Ser pobre, joven y mapuche


El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

Revista Anfibia

 

 Resultado de imagen para El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

 

No es fácil poner en texto alguna reflexión que, distanciada del dolor, ayude a desmentir las justificaciones de la represión y las estigmatizaciones de la lucha mapuche, explica la antropóloga Ana Ramos. A partir de su experiencia de más de dos décadas de estudio de estas comunidades, describe tres contextos -memorias, diálogo y recuperación del territorio- para entender los reclamos mapuche en sus propios términos y cómo estos grupos -violentamente reprimidos en los últimos meses en Chubut y Río Negro- son parte de las mismas familias que históricamente mueren por balas de los policías, de los dealers o de otras bandas barriales en la periferia urbana.En los últimos meses, la cuestión mapuche se volvió opinable y discutible –incluso al punto de desconocer las leyes de la Constitución Nacional y los tratados internacionales—. La irresponsabilidad enunciativa de los comunicadores sociales, las imágenes estereotipadas y estimagtizantes de quienes se construyen como expertos de este tema dominó los escenarios públicos. Ante esta proliferación de palabras, dichos y habladurías, perdimos como sociedad la capacidad de escuchar y, con ella, nuestro derecho a entender, a saber la verdad y a poder actuar como ciudadanos comprometidos.

Rafael Nahuel fue asesinado en la Lof Lafken Winkul Mapu durante un operativo de la Prefectura el mismo día del velatorio de Santiago Maldonado, quien murió durante la represión de Gendarmería del 1 de agosto en la Pu Lof en Resistencia. No pasaron tres meses entre estos sucesos y, de nuevo, nos encontramos impactados por los hechos. No fue fácil entonces, y tampoco lo es ahora poner en texto alguna reflexión que, distanciada del dolor, ayude a desmentir las justificaciones de la represión y las estigmatizaciones de la lucha mapuche. Pero para no quedar en silencio ante tanta injusticia, voy a convertir en texto lo que suelen ser mis explicaciones espontáneas cuando amigos, familia y conocidos me preguntan “si es verdad lo que se dice, lo que se escucha por ahí”. Desde mi experiencia como antropóloga que hace más de veinte años trabaja con comunidades y organizaciones mapuche, voy a tratar de reconstruir tres contextos que pueden ayudarnos a escuchar los reclamos mapuche en sus propios términos.

Resultado de imagen para El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

Para evitar el riesgo de naturalizar la represión arbitraria y las muertes violentas de quienes luchan por sus derechos debemos reconstruir los principios fundantes con los que recuperamos la democracia y, para esto, resulta imprescindible que escuchemos lo que las organizaciones y comunidades mapuche hace muchos años denuncian, explican, contextualizan e historizan. Sus reclamos pasan de no ser evento atendible a ser noticia nacional, pero en el marco de otras agendas e intereses. Los mapuche pasan de ser un grupo en extinción –en una Argentina pensada como europea—a ser los desestabilizadores de la soberanía nacional o de la democracia. Pasan de ser las raíces ancestrales de nuestra identidad nacional a ser los invasores chilenos que permanentemente traspasan la frontera nacional. Esta doble vara también esquiva la verdad, ya sea por intereses económicos y políticos, o por ignorancia.

Los hechos

María Nahuel de la Lof Lafken Winkul Mapu cuenta que el jueves 23 de noviembre a las cuatro y media de la mañana empezaron a escuchar tiros en el territorio que habían recuperado hacía unos meses atrás en la zona del lago Mascardi: “Nos fueron a despertar a balazos limpios, nos empezaron a maltratar, nos defendimos todo lo que pudimos, no teníamos arma, no teníamos nada”. A su hija menor de edad y a sus nueras las esposaron en el piso, mientras a los niños –de uno, dos, tres y once años– les tiraban gas pimienta. Otra de las integrantes de la Lof contaba que su hijo lloró varias horas a causa del dolor en los ojos, y que ella, al estar precintada, solo podía tratar de calmarlo acariciándolo con su cabeza. También contaron que a la hija de María, quien se está preparando para ser machi, le arrojaron tierra en la boca cuando empezó a hablar en mapuzungun. A todas ellas les pegaron, y a María la dejaron un rato desmayada por un golpe en la cabeza. Los varones escaparon cerro arriba, y las mujeres fueron llevadas detenidas a la Policía Federal, en Bariloche, donde permanecieron más de diez horas con sus niños, sin agua ni comida.

Resultado de imagen para El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

El operativo fue ordenado por el Juez Federal Gustavo Villanueva luego de una denuncia realizada por Parques Nacionales, dado que el territorio recuperado se encuentra bajo su jurisdicción. El tiempo que duró el operativo, la Gendarmería cortó la Ruta 40 para impedir el acceso al lugar y vigiló la zona con helicóptero y drones. Entre policías federales, prefectos y gendarmes, había en el lugar más de 300 uniformados. Los que cortaban la ruta alarmaban a los autos y micros que quedaban a la espera diciéndoles que había una “treintena de mapuches violentos que podían tirarles piedras”.

Resultado de imagen para El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

Las fuerzas nunca dejaron el lugar ni el control con retenes a lo largo de la ruta. El sábado 25 de noviembre empieza a circular la noticia de una nueva represión en la Lof, y pronto se supo que tres de las personas que todavía estaban en el cerro habían sido heridas de bala. En una de las llamadas que se logró a las seis de la tarde se informó que había un muerto. La familia se reunió en el hospital de Bariloche a la espera de novedades junto con las personas que se fueron acercando a acompañar y a exigir información. Recién a las 24 horas, un médico del hospital confirmó la muerte de “un masculino” ante todos los presentes. El cuerpo llegó horas después.

Primer contexto: Memorias (trayectorias)

Es un hecho irrefutable que el Pueblo Mapuche tuvo control y soberanía de su territorio hasta fines del siglo XIX (apenas unos 100 años atrás). Esto es sumamente importante desde el punto de vista de la memoria, porque son los abuelos y las abuelas quienes les contaron, a quienes hoy militan su identidad, acerca de sus experiencias en los campos de concentración, sobre el despojo territorial, la violencia, la persecución y las injusticias con las que los dejaron en los márgenes de un Estado en formación. Se trata de memorias muy recientes, que todavía encarnan el dolor de quienes las recibieron o las contaron.

Pero también estas memorias son la historia “que no se contó en los libros” (como repetía Mauricio Fermín, un anciano de la comunidad Vuelta del Río), y sólo comprendiendo e interactuando con estos relatos del pasado, vamos a poder comprender los reclamos que, hace unas décadas, vienen haciendo quienes crecieron escuchándolas. Estas memorias no solo explican por qué tantas familias mapuche viven hoy en las periferias de las ciudades, sino que también brindan las claves para pensarse como mapuche en la ciudad. Las formas que los antepasados eligieron para contar sus experiencias (llamadas ngtram) le dan su impronta particular a la memoria mapuche, esta es, la transmisión de fuerza para no olvidar, para resistir y para reconstruirse como Pueblo. Por lo tanto, los aspectos más negativos de sus trayectorias urbanas –pobreza, violencia, desprotección, alcoholismo, droga, muertes de gatillo fácil, vidas cortas, bandas, vendettas, redes de narcotráfico, ausencias, etc.— fueron dejando de ser responsabilidad de las decisiones de sus padres o de las suyas para ser el resultado de una historia más amplia de genocidio, racismo, negación y marginación. No es casual, por ejemplo, que la mayor parte de la población que vive en “el alto” de Bariloche –donde vivía Rafael— pertenece a familias mapuche que años atrás dejaron el campo.

Frente a este contexto, y durante las últimas tres décadas, las organizaciones mapuche de la Patagonia trabajaron muy duramente para reivindicar sus pertenencias a un pueblo preexistente al Estado y para reemplazar los sentimientos impuestos de vergüenza y sumisión por los de orgullo, conciencia histórica y derecho a luchar por un mundo más justo para ellos. A pesar de la diversidad de estos proyectos políticos, se fue afianzando la idea de un Pueblo, y con ella, se multiplicaron las expresiones y los modos de pertenecer a él: trayectorias rurales, periurbanas y urbanas, trayectorias de militancia en articulación con partidos políticos o iglesias, trayectorias militantes más autonómicas… Esta multiplicación no impidió que se compartieran los mismos objetivos de recuperación de los conocimientos ancestrales, de reestructuración de los vínculos y de valorización de sus memorias.

El aumento y diversificación de las expresiones políticas de militancia mapuche urbana no debería verse como un problema sino como un diagnóstico de revitalización y de surgimiento de nuevas demandas. Desde distintas experiencias de marginalidad, discriminación, despojo y desigualdad social, estas comunidades y organizaciones mapuche están exigiendo ser escuchadas. Al expresar en discursos y acciones que nunca se sintieron parte de la inclusión y de la igualdad que proclamamos como ciudadanos, nos ponen en la incómoda situación de tener que repensar nuestras propias configuraciones sociales acerca de la inclusión y la igualdad. Por esta razón, es más fácil ignorar o menospreciar las historias y las experiencias que orientan el ser mapuche en los barrios marginados. Como lo expresó María Nahuel, integrante de la Lof, “hay gente que no va a entender nunca, pero nosotros actuamos como mapuche y luchamos como mapuche”.

Gracias a distintas personas que conocieron estrechamente a Rafael y que contaron su historia antes que esta sea distorsionada por los medios de comunicación, sabemos que lo llamaban “Rafita”, que vivía en el barrio Nahuel Hue –en el Alto de Bariloche–, que le gustaba la cumbia, que era de Boca, que había dejado de estudiar para juntar algo de plata, que aprendió el oficio de herrero, que no conseguía trabajo porque tenía apellido mapuche y porque era “un chico del alto”, que le gustaba ayudar y arreglar cosas, que era inseparable de sus amigos y sus hermanos. También sabemos que “había caminado por las márgenes” –como expresa uno de los responsables del espacio de educación no formal al que solía asistir— y sabemos cuáles son los riesgos y las violencias que sufren desde muy temprana infancia quienes son relegados a esos márgenes. Hacía un tiempo atrás había empezado a acompañar a la familia de su tía en los procesos de lucha y reivindicación como mapuche. La historia de Rafael es la de muchas otras personas que, desde situaciones urbanas signadas por la pobreza y la violencia, deciden enmarcar sus enojos, los sentidos de la desigualdad social y de sus experiencias de injusticia en la historia de su Pueblo.

Las organizaciones mapuche urbanas, como las que conocí en Esquel y en Bariloche, tenían como propósito inicial poner en valor las vidas de quienes fueron despojados de la posibilidad de pensarse a sí mismos como personas respetables. Conversando sobre estos inicios, Fernando Huala, uno de los jóvenes de la Lof Mapuche en Resistencia de Cushamen, contaba que un antiguo amigo del barrio le había expresado su pesar por no haber decidido quedarse con ellos “en la lucha mapuche”, porque “ahora ya estaba perdido”. Las comunidades mapuche que fueron más violentamente reprimidas en los últimos meses en Chubut y Río Negro son parte de las mismas familias que históricamente mueren por balas de los policías, de los dealers o de otras bandas barriales en la periferia urbana. Las experiencias de ser “pobre”, “varón” y “mapuche” en estas periferias llevaron a naturalizar entre ellos la posibilidad de ser revisado, maltratado, perseguido, encarcelado, reprimido o muerto por las fuerzas de seguridad. Uno de los miembros de la Lof Lafken Winkul Mapu explicaba hoy para un medio de comunicación que los varones se tapan la cara para protegerse, no porque sean terroristas sino porque ellos corren “riesgo hasta para ir a comprar a la calle”.

Segundo contexto: Pueblo Mapuche (iniciativas de diálogo)

En los conflictos territoriales suele construirse al “usurpador indígena” como un “puñado de personas”. Aun en los casos en que el conflicto por la tierra esté circunscripto a una familia y allegados, como el caso de la Lof Lafken Winkul Mapu, suele ser el Pueblo mapuche –encarnado en los sujetos concretos que conforman las redes y relaciones más amplias—el que se siente interpelado para actuar en defensa.

Esto se vio reflejado en el último trawn (reunión mapuche) realizado el 26 de noviembre en Bariloche, donde se encontraron para tomar decisiones conjuntas tanto la organización local que viene acompañando muy cercanamente a la Lof como muchas otras organizaciones y comunidades de distintas provincias. En los intercambios de la palabra quedó muy claro que la represión no es contra una comunidad o una familia, sino contra un Pueblo, uno que, a pesar de sus diferencias ideológicas, sabe articular unidad ante situaciones como esta.

Por la mañana se organizó una comitiva de diálogo para que se dirija hasta la comunidad para intermediar con el juez, de la que participaron las organizaciones mapuche de apoyo junto con organizaciones de Derechos Humanos, el obispo de Bariloche, abogados y un médico para atender a los heridos. Cuando la comitiva regresa del lugar del conflicto, cuentan en el trawn que se logró firmar un acuerdo con el juez a cargo del operativo en el que se establece la creación de una instancia de diálogo “de carácter urgente con intervención de distintos organismos oficiales” para encontrar una solución al conflicto. En este trawn también se resuelve apoyar la decisión de la Lof de permanecer en el lugar y no dejar el territorio recuperado.

Estas acciones colectivas de cuidado mutuo y solidaridad son las formas en que el Pueblo Mapuche practica su diplomacia para abrir instancias de diálogo, para repactar los acuerdos con las distintas instituciones estatales y demandar conjuntamente el respeto o la ampliación de sus derechos. Antes, durante y después de la represión, numerosas organizaciones y comunidades mapuche, en nombre del Pueblo al que pertenecen, intentaron habilitar espacios de diálogo y de pacificación del conflicto. Ante esto, las respuestas represivas de las fuerzas armadas son entendidas como la exclusión del Pueblo Mapuche como un interlocutor político válido en el escenario que se fue montando. Mientras las acciones colectivas de los mapuche tendieron al diálogo y al acuerdo, las distintas instituciones oficiales involucradas tendieron a negar o traicionar esos acuerdos. Parques Nacionales, el INAI, el Juzgado Federal y las Fuerzas de Seguridad propiciaron el desalojo y la represión al mismo tiempo que fueron propiciando un escenario de “no escucha” de los reclamos mapuche.

Los miembros de la Lof denunciaron la falta de escucha hasta en los últimos y trágicos acontecimientos: “Esa mañana llegaron muchos grupos armados de diferentes lados, no dieron tiempo a dialogar ni nada… sino que entraron directamente a reprimir”. Incluso, en el cerro, cuando se defendían con piedras de las balas de plomo de la Prefectura, levantaron las manos para pedir “que por favor saquen al peñi herido, nosotros solamente lo que queríamos es que nuestro peñi se pudiera salvar, y no pudo”.

Tercer contexto: Recuperación territorial (experiencias de ser y estar)

A los dos meses de haber recuperado el territorio, una vocera de la Lof explica que no tenían intenciones de hacer pública su recuperación, pero que debieron hacerlo por circunstancias mayores. Ellos estaban protegiendo un lugar determinado del paso de personas, porque allí estaban preparando el lugar en el que se harían las ceremonias necesarias para “levantar” a la machi de la comunidad. Puesto que por ese lugar se hacían caminatas y subía gente, se vieron obligados a descender del cerro para anunciar que ellos ya tenían el control territorial.

Durante estos últimos años, y a medida que se fue recuperando territorio mapuche, también se fue explicando a la sociedad civil y política que para los mapuche el territorio no es meramente una cuestión perimetral, puesto que en el territorio se consolida el pensamiento filosófico e ideológico y la espiritualidad mapuche. La recuperación de un territorio es también la recuperación de las relaciones con las fuerzas que allí se instancian, y junto con ellas, del kimun o conocimiento ancestral. Por eso, en el transcurso de estos años se fueron generando condiciones propicias para que a las hermanas y los hermanos que llegan a la mapu (tierra) se les manifiesten capacidades y roles específicos. Actualmente, uno de los principales fundamentos de la recuperación territorial es la presencia de pu ngen, los pu newen, lo pu lonko (fuerzas de la naturaleza). Y es con esas fuerzas que se establecen los vínculos y los compromisos mutuos de proteger el lugar.

Algunas personas, como machi, lonko o pillañ kushe, tienen un rol específico en estas vinculaciones con las fuerzas del lugar. Negarle a estos pu peñi, pu lamien (hermanos o hermanas) el ejercicio pleno de estas capacidades en muchos casos es condenarlos a la enfermedad e, incluso, a la muerte.

Los y las machi más experimentados son los que detectan a las y los futuros machi, lonko o pillañ kushe. Algunos militantes mapuche explican que, en este proceso de recuperación de sabiduría ancestral, en los barrios periféricos se han producido grandes eventos vinculados al mundo espiritual mapuche. Importantes ceremonias están siendo encabezadas por machi experimentados que detectaron que algunos niños y niñas de estos barrios poseían esa capacidad o ese don de ser futuros o futuras machi. Explican también que aceptar ese rol es muy doloroso en muchos aspectos –físicos, emocionales y afectivos– por eso, para levantarse en el rol y alimentar esa capacidad es necesario contar con un entorno absolutamente propicio, “que no es justamente el entorno urbano”.

Una hija de María Nahuel es machil, esto quiere decir que se está levantando en su comunidad para, en el futuro, y cumplido el aprendizaje, tener el rol de machi. En un barrio de Bariloche, un machi había detectado esta capacidad en ella cuando era una niña pequeña, y pese al ambiente urbano y a los pocos recursos económicos, la familia logró cumplir con el compromiso de destinar estos años para su preparación y aprendizaje. Los pu ngen te llaman, dicen los ancianos, “uno no se manda solo”, no es una decisión de uno. La machil tuvo un llamado en ese lugar cercano al lago Mascardi, y por eso están allí como comunidad.

Este es el principal fundamento de la recuperación territorial de la Lof Lafken Winkul Mapu y de sus convencimientos para defenderlo: “Nosotros no tenemos que negociar con el winka, negociamos con nuestra fuerza, nosotros pedimos permiso, hacemos rogativa para poder estar en un lugar” (vocero de la comunidad). María Nahuel lo expresaba con estas palabras: “Voy a seguir luchando por el territorio para mi machil. Voy a seguir luchando como familia”.

Claro que estos tres contextos (Memorias, Pueblo y Territorio) son mucho más complejos, pero estas breves paradas en ellos pueden motivarnos a profundizar los procesos en los que estamos insertos y no dejarnos convencer por quienes van a tratar, a partir de hoy mismo, de hacernos creer que los mapuche de la Lof Lafken Winkul son terroristas, violentos, indios truchos, invasores, etc. O, al menos que algunas cosas no las podamos sacar fácilmente de contexto. Entonces, y sin distracciones, exigir respeto y pedir justicia por Rafael Nahuel en nombre de una familia, de un barrio y de un Pueblo que están de luto.

Ana Margarita Ramos es doctora y Licenciada en Antropología Social y Magíster en Análisis del Discurso por la Universidad de Buenos Aires. Fue coordinadora de la carrera de Ciencias Antropológicas de la Universidad Nacional de Río Negro durante el periodo 2010-13. Del año 1998 al 2008 se desempeñó como docente de la Universidad de Buenos Aires en la Carrera de Antropología Social y, desde el año 2008 hasta el presente, es profesora asociada en la Universidad Nacional de Río Negro en la Carrera de Ciencias Antropológicas. Es investigadora del CONICET con el proyecto “Trayectorias políticas y de pertenencia entre grupos Mapuche-Tehuelche del Chubut”. Ha dictado seminarios de grado y de postgrado en diferentes universidades en temas relacionados con los procesos de memoria en grupos subordinados y alterizados. Actualmente dirige, entre otros, el proyecto de investigación “Procesos de recordar y olvidar en contextos de subordinación. Una aproximación comparativa en torno a la memoria como objeto de reflexión” subsidiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Ha publicado libros y artículos en revistas especializadas sobre los temas de memoria y política indígena.

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/ser-joven-pobre-mapuche/

Anuncios

Yo venía a hacer un país y él ya lo tenía hecho desde los inicios de los tiempos


Raymond Berberian

Libros de Rupén…
EL INDIO DE SAN JUAN…
El recomendado dijo ser oriundo de la provincia de San Juan, que había venido a Buenos Aires atraído por el prestigio que representa poner las suelas en la Gran Urbe.
Era un hombre más bien silencioso, de aspecto rudo y rostro repleto de arrugas. No aventuraba palabra alguna, salvo para responder a las preguntas que se le formulaba. Su trabajo consistía en lavarle la cara a un pequeño local que acababa de adquirir, donde pensaba inaugurar cuanto antes a escasos metros de la Catedral Palermitana, un estudio fotográfico.
Según mis cálculos, la pintura, la habilitación, el armado, la vidriera y el cartel, en el peor de los casos, no excederían los quince días hábiles y ya esa cifra había trepado al doble sin vista de un horizonte.
El hombre se presentaba a trabajar un día, faltaba otro, llegaba a cualquier hora, pero eso sí: siempre esgrimiendo argumentos y excusas inobjetables. Era tan amable, tan voluntarioso y cordial que difícilmente se le podía reprochar su falta de cumplimiento con lo pactado.
Un día al verlo llegar fuera de horario no resistí más, puse cara de enojo. En realidad el enojo era conmigo por haber confiado en un desconocido sin más referencias que mi intuición.
Al día siguiente lo estaba esperando desde temprano en la puerta del local, decidido a encararlo, apoyado en la cortina metálica y haciendo gárgaras con el verso que pensaba recitarle.
El hombre apareció cerca del mediodía, venía caminando lentamente con una sonrisa pegada a los labios. Verlo tan tranquilo me irritó aún más y lo enfrenté. Le dije que me estaba haciendo perder tiempo y dinero, que el local debía haberse inaugurado un mes atrás y todavía estabamos en veremos. Con que faltaba una pincelada por aquí, otra por allá; eran cosas de nunca acabar.
No me prestó oído, me saludó como de costumbre y se puso a trabajar. En su rostro no se le acumuló ninguna arruga nueva.
De pronto tuve una extraña sensación, como que al hombre, mi presencia le era intrascendente, que tampoco le conmovían mis broncas.
El indio seguía sonriendo suavemente ajeno a todo, removiendo sus pinturas. Su indiferencia llegó a afectarme tanto que finalicé desorientado. Yo, ya estaba en pie de guerra, montado en un imaginario alazán blanco, y del indio… ni noticias. “Este infeliz se está burlando de mí”- me dije, ideando modificar mi estrategia que hasta allí no había pegado al blanco. “El no me ha de derrotar, la razón está de mi lado”-me dije-.
De pronto me pareció ridículo gastarme en enojos sin que el contrincante esté dispuesto a responder, era como gritarle a una pared esperando que reaccione. En realidad no deseaba llevar los hechos a extremos, tampoco ofender al pobre hombre, mi intención era manifestar mi bronca y desahogarme, es todo; que sepa lo que pienso, y listo.
Me ocurrió de repente, mediar la astucia como un recurso observándolo retocar una pared trepado sobre una escalera, y le confesé, como quien no quiere las cosas, mi gran admiración por los Amerindios. Era una manera de demostrarle lo ilustrado que era. Le hablé de la sensibilidad de los guaraníes, mencioné con gran elocuencia los misterios del Cuzco, el Titicaca, el Machu Pichu y el Valle de la Luna. Allí el hombre, como que hubiese recibido un impacto de bala, se detuvo. Giró la cabeza hacia mí, abrió los ojos como no lo había hecho jamás. Por primera vez notaba que sus ojos eran de color miel, salpicados de un verde profundo.
-:“Nosotros en San Juan tenemos una Santa Popular que hace milagros. Va gente a visitarla de todos partes. Ella tuvo una historia muy triste, murió de sed escapando de los tiranos con un niño en brazos. Huyó a las montañas y allí murió, aun muerta siguió amamantando a su pequeño hasta que finalmente fue localizada y enterrada allí mismo.

Resultado de imagen para difunta correa

…Delinda Antonia Correa… Murió debajo de un algarrobo. Quien quita una piedra al santuario donde se encuentra enterrada sufre inconvenientes. Por eso todo el mundo reza por su alma y nadie toca nada.”

Imagen relacionada

Resultado de imagen para valle de la luna
-:“Son supersticiones me imagino” -interrumpí.
-:“No, no lo son, créame, don; es real. Se han registrado desbarrancar autos por llevarse algún recuerdo de los alrededores de la tumba. Le dicen La Difunta Correa, era una india de mis pagos”

Rozas aclara sobre la concurrencia a la Cabalgata de la Fe
Ponía tanta énfasis en su relato que mi hizo olvidar el enojo y pasar por alto los días perdidos.

Resultado de imagen para difunta correa
-:“El Valle de la Luna está en San Juan” –acotó sonriendo un rato después, orgulloso de pertenecer a su tierra, agregando.-: “Posee un micro clima único en el mundo. Allí en el cielo es común ver platos voladores, don. Debería usted conocer mi San Juan”.
De a poco nos estábamos haciendo amigos. Yo, con mi bagaje de extranjero a cuestas y mi particular modo de querer ganarle tiempo al tiempo y él con su reloj desacelerado, la diferencia era notable, abismal.

 

Resultado de imagen para valle de la lunaResultado de imagen para valle de la luna

Yo venía a hacer un país y él ya lo tenía hecho desde los inicios de los tiempos y sin embargo algo nos hermanaba: teníamos un profundo respeto el uno hacia el otro. Los dos, de una y otra manera tocábamos la cabeza de la serpiente que enlaza la historia de la humanidad.

Resultado de imagen para valle de la luna
Conversar con él me elevó a las invasiones españolas y portuguesas en este sector de América y me estremecí. Me estaba poniendo en la piel del indio, percibía cómo iban siendo explotados, marginados, ultrajada su dignidad como seres humanos, sustraído su territorio y lo peor: haberles confundido su identidad.
Aunque no me una ningún vínculo afectivo, cultural o de sangre con la existencia del indio, el simple hecho de encontrarme sobre este suelo sin el debido consentimiento de sus auténticos dueños me hacía sentir un intruso. Estuvo comiendo el pan que ellos sembraron, forjando una nueva residencia sobre la de ellos.
Llegué a este rincón del mundo queriendo encontrarme con indios con plumas, gauchos tomando mate con bombilla, luciendo facones, boleadoras, zapateando malambo y bailando el chamamé al son de la acordeona. Para mi decepción Buenos Aires me recordó a París. Los guaraníes, mapuches, quechuas, ranqueles, tobas, wichis, aymaras y diaguitas y tantos otros difícilmente reconocibles a simple vista, salvo por algún rastro característico imborrable en su fisonomía, a pesar de la sangre española, usaban vestimenta europea. Y qué pena.
El indio, de San Juan, me había conquistado ofreciéndome su trasparencia, la misma que ofreciera a los invasores de su tierra.
Hoy, que el tiempo ha transcurrido, no sabría quien de los dos llegó a admirar más al otro.
Al finalizar su trabajo, José, que jamás confesó ser un indio, se despidió de mí con un afectuoso abrazo que atesoro como una de las experiencias más caras de mi vida.
_: ¡Adiós don…! -exclamó-. Voy a hablar de usted en mi pueblo, ¿sabe don?
…Fueron sus últimas palabras.
Nunca más lo volví a ver, supe que había regresado a sus pagos esa misma noche.

Raymond raymond_berberian14@yahoo.com.ar

Haber heredado un reino, no es obligatorio emparentarse con la verdad histórica ¿verdad?


Raymond Berberian 

Majestades de EXHIBICIÓN
El chancho no tiene la culpa, la tiene quien le da de comer.
Me ha sorprendido la desfachatez del Rey de España (Con todo respeto al pueblo español) al exigirles a los pueblos originarios perdón por el supuesto asesinato de algunos conquistadores españoles y se olvida el vaciamiento de esos pueblos originarios sometidos a la cruz y la pólvora por lo que él llama “conquistadores”; las toneladas de oro y plata de obras de arte arrancadas a sus dueños, fundidos por sus “conquistadores” en lingotes y trasladados a España…
Permítanme extenderme algo más sobre el significado de la palabra “conquistador”. El diccionario lo explica, diciendo: “Adquirir a fuerza de las armas” Y a mí se me hace que el Rey confunde “Conquistar” con “invadir”. Para mí; Conquistar es avanzar sobre un espacio o terreno deshabitado o convencer, sea por medio de armas o sin ellas. Lo otro es invadir al instalarse sobre un espacio o terreno ocupado, destruyendo culturas y civilizaciones por medio de las armas, la cruz y el martirio. Los turcos otomanos invadieron Armenia y Anatolia por medio de la fuerza donde se instalaron destruyendo culturas y civilizaciones ancestrales. EEUU invadió Iraq, Siria, Afganistán, Paquistán, VietNam. Gran Bretaña con sus piratas se apoderaron y se establecieron como en su casa en casa ajena en las islas Malvinas de Argentina, e Israel acaba de invadir Palestina. Se trata de invasores, agresores, no “conquistadores” Sr. Rey.
¿Sabes tú, quienes fueron los “conquistadores” españoles que haces mención? Pues bien; fueron los reos, los ladrones y asesinos liberados de las cárceles; fueron los incultos…
Como Rey de España, debes estar enterado que la llegada de los “conquistadores” al “Continente Rodeado por Agua” no fue bienvenida. No fueron invitados de honor para abusar de esos pueblos, ni para saquear sus tesoros, menos aun para contaminarlos de pestes y enfermedades venéreas. Haber heredado un reino, no es obligatorio emparentarse con la verdad histórica, ¿verdad? Tú no eres un “Salomón el justiciero” Te es permitido ser ignorante, muy pese a tu disfraz adornado de medallas obsequiadas gratuitamente. Ser Rey de España no significa ser inteligente. Dudo que hayas conocido aquel dicho árabe: “Si la palabra es de plata, el silencio es oro”.
Tu padre fue insolente, mujeriego y soberbio además, aún así se lo agasajaba y se lo respetaba en honor a los españoles. Una figura que aún vive como tú a costilla del pueblo; un monigote, ni siquiera un payaso al igual que tú que te crees con derecho de llevar la historia por delante.
Tú eres quien les deberías pedirles perdón a los pueblos originarios por haber diezmado su población y aniquilado su cultura. Y, haciendo honor a la verdad, eres quien debería ir saldando tu deuda moral y económica con los Amerindios de Centro y Sudamérica.
¡Cuánto te habría convenido quedar callado y disfrutar de tus galones! ¿Te das cuenta, Sr. Rey? Te lo dice un extranjero, honrado de compartir el suelo amerindio, hijo de refugiados del Genocidio de armenios, Genocidio que tu nación niega reconocer al igual que Israel y los EEUU.
Se ve que de historia no te has empapado. Para que sepas, el Genocidio cometido por tus “Conquistadores” fue uno de los más crueles y desalmados de hace quinientos años. Se supone que tus “Conquistadores” representaban pueblos civilizados. El de los armenios, con un saldo de un millón y medio de mártires, perpetrado por el Estado turco data apenas cien años.
Respetuosamente Raymond raymond_berberian14@yahoo.com.ar

Bastón de Mando de Wotan, en custodia de Guillermo A. Terrera


Publicado el 31 ene. 2016

BASTON DE MANDO – Reliquia Hiperbórea
El Bastón de Mando de Wotan en custodia de Guillermo A. Terrera

BASTON DE MANDO – Reliquia Hiperbórea

Las leyendas suelen ser relatos épicos con escasa credibilidad histórica, pero en este caso, la existencia de una serie de textos aportan a este enigma, un carácter de realismo, involucrando a las tierras de nuestro país. El trovador Chretien de Troyes (1140), en principios del siglo XI, escribiría el poema que estaría basado en viejos relatos legendarios de un caballero germano y que daría comienzo a una gran obsesión de todo buscador de misterios del pasado: “Parsifal o la Historia del Grial“.

Entre 1150 y 1170, Wolfram Eschenbach, bardo alemán, se suma al enigma con un poema titulado “Vida y Milagros” de Parsifal, el cual relata una historia acerca de la custodia del Santo Grial y de un Bastón de Mando, también conocido como la Piedra de la Sabiduría. El nombre Parsifal realmente, proviene de una palabra del antiguo idioma sánscrito, para designar al “Hombre de Persia “.

Algunas mitologías muy antiguas de la India, Afganistán, Persia, Pamir y el Tíbet, extrañamente ya nombraban a este enigmático personaje hace 7 ó 8 mil años. Tales leyendas tomarían realismo en el siglo XII con la aparición en Germania de un caballero que se desempeña en la corte inglesa del Rey Arturo. Aparentemente Parsifal sería ingresado en la Orden de los Caballeros Templarios. Esta orden hermética, tendría a su cargo, la custodia de los elementos sagrados que rodearon a Cristo.

Según el poema de Escenbach, el caballero Parsifal, fue asignado como custodio del Grial y el Bastón de Mando y viaja entonces a las tierras de Argentum para depositar estos elementos en el cerro sagrado de Viarava (Uritorco – Córdoba). Esta obra a manera de “canto” sirvió además, de base inspirativa a Wagner para la creación de su ópera “Parsifal“. En la composición se encuentran algunos versos por demás interesantes para dilucidar este enigma:

“En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida Piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armónica antigua que en el sur está. Sólo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será”.

En el siglo XII nadie había escuchado hablar de las tierras Americanas y menos de Argentum (Argentina), además de saber su localización “cruzando el Océano Atlántico”.

Se dice que el Santo Grial fue el recipiente en el cual se recogió la sangre de Cristo en el momento que fue herido por el soldado romano Longino con su lanza. La historia prosperó y una gran cantidad de relatos y acontecimientos reales o no, rodearon a este mítico elemento. Buscadores a lo largo de la historia buscaron por todo el globo, encontrar y poseer esta supuesta reliquia. Lo cierto es que uno de los más famosos guardianes conocidos a través de estos poemas épicos, es el caballero Parsifal. Los relatos hablan que este guardián templario tenía otra obsesión: El rescate y resguardo de otra pieza, al parecer se trataría de un bastón mágico conocido entre las sociedades secretas como Piedra de la Sabiduría“, “El bastón de Mando” o “Piedra que Habla“.

Este objeto fue ciertamente “olvidado” entre quienes se obsesionaron y orientaron su búsqueda en exclusiva al Grial. A pesar de muchas deformaciones propias de relatos que sobrevivieron de generación en generación, la historia del Bastón de Mando encontró con el tiempo un elemento que podría dar credibilidad a la historia. Existieron a lo largo de la historia muchas expediciones que trataron infructuosamente de hallar a la “piedra de la sabiduría“, el mismo Hitler habría enviado a expedicionarios por todo el territorio Sur quienes habrían sido autorizados a actuar por el mismísimo Gral. Perón. Hitler quien era conocedor de los más variados conocimientos ocultos, quería poseer los objetos a los cuales se le atribuyen poder entre las sociedades herméticas.

En 1830 un ambicioso jefe Araucano quien conocía las leyendas del bastón, encabezó búsquedas por las sierras de la Ventana, Tandil, Balcarce, Pillahuincó, San Luis y Córdoba. El jefe araucano Calfucurá sabía que quien poseyera el bastón, dominaría el “mundo“. Quien revise cuidadosamente las tradiciones y relatos de los Comechingones (la tribu que dominó extensas regiones del norte y centro de la Argentina), encontrará relatos que hablan de “la llegada de un hombre blanco y barbado que proveniente de tierras lejanas, habría muerto en la Montaña Sagrada y que se habría convertido en el eterno guardián de la Piedra de la Sabiduría“.

Como si tratase de un elegido, una persona de nombre Orfelio Ulises, en 1934 encontró el preciado bastón, evitando que cayera en manos de Hitler, quien ya poseía la famosa lanza de Longino. No por casualidad la mítica piedra llegó a sus manos, Ulises habría permanecido durante ocho años en el Tíbet en donde fue adentrado e iniciado en los conocimientos esotéricos. Al parecer los mismos maestros ocultos en el Tíbet fueron los que enseñaron la localización exacta del bastón y sus poderes ocultos. Según los legados trasmitidos al propio Orfelio Ulises, el Bastón fue creado para “regenerar” a la especie humana y debe ser custodiado por un “guardián” hasta que llegue el momento que llegue quien reconozca y sepa utilizar su poder. La “Piedra de la Sabiduría” contiene todas las respuestas.

Al parecer Orfelio Ulises a su regreso del Himalaya, excavando al pie del Cerro Uritorco, localizado en Capilla del Monte, Córdoba, se encontró con este maravilloso bastón negro de basalto pulido. Aquella pieza, según Ulises se trataría de la mitológica pieza y muchos maestros herméticos que habrían llegado hasta ésta, supuestamente comprobaron su legitimidad. La pieza permanece desde la muerte de Ulises, en celosa custodia de una sociedad hermética iniciática de Argentina.

En 1948, el arqueólogo alemán Jorge Von Hauenschild, estudioso de la tradición del Grial y el Bastón de Mando, examinó meticulosamente la pieza concluyendo que: El pulido es característico del período neolítico por lo cual se calcula su antigüedad en 8.000 años AC. El bastón tiene una longitud de 1,10 m., está trabajado de forma cónica, con 4 centímetros en su parte más ancha en la base. El peso total es de cuatro kilos. Por estudios realizados con detectores electromagnéticos y espectrales, se comprobó que el mismo genera intensos campos electromagnéticos de origen desconocido. Se supone que estos campos podrían generar en alguien con ciertas condiciones energéticas específicas, una “conexión” parafísica con otras realidades o conocimientos iniciáticos. Otros sugieren que este bastón es la “llave” para adentrarse en el Santo Grial, que no sería otra cosa más que un camino al conocimiento supremo y al cual se accedería poseyéndolo.

 

Lo cierto es que los poderes adjudicados a este Bastón de la Sabiduría no ha cambiado los designios de las tierras del Sur y hasta el momento quienes parecen reclamarlo a pesar de ocupar espacios de poder, nada se asemejan a “maestros iluminados” o “redentores de la raza“.

A continuación entrevistamos al investigador Diego Arandojo, autor de un reciente documental que trata sobre Guillermo A. Terrera, la última persona que custodió el Bastón de Mando.
Pregunta: Empezaremos con lo que algunos consideran la referencia más antigua a un misterioso objeto sagrado y “mítico”, mencionado en el mismo contexto que el Santo Grial, y con una presunta referencia geográfica temprana a lo que sería América, 2 siglos antes que Colón naciera:

“En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armórica antigua que en el Sur está. Solo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentum se llama y siempre será”. —Wolfram von Eschenbach (Siglo 13 d.C)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


El término ” Armórica” proviene de la expresión gala “are mori” (‘en el mar’), que evolucionó en Aremorica o ‘país frente al mar’. Ergo, describe a una región geográfica cuya característica es estar frente al mar. ¿Es este el verdadero origen del nombre del continente americano?

¿Qué es el Bastón Austral y cuáles son sus poderes? ¿Por qué cree que este trovador alemán lo menciona en su poesía junto con el Santo Grial?

Respuesta: En la obra “Wolfram Eschenbach, Parsifal y Orfelio Ulises” (1988), el Prof. Dr. Guillermo Alfredo Terrera explica que: “Es bien sabido que en ninguna parte de la Argentina se puede encontrar el texto completo del poema escrito por Wolfram Eschenbach entre los años 1150-1170 y que sirviera de modelo varios siglos más tarde para la creación de la maravillosa ópera ‘Parsifal’, escrita por Ricardo Wagner”.

A continuación expone una serie de versos traducidos por él, en donde se narran los periplos del caballero Parsifal hacia el Cono Sur del Continente Americano (ó armoricano como denomina Terrera) y este “Bastón Austral” ó “Lapis Exilis” tan misterioso. El inicio de este libro posee conflicto: la ausencia de una traducción pareciera, a primera vista, que se busca silenciar, callar, ignorar una información histórica escondida en la escritura de Eschenbach.

¿Omisión a propósito o simple casualidad? Nadie puede responderlo a ciencia cierta.

Pero es justamente esta obra de Terrera la que sienta las bases de toda la historia del llamado “Bastón de Mando de los Comechingones” y, paralelamente, la historia de Parsifal en el territorio americano y sus sucesivas reencarnaciones. Por tanto este Bastón Austral/Lapis Exilis sería, dentro de los estudios que realizó el Prof. Dr. Terrera, el Bastón de Mando que Eschenbach conocía, aunque sea de forma intuitiva, al igual que otros personajes históricos como Roger Bacon que se refieren a piedras con poderes y conocimientos sobrenaturales. Pero fue sólo hasta que Orfelio Ulises Herrera, quien pasó ocho años estudiando en la mítica Samballah, halló esta piedra al pie del Cerro Uritorco en 1934, junto con la conana (mortero de piedra) y el poyo (trono utilizado por una autoridad comechingona).
Pregunta: Suponiendo que la leyenda de Parsifal relatada por Orfelio Ulises y Terrera es verdadera, lo que implicaría un temprano conocimiento del continente americano antes de Colón, ¿piensa que el continente americano tiene una historia muy diferente a la que nos cuentan los libros de historia, y si es así, por qué es ocultada por el establishment? Respuesta: Yo creo que sí, que el continente americano posee una línea temporal prehistórica (a nivel social y cultural) muy diferente a la que está plasmada oficialmente. ¿Por qué se la oculta o se la tergiversa? Creo que los historiadores prefieren obviar esa “otra historia” (para llamarla de algún modo) por distintas razones, muchas de ellas académicas. En el sentido que existe un paradigma útil y sencillo de explicar. Si se agregan las teorías de que los Templarios estuvieron en el continente americano; si realmente esos “Viracocha” de los que hablaban los pueblos andinos no eran “dioses del este” sino visitantes antiguos de Europa o incluso Asia, es menester de urgencia revisar toda la historia de los últimos 10.000 o 20.000 años.

Pregunta: Se dice que Orfelio Ulises accedió a información secreta que había en los milenarios monasterios del Tíbet y que eso le permitió hallar la famosa reliquia. ¿Hay algún indicio de cuál es exactamente esa información que lo llevó hasta el bastón de mando? ¿Quién era Orfelio Ulises? Respuesta: Orfelio Ulises Herrera nació en la Bolívar, provincia de Buenos Aires, en 1887. A la edad de 26 años decide emprender un viaje iniciático hacia el Tíbet donde, por razones desconocidas, logra contactar a los maestros de Samballah y accede a la instrucción hermética que tiene una duración de ocho años. ¿Por qué decidieron abrirle las puertas de esta mítica escuela a un humilde argentino, de ancestros pampas? Tal vez por la pureza de su espíritu, su falta de egoísmo y su búsqueda sincera de iluminación. La cuestión es que al término de sus estudios estos maestros le ordenan hallar la piedra de la sabiduría que se halla en el Cono Sur americano. Orfelio Ulises Herrera emprende así su viaje que lo lleva por distintos puntos de América; es guiado por mensajes telepáticos de los sabios de Samballah, hasta recabar en la localidad de Capilla del Monte, precisamente al pie del Cerro Uritorco, donde excavando con sus propias manos extrae el Bastón de Mando y las otras piezas que referí previamente. Pregunta: Nos llama la atención el nombre de “Vultán” como el nombre del gran dios/cacique de los nativos Comechingones que según la leyenda habría creado el bastón de mando.

 

¿Hay relación entre “Vultán” y “Wotan”, nombre del máximo dios nórdico Odín?

 Respuesta: En palabras de Terrera: “El Dios de Dioses de los indo-arios, Wotan para los nórdicos europeos y Vultán para los pueblos del Continente Blanco, fabricó con esa bella piedra un extraordinario Cáliz o Vaso Sagrado que con el transcurso de los años, realizaría extraños designios entre los hombres que lo poseyeron y lo cuidaron”. La piedra a la que se refiere es la que, dentro de la leyenda de la lucha de las hordas de Lucifer contra las de Dios en las esferas altas, se desprende de la corona luciferina: la gema verde que cae al mundo terráqueo.

 

En la investigación de Terrera también se explicita que: “Wotan o Vultán, Dios de Dioses. Construyó con un trozo de Basalto el Bastón de Mando o Simihuinqui del Cerro Uritorco. La misma tarea realizó con la Gema Verde, caída de la corona encantada de Lucifer. El Santo Grial”. Por tanto Wotan, Vultán, realizó peregrinaciones por distintos puntos del globo y realizó estos trabajos “esotéricos”, casi diría alquímicos en un punto, que legaría a la raza de los hombres.

El Vaso Sagrado y el Toqui Lítico, o Bastón de Mando.

Dos piezas actualmente extraviadas y rodeadas de misterio y leyendas de todo tenor.

 

Pregunta: Este bastón de mando también es referido como la “piedra que habla”, ¿a qué piensa que se refiere este rótulo?

Respuesta: En la investigación realizada por el Prof. Dr. Terrera se indica que el Bastón de Mando (el cual recibe otros nombres como Simihuinqui, Piedra de la Sabiduría, etc.) posee una inteligencia y destino propio, por fuera del que quiera adjudicarle el custodio o poseedor temporal. “Habla” porque al tomar contacto físico con él, con ayuda de mantras y cantos gentilicios, la pieza entabla un contacto telepático con el sujeto que lo toca. Es uno de los tantos atributos extraños que posee el Bastón, además de elevar su temperatura, o funcionar como antena/receptor de informaciones de otras esferas de la conciencia.

Pregunta: Su documental “30 Años de Silencio” se centra en la figura del académico y metafísico Prof. Guillermo Alfredo Terrera, el último poseedor del bastón de mando. ¿Podría darnos un pequeño resumen de por qué, cómo y cuándo llega a las manos del Profesor esta reliquia? ¿Por qué los 30 años de silencio?

Respuesta: Durante la década del 40, y mientras cursaba la carrera de abogacía, Guillermo Alfredo Terrera tomó contacto con un grupo hermético que existía dentro de la Universidad Nacional de Córdoba. Éste se hallaba conformado –al menos hasta donde pude pesquisar, ya que no existen fuentes directas más allá de las que ofrece Terrera en sus libros– por docentes e investigadores (entre ellos Orfelio Ulises Herrera), unidos por el interés hacia lo metafísico. El joven Guillermo Alfredo fue aceptado en este grupo y, andando el tiempo, se lo eligió para ser el nuevo custodio del Bastón de Mando. En la obra “Parsifal en Viarava y Charava” (1989) se ofrecen detalles de la ceremonia de traspaso: “El 26 de septiembre de ese mismo año de 1948, el Simihuinqui de Viarava y Charava, en una ceremonia del antiguo Rito Solar, con círculos de manos entrelazadas, formando figuras geométricas con el ‘ocho’ del cosmos infinito y ya bien entrada la noche equinoccial de primavera para el hemisferio sur (…) le fue entregado el Bastón de Mando, a su ya preparado y elegido poseedor y portador, al reencarnado Intichacmani”. Así fue cómo Guillermo Alfredo Terrera se transformó en el nuevo custodio del Toqui Lítico, bajo una única condición: que durante 30 años no se hablara de ésta pieza arqueológica. Recién en el año 1978, terminadas las tres décadas de silencio, el Prof. Dr. Terrera comenzó a difundir el mensaje del Bastón de Mando, que es un mensaje de paz y unión para los pueblos de América del Sur.

Pregunta: Los pseudoescépticos de siempre fueron muy predecibles al hacer gala de su artillería preferida: los ataques ad hominem, para atacar la figura de Terrera cuando aún vivía. Las acusaciones principales iban por el lado de la metafísica y su relación con la era “new age”; y, por otro lado, también debido a la parte “germana” de la leyenda extrapolada hacia el esoterismo nazi y el poder de las simbologías.

¿Qué opina de tales acusaciones?

Respuesta: El Prof. Dr. Terrera, a nivel político, se definía como peronista y defensor de los derechos y las libertades de los pueblos americanos. Luchó y bregó por lo que él consideró correcto hasta su último aliento. A nivel ideológico se hallaba más próximo a la derecha que a la izquierda, y se interesaba no sólo por la cultura germánica (tanto en su historia como en sus símbolos) sino también por la palestina y de los pueblos de habla árabe. Era un ferviente nacionalista y difusor de las costumbres folklóricas argentinas.

Pregunta: Se dice que el mismísimo Adolf Hitler habría enviado una expedición en busca del bastón de mando. ¿Es cierto esto?

Respuesta: Dentro de la investigación del Prof. Dr. Terrera está indicado de que Adolfo Hitler, quien era asesorado por Rudolf Hess (su mago negro), buscó piezas metafísicas no sólo en Europa, sino también en el territorio americano, especialmente en nuestro país.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Recordemos que en la década del 30 y 40, el partido nacionalsocialista contaba con mucha aceptación de una gran parte de la población argentina. Por tanto puede ser que se haya enviado, no sé si una “expedición”, pero sí dos o tres emisarios a Córdoba a fin de “rastrear” este Toqui Lítico. Al menos así se desprende de lo que explica Terrera al narrar la peripecia de aquellos que buscaron (y buscan) esta Piedra de la Sabiduría.

Adolf Hitler retratado como Parsifal y sosteniendo el estandarte nazi como si fuera una lanza o bastón de mando. Se sospecha que, al igual que con la Lanza del Destino y otras ‘reliquias de poder’, Hitler también envió expediciones en busca del Bastón Austral de Vultán.

Pregunta: Luego de investigar tanto, ¿se sabe el destino actual del bastón de mando? Se sabe con seguridad que existió, pero… ¿aún existe? Respuesta: El Bastón de Mando existió y existe. El último dato que poseemos sobre él se remonta al año 2001. El periodista español Miguel Blanco viajó a la Argentina y se entrevistó con Guillermo Terrera hijo, y pudo fotografiar esta reliquia metafísica. Como fruto de este encuentro, Blanco publicó en la revista MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA un artículo titulado “Bastón de Mando: el ‘otro grial’ busca dueño” (N° 143, pág 76-80) en donde narra su experiencia. Yo tomé contacto epistolar con Guillermo Terrera hijo pero negó tener el Toqui Lítico. Por tanto es difícil de conocer el lugar exacto donde se encuentra, o al menos alcanzar una pista certera. A nivel personal creo que este objeto está inactivo, soterrado en algún punto de nuestro país, esperando que un nuevo custodio vaya a por él. Tal como sucedió con Orfelio Ulises Herrera.

Esto lo comento porque, siguiendo la lógica de los libros de Terrera, el Bastón de Mando todavía no cumplió su misión de regenerar la especie humana.

Hasta que esto no haya sucedió el Toqui Lítico permanecerá en este plano de la realidad.

Mystery Planet

 

30 Años de Silencio: El Secreto de Guillermo Alfredo Terrera (Documental completo en HD)

 

http://loscreadoresdelhombre-pablosanchez.blogspot.com.ar/2014/06/baston-de-mando-reliquia-hiperborica.html