que se abre. Apenas se puede vislumbrar la relación de la mentira con los intereses del poder, va quedando al descubierto. Pero una gran cantidad de personas prefiere todavía aceptar en forma acrítica el producto que le ofrecen los grandes medios de comunicación concentrados. El contraste entre verdad y mentira es a veces tan grande que parece que hubieran elaborado la información para lobotomizados. En el último recital de La Renga hubo un homenaje a Santiago Maldonado y seguramente a él le hubiera gustado cuando el grupo cantó “ya que vas a escribir, dijo, cuenta de mi pueblo, pobreza y dolor sólo trajo el progreso, la cultura de la traición y los indios en los museos”. Y al final dice: “me preguntó de qué se ocupaban allá en la Capital, y yo sólo tuve palabras para definir la injusticia y que sólo aspiraban al fruto de la propia codicia”.

Desde la desaparición forzada de Santiago Maldonado, los grandes medios, los mismos que sostienen las acusaciones de corrupción contra el gobierno anterior, trataron de esconder la responsabilidad de este gobierno y de la Gendarmería con una cortina de mentiras que puso a prueba la estupidez blindada de mucha gente. La versión de que Santiago Maldonado había sido herido en un ataque guerrillero contra un puestero de la estancia de Benetton era de por sí absurda. La versión que difundió Jorge Lanata de que los mapuches recibían instrucción militar de los kurdos y de Isis demostraba la ignorancia de los servicios de inteligencia  porque los kurdos y las milicias de Isis son enemigos mortales. Esa misma información decía que los mapuches eran financiados por un importante banco desde Londres y cualquiera ve las casas humildes, casi chozas en las que viven. Gendarmería exhibió el armamento que les habían requisado como si se tratara de sofisticadas armas de guerra compradas con los millones que les llegan de Londres y lo que mostró fueron unas hileras patéticas de hondas y herramientas de labranza. Un disparate detrás de otro y, sin embargo, absurdo más absurdo van amasando el sentido común implícito para mucha gente, de que los mapuches están “montonerizados”, como dijo un Miguel Angel Pichetto, ya totalmente funcional al oficialismo.

La sociedad camina por un precipicio llevada por el gobierno sobre un fino hilo de mentiras, desde las corrupciones usadas como artillería de difamación, hasta las que demonizan a los mapuches que reclaman sus territorios y ahora detonan con un caradurismo que asombra el peritaje sobre el caso Nisman de la misma gendarmería defendida a capa y espada por el gobierno en el caso Maldonado. El resultado fue anunciado por Clarín mucho antes de que se llevara a cabo y casualmente coincide con el interés del gobierno macrista, aunque contradice todos los peritajes realizados con anterioridad por la junta médica y los peritos forenses de la Corte en condiciones mucho menos dudosas. Los 28 peritos de Gendarmería que firman el informe comprometen a toda la institución en conclusiones que no se pueden sostener, como la participación de dos asesinos que no explica cómo entraron ni cómo salieron del departamento y del edificio y sin que hubiera huellas ni señales que lo confirmen. Explica las manchas de sangre que demuestran el suicidio como esparcidas de esa manera por los sicarios para disimular, afirman que fue drogado pero no dicen cómo. No explican por qué usaron un arma conocida. Todos los elementos han sido forzados para llevar a una conclusión que sirva políticamente a este gobierno. El uso que darán al informe fue explicado por Elisa Carrió: “El gobierno de Cristina mató a Alberto Nisman”. Es el titular que buscan, lo único que les interesa.

Nunca podrán probarlo porque no existen pruebas y el peritaje de Gendarmería solamente se limita a forzar elementos para llevarlos a esa conclusión por los pelos. Pero el bombardeo mediático sirve a la estrategia del oficialismo de destruir al kirchnerismo y a la ex presidenta y más ahora en que Cristina Kirchner es candidata en las elecciones legislativas. La función de los medios, su asociación con el gobierno conservador para atacar a sus adversarios y defender a sus miembros ya es abierta y no existe ni siquiera la intención de disimularla. Y se completa con la persecución contra las voces disidentes en los medios como fue esta semana el despido de Roberto Navarro de C5N, como culminación de una larga lista de cierres de medios, aprietes con el retiro de la pauta pública y listas negras de periodistas que quedaron sin trabajo.

Las acusaciones de corrupción tendrían que generar por lo menos algunas dudas en cualquier persona razonable, fueron hechas por alguien interesado y no han encontrado ni el dinero K ni la ruta del dinero K. Las mentiras que se dicen sobre los mapuches y la desaparición forzada de Santiago Maldonado fueron tan evidentes como grotescas. Y este último peritaje, cuyo resultado fue anticipado antes de que se realizara, un resultado que fue reclamado por el gobierno porque lo necesitaba para que Carrió haga su campaña, tendría que hacer reflexionar a cualquier persona decente, a cualquier persona sensible o razonable. Pero estos procesos de propaganda mediática son capaces de alienar a personas razonables, decentes y sensibles. No importa que, al trabajar con la información, los medios concentrados no duden en usar la mentira para defender sus intereses. No importa que la mentira sea también la herramienta del gobierno para ocultar su responsabilidad en una desaparición forzada. La verdad es un tesoro manipulado por el poder. El 75 contra el 25. La democracia real, la que plantea igualdad ante la ley, igualdad de oportunidades, otra vez quedó muy lejos.

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“Bienvenidos al infierno” Hamburgo como metonimia política


Como ya resulta previsible, la cumbre del G-20 en Hamburgo -desarrollada en julio de 2017- fue significada por los discursos mediáticos dominantes como un triunfo de Europa con respecto al aislacionismo de Trump. Contra el “credo proteccionista trumpiano” y el “negacionismo climático”, la Unión Europea habría logrado consensuar la ratificación del pacto de París en materia de cambio climático y la reafirmación del “comercio libre” como bases irrenunciables de su desarrollo. La conclusión esgrimida, en resumen, es que la Cumbre ha resultado exitosa por arribar a unos acuerdos mayoritarios, a pesar del disenso de EEUU en estas materias.Una interpretación oficial semejante, sin embargo, apenas da cuenta del sentido de esos presuntos “logros”. Considerando que la Cumbre de París acerca del cambio climático consiguió un acuerdo in extremis que no tiene carácter vinculante, su ratificación también carece de fuerza de ley. En cuanto al consenso en torno al “libre comercio” no parece constituir más que una renovación del consenso neoliberal que ya prevalece en los gobiernos europeos. Hay razones, por tanto, para sospechar sobre el valor de los acuerdos conseguidos. Estrictamente, el G-20 ha operado como un ritual de alineamiento o, si se quiere, una declaración de intenciones del bloque europeo, del que se descuelga parcialmente el gobierno estadounidense.

Dicha interpretación también elude toda referencia a las graves omisiones del G-20, comenzando por la falta de debate en torno a las crecientes brechas entre ricos y pobres, las injusticias globales que contribuye a producir y sus intervenciones neocoloniales en las guerras que asolan Medio Oriente y parte de África. Tampoco contempla poner a debate el “credo librecambista” que, a efectos reales, no supone otra cosa que la consolidación de la desigualdad internacional de los términos del intercambio, el deterioro del tejido económico local y la primacía de las corporaciones trasnacionales y la gran banca a escala global. Cualquier objeción al dogma del “libre mercado” se convierte, según estos analistas, en una apología del “credo proteccionista”, como si los problemas endémicos del paro, el empleo precario, la pobreza y la exclusión social, la desigualdad socioeconómica, la desindustrialización, la protección y preservación del medioambiente, la concentración de riqueza o la regresividad tributaria se resolvieran mágicamente a partir de la autorregulación del mercado.

En la retórica neoliberal de los analistas, la Unión Europea representaría el siglo XXI, en contraposición al nacionalismo caduco de Trump. En efecto, en el análisis dicotómico que plantean, el nacionalismo derechista de Trump resulta indefendible. Lo que, en cambio, ni siquiera se plantea es la posibilidad de cuestionar un credo neoliberal que está arrasando lo que otrora conocimos como economía del bienestar, incluso si ese bienestar tuviera como contracara perversa el malestar de las periferias.

El presunto “éxito” de la Cumbre, por tanto, no significa nada distinto que la escenificación política de la hegemonía del neoliberalismo, del que EEUU dejaría de ser, al menos momentáneamente, su adalid. Desde otra perspectiva, sin embargo, interpretar esa escenificación como un “éxito” es insostenible. No sólo no se han abordado los problemas socioeconómicos y geoestratégicos fundamentales –constatando el autismo político de los gobiernos-, sino que no hay ningún signo de un cambio relevante de rumbo político. La respuesta del G-20 no es otra que seguir caminando hacia el abismo de la Europa del capital, fracturada en materia de derechos, militarizada en sus fronteras y lanzada a una nueva cruzada colonial.

Hay al menos otros cuatro elementos para juzgar la Cumbre como un fracaso rotundo. En primer lugar, las reuniones paralelas a tres bandas entre EEUU, Rusia y China, en las que se abordaron a puertas cerradas no sólo cuestiones militares o nuevas alianzas diplomáticas sino también un reparto geoestratégico que rivaliza con el protagonismo asumido por la Unión Europea, compensando el aislamiento político de EEUU. En segundo lugar, es dudoso que la ratificación de acuerdos comerciales y medioambientales preexistentes fortalezca a Merkel como mentora de la Cumbre, especialmente porque el desarrollo de una alianza tripartita paralela (el G3) podría reconfigurar la hegemonía mundial y debilitar seriamente la posición económica no sólo de Alemania sino de toda Europa, perdiendo probablemente a su mayor aliado militar o, cuando menos, reduciendo de forma significativa la colaboración mutua. En tercer término, el propio credo neoliberal se revela inconsistente, al admitir “el papel de los instrumentos legítimos de defensa en el ámbito comercial” (sic) o la necesidad de un “comercio justo” (sic), lo que no puede significar nada distinto a la legitimación de cierto intervencionismo estatal que pretendía excluir (como ya venía haciendo, a pesar de sus declaraciones en sentido contrario, con el salvataje billonario a la banca privada).

Finalmente, los numerosos disturbios producto del choque frontal entre policía y manifestantes arroja una imagen muy distinta a la que pretendía dar la anfitriona: no la vigencia del estado de derecho sino la evidencia de un estado policial que reprime con virulencia a quienes se enfrentan al actual orden mundial. La pretendida imagen de moderación policial frente a las protestas ha cedido a la imagen de una ciudad desierta y arrasada por las batallas campales que acompañaron toda la cumbre, con un saldo de cientos de heridos y detenidos. Con ello, la lección que Merkel pretendía dar al presidente turco Erdogán por su giro autoritario se ha visto frustrada de forma clamorosa.

-II-

Simultáneamente al desarrollo de la cumbre del G-20, otra Hamburgo irrumpía en la calle. Además de desarrollarse pocos días antes una cumbre social alternativa, poniendo en la mesa de debate aquellas problemáticas de primer orden que la cumbre oficial eludió, decenas de miles de activistas participaron en sucesivas protestas públicas, algunas encabezadas con el lema “bienvenidos al infierno”.

Es en este contexto donde Hamburgo constituye una metonimia política del presente: desplaza al antagonismo radical entre elites globales y movimientos sociales altermundistas. En efecto, Hamburgo se transformó en una ciudad tomada, lejana al adagio de las democracias parlamentarias y, en particular, al supuesto respeto a libertades fundamentales como el derecho de reunión y manifestación, así como a un principio de proporcionalidad en las actuaciones policiales.

Los discursos periodísticos dominantes se han limitado a repetir la versión oficial de los acontecimientos. Presentados los manifestantes como “violentos antisistema”, cualquier atisbo de crítica a la actuación policial se convierte ella misma en anti-sistémica. Si por su parte el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier ha condenado enérgicamente los disturbios “contra la cumbre del G20”, calificando a los que participaron en los mismos como “brutales delincuentes violentos” (sic), los medios se limitaron a señalar mayoritariamente en la misma dirección, como si los grupos disidentes estuvieran, ipso facto, excluidos de la ciudadanía y de toda representación política.

Lo que es peor: de las marchas pacíficas que se sucedieron en Hamburgo no se retuvo más que la dimensión espectacular de los enfrentamientos, pese al despliegue de un dispositivo policial extraordinario en el que participaron más de 20.000 agentes ante la concurrencia de unos 100.000 activistas. Las numerosas detenciones y las reiteradas cargas policiales, completamente desmesuradas, ya de por sí son indicativas de este blindaje en el que la protesta pública no tenía cabida en tanto demanda política. La reducción de esta demanda a un enfrentamiento entre “fuerzas del orden” y activistas reducidos a “delincuentes violentos” (mayoritariamente “extranjeros” según el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert) muestra a las claras el empeño gubernamental en desacreditar cualquier reivindicación colectiva como presunta desestabilización del orden público.

“Marcha radical”, “extremistas” que buscan crear el “caos”, “vandalismo antisistema” y “oleada de violencia” son las etiquetas preferidas de la prensa oficial, comenzando por “El País” y “El mundo” que, una vez más, no han dudado en tomar partido abiertamente por el G-20, sin el menor atisbo crítico. El mensaje repetido de fondo es claro: no hay lugar para la protesta pública que cuestione la globalización capitalista y exija transformaciones sociales profundas. Lo que no encaja con el consenso neoliberal no tiene cabida en la escena de esta extraña forma de “democracia sin democracia”.

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No procede decepcionarse ante estos discursos del establishment, ante todo, porque nunca suscitaron ilusión más que para unas elites globales que constatan lo sabido: sus prioridades políticas son completamente contrarias a las nuestras. Sus movimientos son cada vez más previsibles y, sin embargo, la virulencia represiva con la que actúan es signo de lo que pretenden evitar: la movilización colectiva de una ciudadanía disidente. Aunque insistan en que tomar la calle es inútil, el megadispositivo policial y el empeño con que han arremetido contra los grupos manifestantes en Hamburgo muestra que la protesta pública sigue siendo un medio central, aunque no exclusivo, para perturbar esta suerte de paz sepulcral en la que malvivimos.

La otra Hamburgo simboliza así la promesa de otro mundo posible y la reconstrucción de una resistencia global ante la globalización capitalista. Constituye una renovación del impulso rebelde que no acepta que la actual gobernanza sea la última palabra. La contracumbre de Hamburgo evoca una exigencia sistemáticamente desoída por el bloque europeo dominante: la necesidad de parar las guerras imperialistas, de abrir fronteras, defender la justicia ambiental, abogar por otra forma de distribución de la riqueza y, en suma, reclamar derechos sociales globales, como el derecho a la salud, al trabajo digno y a la educación escolar. Es tarea de esa resistencia global torcer el pulso de unos mandatarios que, haciéndose portavoces de los poderes económico-financieros globales, ratifican su decisión de dar las espaldas a un proyecto de sociedad donde los mercados no sean la instancia decisoria en la que se juega nuestro porvenir compartido.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

GRUPO CLARIN : EL GRAN ASESINO EN ARGENTINA .


 

Grupo Clarin : Tenes la licencia para envenenarnos.

Ruben Demirjian

Patricio rey y sus redonditos de ricota.
MUSICA (INDIO SOLARI -SKAY)
LETRA ‘ES HORA DE LEVANTARSE, QUERIDO ( DORMISTE BIEN?)’
UNA ANALOGÍA SOBRE LOS GRUPOS MEDIÁTICOS “EL CAROZO DEL ASUNTO ES TU TEMOR”…
Tenes la licencia para envenenarnos
Por Ruben Demirjian

Toda la gran mentira que circula de noche y te hace mal de día

Clarin ya no te cree mas nadie .
Musica Pier

Ruben Demirjian

 

 

U lie : MIENTES.


 

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El nuevo libro del periodista de investigación Chuck Lewis reúne 935 mentiras de personalidades estadounidenses, con las cuales intentaron cambiar la opinión pública sobre hechos controvertidos. Les presentamos los 10 engaños principales.

Las 10  mayores mentiras de los políticos de EE.UU. desde 1950 hasta ahora

La selección de las 10 mayores mentiras de los personajes históricos de EE.UU. efectuadas durante varias décadas y que afectaron a cientos, miles y, en algunos casos, millones de vidas, incluidas en el libro ‘935 Lies: The Future of Truth and the Decline of America’s Moral Integrity’ (‘935 Mentiras: El futuro de la verdad y la decadencia de integridad moral de EE.UU.’) fue realizada por el portal billmoyers.com, que esta semana efectuó una entrevista al autor de la obra.

1. El presidente de EE.UU.,Barack Obama, el 6 de junio de 2009 (y en otras numerosas ocasiones) dijo: “Si le gusta el plano de la asistencia sanitaria que tiene, usted puede mantenerlo”.

Saul Loeb / AFP

Sin embargo, los nuevos estandartes de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, denominada ‘Obamacare’, resultaron no compatibles con las promesas del presidente, que fue su promotor. Muchos estadounidenses consideran la reforma sanitaria de Obama como el mayor fracaso de su presidencia.

2.El presidente de EE.UU., George W. Bush, afirmó el 29 de mayo de 2003: “Hemos encontrado las armas de destrucción masiva [en Irak]. Así como los laboratorios biológicos”.

Tim Sloan / AFP

En el período previo a la invasión de Irak en el 2003 por la coalición liderada por EE.UU., la Administración Bushofreció muchas razones para invadir y derrocar a Saddam Hussein del poder, pero la de las armas de destrucción masiva fue la más importante. La falsa afirmación fue el principal argumento para la guerra y la ocupación del país árabe, que se cobró la vida de cerca de medio millón de iraquíes y unos 5.000 soldados de la coalición. En abril del 2005, la CIA concluyó su investigación sobre las armas de destrucción masiva en Irak, sin encontrar nada.

3. El vicepresidente Dick Cheney, el 26 de agosto de 2002, aseveró: “En pocas palabras, no hay duda de que Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva. No hay duda de que él las está acumulando para usarlas contra nuestros amigos, contra nuestros aliados y contra nosotros”.

El exvicepresidente de EE.UU. sigue convencido de que la invasión de Irak fue justificada.

4. James W. Johnston, director ejecutivo de la empresa tabacalera RJR Nabisco, 14 de abril de 1994 afirmó: “El consumo de cigarrillos no es más adictivo que el café, té o twinkies [pastelito relleno de crema]”.

Gabriel Bouys / AFP

Durante más de medio siglo, los fabricantes de cigarrillos estadounidenses negaron que sus productos fueran adictivos y peligrosos y ocultaron que sus propias investigaciones lo confirmaban. La cita proviene de un testimonio escrito presentado en una audiencia en el Congreso en 1994, durante la cual los ejecutivos de las siete compañías tabacaleras más grandes admitieron que el hábito de fumar sí puede provocar algunos riesgos para la salud de los fumadores, pero negaron que los cigarrillos fueran adictivos y que fueran manipulados los niveles de nicotina para aumentar la adicción.

5. El presidente de EE.UU., Ronald Reagan, el 13 de noviembre de 1986, hablando del escándalo Irán-Contra rechazó cualquier trato con terroristas: “A pesar de las historias tremendamente especulativas y falsas sobre las armas para rehenes y los presuntos pagos de rescate, no —repito— no traficamos con armas, ni hicimos cualquier trato por rehenes. Tampoco lo vamos a hacer”.

AFP

El escándalo Irán-Contra estalló cuando se reveló que el Gobierno de EE.UU. había vendido secretamente armas a Irán a pesar de un embargo. Más ilegal aún resultó que parte del dinero de las ventas se dirigía a los rebeldes anticomunistas en Nicaragua, aunque el Congreso había prohibido expresamente la administración de fondos. Posteriormente salió a la luz que el suministro de armas al Gobierno de Teherán favorecería la liberación de los rehenes capturados en el Líbano mediante la influencia que Teherán tenía en el grupo que los había secuestrado.

6. El subsecretario del Estado, Thomas Enders, de la Administración Reagan sobre la masacre de El Mozote, el 8 de febrero de 1982, señaló: “No hay ninguna evidencia que confirme que las fuerzas gubernamentales [de El Salvador apoyadas por EE.UU.] masacraron sistemáticamente a los civiles en la zona de operaciones”.

Enders hizo esta declaración una semana después de que en los periódicos norteamericanos empezaran a aparecer los testimonios de la masacre de cerca de 800 aldeanos inocentes en una campaña de contrainsurgencia contra las guerrillas de izquierda efectuada por el Gobierno salvadoreño derechista.

7. El presidente de EE.UU., Richard Nixon, sobre el robo en el Watergate, dijo el 29 de agosto de 1972: “Puedo decir categóricamente que… nadie en el personal de la Casa Blanca, nadie en esta administración, actualmente empleada, estaba involucrado en este extraño incidente”, refiriéndose al allanamiento de la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate.

De hecho, muchos de los miembros del personal de Nixon estuvieron involucrados en lo que vendría a ser conocido como ‘el escándalo Watergate’. En junio de 1973, el exconsejero de la Casa Blanca, John Dean, declaró que había discutido el encubrimiento del Watergate con Nixon por lo menos 35 veces.

AFP

8. Richard Nixon sobre las operaciones encubiertas en Chile para derrocar al recién elegido presidente marxista, Salvador Allende, el 4 de enero de 1971 dijo: “Para nosotros lo de intervenir [en Chile] —intervenir en una elección libre y ponerla al revés— creo que habría tenido repercusiones en toda América Latina…”

Las operaciones encubiertas de EE.UU. en Chile, financiadas a través de la CIA, llevaron a un violento golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet que derrocó al Gobierno de Allende.

9. El presidente de EE.UU., Lyndon Johnson, sobre la Guerra de Vietnam aseguró en octubre de 1964: “No estamos a punto de enviar muchachos americanos a nueve o diez mil kilómetros de casa para hacer lo que los muchachos asiáticos deberían estar haciendo por ellos mismos”.

AFP

En total, 3.403.000 soldados estadounidenses fueron desplegados en el sudeste de Asia entre 1964 y 1975. Aproximadamente 60.000 personas murieron y más de 150.000 resultaron heridas. Millones de vietnamitas, camboyanos y laosianos también murieron en la guerra.

10. El senador Joseph McCarthy, el 9 de febrero de 1950 aseveró: “Tengo aquí en mi mano una lista de 205 [empleados del Departamento de Estado] que son reconocidos por el secretario de Estado como miembros del Partido Comunista y que, sin embargo, aún están trabajando y moldeando la política del Departamento de Estado”.

Esta declaración dio el impulso a un fenómeno conocido como ‘macartismo’, que consiste en delaciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. McCarthy iba a acusar a una serie de instituciones y personalidades públicas de ser simpatizantes comunistas, no obstante, sus acusaciones eran casi todas falsas.

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TODOS LOS POLÍTICOS NOMBRADOS ,EN CAMPAÑA ELECTORAL, PROMETÍAN EN CASO DE ACCEDER A  DICHOS CARGOS : RECONOCER EL GENOCIDIO ARMENIO
NINGUNO CUMPLIÓ
TODOS . U lie : MIENTES.

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Ruben Demirjian

Angelo Mariani y la paradoja con el actual imperio.


EE UU EL CULO QUE VALES ES TU SECRETO UNA VEZ MAS

 

Angelo Mariani, en 1863, creo una bebida que mezclaba vino con extractos de hojas de coca. Lo llamo con su nombre y el mismo producía en las personas el mismo efecto que la cocaína en nuestros días. Te llevaba a un estado de éxtasis, pero ante el descontrol podías terminar mirando crecer las flores desde abajo. Angelo realizaba grandes fiestas donde servia su vino e invitaba a los notables de la epoca. Ricos, la nobleza, artistas, intelectuales y hasta algunos papas fueron grandes entusiastas que disfrutaban de las fiestas y la bebida. Todas terminaban por lo general en orgías y descontrol.

Letra Vino Mariani de Indio Solari

Vas a invitar a los notables
y a las celebridades underground
van a sonar aplausos (para todos hoy)

Ohhhh, ohhhh, ohhhh

Tu pulgada probando en el bar
te atenderá un amigo fiel
vas meneando tu cabeza con satisfacción (y qué!)
Si en las mesas estelares nada falta

Ohhhh, ohhhh, ohhhh

Un lugar allí y una oferta más
no vas a bromear con eso
lucirás la risa mas ingenua sin dudar
tu corazón vacilara la noche de hoy

Ohhhh, ohhhh, ohhhh

Tipas y cronistas muy mal pagos
y unos pelusas cuidando el jardin
toda la gran oferta, de un fino anfitrión

Ohhhh, ohhhh, ohhhh

Luces y el mejor DJ atronador
y premios en un escenario
el culo que vales, es tu secreto una vez más
total no es más que el mundo de plateas de hoy
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
Ohhhh, ohhhh, ohhhh

Ruben Demirjian

 

Legislativas en Holanda: a la derecha, la pared.


ECONOMÍA SIN CORBATA

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Diego Lawler y Claudio Alfaraz
El próximo 15 de marzo se realizarán en los Países Bajos las elecciones legislativas que pondrán en juego los 150 escaños del Parlamento y definirán el rumbo político del país en los próximos años. De acuerdo con las encuestas, la puja principal está dada entre el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) del actual primer ministro Mark Rutte y el Partido de la Libertad (PVV) del nacionalista y xenófobo Geert Wilders. Sin embargo, lo que se dirime en estos comicios trasciende el escenario local. Los 12,6 millones de holandeses habilitados para votar no solamente definirán cuál de estas fuerzas se impondrá, sino que también darán el primer indicio de 2017 acerca del rumbo que podría tomar Europa a mediano plazo. De hecho, durante toda la campaña electoral, la relación con la Unión Europea y la inmigración han sido los temas centrales del debate entre los contendientes.
El contexto
Con unos 17 millones de habitantes y más de 750 mil millones de dólares de PBI, Holanda es una próspera monarquía constitucional y forma parte del grupo de seis países (junto con Alemania, Bélgica, Francia, Italia y Luxemburgo) que en 1951 crearon la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), primer embrión del proyecto de integración europea.
El año 2016 terminó con un crecimiento económico mayor al esperaResultado de imagen para Legislativas en Holanda: a la derecha, la pared.do, el nivel de desempleo más bajo en los últimos cinco años (5,4%) y la confianza del consumidor en el nivel más alto de los últimos nueve años. La inflación es baja y el país continuó teniendo un superávit comercial del 9% de su PBI. El ratio de deuda pública/PBI ha disminuido hasta llegar a un 63%. La situación migratoria registró 26.600 demandantes de ingreso en 2016, lo cual representa aproximadamente un 50% menos que los pedidos recibidos en 2015. Sin embargo, hay corrientes de opinión muy extendidas sobre los supuestos peligros de la islamización de la sociedad holandesa y los fracasos de la política de integración de los inmigrantes.
En Holanda el voto es voluntario. Si se mantiene el promedio de los últimos años, alrededor de nueve millones de personas votarían en estas elecciones que ponen la totalidad de las bancas parlamentarias. La elección del primer ministro es indirecta: se necesitan 76 diputados para obtener la mayoría absoluta que permita formar gobierno. En caso de que ninguna fuerza obtenga dicho número, los partidos deben negociar apoyos políticos y construir coaliciones. El procedimiento formal indica que el líder del partido que haya obtenido la mayoría absoluta o haya logrado conformar una coalición mayoritaria debe presentarse ante el rey con su propuesta de formación de gobierno.
En el actual Parlamento están representados 11 partidos, de los cuales seis son los principales. No obstante, se estima que en los comicios del 15 de marzo los votos se distribuirán entre 28 y 30 partidos políticos, la mayoría de ellos de creación reciente. La fragmentación del mapa político partidario provoca que usualmente los gobiernos que se establecen en los Países Bajos tengan que ser de coalición. Estas elecciones no serán la excepción: según se prevé, cuatro o cinco partidos deberán llegar a un acuerdo para formar una coalición de gobierno después de los comicios.
A falta de preocupaciones económicas de importancia, la campaña electoral ha girado principalmente en torno a la cuestión de los inmigrantes y la integración europea, con una agenda marcada por la retórica antiislámica y antieuropeísta de Geert Wilders. En este marco, la discusión se ha venido centrando en temas como el multiculturalismo, la globalización, la soberanía, los valores holandeses y en qué medida la Unión Europea es o no es útil para Holanda.
Como dato adicional, Holanda no utilizará para estos comicios el sistema de voto electrónico, de larga tradición en este país, sino que recurrirá al sistema manual de recuento de boletas y la transmisión de los resultados al centro cómputos por vía telefónica. Un grupo de expertos propuso un nuevo conjunto de estándares para el sistema de voto electrónico en 2016, pero las empresas de sistemas de registro y conteo electrónico del mercado europeo no han realizado sus ofertas. Las autoridades piensan que el software de los programas informáticos no aporta suficiente seguridad y quieren resguardar los resultados de los comicios del riesgo de que puedan ser alterados por vía informática.
Los partidos en pugna
En un contexto de permanente fluctuación del electorado y con un número relativamente alto de indecisos, las encuestas recientes señalan que la derecha continuará siendo la fuerza más votada, con un buen desempeño de los partidos que se sitúan en el centro del espectro político y una declinación del caudal electoral de la izquierda.
Dos partidos de derecha encabezan la disputa. Según los últimos sondeos, el Partido de la Libertad de Wilders adelanta por un estrecho margen al Partido Popular por la Libertad y la Democracia del primer ministro Rutte. Pese a que algunos intentan trazar paralelismos entre Wilders y el presidente estadounidense Donald Trump, calificando a ambos como “líderes populistas” que apelan al discurso de devolver la grandeza a sus respectivos países, existen diferencias entre ambos. Lejos de ser un recién llegado a la lucha electoral, Wilders se inició en la vida política cuando se unió al Partido Popular por la Libertad y la Democracia que ahora aspira a derrotar. Como miembro de esa formación accedió al Parlamento en 1998 y desde entonces no ha perdido su banca. En 2006 creó el Partido de la Libertad con una declaración de independencia respecto de la “elite de La Haya”, y ya en las elecciones de 2010 logró 24 escaños parlamentarios. Estos comicios son los cuartos en los que se presenta como líder de su formación. Sin embargo, y pese a los sucesivos éxitos electorales, el Partido de la Libertad carece de una estructura establecida –de hecho, formalmente Wilders es su único miembro– y apenas ha tenido peso en elecciones de nivel local. Inclusive, muchos de sus candidatos actuales también representan al Partido Popular por la Libertad y la Democracia en el Parlamento Europeo, el senado holandés o las asambleas provinciales. En los hechos, más allá de su discurso de apelación a las masas, hasta ahora Wilders no ha sido capaz de construir un partido sólido y ordenado, y hay quienes incluso sugieren que Wilders no apunta realmente a hacerse cargo del gobierno porque ve como más valioso continuar siendo el líder de un partido que se posiciona en la protesta permanente.
Aun si triunfara en estas elecciones, el Partido de la Libertad no obtendría la mayoría absoluta y debería establecer coaliciones para formar gobierno. Ahí reside el principal escollo real para las pretensiones de Wilders. El resto de los partidos rechaza su discurso de campaña, basado en posiciones duras que proponen el abandono del euro y de la Unión Europea y la limitación de cuajo a una inmigración a la que califica como “descontrolada”. Su faceta antiinmigratoria resalta sus posturas extremas y xenófobas: Wilders quiere prohibir el Corán y la inmigración musulmana y sostiene que Holanda tiene un “problema marroquí”. Si bien estas declaraciones le valieron ser citado por la justicia, Wilders denunció que con eso se atacaba su libertad de expresión y advirtió a jueces y políticos “del sistema” que no serán capaces de silenciarlo ni borrarlo de la escena política, lo cual le ha valido más simpatías de sus votantes.
El segundo lugar de las preferencias, y acortando notablemente las distancias a medida que se acerca el 15 de marzo, es para el Partido Popular por la Libertad y la Democracia del primer ministro Mark Rutte. Considerado como un gran aliado de la canciller alemana Angela Merkel, Rutte gobierna desde 2010 con el apoyo de diversos partidos; la actual coalición la encabeza su formación en alianza con el Partido del Trabajo (PvdA), de tendencia socialdemócrata.
Su gobierno se ha caracterizado por la implementación de una política económica liberal y de austeridad que incluyó la realización de recortes a pedido de la Unión Europea. Si bien el descontento de gran parte de la población hacia estas políticas ha hecho que el Partido Popular por la Libertad y la Democracia posiblemente pierda su condición de partido mayoritario, todo indica que sería la formación que se ubicaría en mejores condiciones para llegar a construir una coalición de gobierno.
Entre los demás partidos, el tercer lugar se disputa entre formaciones que se sitúan en el centro del espectro político: los demócrata cristianos (CDA), los social-liberales (D66) y la izquierda ecologista (GL). Un escalón más abajo, aunque logrando representación parlamentaria, entrarían los socialistas (SP), el partido de los pensionistas (50+) y los socialdemócratas del PvdA. Considerado hasta hace poco el mayor grupo político de izquierda del país, el PvdA ocupó el segundo lugar en las elecciones pasadas, pero el hecho de formar parte del actual gobierno y apoyar las políticas económicas de Rutte lo ha colocado al borde de una debacle electoral, si se cumplen los pronósticos de los sondeos.
En este escenario fragmentado, la pugna entre fuerzas políticas apunta tanto a atraer a la mayoría de los votantes como a posicionarse mejor en las negociaciones a las que inevitablemente se llegará para formar la próxima coalición gubernamental. Es por esto que las principales figuras de cada partido no solo presentan sus propuestas de gobierno sino que también, a lo largo de la campaña, han buscado echar sombras y dudas sobre sus adversarios, a veces incluso mediante difamaciones e informaciones falsas o de dudosa procedencia. Pero el dato significativo es que, a fin de captar a un electorado que se muestra disconforme con el establishment político, todos los partidos se han acercado en cierta medida a las posiciones de Wilders en lo que se refiere a la política inmigratoria, la acogida de refugiados y el aprendizaje del idioma holandés. Hace algunas semanas el primer ministro Rutte lanzó un aviso de campaña que indica a los nuevos inmigrantes que deben “actuar con normalidad o marcharse”. Por su parte, el líder de los demócrata cristianos, considerado un moderado, se ha sumado a este estado de opinión y afirmó en un debate televisivo reciente que “los Países Bajos están más enojados, más asustados y más inseguros que nunca”.
La implicancia de estas elecciones para Europa
El año 2017 trae consigo algunos aniversarios significativos para Europa. En febrero se conmemoraron los 25 años del Tratado de Maastricht, que creó la Unión Europea y profundizó la integración política, legal y económica que se venía llevando adelante bajo el paraguas de la Comunidad Económica Europea. Maastricht tuvo como resultado, entre otras cosas, que desde hace 15 años el euro sea la moneda común que circula en 12 países de la Unión. En marzo se cumplen 60 años de los tratados de Roma, por los que se crearon la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA o Euratom), organismos que con la ya mencionada CECA constituyen el germen de las Comunidades Europeas.
Sin embargo, el panorama actual muestra una Europa sumida en una fuerte crisis de identidad, golpeada por la salida del Reino Unido y en medio de cuestionamientos radicales lanzados por fuerzas políticas que ganan cada vez más relevancia en los distintos países de la Unión y ponen en disputa la conveniencia de continuar el proyecto continental.
La agenda de Europa en 2017 está marcada por elecciones que llevarán a la conformación de gobiernos en al menos tres de los países fundacionales de la integración: los Países Bajos, Francia (en abril) y Alemania (en septiembre), a los que podría sumarse también Italia. En todos estos países, al calor del inconformismo, el miedo y las posturas antiestablishment de gran parte de la población, han venido creciendo en los últimos años formaciones políticas derechistas y xenófobas que actualmente tienen aspiraciones serias de acceder al gobierno o al menos la capacidad de influenciar la agenda política de sus respectivas naciones. Factores como el avance de los partidos que pretenden la disolución de la Unión, la salida del euro y el corte drástico a la inmigración, junto con otros como la crisis de la moneda comunitaria, el estancamiento o débil crecimiento económico y la popularidad de los discursos xenófobos conforman un camino que puede tener como final una Europa muy diferente de la actual.
En este marco complejo, las elecciones holandesas, con su incógnita acerca del desempeño del partido de Wilders, son el primer episodio de 2017 para una disputa que viene atravesando todo el continente. Se enfrentan, por un lado, los ya establecidos partidos liberales y socialdemócratas, tradicionalmente favorables al bloque europeo, y, por otro lado, las fuerzas de perfil nacionalista, contrarias al europeísmo, xenófobas y antiinmigratorias. El telón de fondo está dado por los problemas económicos que atraviesan los países europeos, el alto desempleo juvenil en muchos países de la Unión, la amenaza cada vez más palpable del empobrecimiento y la precarización de las condiciones de vida de las clases medias, la caída de la actividad económica y una percepción cada vez más profunda de falta de futuro. En el tablero de Holanda se juega la primera partida de la serie que definirá el rumbo de Europa.

MUCHOS MARINES DE LOS MANDARINES QUE CUIDAN POR VOS LAS PUERTAS DEL NUEVA CIELO…


Ruben Demirjian

Esto es Mauricio Macri


Gerardo Bufa

 

 

RicoteroRey

Mira como miente Macri

 

 

Mirá como los periodistas argentinos encubrieron quién era Macri para que ganara las elecciones

Gon Sánchez Rey

CON BUENOS TONOS NOS ESTAN MANDANDO A LA RUINA


Sin Censura

@ngmagaldi ECHÓ DEL PISO A RAÚL RIZZO POR DECIR LA VERDAD

“Hay que despertar de los colonialismos”


Pagina 12

El ex juez de la Corte fundamentó su prédica a favor de una reforma constitucional. Jorge Taiana imaginó un nuevo modelo que favorezca a los trabajadores. Leopoldo Moreau aseguró que “el pueblo está preparado” y que había que convocarlo.

“Es hora de despertar de doscientos años de colonialismos, de elaborar obstáculos institucionales a eso. Los populismos que se mantienen en la región cambiaron su Constitución y su Poder Judicial. Para derrocar a Yrigoyen tuvieron que violar la Constitución de 1853, Perón consolidó los derechos sociales con la Constitución del 49, que tuvieron que derogar por bando militar. Ahora entraron por nuestras brechas constitucionales, esta etapa del colonialismo les salió gratis”. Así, con su estilo tajante y directo, fundamentó Raúl Zaffaroni la necesidad de una nueva Constitución.

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Fue durante la charla Repensando Argentina, hacia una institucionalidad popular, donde el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos compartió panel con el sacerdote Carlos Accaputo (Pastoral Social de la Ciudad de Buenos Aires), Jorge Taiana (presidente del Parlasur), José Urtubey (Unión Industrial Argentina), Leopoldo Moreau (Movimiento Nacional Alfonsinista), Nicolás Trotta (rector Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo-Umet) y Sonia Alesso (secretaria general de Ctera).

“Tienen hinchada propia”, dijo la periodista Luisa Valmaggia que ofició de presentadora, ante las ovaciones del público, que colmó el auditorio del teatro Sha-Suterh en este encuentro organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, la UMET y La Linterna de las Ciencias Jurídicas y Sociales.

 

Al igual que los demás panelistas, Zaffaroni también citó al papa Francisco, quien en la encíclica Laudato Si’ definió que el mundo sufre una crisis socio-ambiental, donde el uno por ciento de la humanidad concentra el 49 por ciento de la riqueza. “En esta crisis el poder financiero transnacional debilita a los Estados para apoderarse de sus recursos naturales”, dijo. A esa altura los aplausos del público interrumpían su discurso como si se tratara de un stand up, al punto que el jurista dijo “esto no es broma, es dramático”. A criterio del ex juez de la Corte, “necesitamos un Estado que consolide su soberanía, pero al mismo tiempo que garantice los espacios de dinámica social y libertad”. Y agregó: “En esta etapa avanzada del colonialismo nos han penetrado por los defectos institucionales, sucedió en Brasil y está pasando acá”.

En tal sentido, puso en cuestión que seamos un estado constitucional de derecho, porque “falla el control de constitucionalidad dado que lo ejercen cinco personas, lo cual es muy poco republicano, el Ejecutivo reparte la coparticipación federal como le da la gana, entonces controla a los gobernadores y ellos condicionan a sus legisladores, según la presión que tenga, que a su vez pueden nombrar a la cúpula del Poder Judicial”. En este contexto, Zaffaroni se preguntó “¿dónde queda la República y lo representativo?”.

Para fundamentar la necesidad de plasmar una nueva Carta Magna, enumeró que la actual no protege recursos naturales, no contiene una prohibición del monopolio de medios de comunicación ni prevé claramente la función de las Fuerzas Armadas. El jurista alertó que “ahora parece que la embajada (de los Estados Unidos) quiere que las Fuerzas Armadas vuelvan a la función policial”. Y confesó que en algún momento, en diálogo con Néstor Kirchner, el ex presidente le dijo que luego de la ley de medios “lo vamos a hacer”, en alusión a la necesidad de una nueva Constitución.

Al abrir el debate, Trotta había dicho que “han vuelto los teóricos de individualismo, pero el pueblo reaccionó como se vio en la Marcha Federal, no es tiempo de resistencia sino de construir una mayoría que incluya a todos los sectores del campo popular”. En su visión, hace falta una “mirada crítica de las transformaciones, que no fueron magia pero sí fueron insuficientes, hay que darle continuidad a esas transformaciones inclusivas”, y aventuró que “mucho más temprano que tarde una construcción popular, progresista, plural y peronista volverá a conducir los destinos de la patria”.

A su turno, el ex canciller Taiana indicó que “hay que cambiar relaciones de fuerza en nuestra sociedad, y para eso necesitamos un modelo de desarrollo que fortalezca a los trabajadores, a los industriales con miras a una relación diferente entre el estado y la sociedad. El estado es mas fuerte que las organizaciones sociales pero mucho mas débil que los poderes concentrados”. Y propuso que, en caso de darse el debate de una nueva Constitución, no habría que modificar los períodos presidenciales. “No permitamos que las cuestiones de fondo queden limitadas por esa cuestión”, dijo.

Por su parte, Moreau enfatizó que “el pueblo esta preparado, sólo hay que convocarlo, no hay ni derrotas ni victorias permanentes, lo único permanente es la lucha”. En tanto, Alesso instó a “pelear por el presupuesto educativo, para que no tengamos escuelas a las que se les caigan los techos, que un niño de Jujuy pueda aprender a tocar el oboe al igual que uno de las clases pudientes de la Capital”. El padre Accaputo señaló: “No aceptamos que un tercio del país quede afuera de la dignidad, la cultura de los derechos humanos debe unir la expresión individual al interés común”. Y para Urtubey, “Argentina necesita un modelo de desarrollo que genere valor en origen, empleo y posicionarnos al mundo exportando nuestro trabajo, para ir a un mundo donde podamos ser competitivos, lo cual se hace con mucho diálogo y madurez institucional”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-309038-2016-09-10.html

Nunca olvides que no había crisis para nosotros.


Guillermo de Vasconcelos

Nunca olvides que no había crisis para nosotros. Los que estaban en crisis eran ellos. Porque a ellos los desesperaba tener que pagar impuestos que nunca pagaron por el uso de la tierra que sus tatarabuelos robaron a los originarios. Porque a ellos, y a un puñado más de su parecida calaña, los revelaba el tener que poner sus cuentas en blanco para poder comprar dólares. Ellos provocaron la crisis que nos empobrece y endeuda por años. Todo lo que hacen lo hacen solo por ellos y para ellos. Ellos son Cambiemos…No esperes nada.

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Clarín 30 años me mentiste. BASTA!.


Pagina/12

La unidad de la oposición

Por Edgardo Mocca

El reconocimiento de la guerra librada por el grupo Clarín contra el anterior gobierno, realizado por el columnista Julio Blanck, es un documento muy importante. Por empezar desmiente todo el repertorio del periodismo “independiente” desarrollado durante todos estos años y hasta la misma comedia autovictimizante que colocaba a ese periodismo en el lugar de objeto de persecución del gobierno: hacer la guerra no equivale a ser un perseguido. Pero hay algo más interesante todavía, es la enunciación en tiempo pasado del fenómeno; cualquiera que se asome unos minutos a los productos de la maquinaria del grupo en cualquiera de sus soportes, fácilmente advierte –si es que tiene algún interés en advertir– que no solamente la guerra continúa, sino que ha adquirido niveles impensados. Es una perplejidad política, una operación mediática imparable para destruir a un sector político al que al mismo tiempo se intenta presuponer en vías de extinción. Varias revelaciones encierra esa perplejidad. Una de ellas concierne a las razones íntimas de ese estado de guerra; si ese gobierno fuera solamente eso, un gobierno, y se sostuviera el famoso fetiche de la “alternancia”, tan del gusto del refinamiento lingüístico del establishment politológico, no habría razones para el encono: se supone que todos los partidos deberían estar en condiciones de “alternar” en el gobierno en el mundo feliz de la teoría liberal, pero el kirchnerismo no lo está. El argumento emblemático lo pronunció Lanata hace unos días: no hay discusión política posible alguna, porque era solamente una banda de delincuentes comunes. Hace rato que el hombre ocupa el espacio más radical de la antipolítica neoliberal pero, claro está, no es solamente eso lo que explica el insólito dictamen; detrás del “argumento” está una estrategia política muy clara que se elabora mucho más arriba de la imaginación del llamativo periodista.

El reconocimiento de la guerra, sumado a la fácil constatación de que no es cierto que haya terminado, tiene el discreto encanto del sinceramiento. Me ha tocado vivir en carne propia la exaltación del coro liberal, cada vez que una metáfora bélica se mete en mis frases. Claro, es el fácil escándalo de muchas personas que aceptan, simpatizan y hasta apoyan la guerra real –las que libra Estados Unidos en diferentes regiones del mundo, por ejemplo– pero púdicamente rechazan la guerra como metáfora política. La guerra es mala pero la política debe ser buena, parecen afirmar, como si se tratara de dos asuntos esencialmente diferentes. Claro, eso es lo que dicen pero no lo que piensan. En la guerra de las palabras –que de eso estamos hablando– es necesario ocupar el lugar del bien, y éste está definido por el sentido común dominante. En este caso, el truco consiste en despojar a la política de su núcleo vivo y fundante, que es el conflicto. Desplazar el centro de los antagonismos a cuestiones que no son políticamente conflictivas (éste roba más que aquel y el otro más que éste) porque nadie va a aceptar jamás en ninguna época y en ningún punto del planeta que forma parte del partido de la corrupción. La guerra deviene, por el mecanismo de la corrección política, fundada en razones prepolíticas, religiosas podría decirse si eso no fuera un agravio contra la fe sincera de millones de personas. La posibilidad de desentrañar las raíces y los mecanismos con los que se libra la por fin reconocida guerra es una de las cuestiones centrales de la política argentina.

La transición de la guerra a la paz es siempre un proceso de transformación de los términos de la política y una reconfiguración de los actores. Argentina ya vivió un período paradigmático en ese sentido después del golpe cívico-militar contra Perón. Claro que ese episodio cuenta con el factor diferencial de haber sido producido por una intervención ilegal y autoritaria que modificó arbitrariamente los términos de la lucha política, produciendo, entre otras cosas, la convocatoria a la reforma del texto constitucional por medio de un bando militar, instrumento jurídico más débil, incluso, que un decreto de necesidad y urgencia. En nuestros días es esa pretensión de tránsito de la guerra hacia la paz lo que está en disputa. Porque tal como ocurrió en el 55 las clases dominantes sustentan su proyecto de esquema político sobre la base de un principio de exclusión: para estar adentro del esquema hay que aceptar que el actor político central de los últimos doce años no existe más. El problema es de por sí complejo, pero se hace más arduo cuando toda la realidad gira en torno de un viraje regresivo, que por momentos adquiere una crueldad y un cinismo estatal muy intenso. Han construido una afinidad conceptual perfecta entre la demonización de la demagogia populista y el retroceso industrial, la caída del salario, el avance sobre conquistas sociales y culturales y la banalización de la misma idea de patria, que pone la batalla en el lugar de una cuestión existencial, ellos o nosotros.

La coyuntura política está signada por un problema principal, el de la construcción de un orden político para el proyecto de restauración neoliberal. La brújula del bloque dominante apunta en la dirección de un sistema político capaz de absorber demandas sociales e identidades políticas en los cauces institucionales de una democracia “normal”, es decir de un sistema que ofrezca diferencias que legitimen el propósito de élites diferentes de ocupar el centro del sistema, sin otro límite que el “pluralismo”, la “tolerancia” y bienes públicos de este tipo, es decir sin otro límite que la seguridad jurídica de la propiedad y del capital, de la gran propiedad y del gran capital para decirlo con más precisión. Es en ese contexto que aparece la pregunta pública a la que no rehuyen las usinas de pensamiento del establishment: qué pasa con la “oposición”. El principio de exclusión sobre el “viejo régimen” está concentrado en este punto: hay una oposición realista, moderada, moderna, pluralista… es decir aceptable. Y otra extremista, ideológica, binaria, populista a destruir. Están Massa y el peronismo razonable por un lado y el cristinismo irredento y sectario por otro. Y hoy la cuestión empieza a girar en torno de un hecho central del calendario institucional, las elecciones legislativas de 2017. El término que organiza la discusión es el de la “unidad de la oposición”. Curiosamente así se planteó también el tema en las elecciones realizadas entre 2007 y 2015: cómo unir al amplio y autocontradictorio espacio de los opositores al kirchnerismo para asegurar su triunfo. Es interesante ver cómo esa cuestión que desveló al establishment durante tantos años se definió de la forma acaso más inesperada: el sector más expresivo de la ideología de los grandes empresarios locales y multinacionales triunfó sobre la variante de la ancha avenida del centro que propuso Massa. Claro, la forma en que se resolvió el enigma de la oposición antikirchnerista trajo nuevos interrogantes. Hoy estamos ante un gobierno tecnocrático, desprejuiciado y tendencialmente cada vez más agresivo y violento que despierta en unos y otros la pregunta sobre la viabilidad política de semejante viraje.

La unidad de la oposición es la manera principal en que hoy se expresa públicamente la demanda de construcción de un cierto contrapeso político contra una intensa ofensiva política acompañada por una enorme agresividad discursiva, desarrollada por la administración Macri. El reflejo más elemental refiere el problema de la unidad a un problema de “programa”: hay que ponerse de acuerdo en qué proponemos frente a cada uno de los atropellos que sufre el pueblo en estos días. No está mal. Pero la cuestión programática es secundaria respecto de la cuestión del establecimiento de una frontera política. Hace falta saber si estamos discutiendo sobre diferentes formas de desarrollar un régimen político “normal” que acepta las reglas de juego del mundo neoliberal o si buscamos formas alternativas de ubicarnos en el mundo. Y cuando la discusión se instala ahí, lo principal pasa a ser el juicio sobre la experiencia real de los argentinos y no sobre las burbujas ideológicas que sobre ellas discurren. La cuestión de la unidad nacional se define no sobre elucubraciones abstractas sino sobre el balance político de la época que va de 2003 hasta la fecha. Pongamos en fila todos los temas que la unidad de la oposición tiene planteados en sus interrogantes programáticos; el desarrollo, la industria, las demandas populares, la relación con la región y con el mundo y no en último lugar la mirada sobre el pasado. Si se pueden encontrar algunos puntos de cruce sobre estas miradas, la unidad tiene sentido. En caso contrario se reduce al cálculo electoral, lo que no es malo pero sí insuficiente.

Mientras tanto está la realidad cotidiana. ¿Hay acuerdo para enfrentar hasta el final el atropello de las tarifas de los servicios? ¿Hay una plataforma común para enfrentar la desnacionalización, la desindustrialización, la orientación contra el salario y las propuestas regresivas en la legislación laboral? Es innegable que en todos estos temas y en muchos otros algo tendrá que decir una fuerza política durante cuyo gobierno estos temas tuvieron un tratamiento abiertamente antagónico con el que hoy predomina. Como ha dicho Jorge Alemán, el problema político argentino es el de la frontera que divide el campo político. Si la frontera la decide una mirada corrupta sobre la corrupción, el buen pensar que establece la embajada y la cínica reducción moralista de la política, la unidad de la oposición puede ser el nombre de una operación de cierre del sistema político argentino a cualquier forma de resistencia operativa y efectiva al orden neoliberal.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-305657-2016-07-31.html

NEFASTA TEORÍA ISRAELÍ : ÚNICA VÍCTIMA – ÚNICA PRIVILEGIADA.


EL MONOPOLIO DEL SUFRIMIENTO. A ÚNICA VICTIMA ÚNICO PRIVILEGIO

DIARIO ARMENIA

Israel: “Postergan el reconocimiento del Genocidio Armenio

La Knesset lo hizo otra vez

Los activistas armenios que se encontraban en las galerías de la Knesset fueron decepcionados otra vez. En contraste con el Bundestag alemán que reconoció el crimen de lesa humanidad contra los armenios, el parlamento israelí volvió a postergar ese esperado reconocimiento.

Knesset-Room

Por iniciativa de la diputada de izquierda Zehava Gal On, perteneciente al partido Meretz, la Knesset celebró una sesión especial para tratar el proyecto de reconocimiento. Todos los oradores discutieron la necesidad de reconocer la tragedia soportada por el pueblo armenia a partir de 1915, sin embargo, tal como aconteciera en años anteriores, fue postergada luego de celebrarse una reunión del comité de Educación de la Knesset.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí presionó a través del asesor jurídico del parlamento para que la Knesset se abstenga de tomar una decisión que ponga en peligro las relaciones entre Tel Aviv y Ankara, que acaban de normalizarse hace apenas unos días. La diputa Gal On reaccionó diciendo: “Hemos permitido que el reconocimiento del genocidio de armenios se convierta en una herramienta que podemos utilizar cada vez que nuestras relaciones con Turquía estén en crisis y luego dejar de lado nuestra decisión para no ofender el honor Erdogan en el Parlamento israelí”.

Luego de finalizar la sesión parlamentaria, los armenios que presenciaron la misma protestaron frente a la Knesset. “¿Quién se acuerda hoy de los armenios? dijo Hitler el 2 de noviembre de 1939 cuando se discutía su decisión de aniquilar a los judíos. Sin embargo, el Parlamento alemán reconoció el Genocidio Armenio el 2 de junio de este año y pidió perdón. ¿Cuándo hará lo propio el Estado de Israel?”, manifestó Georgette Avakian, representante del Consejo Nacional Armenio de Israel a la prensa de ese país.

http://www.diarioarmenia.org.ar/israel-postergan-el-reconocimiento-del-genocidio-armenio/

 

El cambio resulto ser un fraude, ¿que salió mal? dale play y te lo explico Un video no apto para los Anti K


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operetas, persecución y extorsión, ¿por qué el gobierno le teme al kirchnerismo?

 

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“Así como el océano puede desencadenar muchos enigmas, la sexualidad formará parte de éste sino nos permitimos descubrirla”. (Lisceth La Rosa)

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