U lie : MIENTES.


 

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El nuevo libro del periodista de investigación Chuck Lewis reúne 935 mentiras de personalidades estadounidenses, con las cuales intentaron cambiar la opinión pública sobre hechos controvertidos. Les presentamos los 10 engaños principales.

Las 10  mayores mentiras de los políticos de EE.UU. desde 1950 hasta ahora

La selección de las 10 mayores mentiras de los personajes históricos de EE.UU. efectuadas durante varias décadas y que afectaron a cientos, miles y, en algunos casos, millones de vidas, incluidas en el libro ‘935 Lies: The Future of Truth and the Decline of America’s Moral Integrity’ (‘935 Mentiras: El futuro de la verdad y la decadencia de integridad moral de EE.UU.’) fue realizada por el portal billmoyers.com, que esta semana efectuó una entrevista al autor de la obra.

1. El presidente de EE.UU.,Barack Obama, el 6 de junio de 2009 (y en otras numerosas ocasiones) dijo: “Si le gusta el plano de la asistencia sanitaria que tiene, usted puede mantenerlo”.

Saul Loeb / AFP

Sin embargo, los nuevos estandartes de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, denominada ‘Obamacare’, resultaron no compatibles con las promesas del presidente, que fue su promotor. Muchos estadounidenses consideran la reforma sanitaria de Obama como el mayor fracaso de su presidencia.

2.El presidente de EE.UU., George W. Bush, afirmó el 29 de mayo de 2003: “Hemos encontrado las armas de destrucción masiva [en Irak]. Así como los laboratorios biológicos”.

Tim Sloan / AFP

En el período previo a la invasión de Irak en el 2003 por la coalición liderada por EE.UU., la Administración Bushofreció muchas razones para invadir y derrocar a Saddam Hussein del poder, pero la de las armas de destrucción masiva fue la más importante. La falsa afirmación fue el principal argumento para la guerra y la ocupación del país árabe, que se cobró la vida de cerca de medio millón de iraquíes y unos 5.000 soldados de la coalición. En abril del 2005, la CIA concluyó su investigación sobre las armas de destrucción masiva en Irak, sin encontrar nada.

3. El vicepresidente Dick Cheney, el 26 de agosto de 2002, aseveró: “En pocas palabras, no hay duda de que Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva. No hay duda de que él las está acumulando para usarlas contra nuestros amigos, contra nuestros aliados y contra nosotros”.

El exvicepresidente de EE.UU. sigue convencido de que la invasión de Irak fue justificada.

4. James W. Johnston, director ejecutivo de la empresa tabacalera RJR Nabisco, 14 de abril de 1994 afirmó: “El consumo de cigarrillos no es más adictivo que el café, té o twinkies [pastelito relleno de crema]”.

Gabriel Bouys / AFP

Durante más de medio siglo, los fabricantes de cigarrillos estadounidenses negaron que sus productos fueran adictivos y peligrosos y ocultaron que sus propias investigaciones lo confirmaban. La cita proviene de un testimonio escrito presentado en una audiencia en el Congreso en 1994, durante la cual los ejecutivos de las siete compañías tabacaleras más grandes admitieron que el hábito de fumar sí puede provocar algunos riesgos para la salud de los fumadores, pero negaron que los cigarrillos fueran adictivos y que fueran manipulados los niveles de nicotina para aumentar la adicción.

5. El presidente de EE.UU., Ronald Reagan, el 13 de noviembre de 1986, hablando del escándalo Irán-Contra rechazó cualquier trato con terroristas: “A pesar de las historias tremendamente especulativas y falsas sobre las armas para rehenes y los presuntos pagos de rescate, no —repito— no traficamos con armas, ni hicimos cualquier trato por rehenes. Tampoco lo vamos a hacer”.

AFP

El escándalo Irán-Contra estalló cuando se reveló que el Gobierno de EE.UU. había vendido secretamente armas a Irán a pesar de un embargo. Más ilegal aún resultó que parte del dinero de las ventas se dirigía a los rebeldes anticomunistas en Nicaragua, aunque el Congreso había prohibido expresamente la administración de fondos. Posteriormente salió a la luz que el suministro de armas al Gobierno de Teherán favorecería la liberación de los rehenes capturados en el Líbano mediante la influencia que Teherán tenía en el grupo que los había secuestrado.

6. El subsecretario del Estado, Thomas Enders, de la Administración Reagan sobre la masacre de El Mozote, el 8 de febrero de 1982, señaló: “No hay ninguna evidencia que confirme que las fuerzas gubernamentales [de El Salvador apoyadas por EE.UU.] masacraron sistemáticamente a los civiles en la zona de operaciones”.

Enders hizo esta declaración una semana después de que en los periódicos norteamericanos empezaran a aparecer los testimonios de la masacre de cerca de 800 aldeanos inocentes en una campaña de contrainsurgencia contra las guerrillas de izquierda efectuada por el Gobierno salvadoreño derechista.

7. El presidente de EE.UU., Richard Nixon, sobre el robo en el Watergate, dijo el 29 de agosto de 1972: “Puedo decir categóricamente que… nadie en el personal de la Casa Blanca, nadie en esta administración, actualmente empleada, estaba involucrado en este extraño incidente”, refiriéndose al allanamiento de la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate.

De hecho, muchos de los miembros del personal de Nixon estuvieron involucrados en lo que vendría a ser conocido como ‘el escándalo Watergate’. En junio de 1973, el exconsejero de la Casa Blanca, John Dean, declaró que había discutido el encubrimiento del Watergate con Nixon por lo menos 35 veces.

AFP

8. Richard Nixon sobre las operaciones encubiertas en Chile para derrocar al recién elegido presidente marxista, Salvador Allende, el 4 de enero de 1971 dijo: “Para nosotros lo de intervenir [en Chile] —intervenir en una elección libre y ponerla al revés— creo que habría tenido repercusiones en toda América Latina…”

Las operaciones encubiertas de EE.UU. en Chile, financiadas a través de la CIA, llevaron a un violento golpe de Estado liderado por el general Augusto Pinochet que derrocó al Gobierno de Allende.

9. El presidente de EE.UU., Lyndon Johnson, sobre la Guerra de Vietnam aseguró en octubre de 1964: “No estamos a punto de enviar muchachos americanos a nueve o diez mil kilómetros de casa para hacer lo que los muchachos asiáticos deberían estar haciendo por ellos mismos”.

AFP

En total, 3.403.000 soldados estadounidenses fueron desplegados en el sudeste de Asia entre 1964 y 1975. Aproximadamente 60.000 personas murieron y más de 150.000 resultaron heridas. Millones de vietnamitas, camboyanos y laosianos también murieron en la guerra.

10. El senador Joseph McCarthy, el 9 de febrero de 1950 aseveró: “Tengo aquí en mi mano una lista de 205 [empleados del Departamento de Estado] que son reconocidos por el secretario de Estado como miembros del Partido Comunista y que, sin embargo, aún están trabajando y moldeando la política del Departamento de Estado”.

Esta declaración dio el impulso a un fenómeno conocido como ‘macartismo’, que consiste en delaciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. McCarthy iba a acusar a una serie de instituciones y personalidades públicas de ser simpatizantes comunistas, no obstante, sus acusaciones eran casi todas falsas.

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TODOS LOS POLÍTICOS NOMBRADOS ,EN CAMPAÑA ELECTORAL, PROMETÍAN EN CASO DE ACCEDER A  DICHOS CARGOS : RECONOCER EL GENOCIDIO ARMENIO
NINGUNO CUMPLIÓ
TODOS . U lie : MIENTES.

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Ruben Demirjian

Cristina: ¿Qué hay detrás de la compra de armas a Estados Unidos?


Fuente : orsai

Uno no puede dejar de asombrarse que en el marco de la situación económica y social del País, el Estado destine más de 2.0000 millones de dólares para la compra de sofisticado armamento de guerra, constituyendo la mayor adquisición de armas de los últimos 40 años.

Cristina: ¿Qué hay detrás de la compra de armas a Estados Unidos?

 

El lapso de 40 años no es casual. Remite a que las últimas adquisiciones de esa magnitud y naturaleza fueron realizadas por la última Dictadura Cívico-Militar. Repárese en el hecho de que ni siquiera para el único conflicto bélico que tuvo el País durante el siglo XX, Guerra de Malvinas, se realizó una operación similar.

La primera imagen que seguramente advierte la sociedad es ¿para qué destinar semejante cifra a la compra de armamento, cuando se suspende la entrega de medicamentos en el PAMI; se eliminan programas sociales, educativos y de salud; se les mezquina a docentes y científicos; se ahoga selectivamente a muchas Provincias y podría seguir con una larga lista.

Una segunda aproximación podría ser desde un lugar más específico como es la defensa y el desarrollo de la industria nacional armamentística. La pregunta obligada sería ¿por qué razón se destinan 2000 millones de dólares a la compra de material de guerra que no importa transferencia tecnológica -por estricta aplicación del código de seguridad que Estados Unidos impone a la venta de las armas que produce- y por otro lado, en el área de Defensa, se desmontan programas de desarrollo de industria nacional que generan trabajo para los argentinos y soberanía tecnológica?

Y la tercera, desde una perspectiva geopolítica y estratégica de seguridad nacional, ¿por qué razón compramos armas para una guerra convencional de despliegue territorial con el fin declarado públicamente por el Embajador de nuestro país ante los Estados Unidos (país proveedor del armamento) de desarrollar una “lucha contra el terrorismo”, cuando nuestro país no tiene ni puede tener una hipótesis de conflicto similar a las que se desarrollan en otras regiones del planeta?

Para ser más precisos aún: nuestro país es el único país, junto a EEUU, que en el continente americano sufrió la acción del Terrorismo. AMIA y la Embajada de Israel son los dos atentados, junto al de las Torres Gemelas, que tuvieron lugar en territorio americano. En síntesis: la agresión terrorista sólo puede darse, como en gran parte del planeta, bajo una metodología que nada tiene que ver con la guerra convencional, y para la cual el armamento adquirido, claramente, no sirve.

Sin embargo, hay algo peor aún: la operación de compra de armamento para guerra convencional, sumada a la declaración pública de que es para la “lucha contra el Terrorismo”, nos introduce de lleno en el plano geopolítico en una hipótesis de conflicto que no sólo nos es ajena, sino que pone en peligro la seguridad nacional. Esta claro que no ya bajo la forma de una invasión o ataque territorial, sino de una de las formas preferidas del Terrorismo: el ataque sobre objetivos civiles, metodología utilizada, precisamente y aunque parezca una redundancia, para provocar terror, en el más literal sentido de la palabra.

Seguramente la sociedad verá con mayor preocupación, y razón le asiste, el primero de los abordajes: ¿por que gastar tanta plata en armas de guerra cuando hay tantas necesidades en el país que no tienen ninguna respuesta por parte del Gobierno?

Pero es necesario señalar a tiempo, que la irresponsabilidad de introducir a la Argentina en conflictos que no le son propios, puede ocasionarnos problemas y dolores que tenemos la obligación de tratar de evitar que sucedan. A no ser que el tan promocionado “volver al mundo” sea algo mucho más tenebroso: transformar al País en comprador de armas de guerra, en un mundo donde la guerra ha pasado a ser, desde hace tiempo, un excelente negocio para un selecto club de países y una tragedia para todos los pueblos.

Los colonos sionistas en Palestina,los turcos en Asia Menor, los azerís en el Cáucaso SON TODOS EXTRANJEROS.


Raymond Berberian 

En otras palabras, los ciudadanos de los EEUU, salvo los pueblos originarios amerindios, el resto son “extranjeros”…

Veneno reptiliano

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AHH ME OLVIDABA DE MAURICIO MACRI.EL TAMBIÉN ES REPTIL.AUNQUE DICEN QUE ES LA VERGÜENZA DE LOS SANGRE FRÍA…

El Comandante Hugo Chavez de Venezuela había dicho que los gobernantes del mundo no eran seres humanos sino, reptilianos: serpientes venenosas, pertenecientes a la mafia judía iluminati; (resultados de la unión de los ángeles caídos con humanos).
Yo diría que la vida personal de cada ser humano es precisamente eso: “personal” que no debiera incumbir a nadie, no así las aberraciones “personales”…
Confieso que me conmovieron las expresiones de Melania, la Primera Dama de las Primeras Damas, del flamante Presidente racista de los EEUU, el sionista Trump. Melania, junto a él, daba impresión de ser una maniquí de exhibición, parecida a una muñeca inflable manejada a control remoto, puesta a merced de los caprichos de un magnate sionista, por cuando debía sonreír o permanecer en el molde. Vestía un traje color verde pistacho del cuello a los pies y era conducida, mejor dicho arrastrada de la mano por su Amo y Señor, Emperador de las finanzas del Imperio Materialista. Sólo le faltaba el látigo y una cuerda atada al cuello. No sé, para mí, estaría amaestrada a cumplir con un papel que le desbordaba. Amenazada, tal vez, ella y toda su parentela, puesto que desentonaba claramente con el desborde de felicidad con resto de los hijos y familiares presentes de su Amo y Señor.
Si no me equivoco, América de Norte es territorio indio, invadido por la mala y habitado por extranjeros de todo el mundo. En otras palabras, los ciudadanos de los EEUU, salvo los pueblos originarios amerindios, el resto son “extranjeros” al igual que los colonos sionistas invasores en Palestina: igual que los turcos en Asia Menor y los azerís en el Cáucaso ¡son extranjeros! El hecho de negarles a los refugiados del Medio Oriente el acceso a los EEUU, por la simple escusa de ser musulmanes es una crueldad característica, acostumbrada entre los sionistas. Similar criminalidad es cometer genocidio. Podía haber decretado, como Sheriff de Kansas City, el derecho de admisión con las averiguaciones de antecedentes; pero cerrarles las puertas a esa pobre gente, incluso a los de doble nacionalidad, cuyos países han sido devastados por los del Primer mundo, en especial, por los dueños de la batuta norteamericana; es criminal, es falto de sensibilidad, de humanismo, es racismo, es sionismo, es… en definitiva: vomitar veneno reptiliano.
Respetuosamente….

PROGRAMACIÓN : DUO DINÁMICO


Ruben Demirjian

CRASH,BUM,ZAP.
SON SONIDOS DE GOLPES,PERO DE QUIENES?.
DE LOS BUENOS O DE LOS MALOS…

RUBEN DEMIRJIAN

Ya lo decía el refrán diez malageños: un real. MÁLAGA, ESPAÑA: POR PEDIDO DE TURQUÍA, EL AYUNTAMIENTO SE DESDICE Y RETIRA EL RECONOCIMIENTO DEL GENOCIDIO ARMENIO.


GUIAMENC

El embajador armenio en España, Avet Adons, interviene en la comisión de Derechos Sociales esta mañana.

POR PILAR R. QUIRÓS.

La comisión de Derechos Sociales ha vivido esta mañana, sin tener competencias, todo un conflicto diplomático internacional. Empezaba media hora tarde porque el embajador plenipotenciario de Armenia en España, Avet Adons, mantenía una reunión con el concejal de Derechos Sociales, Julio Andrade, en la que el primero les exponía su parecer y le rogaba que no se aprobase la iniciativa que traía el grupo popular para retirar el apoyo de Málaga al pueblo armenio y al reconocimiento de que existió un genocidio entre los años 1915 y 1921.
Concretamente, la moción que presentaba el pasado mes de septiembre IU-Málaga para la Gente, que se aprobó de forma institucional (es decir, por todos los grupos municipales) se abordaba “el conjunto de masacres y deportaciones de la población armenia en el actual territorio de Turquía, especialmente durante el régimen de los Jóvenes Turcos, en el que murieron 1.500.000 armenios y otros 2.000.000 millones tuvieron que abandonar sus hogares y emigrar por todo el mundo, produciéndose la gran Diáspora Armenia”.
Tras esta aprobación, el alcalde de Málaga recibía una carta de queja del embajador turco en España no reconociendo las acusaciones de Armenia. De hecho, estos dos países actualmente, tal y como ha corroborado esta mañana el embajador armenio en España, no tienen ningún tipo de relación diplomática “porque es inexistente”.
La que han dado en llamar ‘contramoción’ del PP los grupos de izquierda del Ayuntamiento (PSOE, Málaga Ahora e IU-Málaga para la Gente) porque viene a desdecir una iniciativa institucional aprobada por todos los grupos, no aborda, según explicaba el concejal de Derechos Sociales, Julio Andrade, si existió o no el genocidio de armenios, sino sólo que el Ayuntamiento de Málaga no es competente, ya que esta capacidad es una prerrogativa del Congreso de los Diputados y de otras instituciones.
“No queríamos agraviar al pueblo turco, ni queremos agraviar al pueblo armenio”, decía mientras el embajador y un buen número de ciudadanos de esta nacionalidad que viven en Málaga copaban la sillería del salón de plenos. Explicaba Andrade que España como país no lo había reconocido. “Es el momento de que no entremos libremente a juzgar la historia”.
La iniciativa popular salía adelante con los votos del PP y de Ciudadanos mientras los ediles de la oposición de izquierdas criticaban duramente este posicionamiento.
La más dura, sin duda, ha sido la edil de IU-Málaga para la Gente, Remedios Ramos, quien ha dicho que Málaga “no puede estar reflejada en la prensa por ser la bárbara del siglo XXI”, poniendo el ejemplo de que Alemania, con cuatro millones de turcos, había reconocido el genocidio armenio al igual que El Papa, así como la ONU y la población de Benalmádena, donde el pasado mes de octubre se puso un ‘jachkar’ o cruz de piedra del país caucásico en conmemoración del centenario del genocidio armenio, y que también se había sumado el Ayuntamiento de Marbella.
La edil socialista Estefanía Martín Palop manifestó que en el Ayuntamiento de Málaga se hablan de otros muchos asuntos internacionales como Cuba o los refugiados, y que la iniciativa que aprobaron todos los grupos en septiembre lo único que quería era recoger el sentir de un colectivo.
La concejal de Málaga Ahora Isabel Jiménez expuso que hasta Turquía sabe que hubo un genocidio de armenios, “Turquía lo sabe, Armenia lo sabe; si defendemos los derechos humanos, digámoslo aquí”.
La llave para que saliese la moción en contra de la ya aprobada en septiembre fue Ciudadanos, ya que el edil Alejandro Carballo, en línea con las tesis del PP, explicó que los ediles del Ayuntamiento de Málaga no tenían los conocimientos necesarios para juzgar estas decisiones.
“Yo prefiero dejar a mis compañeros de partido en las instituciones que competa; no entramos a valorar si hubo o no genocidio”. Además, Carballo formuló la siguiente queja respecto al tipo de mociones que se abordan en el pleno de Málaga: “Nosotros hoy probablemente ofendemos al pueblo armenio y en septiembre ofendimos al pueblo turco; no tenemos por qué crear problemas en la ciudad que no existen”.
Los armenios, algunos que se marchaban con lágrimas en los ojos, repartían un escrito en los pasillos en el que decían que los países que han reconocido el genocidio armenio son Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, Líbano, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, Ciudad del Vaticano, Venezuela, 43 estados de EEUU, El Parlamento Europeo y Armenia.

MUCHOS MARINES DE LOS MANDARINES QUE CUIDAN POR VOS LAS PUERTAS DEL NUEVA CIELO…


Ruben Demirjian

Esto es Mauricio Macri


Gerardo Bufa

 

 

RicoteroRey

Mira como miente Macri

 

 

Mirá como los periodistas argentinos encubrieron quién era Macri para que ganara las elecciones

Gon Sánchez Rey

MAURICIO MACRI ES UN AGENTE SIONISTA ROTHSCHILD


 

HispanTV

El Gobierno de Estados Unidos, se alista para la instalación de dos bases militares en los extremos norte y sur de Argentina, luego de recibir a una delegación del Ministerio de Defensa, enviados por el presidente argentino, Mauricio Macri.

Sebastián Salgado, Buenos Aires.

Diego Maradona: “Quiero decirle a Macri, que haga lo que me haga, voy a ser cristinista”

“Hay que despertar de los colonialismos”


Pagina 12

El ex juez de la Corte fundamentó su prédica a favor de una reforma constitucional. Jorge Taiana imaginó un nuevo modelo que favorezca a los trabajadores. Leopoldo Moreau aseguró que “el pueblo está preparado” y que había que convocarlo.

“Es hora de despertar de doscientos años de colonialismos, de elaborar obstáculos institucionales a eso. Los populismos que se mantienen en la región cambiaron su Constitución y su Poder Judicial. Para derrocar a Yrigoyen tuvieron que violar la Constitución de 1853, Perón consolidó los derechos sociales con la Constitución del 49, que tuvieron que derogar por bando militar. Ahora entraron por nuestras brechas constitucionales, esta etapa del colonialismo les salió gratis”. Así, con su estilo tajante y directo, fundamentó Raúl Zaffaroni la necesidad de una nueva Constitución.

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Fue durante la charla Repensando Argentina, hacia una institucionalidad popular, donde el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos compartió panel con el sacerdote Carlos Accaputo (Pastoral Social de la Ciudad de Buenos Aires), Jorge Taiana (presidente del Parlasur), José Urtubey (Unión Industrial Argentina), Leopoldo Moreau (Movimiento Nacional Alfonsinista), Nicolás Trotta (rector Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo-Umet) y Sonia Alesso (secretaria general de Ctera).

“Tienen hinchada propia”, dijo la periodista Luisa Valmaggia que ofició de presentadora, ante las ovaciones del público, que colmó el auditorio del teatro Sha-Suterh en este encuentro organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, la UMET y La Linterna de las Ciencias Jurídicas y Sociales.

 

Al igual que los demás panelistas, Zaffaroni también citó al papa Francisco, quien en la encíclica Laudato Si’ definió que el mundo sufre una crisis socio-ambiental, donde el uno por ciento de la humanidad concentra el 49 por ciento de la riqueza. “En esta crisis el poder financiero transnacional debilita a los Estados para apoderarse de sus recursos naturales”, dijo. A esa altura los aplausos del público interrumpían su discurso como si se tratara de un stand up, al punto que el jurista dijo “esto no es broma, es dramático”. A criterio del ex juez de la Corte, “necesitamos un Estado que consolide su soberanía, pero al mismo tiempo que garantice los espacios de dinámica social y libertad”. Y agregó: “En esta etapa avanzada del colonialismo nos han penetrado por los defectos institucionales, sucedió en Brasil y está pasando acá”.

En tal sentido, puso en cuestión que seamos un estado constitucional de derecho, porque “falla el control de constitucionalidad dado que lo ejercen cinco personas, lo cual es muy poco republicano, el Ejecutivo reparte la coparticipación federal como le da la gana, entonces controla a los gobernadores y ellos condicionan a sus legisladores, según la presión que tenga, que a su vez pueden nombrar a la cúpula del Poder Judicial”. En este contexto, Zaffaroni se preguntó “¿dónde queda la República y lo representativo?”.

Para fundamentar la necesidad de plasmar una nueva Carta Magna, enumeró que la actual no protege recursos naturales, no contiene una prohibición del monopolio de medios de comunicación ni prevé claramente la función de las Fuerzas Armadas. El jurista alertó que “ahora parece que la embajada (de los Estados Unidos) quiere que las Fuerzas Armadas vuelvan a la función policial”. Y confesó que en algún momento, en diálogo con Néstor Kirchner, el ex presidente le dijo que luego de la ley de medios “lo vamos a hacer”, en alusión a la necesidad de una nueva Constitución.

Al abrir el debate, Trotta había dicho que “han vuelto los teóricos de individualismo, pero el pueblo reaccionó como se vio en la Marcha Federal, no es tiempo de resistencia sino de construir una mayoría que incluya a todos los sectores del campo popular”. En su visión, hace falta una “mirada crítica de las transformaciones, que no fueron magia pero sí fueron insuficientes, hay que darle continuidad a esas transformaciones inclusivas”, y aventuró que “mucho más temprano que tarde una construcción popular, progresista, plural y peronista volverá a conducir los destinos de la patria”.

A su turno, el ex canciller Taiana indicó que “hay que cambiar relaciones de fuerza en nuestra sociedad, y para eso necesitamos un modelo de desarrollo que fortalezca a los trabajadores, a los industriales con miras a una relación diferente entre el estado y la sociedad. El estado es mas fuerte que las organizaciones sociales pero mucho mas débil que los poderes concentrados”. Y propuso que, en caso de darse el debate de una nueva Constitución, no habría que modificar los períodos presidenciales. “No permitamos que las cuestiones de fondo queden limitadas por esa cuestión”, dijo.

Por su parte, Moreau enfatizó que “el pueblo esta preparado, sólo hay que convocarlo, no hay ni derrotas ni victorias permanentes, lo único permanente es la lucha”. En tanto, Alesso instó a “pelear por el presupuesto educativo, para que no tengamos escuelas a las que se les caigan los techos, que un niño de Jujuy pueda aprender a tocar el oboe al igual que uno de las clases pudientes de la Capital”. El padre Accaputo señaló: “No aceptamos que un tercio del país quede afuera de la dignidad, la cultura de los derechos humanos debe unir la expresión individual al interés común”. Y para Urtubey, “Argentina necesita un modelo de desarrollo que genere valor en origen, empleo y posicionarnos al mundo exportando nuestro trabajo, para ir a un mundo donde podamos ser competitivos, lo cual se hace con mucho diálogo y madurez institucional”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-309038-2016-09-10.html

La nueva doctrina estratégica turca


RED VOLTAIRE

Contradiciendo la hipótesis que ve el intento de golpe de Estado militar en Turquía como una maniobra estadounidense contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, Thierry Meyssan propone una visión mucho más amplia en la que se integran la anterior dimisión del primer ministro Ahmet Davutoglu y el restablecimiento de las relaciones comerciales de Turquía con Israel, Irán y Rusia. Y también anticipa lo que ha de ser la nueva estrategia de Ankara.

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Durante el intento de golpe de Estado, los islamistas del AKP decapitaron a varios soldados y tiraron las cabezas al Bósforo. En esta imagen, un islamista utiliza un cinturón para flagelar a los soldados desarmados. El ejército laico de Turquía es objeto de una amplia purga en la que son sancionados y apartados de sus puestos gran número de militares que nada tuvieron que ver con la intentona golpista.

La comprensión de los hechos que se han producido en Turquía durante los tres últimos meses, principalmente desde la renuncia del primer ministro Ahmet Davutoglu (el 22 de mayo) y el intento de golpe de Estado (el 15 de julio), se ha visto lastrada por los numerosos errores de interpretación cometidos.

El falso golpe de Estado

Liquidemos, para comenzar, todo lo absurdo que se ha dicho sobre el golpe de Estado. Todos los autores se muestran de acuerdo sobre dos aspectos:
- El golpe de Estado se organizó, en coordinación con Estados Unidos, desde la base de la OTAN en Incirlik y recurriendo a la fuerza aérea turca, que se halla bajo control de la transnacional estadounidense Lockheed Martin;
- El golpe se planeó de forma tal que fracasara, como demuestra la ausencia de acciones contra los dirigentes del régimen y de su partido –el AKP– y contra el Palacio Presidencial, centro estratégico del poder. Además, algunos golpistas estaban de acuerdo con el presidente Erdogan ya que dos aviones de guerra “rebeldes” escoltaron el avión del presidente a su regreso a Estambul.

En base a esos elementos, sólo son posibles dos interpretaciones:
- El intento de golpe fue una advertencia de Estados Unidos al presidente Erdogan, como un llamado a que se comporte más dócilmente, advertencia que parece haber fracasado,
- o Estados Unidos y el presidente Erdogan planearon el golpe de forma conjunta, como pretexto para actuar contra toda forma de oposición.

En todo caso, es visible el hecho que, a pesar de las apariencias y declaraciones oficiales, la purga ulterior favorece los intereses comunes de Estados Unidos y del presidente Erdogan.

En efecto, Turquía es hoy en día el padrino de la Hermandad Musulmana y de su rama armada, el yihadismo internacional. Desde esa posición, Turquía sigue manejando los hilos que controlan simultáneamente a los «rebeldes sirios» y al Emirato Islámico (Daesh), por cuenta de Washington. Pero esa posición de Turquía es incompatible con su condición de miembro de la OTAN.

En un primer momento, Washington pensó resolver el problema deshaciéndose del presidente turco. La CIA aconsejó una transformación del HDP (partido de las minorías, fundamentalmente kurdo), pero esa formación política “perdió” –en noviembre de 2015– las elecciones descaradamente “arregladas” por el AKP [1]. Así que Washington aceptó mantener a Erdogan en la presidencia, pero decidió sacar a Turquía de la OTAN.

La OTAN se creó, después de la Segunda Guerra Mundial, a pedido de las élites de Europa occidental que temían verse desplazadas, democráticamente o no, por los comunistas, según el esquema del «golpe de Praga». Durante la guerra fría, la alianza atlántica se convirtió en una máquina de guerra contra la Unión Soviética y necesitaba entonces grandes cantidades de tropas. Ese factor condujo, en 1952, a la inclusión de Turquía, país que resultó indispensable durante la guerra de Corea y, posteriormente, en la llamada Crisis de los Misiles del Caribe.

Sin embargo, después de la desaparición de la URSS, la OTAN siguió existiendo. Lejos de disolverse, sólo se transformó –en 1999– en policía del mundo unipolar, con el llamado «Nuevo Concepto Estratégico». A partir de ese momento, todos los ejércitos de la OTAN fueron adaptados, en el plano cualitativo, a la nueva función de la alianza atlántica, poniendo fin a la conscripción (o servicio militar obligatorio) y recurriendo a la alta tecnología. Por consiguiente, la presencia de Turquía en el seno de la OTAN, considerada absolutamente necesaria en 1952, ha dejado de serlo hoy en día.

La OTAN organiza cada dos años una cumbre que reúne a los jefes de Estado y/o de gobierno de los países miembros. Pero Washington ya convocó una cumbre extraordinaria de la OTAN que tendrá lugar en Bruselas, en julio de 2017. En ese encuentro, Turquía será excluida de la OTAN para permitir a Washington seguir negando su propia responsabilidad en el terrorismo internacional.

Observemos de paso que el AKP acusa sistemáticamente al ejército turco en general de colaboración con Estados Unidos. El AKP produjo incluso un film de ficción sobre el Gladio, el ejército secreto de la CIA/OTAN, y condenó a más de 200 oficiales de alto rango por conspirar contra el Estado turco (en el llamado proceso Ergenekon) [2]. Pero las condenas acabaron siendo anuladas y los oficiales fueron puestos en libertad. En realidad habían tratado de establecer relaciones con las fuerzas armadas de la República Popular China, o sea quisieron alejarse del Pentágono. Ahora los acusan, injustificadamente, de ser golpistas.

La única objeción posible a la tesis de la complicidad entre Washington y Erdogan en el asunto del golpe de Estado, es el futuro del Hizmet, el movimiento de Fehtullah Gulen. El Hizmet es indispensable para la CIA en África, en los Balcanes y en Asia Central. Pero ahora ha perdido su financiamiento turco. En los próximos meses veremos qué solución ha previsto Washington para ese problema.

Subrayamos, de paso, que Gulen no tiene nada que ver con el golpe de Estado ya que el propio Gulen pertenece a una escuela islamista diferente mientras que los golpistas son kemalistas.

La expulsión del primer ministro Davutoglu

Veamos ahora la “dimisión” del primer ministro Ahmet Davutoglu, dos meses antes del intento de golpe de Estado.

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Después de trabajar en Malasia como profesor de ciencias políticas, Davutoglu publica en 2001 su Stratejik Derinlik: Türkiye’nin Uluslararası Konumu (Profundidad estratégica). Basándose en las tesis de Dimitri Kitsikis, Davutoglu preconiza un neo-otomanismo que devuelve a Turquía su papel de potencia regional. Según Davutoglu, la creación de un nuevo imperio turco-mongol debe concretarse en dos etapas. Primeramente, habría que reanudar las relaciones diplomáticas con los vecinos de Turquía (política de «cero problemas con los vecinos») y apoyar después el islam en los países vecinos como medio de unificarlos.

En 2003, Davutoglu se incorpora al gobierno del premier ministro Erdogan y se convierte en su consejero diplomático hasta 2009. Durante ese periodo, Davutoglu pone en práctica la primera parte de su programa y logra, efectivamente, resolver todos los problemas con los vecinos que Turquía había heredado de la época otomana –exceptuando la cuestión armenia, que data de los tiempos de los Jóvenes Turcos, y el problema chipriota, heredado de Henry Kissinger.

En 2009, ya nombrado ministro de Relaciones Exteriores, Davutoglu cierra con broche de oro esa primera etapa negociando el Mercado Común Siria-Turquía-Irán y pasa a la segunda fase de su proyecto. Después de la disputa de Davos entre Erdogan y Shimon Peres, a finales de 2009, Davutoglu organiza la «Flotilla de la Libertad» en apoyo al Hamas y entra en conflicto directo con Israel, que comete un acto de piratería al abordar en aguas internacionales el barco Mavi Marmara, que navega bajo bandera turca. Posteriormente, Davutoglu apoya a la Hermandad Musulmana en Siria, oponiéndose así a la República laica de ese país árabe.

Lo mínimo que puede decirse es que esta política fracasó y que llevó a Turquía a un callejón sin salida. Durante la segunda fase del proyecto de Davutoglu, Ankara se vio nuevamente en conflicto con todos sus vecinos, exceptuando Azerbaiyán, o sea que pasó de «cero problemas con los vecinos» a algo que podríamos llamar «cero vecinos sin problemas». Es por eso que el ahora presidente Erdogan decidió, en mayo de 2016, cambiar de estrategia y reemplazar a Davutoglu por Binali Yildirim. El objetivo final sigue siendo fundar un nuevo imperio turco-mongol, pero tratando ahora de unificar primero la propia Turquía para extender después su modelo a los países vecinos.

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Binali Yildirim dirige la purga.

Yildirim es un jefe de la mafia turca que garantizó el financiamiento del AKP desde la creación misma de ese partido. Recurriendo al soborno, Yildirim se relacionó con gran parte de las grandes empresas turcas y ahora está deshaciéndose de las que se le resistieron.

En el marco de la nueva doctrina estratégica turca, Ankara ya restableció buenas relaciones, al menos en el plano comercial, con algunos de sus vecinos.

A finales de junio, Turquía firmó con Israel, en Roma, un acuerdo mediante el cual ambos países restablecen sus relaciones diplomáticas. Intercambios a altos niveles con Irán lograron mantener intensos vínculos económicos, a pesar de la guerra en Siria. Además, discretas consultas sobre el tema kurdo se desarrollan con la mayor discreción. Y, para terminar, el presidente Erdogan se disculpó recientemente ante su homólogo ruso por el derribo del avión de la fuerza aérea rusa en el norte de Siria y restableció los intercambios económicos con Rusia la semana pasada.

Evolución futura

Quedan pendientes 4 temas:

- El apoyo a los yihadistas en la frontera del Golán
Desde finales de 2014, los cascos azules de la FNUOS (Fuerza de las Naciones Unidas para la Observación de la Separación [entre las fuerzas armadas de Siria e Israel]) se retiraron de la tierra de nadie instituida por la resolucion 338, cediendo ese espacio a los hombres de al-Qaeda, respaldados por las fuerzas armadas de Israel. Yo revelé la existencia de un acuerdo entre Moscú y Washington para obligar a Tel Aviv a suspender su apoyo a los terroristas y aceptar el regreso de la fuerza de la ONU [3]. Ankara podría tratar de ocupar ese terreno pero, a falta de un corredor de comunicación desde Turquía hacia el sur de Siria, eso resultaría imposible. Por lo pronto, los británicos organizaron un “cambio de etiqueta” de la representación de al-Qaeda, con el anuncio del cambio de nombre del Frente al-Nusra, probablemente en un intento de dar de largas a la situación en Siria.

- El apoyo a los yihadistas en el este de Alepo
La intervención del estadounidense Jeffrey Feltman, secretario general adjunto de la ONU, para tratar de poner bajo control de la ONU los corredores humanitarios abiertos en Alepo, demuestra la eficacia del cerco implantado por el Ejército Árabe Sirio, aunque la propaganda occidental afirma que los yihadistas lograron romper ese cerco. A raíz del cierre de la vía de comunicación con la frontera turca, Ankara sólo podría mantener su presencia en el este de Alepo si contara con respaldo entre la población, así que tendrá que acabar resignándose rápidamente a la nueva situación.

- El apoyo a los yihadistas en Raqqa y Mosul
Sólo la población de al-Anbar, en Irak, es exclusivamente sunnita y favorable a los yihadistas. Turquía tendría entonces que luchar contra el Emirato Islámico en Raqqa (Siria) y seguir apoyándolo en Mosul. En definitiva, mantener un Emirato Islámico en al-Anbar representa para Washington su única posibilidad de cortar la «ruta de la seda» mientras sigue aparentando apoyar la paz en Siria.

- El tema kurdo
El proyecto del AKP, que cuenta con el apoyo de París y el aval de Washington, consiste en crear un Estado kurdo fuera de Turquía y expulsar a los kurdos del PKK hacia ese nuevo Estado. Durante los últimos años, se acordó instalar ese «Kurdistán» en el norte de Siria, en una zona arabo-cristiana, después vaciar ese espacio de sus habitantes históricos. Ese proyecto cuenta con el respaldo de algunos responsables y miembros del PKK, deseosos de crear su propio Estado, en cualquier lugar y sin importarles el hecho que eso los llevaría a verse en una situación tan ilegítima como la de Israel en Palestina después de la Nakba. Así que los kurdos tendrían que aclarar su posición en los próximos meses. Hasta ahora han actuado como aliados de todas las partes que luchan contra el Emirato Islámico, lo cual les permitió liberar la ciudad árabe de Manbij y considerarla como el embrión de su nuevo Estado en el norte de Siria. En lo adelante, es posible que se dividan entre pro-estadounidenses y pro-rusos. Será entonces el momento de evaluar la viabilidad real de un «Kurdistán» en tierras que no pertenecen a los kurdos.

En definitiva, cuando se hayan resuelto todos esos problemas y se haya instalado la dictatura, Turquía tratará nuevamente de extender su modelo a los países vecinos, probablemente comenzando con los que hayan mostrado su cobardía desviando la mirada para no ver los métodos del régimen de Erdogan.

“A Nisman le soltaron la mano los propios que decidieron contratarlo”


 

ANNUR Contenidos

Publicado el 4 ago. 2016

En el primer bloque del nuevo programa de La Hora de los Pueblos, el periodista Gabriel Fernández junto con el teólogo y Sheij Abdul Karim Paz, abordan la persecución política y judicial que sufre Cristina Kirchner.

¿Que hay de cierto y qué de veraz en lo que dicen los medios sobre la ex presidenta de Argentina?
¿Se trata de tapar los grandes problemas que está atravesando la sociedad Argentina como consecuencia de las políticas del gobierno de Macri?

Las Madres evitaron el allanamiento y marcharon en Plaza de Mayo


Hebe de Bonafini: “Si nos quieren llevar presos, que nos lleven”

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El mismo día que las Madres celebran en plaza de Mayo los 2000 jueves ininterrumpidos marchando alrededor de la pirámide histórica, el juez Martínez de Giorgi acompañado de dos patrulleros intentó allanar el edificio de la calle Yrigoyen 1584, del Congreso. Hebe y las Madres fueron igualmente hasta la plaza.

Los hechos suceden con la espectacularidad que solo da la televisión, justo el mismo día en que las Madres celebran los dos mil jueves de marchas ininterrumpidas.

Nota relacionada: Hebe en la plaza: ”Nos pueden poner presas, pero no podrán apresar son los pensamientos”

Una cuadrilla de la Policía Federal, encabezada por el subcomisario Gómez Olivera, llegó minutos antes de las 15 con una orden del juez Martínez de Giorgi para allanar la sede de la Asociación de las Madres de Plaza de Mayo.

Las mujeres del pañuelo blanco negaron el ingreso de los oficiales y en cambio partieron, como estaba estipulado, hacia la plaza histórica para marchar alrededor de la pirámide.

Allí, centenares de militantes y políticos, entre ellos Hugo Yasky, Martín Sabbatella y Andrés Larroque, diputado del Frente para la Victoria, acompañan a las Madres en plena tensión.

La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, debía presentarse a declarar en la causa Sueños Compartido pero en cambio envió una carta al juez Marcelo Martinez de Giorgi.

 

 

Clarín 30 años me mentiste. BASTA!.


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La unidad de la oposición

Por Edgardo Mocca

El reconocimiento de la guerra librada por el grupo Clarín contra el anterior gobierno, realizado por el columnista Julio Blanck, es un documento muy importante. Por empezar desmiente todo el repertorio del periodismo “independiente” desarrollado durante todos estos años y hasta la misma comedia autovictimizante que colocaba a ese periodismo en el lugar de objeto de persecución del gobierno: hacer la guerra no equivale a ser un perseguido. Pero hay algo más interesante todavía, es la enunciación en tiempo pasado del fenómeno; cualquiera que se asome unos minutos a los productos de la maquinaria del grupo en cualquiera de sus soportes, fácilmente advierte –si es que tiene algún interés en advertir– que no solamente la guerra continúa, sino que ha adquirido niveles impensados. Es una perplejidad política, una operación mediática imparable para destruir a un sector político al que al mismo tiempo se intenta presuponer en vías de extinción. Varias revelaciones encierra esa perplejidad. Una de ellas concierne a las razones íntimas de ese estado de guerra; si ese gobierno fuera solamente eso, un gobierno, y se sostuviera el famoso fetiche de la “alternancia”, tan del gusto del refinamiento lingüístico del establishment politológico, no habría razones para el encono: se supone que todos los partidos deberían estar en condiciones de “alternar” en el gobierno en el mundo feliz de la teoría liberal, pero el kirchnerismo no lo está. El argumento emblemático lo pronunció Lanata hace unos días: no hay discusión política posible alguna, porque era solamente una banda de delincuentes comunes. Hace rato que el hombre ocupa el espacio más radical de la antipolítica neoliberal pero, claro está, no es solamente eso lo que explica el insólito dictamen; detrás del “argumento” está una estrategia política muy clara que se elabora mucho más arriba de la imaginación del llamativo periodista.

El reconocimiento de la guerra, sumado a la fácil constatación de que no es cierto que haya terminado, tiene el discreto encanto del sinceramiento. Me ha tocado vivir en carne propia la exaltación del coro liberal, cada vez que una metáfora bélica se mete en mis frases. Claro, es el fácil escándalo de muchas personas que aceptan, simpatizan y hasta apoyan la guerra real –las que libra Estados Unidos en diferentes regiones del mundo, por ejemplo– pero púdicamente rechazan la guerra como metáfora política. La guerra es mala pero la política debe ser buena, parecen afirmar, como si se tratara de dos asuntos esencialmente diferentes. Claro, eso es lo que dicen pero no lo que piensan. En la guerra de las palabras –que de eso estamos hablando– es necesario ocupar el lugar del bien, y éste está definido por el sentido común dominante. En este caso, el truco consiste en despojar a la política de su núcleo vivo y fundante, que es el conflicto. Desplazar el centro de los antagonismos a cuestiones que no son políticamente conflictivas (éste roba más que aquel y el otro más que éste) porque nadie va a aceptar jamás en ninguna época y en ningún punto del planeta que forma parte del partido de la corrupción. La guerra deviene, por el mecanismo de la corrección política, fundada en razones prepolíticas, religiosas podría decirse si eso no fuera un agravio contra la fe sincera de millones de personas. La posibilidad de desentrañar las raíces y los mecanismos con los que se libra la por fin reconocida guerra es una de las cuestiones centrales de la política argentina.

La transición de la guerra a la paz es siempre un proceso de transformación de los términos de la política y una reconfiguración de los actores. Argentina ya vivió un período paradigmático en ese sentido después del golpe cívico-militar contra Perón. Claro que ese episodio cuenta con el factor diferencial de haber sido producido por una intervención ilegal y autoritaria que modificó arbitrariamente los términos de la lucha política, produciendo, entre otras cosas, la convocatoria a la reforma del texto constitucional por medio de un bando militar, instrumento jurídico más débil, incluso, que un decreto de necesidad y urgencia. En nuestros días es esa pretensión de tránsito de la guerra hacia la paz lo que está en disputa. Porque tal como ocurrió en el 55 las clases dominantes sustentan su proyecto de esquema político sobre la base de un principio de exclusión: para estar adentro del esquema hay que aceptar que el actor político central de los últimos doce años no existe más. El problema es de por sí complejo, pero se hace más arduo cuando toda la realidad gira en torno de un viraje regresivo, que por momentos adquiere una crueldad y un cinismo estatal muy intenso. Han construido una afinidad conceptual perfecta entre la demonización de la demagogia populista y el retroceso industrial, la caída del salario, el avance sobre conquistas sociales y culturales y la banalización de la misma idea de patria, que pone la batalla en el lugar de una cuestión existencial, ellos o nosotros.

La coyuntura política está signada por un problema principal, el de la construcción de un orden político para el proyecto de restauración neoliberal. La brújula del bloque dominante apunta en la dirección de un sistema político capaz de absorber demandas sociales e identidades políticas en los cauces institucionales de una democracia “normal”, es decir de un sistema que ofrezca diferencias que legitimen el propósito de élites diferentes de ocupar el centro del sistema, sin otro límite que el “pluralismo”, la “tolerancia” y bienes públicos de este tipo, es decir sin otro límite que la seguridad jurídica de la propiedad y del capital, de la gran propiedad y del gran capital para decirlo con más precisión. Es en ese contexto que aparece la pregunta pública a la que no rehuyen las usinas de pensamiento del establishment: qué pasa con la “oposición”. El principio de exclusión sobre el “viejo régimen” está concentrado en este punto: hay una oposición realista, moderada, moderna, pluralista… es decir aceptable. Y otra extremista, ideológica, binaria, populista a destruir. Están Massa y el peronismo razonable por un lado y el cristinismo irredento y sectario por otro. Y hoy la cuestión empieza a girar en torno de un hecho central del calendario institucional, las elecciones legislativas de 2017. El término que organiza la discusión es el de la “unidad de la oposición”. Curiosamente así se planteó también el tema en las elecciones realizadas entre 2007 y 2015: cómo unir al amplio y autocontradictorio espacio de los opositores al kirchnerismo para asegurar su triunfo. Es interesante ver cómo esa cuestión que desveló al establishment durante tantos años se definió de la forma acaso más inesperada: el sector más expresivo de la ideología de los grandes empresarios locales y multinacionales triunfó sobre la variante de la ancha avenida del centro que propuso Massa. Claro, la forma en que se resolvió el enigma de la oposición antikirchnerista trajo nuevos interrogantes. Hoy estamos ante un gobierno tecnocrático, desprejuiciado y tendencialmente cada vez más agresivo y violento que despierta en unos y otros la pregunta sobre la viabilidad política de semejante viraje.

La unidad de la oposición es la manera principal en que hoy se expresa públicamente la demanda de construcción de un cierto contrapeso político contra una intensa ofensiva política acompañada por una enorme agresividad discursiva, desarrollada por la administración Macri. El reflejo más elemental refiere el problema de la unidad a un problema de “programa”: hay que ponerse de acuerdo en qué proponemos frente a cada uno de los atropellos que sufre el pueblo en estos días. No está mal. Pero la cuestión programática es secundaria respecto de la cuestión del establecimiento de una frontera política. Hace falta saber si estamos discutiendo sobre diferentes formas de desarrollar un régimen político “normal” que acepta las reglas de juego del mundo neoliberal o si buscamos formas alternativas de ubicarnos en el mundo. Y cuando la discusión se instala ahí, lo principal pasa a ser el juicio sobre la experiencia real de los argentinos y no sobre las burbujas ideológicas que sobre ellas discurren. La cuestión de la unidad nacional se define no sobre elucubraciones abstractas sino sobre el balance político de la época que va de 2003 hasta la fecha. Pongamos en fila todos los temas que la unidad de la oposición tiene planteados en sus interrogantes programáticos; el desarrollo, la industria, las demandas populares, la relación con la región y con el mundo y no en último lugar la mirada sobre el pasado. Si se pueden encontrar algunos puntos de cruce sobre estas miradas, la unidad tiene sentido. En caso contrario se reduce al cálculo electoral, lo que no es malo pero sí insuficiente.

Mientras tanto está la realidad cotidiana. ¿Hay acuerdo para enfrentar hasta el final el atropello de las tarifas de los servicios? ¿Hay una plataforma común para enfrentar la desnacionalización, la desindustrialización, la orientación contra el salario y las propuestas regresivas en la legislación laboral? Es innegable que en todos estos temas y en muchos otros algo tendrá que decir una fuerza política durante cuyo gobierno estos temas tuvieron un tratamiento abiertamente antagónico con el que hoy predomina. Como ha dicho Jorge Alemán, el problema político argentino es el de la frontera que divide el campo político. Si la frontera la decide una mirada corrupta sobre la corrupción, el buen pensar que establece la embajada y la cínica reducción moralista de la política, la unidad de la oposición puede ser el nombre de una operación de cierre del sistema político argentino a cualquier forma de resistencia operativa y efectiva al orden neoliberal.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-305657-2016-07-31.html

Prisioneros australianos y de otras naciones aliadas presenciaron la expulsión y asesinato masivo de armenios.


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Ecos de la historia en los métodos dictatoriales de Erdogan

Robert Fisk  

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Domingo, 24 de Julio de 2016 21:43

Si el presidente Recep Tayyip Erdogan no estuviera tan ocupado tratando de emascular a un ejército de 600 mil hombres, estaría rabiando por el contenido de un nuevo libro que, con investigación juiciosa y coincidencia dolorosamente irónica, ha aparecido en Australia con irrefutables pruebas del genocidio armenio de 1915 a manos del ejército turco (que entonces constaba de 500 mil hombres.

Durante la guerra entre 1914 y 1918 dicho ejército estuvo íntimamente involucrado en la persecución y asesinato al estilo nazi de millón y medio de armenios-cristianos. Aparentemente a nadie importó que prisioneros de guerra australianos fueran testigos del mayor crimen de guerra del conflicto. Pero ahora, aquí, viene una pequeña editorial australiana con un volumen investigado a profundidad y escrito por Bicken Babkenian y Peter Stanley, en el que el lector hallará el testimonio de prisioneros australianos y de otras naciones aliadas que presenciaron la expulsión y asesinato masivo de armenios.

Algunos sobrevivieron el sitio y rendición de Kut al Amara, en lo que hoy es Irak, y su marcha mortal hacia prisiones de Anatolia es comparable en brutalidad, si no en números, a la matanza de la población armenia ejecutada por la Turquía otomana.

Otros soldados australianos fueron capturados en Gallipoli. Muchos de ellos iban a bordo de submarinos capturados por la marina turca. Todos eran soldados aliados, no propagandistas, y sus intentos de ayudar a los armenios fue tan valiente como inocente.

Los turcos que aún niegan los acuchillamientos, decapitaciones, ejecuciones masivas y violaciones a los armenios en una campaña deliberada de genocidio (el sultán Erdogan es uno de ellos) encontrarán difícil contradecir los testimonios.

Si bien ahora tiene otras preocupaciones, Erdogan es tan férreo defensor del antiguo ejército otomano que el año pasado cambió la fecha de las conmemoraciones de la batalla de Gallipoli, de 1915, para ocultar el aniversario del comienzo de la sangrienta destrucción del pueblo armenio.

Pero cuando termine de destruir las libertades del ejército, del sistema judicial, de los servidores públicos y de los académicos, quizá después de otras relajantes vacaciones en la costa de Marmaris, Erdogan debería leer las 324 páginas sobre Armenia, Australia y la Gran Guerra.

Está, por ejemplo, el teniente Leslie Liscombe, del 14 batallón de Gallipoli, capturado por los turcos y enviado a la provincia de Angora, donde se encontró con una imagen triste y deprimente en un andén de la estación de tren: Había un número considerable de mujeres y niños armenios, soldados. Soldados turcos, armados con látigos, los metían a camiones de transporte de ovejas para llevarlos a algún lejano campo de concentración.

Poco antes de que Liscombe llegara a su lugar de detención, en un monasterio armenio, los monjes que ahí vivían habían sido, sin duda, liquidados. Todos los prisioneros de guerra australianos fueron alojados en las casas abandonadas de los armenios.

Uno de los colegas de Luscombe, el cabo George Kerr, fue enviado a trabajar en la ferrovía Geman Taurus, en las montañas, y vivía en la planta alta de una casa ocupada por 60 miserables criaturas (como escribió en el diario que llevaba en secreto). Se trataba de armenios y griegos.

El capitán Thomas White, de la fuerza aérea, fue enviado a apoyar a la guardia turca de la ciudad otomana de Mosul (que hoy es, desde luego, la capital del Isis). Vio mujeres turcas reducidas a la mendicidad, rogando por alimentos. Después fue trasladado a la ciudad armenia abandonada de Tel Arman. A pesar de que algunas mujeres y niños aún vivían ahí, todos los hombres estaban ausentes. Después de trepar una colina no muy alta encontró tumbas recientes, que hablaron elocuentemente de lo que había ocurrido a los hombres armenios.

White dice que se sintió horrorizado ante la obra de los turcos y señala más adelante que matanzas así se llevaron a cabo simultáneamente y en todo el país.

En este momento los armenios de Ras al Ein (aldea que hoy está en manos de la milicia anti Isis YPG, armada por los estadunidenses) estaban siendo preparados para emprender su marcha de la muerte hacia Deir ez Zour. White dice haber visto todo un campamento de armenios siendo agrupados como rebaño después de haberlos sacado de sus casas y llevarlos a su destino final. Después de un viaje en tren a Afion, White y otros fueron alojados en una iglesia de la que habían expulsado a sobrevivientes armenios para hacer espacio a los prisioneros de guerra. Los varones de la aldea habían sido asesinados y los muebles de sus hogares confiscados. Ahora eran expulsados de sus hogares y estaban en la calle, esperando ser llevados a su último santuario.

El soldado encontró más fosas con armenios, algunos cuyos cuerpos estaban enterrados tan cerca de la superficie que los huesos se alcanzaban a ver saliendo de la tierra.

Del lado de los prisioneros británicos, australianos e indios, 2 mil kilómetros al norte en la ruta de la muerte de Anatolia a Kut, dos de ellos descubrieron en un pueblo una casa repleta de los restos mutilados de mujeres y niños armenios.

En total, 70 por ciento de prisioneros de guerra que se rindieron en Kut y 30 por ciento de indios murieron en cautiverio. Para septiembre de 1916, los prisioneros de guerra aliados eran sepultados en el cementerio armenio de Afion.

En Yozgat, los prisioneros aliados eran alojados en casas de armenios que hacía tiempo habían sido masacrados y sus tiendas saqueadas, según el ingeniero capitán Kenneth Yearsley.

Las matanzas de armenios continuaron hasta bien entrado 1918 en el este de Turquía, donde, para crédito de los autores del libro, se consigna el asesinato masivo de aldeanos musulmanes a manos de armenios. Pero en el norte de Mesopotamia el coronel Stanley Savige, veterano australiano de Gallipoli, y sus hombres se encontraron combatiendo, en proporción de 10 contra uno, contra la caballería turca y kurda, que asesinaban a quienes se habían escapado de una columna de refugiados armenios. Entre ellos encontraron “ancianos, mujeres débiles y heridas, bebés abandonados y niños inválidos. Aún bajo fuego enemigo, los soldados lograron montar en sus caballos a mujeres y niños y abandonaron a su suerte, con dolor en el corazón, a inválidos y niños pequeños.

El capitán Robert Nichol, de Nueva Zelanda, fue asesinado al combatir por las vidas de los armenios, al tiempo que el ejército al mando del general Allenby surgió victorioso en Palestina y se dirigió hacia lo que hoy es Siria, en 1918, donde encontraron a miles de armenios a punto de morir de inanición, en su mayoría mujeres y niños, a todo lo largo del camino entre Damasco y Homs, y Hama y Alepo. Una carretera de la melancolía en lo que hoy es el escenario del horrendo conflicto en Siria y también en el camino de regreso hacia la ciudad turca de Diyabakir.

Los soldados australianos de caballería obsequiaron a los armenios todas sus provisiones y botellas de agua.

La antigua Diyabakir aún existía entonces. La mayor parte de la ciudad ha sido destruida en el combate al Partido Kurdo de los Trabajadores por el actual ejército turco (incluídos los hombres que conspiraron contra Erdogan la semana pasada).

Este es un gran volumen para ser leído por el sultán Erdogan una vez que acabe de purgar a su destruido país. Supongo que siempre podrá argumentar que, según la evidencia, el gobierno otomano no fue responsable del genocidio armenio durante la Gran Guerra, debido a que aquellos soldados, como los que ahora están en su ejército, simplemente se hicieron justicia por propia mano.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

http://nabarralde.com/es/munduan/15587-2016-07-24-20-44-49

Cabeza de turco Sinfonía Erdogan


Ruben Demirjian

Publicado el 29 jul. 2016

Creerte la mentira y darle nula importancia al entramado terrorífico ,solo de esa manera,podes decirme que ignoras la procedencia de DAESH .Musica MUSE