Yo venía a hacer un país y él ya lo tenía hecho desde los inicios de los tiempos


Raymond Berberian

Libros de Rupén…
EL INDIO DE SAN JUAN…
El recomendado dijo ser oriundo de la provincia de San Juan, que había venido a Buenos Aires atraído por el prestigio que representa poner las suelas en la Gran Urbe.
Era un hombre más bien silencioso, de aspecto rudo y rostro repleto de arrugas. No aventuraba palabra alguna, salvo para responder a las preguntas que se le formulaba. Su trabajo consistía en lavarle la cara a un pequeño local que acababa de adquirir, donde pensaba inaugurar cuanto antes a escasos metros de la Catedral Palermitana, un estudio fotográfico.
Según mis cálculos, la pintura, la habilitación, el armado, la vidriera y el cartel, en el peor de los casos, no excederían los quince días hábiles y ya esa cifra había trepado al doble sin vista de un horizonte.
El hombre se presentaba a trabajar un día, faltaba otro, llegaba a cualquier hora, pero eso sí: siempre esgrimiendo argumentos y excusas inobjetables. Era tan amable, tan voluntarioso y cordial que difícilmente se le podía reprochar su falta de cumplimiento con lo pactado.
Un día al verlo llegar fuera de horario no resistí más, puse cara de enojo. En realidad el enojo era conmigo por haber confiado en un desconocido sin más referencias que mi intuición.
Al día siguiente lo estaba esperando desde temprano en la puerta del local, decidido a encararlo, apoyado en la cortina metálica y haciendo gárgaras con el verso que pensaba recitarle.
El hombre apareció cerca del mediodía, venía caminando lentamente con una sonrisa pegada a los labios. Verlo tan tranquilo me irritó aún más y lo enfrenté. Le dije que me estaba haciendo perder tiempo y dinero, que el local debía haberse inaugurado un mes atrás y todavía estabamos en veremos. Con que faltaba una pincelada por aquí, otra por allá; eran cosas de nunca acabar.
No me prestó oído, me saludó como de costumbre y se puso a trabajar. En su rostro no se le acumuló ninguna arruga nueva.
De pronto tuve una extraña sensación, como que al hombre, mi presencia le era intrascendente, que tampoco le conmovían mis broncas.
El indio seguía sonriendo suavemente ajeno a todo, removiendo sus pinturas. Su indiferencia llegó a afectarme tanto que finalicé desorientado. Yo, ya estaba en pie de guerra, montado en un imaginario alazán blanco, y del indio… ni noticias. “Este infeliz se está burlando de mí”- me dije, ideando modificar mi estrategia que hasta allí no había pegado al blanco. “El no me ha de derrotar, la razón está de mi lado”-me dije-.
De pronto me pareció ridículo gastarme en enojos sin que el contrincante esté dispuesto a responder, era como gritarle a una pared esperando que reaccione. En realidad no deseaba llevar los hechos a extremos, tampoco ofender al pobre hombre, mi intención era manifestar mi bronca y desahogarme, es todo; que sepa lo que pienso, y listo.
Me ocurrió de repente, mediar la astucia como un recurso observándolo retocar una pared trepado sobre una escalera, y le confesé, como quien no quiere las cosas, mi gran admiración por los Amerindios. Era una manera de demostrarle lo ilustrado que era. Le hablé de la sensibilidad de los guaraníes, mencioné con gran elocuencia los misterios del Cuzco, el Titicaca, el Machu Pichu y el Valle de la Luna. Allí el hombre, como que hubiese recibido un impacto de bala, se detuvo. Giró la cabeza hacia mí, abrió los ojos como no lo había hecho jamás. Por primera vez notaba que sus ojos eran de color miel, salpicados de un verde profundo.
-:“Nosotros en San Juan tenemos una Santa Popular que hace milagros. Va gente a visitarla de todos partes. Ella tuvo una historia muy triste, murió de sed escapando de los tiranos con un niño en brazos. Huyó a las montañas y allí murió, aun muerta siguió amamantando a su pequeño hasta que finalmente fue localizada y enterrada allí mismo.

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…Delinda Antonia Correa… Murió debajo de un algarrobo. Quien quita una piedra al santuario donde se encuentra enterrada sufre inconvenientes. Por eso todo el mundo reza por su alma y nadie toca nada.”

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-:“Son supersticiones me imagino” -interrumpí.
-:“No, no lo son, créame, don; es real. Se han registrado desbarrancar autos por llevarse algún recuerdo de los alrededores de la tumba. Le dicen La Difunta Correa, era una india de mis pagos”

Rozas aclara sobre la concurrencia a la Cabalgata de la Fe
Ponía tanta énfasis en su relato que mi hizo olvidar el enojo y pasar por alto los días perdidos.

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-:“El Valle de la Luna está en San Juan” –acotó sonriendo un rato después, orgulloso de pertenecer a su tierra, agregando.-: “Posee un micro clima único en el mundo. Allí en el cielo es común ver platos voladores, don. Debería usted conocer mi San Juan”.
De a poco nos estábamos haciendo amigos. Yo, con mi bagaje de extranjero a cuestas y mi particular modo de querer ganarle tiempo al tiempo y él con su reloj desacelerado, la diferencia era notable, abismal.

 

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Yo venía a hacer un país y él ya lo tenía hecho desde los inicios de los tiempos y sin embargo algo nos hermanaba: teníamos un profundo respeto el uno hacia el otro. Los dos, de una y otra manera tocábamos la cabeza de la serpiente que enlaza la historia de la humanidad.

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Conversar con él me elevó a las invasiones españolas y portuguesas en este sector de América y me estremecí. Me estaba poniendo en la piel del indio, percibía cómo iban siendo explotados, marginados, ultrajada su dignidad como seres humanos, sustraído su territorio y lo peor: haberles confundido su identidad.
Aunque no me una ningún vínculo afectivo, cultural o de sangre con la existencia del indio, el simple hecho de encontrarme sobre este suelo sin el debido consentimiento de sus auténticos dueños me hacía sentir un intruso. Estuvo comiendo el pan que ellos sembraron, forjando una nueva residencia sobre la de ellos.
Llegué a este rincón del mundo queriendo encontrarme con indios con plumas, gauchos tomando mate con bombilla, luciendo facones, boleadoras, zapateando malambo y bailando el chamamé al son de la acordeona. Para mi decepción Buenos Aires me recordó a París. Los guaraníes, mapuches, quechuas, ranqueles, tobas, wichis, aymaras y diaguitas y tantos otros difícilmente reconocibles a simple vista, salvo por algún rastro característico imborrable en su fisonomía, a pesar de la sangre española, usaban vestimenta europea. Y qué pena.
El indio, de San Juan, me había conquistado ofreciéndome su trasparencia, la misma que ofreciera a los invasores de su tierra.
Hoy, que el tiempo ha transcurrido, no sabría quien de los dos llegó a admirar más al otro.
Al finalizar su trabajo, José, que jamás confesó ser un indio, se despidió de mí con un afectuoso abrazo que atesoro como una de las experiencias más caras de mi vida.
_: ¡Adiós don…! -exclamó-. Voy a hablar de usted en mi pueblo, ¿sabe don?
…Fueron sus últimas palabras.
Nunca más lo volví a ver, supe que había regresado a sus pagos esa misma noche.

Raymond raymond_berberian14@yahoo.com.ar

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Haber heredado un reino, no es obligatorio emparentarse con la verdad histórica ¿verdad?


Raymond Berberian 

Majestades de EXHIBICIÓN
El chancho no tiene la culpa, la tiene quien le da de comer.
Me ha sorprendido la desfachatez del Rey de España (Con todo respeto al pueblo español) al exigirles a los pueblos originarios perdón por el supuesto asesinato de algunos conquistadores españoles y se olvida el vaciamiento de esos pueblos originarios sometidos a la cruz y la pólvora por lo que él llama “conquistadores”; las toneladas de oro y plata de obras de arte arrancadas a sus dueños, fundidos por sus “conquistadores” en lingotes y trasladados a España…
Permítanme extenderme algo más sobre el significado de la palabra “conquistador”. El diccionario lo explica, diciendo: “Adquirir a fuerza de las armas” Y a mí se me hace que el Rey confunde “Conquistar” con “invadir”. Para mí; Conquistar es avanzar sobre un espacio o terreno deshabitado o convencer, sea por medio de armas o sin ellas. Lo otro es invadir al instalarse sobre un espacio o terreno ocupado, destruyendo culturas y civilizaciones por medio de las armas, la cruz y el martirio. Los turcos otomanos invadieron Armenia y Anatolia por medio de la fuerza donde se instalaron destruyendo culturas y civilizaciones ancestrales. EEUU invadió Iraq, Siria, Afganistán, Paquistán, VietNam. Gran Bretaña con sus piratas se apoderaron y se establecieron como en su casa en casa ajena en las islas Malvinas de Argentina, e Israel acaba de invadir Palestina. Se trata de invasores, agresores, no “conquistadores” Sr. Rey.
¿Sabes tú, quienes fueron los “conquistadores” españoles que haces mención? Pues bien; fueron los reos, los ladrones y asesinos liberados de las cárceles; fueron los incultos…
Como Rey de España, debes estar enterado que la llegada de los “conquistadores” al “Continente Rodeado por Agua” no fue bienvenida. No fueron invitados de honor para abusar de esos pueblos, ni para saquear sus tesoros, menos aun para contaminarlos de pestes y enfermedades venéreas. Haber heredado un reino, no es obligatorio emparentarse con la verdad histórica, ¿verdad? Tú no eres un “Salomón el justiciero” Te es permitido ser ignorante, muy pese a tu disfraz adornado de medallas obsequiadas gratuitamente. Ser Rey de España no significa ser inteligente. Dudo que hayas conocido aquel dicho árabe: “Si la palabra es de plata, el silencio es oro”.
Tu padre fue insolente, mujeriego y soberbio además, aún así se lo agasajaba y se lo respetaba en honor a los españoles. Una figura que aún vive como tú a costilla del pueblo; un monigote, ni siquiera un payaso al igual que tú que te crees con derecho de llevar la historia por delante.
Tú eres quien les deberías pedirles perdón a los pueblos originarios por haber diezmado su población y aniquilado su cultura. Y, haciendo honor a la verdad, eres quien debería ir saldando tu deuda moral y económica con los Amerindios de Centro y Sudamérica.
¡Cuánto te habría convenido quedar callado y disfrutar de tus galones! ¿Te das cuenta, Sr. Rey? Te lo dice un extranjero, honrado de compartir el suelo amerindio, hijo de refugiados del Genocidio de armenios, Genocidio que tu nación niega reconocer al igual que Israel y los EEUU.
Se ve que de historia no te has empapado. Para que sepas, el Genocidio cometido por tus “Conquistadores” fue uno de los más crueles y desalmados de hace quinientos años. Se supone que tus “Conquistadores” representaban pueblos civilizados. El de los armenios, con un saldo de un millón y medio de mártires, perpetrado por el Estado turco data apenas cien años.
Respetuosamente Raymond raymond_berberian14@yahoo.com.ar

Bastón de Mando de Wotan, en custodia de Guillermo A. Terrera


Publicado el 31 ene. 2016

BASTON DE MANDO – Reliquia Hiperbórea
El Bastón de Mando de Wotan en custodia de Guillermo A. Terrera

BASTON DE MANDO – Reliquia Hiperbórea

Las leyendas suelen ser relatos épicos con escasa credibilidad histórica, pero en este caso, la existencia de una serie de textos aportan a este enigma, un carácter de realismo, involucrando a las tierras de nuestro país. El trovador Chretien de Troyes (1140), en principios del siglo XI, escribiría el poema que estaría basado en viejos relatos legendarios de un caballero germano y que daría comienzo a una gran obsesión de todo buscador de misterios del pasado: “Parsifal o la Historia del Grial“.

Entre 1150 y 1170, Wolfram Eschenbach, bardo alemán, se suma al enigma con un poema titulado “Vida y Milagros” de Parsifal, el cual relata una historia acerca de la custodia del Santo Grial y de un Bastón de Mando, también conocido como la Piedra de la Sabiduría. El nombre Parsifal realmente, proviene de una palabra del antiguo idioma sánscrito, para designar al “Hombre de Persia “.

Algunas mitologías muy antiguas de la India, Afganistán, Persia, Pamir y el Tíbet, extrañamente ya nombraban a este enigmático personaje hace 7 ó 8 mil años. Tales leyendas tomarían realismo en el siglo XII con la aparición en Germania de un caballero que se desempeña en la corte inglesa del Rey Arturo. Aparentemente Parsifal sería ingresado en la Orden de los Caballeros Templarios. Esta orden hermética, tendría a su cargo, la custodia de los elementos sagrados que rodearon a Cristo.

Según el poema de Escenbach, el caballero Parsifal, fue asignado como custodio del Grial y el Bastón de Mando y viaja entonces a las tierras de Argentum para depositar estos elementos en el cerro sagrado de Viarava (Uritorco – Córdoba). Esta obra a manera de “canto” sirvió además, de base inspirativa a Wagner para la creación de su ópera “Parsifal“. En la composición se encuentran algunos versos por demás interesantes para dilucidar este enigma:

“En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida Piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armónica antigua que en el sur está. Sólo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será”.

En el siglo XII nadie había escuchado hablar de las tierras Americanas y menos de Argentum (Argentina), además de saber su localización “cruzando el Océano Atlántico”.

Se dice que el Santo Grial fue el recipiente en el cual se recogió la sangre de Cristo en el momento que fue herido por el soldado romano Longino con su lanza. La historia prosperó y una gran cantidad de relatos y acontecimientos reales o no, rodearon a este mítico elemento. Buscadores a lo largo de la historia buscaron por todo el globo, encontrar y poseer esta supuesta reliquia. Lo cierto es que uno de los más famosos guardianes conocidos a través de estos poemas épicos, es el caballero Parsifal. Los relatos hablan que este guardián templario tenía otra obsesión: El rescate y resguardo de otra pieza, al parecer se trataría de un bastón mágico conocido entre las sociedades secretas como Piedra de la Sabiduría“, “El bastón de Mando” o “Piedra que Habla“.

Este objeto fue ciertamente “olvidado” entre quienes se obsesionaron y orientaron su búsqueda en exclusiva al Grial. A pesar de muchas deformaciones propias de relatos que sobrevivieron de generación en generación, la historia del Bastón de Mando encontró con el tiempo un elemento que podría dar credibilidad a la historia. Existieron a lo largo de la historia muchas expediciones que trataron infructuosamente de hallar a la “piedra de la sabiduría“, el mismo Hitler habría enviado a expedicionarios por todo el territorio Sur quienes habrían sido autorizados a actuar por el mismísimo Gral. Perón. Hitler quien era conocedor de los más variados conocimientos ocultos, quería poseer los objetos a los cuales se le atribuyen poder entre las sociedades herméticas.

En 1830 un ambicioso jefe Araucano quien conocía las leyendas del bastón, encabezó búsquedas por las sierras de la Ventana, Tandil, Balcarce, Pillahuincó, San Luis y Córdoba. El jefe araucano Calfucurá sabía que quien poseyera el bastón, dominaría el “mundo“. Quien revise cuidadosamente las tradiciones y relatos de los Comechingones (la tribu que dominó extensas regiones del norte y centro de la Argentina), encontrará relatos que hablan de “la llegada de un hombre blanco y barbado que proveniente de tierras lejanas, habría muerto en la Montaña Sagrada y que se habría convertido en el eterno guardián de la Piedra de la Sabiduría“.

Como si tratase de un elegido, una persona de nombre Orfelio Ulises, en 1934 encontró el preciado bastón, evitando que cayera en manos de Hitler, quien ya poseía la famosa lanza de Longino. No por casualidad la mítica piedra llegó a sus manos, Ulises habría permanecido durante ocho años en el Tíbet en donde fue adentrado e iniciado en los conocimientos esotéricos. Al parecer los mismos maestros ocultos en el Tíbet fueron los que enseñaron la localización exacta del bastón y sus poderes ocultos. Según los legados trasmitidos al propio Orfelio Ulises, el Bastón fue creado para “regenerar” a la especie humana y debe ser custodiado por un “guardián” hasta que llegue el momento que llegue quien reconozca y sepa utilizar su poder. La “Piedra de la Sabiduría” contiene todas las respuestas.

Al parecer Orfelio Ulises a su regreso del Himalaya, excavando al pie del Cerro Uritorco, localizado en Capilla del Monte, Córdoba, se encontró con este maravilloso bastón negro de basalto pulido. Aquella pieza, según Ulises se trataría de la mitológica pieza y muchos maestros herméticos que habrían llegado hasta ésta, supuestamente comprobaron su legitimidad. La pieza permanece desde la muerte de Ulises, en celosa custodia de una sociedad hermética iniciática de Argentina.

En 1948, el arqueólogo alemán Jorge Von Hauenschild, estudioso de la tradición del Grial y el Bastón de Mando, examinó meticulosamente la pieza concluyendo que: El pulido es característico del período neolítico por lo cual se calcula su antigüedad en 8.000 años AC. El bastón tiene una longitud de 1,10 m., está trabajado de forma cónica, con 4 centímetros en su parte más ancha en la base. El peso total es de cuatro kilos. Por estudios realizados con detectores electromagnéticos y espectrales, se comprobó que el mismo genera intensos campos electromagnéticos de origen desconocido. Se supone que estos campos podrían generar en alguien con ciertas condiciones energéticas específicas, una “conexión” parafísica con otras realidades o conocimientos iniciáticos. Otros sugieren que este bastón es la “llave” para adentrarse en el Santo Grial, que no sería otra cosa más que un camino al conocimiento supremo y al cual se accedería poseyéndolo.

 

Lo cierto es que los poderes adjudicados a este Bastón de la Sabiduría no ha cambiado los designios de las tierras del Sur y hasta el momento quienes parecen reclamarlo a pesar de ocupar espacios de poder, nada se asemejan a “maestros iluminados” o “redentores de la raza“.

A continuación entrevistamos al investigador Diego Arandojo, autor de un reciente documental que trata sobre Guillermo A. Terrera, la última persona que custodió el Bastón de Mando.
Pregunta: Empezaremos con lo que algunos consideran la referencia más antigua a un misterioso objeto sagrado y “mítico”, mencionado en el mismo contexto que el Santo Grial, y con una presunta referencia geográfica temprana a lo que sería América, 2 siglos antes que Colón naciera:

“En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armórica antigua que en el Sur está. Solo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será”. —Wolfram von Eschenbach (Siglo 13 d.C)

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El término ” Armórica” proviene de la expresión gala “are mori” (‘en el mar’), que evolucionó en Aremorica o ‘país frente al mar’. Ergo, describe a una región geográfica cuya característica es estar frente al mar. ¿Es este el verdadero origen del nombre del continente americano?

¿Qué es el Bastón Austral y cuáles son sus poderes? ¿Por qué cree que este trovador alemán lo menciona en su poesía junto con el Santo Grial?

Respuesta: En la obra “Wolfram Eschenbach, Parsifal y Orfelio Ulises” (1988), el Prof. Dr. Guillermo Alfredo Terrera explica que: “Es bien sabido que en ninguna parte de la Argentina se puede encontrar el texto completo del poema escrito por Wolfram Eschenbach entre los años 1150-1170 y que sirviera de modelo varios siglos más tarde para la creación de la maravillosa ópera ‘Parsifal’, escrita por Ricardo Wagner”.

A continuación expone una serie de versos traducidos por él, en donde se narran los periplos del caballero Parsifal hacia el Cono Sur del Continente Americano (ó armoricano como denomina Terrera) y este “Bastón Austral” ó “Lapis Exilis” tan misterioso. El inicio de este libro posee conflicto: la ausencia de una traducción pareciera, a primera vista, que se busca silenciar, callar, ignorar una información histórica escondida en la escritura de Eschenbach.

¿Omisión a propósito o simple casualidad? Nadie puede responderlo a ciencia cierta.

Pero es justamente esta obra de Terrera la que sienta las bases de toda la historia del llamado “Bastón de Mando de los Comechingones” y, paralelamente, la historia de Parsifal en el territorio americano y sus sucesivas reencarnaciones. Por tanto este Bastón Austral/Lapis Exilis sería, dentro de los estudios que realizó el Prof. Dr. Terrera, el Bastón de Mando que Eschenbach conocía, aunque sea de forma intuitiva, al igual que otros personajes históricos como Roger Bacon que se refieren a piedras con poderes y conocimientos sobrenaturales. Pero fue sólo hasta que Orfelio Ulises Herrera, quien pasó ocho años estudiando en la mítica Samballah, halló esta piedra al pie del Cerro Uritorco en 1934, junto con la conana (mortero de piedra) y el poyo (trono utilizado por una autoridad comechingona).
Pregunta: Suponiendo que la leyenda de Parsifal relatada por Orfelio Ulises y Terrera es verdadera, lo que implicaría un temprano conocimiento del continente americano antes de Colón, ¿piensa que el continente americano tiene una historia muy diferente a la que nos cuentan los libros de historia, y si es así, por qué es ocultada por el establishment? Respuesta: Yo creo que sí, que el continente americano posee una línea temporal prehistórica (a nivel social y cultural) muy diferente a la que está plasmada oficialmente. ¿Por qué se la oculta o se la tergiversa? Creo que los historiadores prefieren obviar esa “otra historia” (para llamarla de algún modo) por distintas razones, muchas de ellas académicas. En el sentido que existe un paradigma útil y sencillo de explicar. Si se agregan las teorías de que los Templarios estuvieron en el continente americano; si realmente esos “Viracocha” de los que hablaban los pueblos andinos no eran “dioses del este” sino visitantes antiguos de Europa o incluso Asia, es menester de urgencia revisar toda la historia de los últimos 10.000 o 20.000 años.

Pregunta: Se dice que Orfelio Ulises accedió a información secreta que había en los milenarios monasterios del Tíbet y que eso le permitió hallar la famosa reliquia. ¿Hay algún indicio de cuál es exactamente esa información que lo llevó hasta el bastón de mando? ¿Quién era Orfelio Ulises? Respuesta: Orfelio Ulises Herrera nació en la Bolívar, provincia de Buenos Aires, en 1887. A la edad de 26 años decide emprender un viaje iniciático hacia el Tíbet donde, por razones desconocidas, logra contactar a los maestros de Samballah y accede a la instrucción hermética que tiene una duración de ocho años. ¿Por qué decidieron abrirle las puertas de esta mítica escuela a un humilde argentino, de ancestros pampas? Tal vez por la pureza de su espíritu, su falta de egoísmo y su búsqueda sincera de iluminación. La cuestión es que al término de sus estudios estos maestros le ordenan hallar la piedra de la sabiduría que se halla en el Cono Sur americano. Orfelio Ulises Herrera emprende así su viaje que lo lleva por distintos puntos de América; es guiado por mensajes telepáticos de los sabios de Samballah, hasta recabar en la localidad de Capilla del Monte, precisamente al pie del Cerro Uritorco, donde excavando con sus propias manos extrae el Bastón de Mando y las otras piezas que referí previamente. Pregunta: Nos llama la atención el nombre de “Vultán” como el nombre del gran dios/cacique de los nativos Comechingones que según la leyenda habría creado el bastón de mando.

 

¿Hay relación entre “Vultán” y “Wotan”, nombre del máximo dios nórdico Odín?

 Respuesta: En palabras de Terrera: “El Dios de Dioses de los indo-arios, Wotan para los nórdicos europeos y Vultán para los pueblos del Continente Blanco, fabricó con esa bella piedra un extraordinario Cáliz o Vaso Sagrado que con el transcurso de los años, realizaría extraños designios entre los hombres que lo poseyeron y lo cuidaron”. La piedra a la que se refiere es la que, dentro de la leyenda de la lucha de las hordas de Lucifer contra las de Dios en las esferas altas, se desprende de la corona luciferina: la gema verde que cae al mundo terráqueo.

 

En la investigación de Terrera también se explicita que: “Wotan o Vultán, Dios de Dioses. Construyó con un trozo de Basalto el Bastón de Mando o Simihuinqui del Cerro Uritorco. La misma tarea realizó con la Gema Verde, caída de la corona encantada de Lucifer. El Santo Grial”. Por tanto Wotan, Vultán, realizó peregrinaciones por distintos puntos del globo y realizó estos trabajos “esotéricos”, casi diría alquímicos en un punto, que legaría a la raza de los hombres.

El Vaso Sagrado y el Toqui Lítico, o Bastón de Mando.

Dos piezas actualmente extraviadas y rodeadas de misterio y leyendas de todo tenor.

 

Pregunta: Este bastón de mando también es referido como la “piedra que habla”, ¿a qué piensa que se refiere este rótulo?

Respuesta: En la investigación realizada por el Prof. Dr. Terrera se indica que el Bastón de Mando (el cual recibe otros nombres como Simihuinqui, Piedra de la Sabiduría, etc.) posee una inteligencia y destino propio, por fuera del que quiera adjudicarle el custodio o poseedor temporal. “Habla” porque al tomar contacto físico con él, con ayuda de mantras y cantos gentilicios, la pieza entabla un contacto telepático con el sujeto que lo toca. Es uno de los tantos atributos extraños que posee el Bastón, además de elevar su temperatura, o funcionar como antena/receptor de informaciones de otras esferas de la conciencia.

Pregunta: Su documental “30 Años de Silencio” se centra en la figura del académico y metafísico Prof. Guillermo Alfredo Terrera, el último poseedor del bastón de mando. ¿Podría darnos un pequeño resumen de por qué, cómo y cuándo llega a las manos del Profesor esta reliquia? ¿Por qué los 30 años de silencio?

Respuesta: Durante la década del 40, y mientras cursaba la carrera de abogacía, Guillermo Alfredo Terrera tomó contacto con un grupo hermético que existía dentro de la Universidad Nacional de Córdoba. Éste se hallaba conformado –al menos hasta donde pude pesquisar, ya que no existen fuentes directas más allá de las que ofrece Terrera en sus libros– por docentes e investigadores (entre ellos Orfelio Ulises Herrera), unidos por el interés hacia lo metafísico. El joven Guillermo Alfredo fue aceptado en este grupo y, andando el tiempo, se lo eligió para ser el nuevo custodio del Bastón de Mando. En la obra “Parsifal en Viarava y Charava” (1989) se ofrecen detalles de la ceremonia de traspaso: “El 26 de septiembre de ese mismo año de 1948, el Simihuinqui de Viarava y Charava, en una ceremonia del antiguo Rito Solar, con círculos de manos entrelazadas, formando figuras geométricas con el ‘ocho’ del cosmos infinito y ya bien entrada la noche equinoccial de primavera para el hemisferio sur (…) le fue entregado el Bastón de Mando, a su ya preparado y elegido poseedor y portador, al reencarnado Intichacmani”. Así fue cómo Guillermo Alfredo Terrera se transformó en el nuevo custodio del Toqui Lítico, bajo una única condición: que durante 30 años no se hablara de ésta pieza arqueológica. Recién en el año 1978, terminadas las tres décadas de silencio, el Prof. Dr. Terrera comenzó a difundir el mensaje del Bastón de Mando, que es un mensaje de paz y unión para los pueblos de América del Sur.

Pregunta: Los pseudoescépticos de siempre fueron muy predecibles al hacer gala de su artillería preferida: los ataques ad hominem, para atacar la figura de Terrera cuando aún vivía. Las acusaciones principales iban por el lado de la metafísica y su relación con la era “new age”; y, por otro lado, también debido a la parte “germana” de la leyenda extrapolada hacia el esoterismo nazi y el poder de las simbologías.

¿Qué opina de tales acusaciones?

Respuesta: El Prof. Dr. Terrera, a nivel político, se definía como peronista y defensor de los derechos y las libertades de los pueblos americanos. Luchó y bregó por lo que él consideró correcto hasta su último aliento. A nivel ideológico se hallaba más próximo a la derecha que a la izquierda, y se interesaba no sólo por la cultura germánica (tanto en su historia como en sus símbolos) sino también por la palestina y de los pueblos de habla árabe. Era un ferviente nacionalista y difusor de las costumbres folklóricas argentinas.

Pregunta: Se dice que el mismísimo Adolf Hitler habría enviado una expedición en busca del bastón de mando. ¿Es cierto esto?

Respuesta: Dentro de la investigación del Prof. Dr. Terrera está indicado de que Adolfo Hitler, quien era asesorado por Rudolf Hess (su mago negro), buscó piezas metafísicas no sólo en Europa, sino también en el territorio americano, especialmente en nuestro país.

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Recordemos que en la década del 30 y 40, el partido nacionalsocialista contaba con mucha aceptación de una gran parte de la población argentina. Por tanto puede ser que se haya enviado, no sé si una “expedición”, pero sí dos o tres emisarios a Córdoba a fin de “rastrear” este Toqui Lítico. Al menos así se desprende de lo que explica Terrera al narrar la peripecia de aquellos que buscaron (y buscan) esta Piedra de la Sabiduría.

Adolf Hitler retratado como Parsifal y sosteniendo el estandarte nazi como si fuera una lanza o bastón de mando. Se sospecha que, al igual que con la Lanza del Destino y otras ‘reliquias de poder’, Hitler también envió expediciones en busca del Bastón Austral de Vultán.

Pregunta: Luego de investigar tanto, ¿se sabe el destino actual del bastón de mando? Se sabe con seguridad que existió, pero… ¿aún existe? Respuesta: El Bastón de Mando existió y existe. El último dato que poseemos sobre él se remonta al año 2001. El periodista español Miguel Blanco viajó a la Argentina y se entrevistó con Guillermo Terrera hijo, y pudo fotografiar esta reliquia metafísica. Como fruto de este encuentro, Blanco publicó en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA un artículo titulado “Bastón de Mando: el ‘otro grial’ busca dueño” (N° 143, pág 76-80) en donde narra su experiencia. Yo tomé contacto epistolar con Guillermo Terrera hijo pero negó tener el Toqui Lítico. Por tanto es difícil de conocer el lugar exacto donde se encuentra, o al menos alcanzar una pista certera. A nivel personal creo que este objeto está inactivo, soterrado en algún punto de nuestro país, esperando que un nuevo custodio vaya a por él. Tal como sucedió con Orfelio Ulises Herrera.

Esto lo comento porque, siguiendo la lógica de los libros de Terrera, el Bastón de Mando todavía no cumplió su misión de regenerar la especie humana.

Hasta que esto no haya sucedió el Toqui Lítico permanecerá en este plano de la realidad.

Mystery Planet

 

30 Años de Silencio: El Secreto de Guillermo Alfredo Terrera (Documental completo en HD)

 

http://loscreadoresdelhombre-pablosanchez.blogspot.com.ar/2014/06/baston-de-mando-reliquia-hiperborica.html