Cristina habló del doble estándar de Clarín y La Nación en el acuerdo con Irán


Diario Registrado

La presidenta señaló la llamativa cobertura que le dio la prensa al Memorando de Entendimiento, por un lado, y al acuerdo nuclear con las potencias de occidente, por otro. “Se les quemaron todos los papeles. No del diario, sino de las mentiras que publicaron, las fábulas que difundieron, o las instrucciones que siguieron”, afirmó.

En un texto titulado Delicias de la Real Politik y las corporaciones mediáticas que se publicó en su página web y se difundió por la redes sociales, Cristina volvió a custionar el rol de los medios de comunicación en la cobertura diferente que hicieron del Memorando de Entendimiento entre Argentina e Irán para facilitar la investigación por e atentado a la AMIA en 1994; y el reciente acuerdo nuclear alcanzado entre ese país y las potencias de occidente.

Cristina Fernández de Kirchner sostuvo que un iraní imputado de haber participado del atentado a la AMIA pasó de ser, para algunos medios, “un terrorista” a ser un “un general retirado”, luego del acercamiento entre Estados Unidos e Irán, que la jefa de Estado atribuyó a cuestiones geopolíticas vinculadas con las latentes tensiones de Medio Oriente.

“Qué suerte que tienen algunos. Que los juzgan los diarios y los absuelven sus editores. Delicias de la Real Politik y las corporaciones mediáticas”, escribió la Presidenta en el texto publicado en sus cuentas personales en las distintas redes sociales y en su página de Internet.

Junto con el texto, la mandataria difundió las cartas que el canciller Hector Timeman envió al secretario de Estado de los Estados Unidos de América, John Kerry, y a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, en relación con los acuerdos firmados con la República Islámica de Irán y su posible implicancia para la causa AMIA.

En las cartas enviadas desde el ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la Argentina solicitó saber si es correcta la información publicada en el Wall Street Journal del 27 de julio, en el que se revela que en virtud del Acuerdo Nuclear la Unión Europea se habría comprometido a eliminar de su lista de sanciones al ex ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi.

“El Sr. Vahidi es buscado por Interpol a requerimiento del Poder Judicial de la República Argentina en el marco de la Causa Judicial en la que se investiga el atentado a la AMIA ocurrido el 18 de julio de 1994, y que costara la vida a 85 personas”, recordó la presidenta tras publicar las cartas en las Timerman recordó que Argentina ya había solicitado que “la cuestión del atentado de la AMIA fuese incluida en las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán”.

“Algunos ya no saben qué título ponerle a lo que está sucediendo”, opinó la presidenta, tras lo cual continuó: “Y si no, mirá el título de Clarín: ‘El acuerdo nuclear con EE.UU. acerca a Irán con la Argentina’ (¿?). Y en la bajada: ‘El convenio quitó trabas a uno de los acusados por la AMIA…’. ¿No es increíble? ¿Viste el término que utilizan? ‘Trabas’”.

“Llaman “trabas” a lo que el Wall Street Journal llama por su nombre: ‘Eliminan de la lista de sancionados a un General iraní retirado que es buscado por Interpol por su presunto rol un atentado terrorista en la Argentina en 1994’”, agregó.

Sobre el Wall Street Journal sostuvo: “Tampoco se queda atrás. Le compite a Clarín. Vahidi paso de terrorista a General retirado (casi le hacen la venia). Y su participación en el atentado, paso de estar ‘confirmada'(por eso criticaban a la Argentina por el Memorándum), a ser un ‘presunto rol’”.

“Se les quemaron todos los papeles. No del diario, sino de las mentiras que publicaron, las fábulas que difundieron, o las instrucciones que siguieron. Es que los instructores internacionales cambian de opinión. De amigos a enemigos con mucha facilidad. Casi como Clarín… ¿Te parece tanto? No, tenés razón. Como el monopolio imposible”, afirmó.

“Ya se sabe: Primero hay que oponerse, después hay que mentir, y después, cerca de las elecciones, si les conviene, cambiar”, sostuvo la jefa de Estado en implícita alusión a los últimos giros discursivos del jefe de gobierno porteño y candidato a presidente, Mauricio Macri.

“Sin embargo -continuó- sé que título ponerle a lo que está pasando en el mundo: ‘Debido a la grave situación en Medio Oriente EEUU acuerda con Irán’. Perdón, con la República Islámica de Irán. Y ojo al piojo, que no critico el Acuerdo. Es más. Cuando se hizo público, nuestro Gobierno tomó la decisión de apoyar el mismo, por convicción y por comprensión”.

Y finalizó: “Es que estamos convencidos que sólo el diálogo y la resolución pacífica de las controversias internacionales son el único camino en la construcción de un mundo más justo basado en el derecho y no en la potencia de las armas”.

http://www.diarioregistrado.com/politica/125488-cristina-hablo-del-doble-estandar-de-clarin-y-la-nacion-en-el-acuerdo-con-iran.html

“Ya no sólo mienten, sino que ahora literalmente tergiversan lo que el Papa escribe y piensa”


Fuente : Télam

"Ya no sólo mienten, sino que ahora literalmente tergiversan lo que el Papa escribe y piensa"

Cristina cuestionó en duros términos la tapa del diario La Nación que hoy tituló que el Sumo Pontífice había hecho un reclamo por la Justicia, cuando en realidad se trató de un mensaje protocolar que se envía a todos los mandatarios de los países por los que Francisco pasa en sus viajes.

El papa Francisco le envió esta tarde un mensaje de saludo a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al sobrevolar “la amada patria Argentina”, mientras se dirigía desde Bolivia a Paraguay para comenzar la tercera etapa de su viaje sudamericano.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró que en el diario La Nación “ya no sólo mienten con descaro, lo que no es ninguna novedad, sino que ahora literalmente tergiversan lo que el Papa escribe y piensa” respecto de la Argentina.
El telegrama del Papa difundido ayer expresaba textualmente: “Al sobrevolar la amada patria argentina para dar comienzo a mi visita pastoral a Paraguay, me alegra enviar un cordial saludo a vuestra excelencia, expresando mi cercanía y afecto a esta querida nación, para la que pido al Señor copiosas gracias que le permitan progresar en los valores humanos y espirituales, acrecentando el compromiso por la justicia y la paz”.

A través de las redes sociales, la Presidenta expresó que “como siempre, una vez más, La Nación muestra la hilacha. Pero la mentira tiene patas cortas, a Dios gracias. Amén”, destacó.

Cristina publicó además en Twitter y Facebook los telegramas enviados por el Papa a la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff; de Perú, Ollanta Humala; de Colombia, Juan Manuel Santos; y de Venezuela, Nicolás Maduro, que en todos los casos expresan conceptos en favor de valores como la justicia y la paz.

“Te das cuenta! En todos los casos los telegramas contienen palabras idénticas, progreso, paz, convivencia, justicia y solidaridad”, señaló la mandataria saliendo al cruce de lo que publicó hoy en tapa el matutino porteño.

Vieron la tapa de La Nación de hoy? No? Bueno, miren lo que dice.

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La jefa del Estado se refirió de ese modo a una nota publicada en la portada de La Nación de hoy, en la que aseguran que el telegrama de salutación que el papa Francisco envió a Cristina cuando sobrevoló suelo argentino, pedía “mayor compromiso con la justicia en la Argentina”.

Vieron la tapa de La Nación de hoy? No? Bueno, miren lo que dice.

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  • El telegrama del Papa difundido ayer expresaba textualmente: “Al sobrevolar la amada patria argentina para dar comienzo a mi visita pastoral a Paraguay, me alegra enviar un cordial saludo a vuestra excelencia, expresando mi cercanía y afecto a esta querida nación, para la que pido al Señor copiosas gracias que le permitan progresar en los valores humanos y espirituales, acrecentando el compromiso por la justicia y la paz”.

    A través de las redes sociales, la Presidenta expresó que “como siempre, una vez más, La Nación muestra la hilacha. Pero la mentira tiene patas cortas, a Dios gracias. Amén”, destacó.

    Cristina publicó además en Twitter y Facebook los telegramas enviados por el Papa a la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff; de Perú, Ollanta Humala; de Colombia, Juan Manuel Santos; y de Venezuela, Nicolás Maduro, que en todos los casos expresan conceptos en favor de valores como la justicia y la paz.

    “Te das cuenta! En todos los casos los telegramas contienen palabras idénticas, progreso, paz, convivencia, justicia y solidaridad”, señaló la mandataria saliendo al cruce de lo que publicó hoy en tapa el matutino porteño.

  • Ya no sólo mienten con descaro, lo que no es ninguna novedad, sino que ahora literalmente tergiversan lo que el Papa escribe y piensa.

  • Como siempre, una vez más, La Nación muestra la hilacha. Pero la mentira tiene patas cortas, a Dios gracias. Amén.

    http://www.telam.com.ar/notas/201507/112368-cristina-critica-diario-la-nacion-por-titulo-del-papa-francisco-sobre-justicia.html

Papel Prensa: Camps revela el plan de apropiación por parte de Clarín y La Nación


PAPEL PRENSA

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minutouno.com

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En su libro “El poder en las sombras”, el represor cuenta cómo la dictadura planeó el despojo de todos los bienes de la familia Graiver. Mirá el informe que presentó Minuto Uno por C5N.

En el libro “El poder en las sombras”, el represor revela cómo la dictaduraplaneó el despojo de todos los bienes de la familia Graiver, entre ellos la empresa de papel, para su posterior entrega a los diarios Clarín y La Nación.

En el programa Minuto Uno de C5N, el periodista Gustavo Sylvestredifundió distintos fragmentos del libro “El poder en las sombras” del General Ramón J. A Camps donde el propio Camps deja constancia en detalle sobre como la dictadura militar planeó punto por punto el despojo de todos los bienes de la familia Graiver, entre los que se encontraba la empresa Papel Prensa, y su posterior entrega a los diarios Clarín y La Nación.

En su libro, el ex jefe de la policía bonaerense, cuenta con lujo de detalles y en primera persona cómo el gobierno militar persiguió, secuestró, encarceló, torturó y obligó a la familia Graiver a vender todas sus empresas en el país, incluido Papel Prensa, por ser considerados “enemigos del proyecto y un peligro para la nación”.

En el mismo, Camps muestra distintos croquis sobre la familia Graiver donde supuestamente se mostraba su vinculación con Montoneros así como también en forma detallada se precisaban todos los bienes del Grupo Graiver que deberían ser apropiados por la dictadura.

En la página 123, al referirse a la empresa Papel Prensa Camps revelaba que “la jugada más importante fue el intento de dominar Papel Prensa S. A. – enorme complejo situado en San Pedro, provincia de Buenos Aires – cuyo objetivo era producir la mayor parte de papel para diario que se consumía en el país“.

Y agregaba: “esta empresa clave permitiría ejercer presiones sobre prácticamente toda la prensa del país”.

Al respecto, el subsecretario de protección de Derechos Humanos de la Nación, Luis Alen, informó que “El libro ya está en poder de los tribunales. Lo tiene el juez Ercolini en su poder desde que se inició la causa. Esta como parte de la prueba de la querella”, indicó.

“Es curioso ver como los genocidas fueron dejando rastros de esto, ya que muchas de las pruebas que están incorporadas en el caso Papel Prensa están escritos en momentos que ellos creían que tenían la impunidad asegurada”, resumió.

http://www.minutouno.com/notas/358292-papel-prensa-camps-revela-el-plan-apropiacion-parte-clarin-y-la-nacion

CUANDO EL CEREBRO ESTA ENTRE PARAGUAS


 

TENGAMOS CUIDADOS PORQUE HOY MÁS QUE NUNCA DEBEMOS ESTAR DESPIERTOS.

LOS 100.000 PARAGUAS ES UNA CLARA IMAGEN DE UNA GENERACIÓN A LA QUE EL RENCOR INTERIOR ,GRACIAS A SENTIRSE CON PRIVILEGIOS ÚNICOS,ENTRE PARAGUAS GRACIAS AL CONSTANTE BOMBARDEO MEDIÁTICO POR PARTE DE LOS MEDIOS HEGEMÓNICOS ENTRE PARAGUAS(GRUPO CLARÍN Y EL CENTENARIO DIARIO LA NACIÓN) LOGRARON

HACER MARCHAR AL SECTOR MAS INTOLERANTE Y AUNQUE ESE NICHO,ENTRE PARAGUAS EN EXTINCIÓN .

PERO SIGUEN CON SUS MALOS MODALES Y VISIÓN  ERRÓNEA DEL  COMPORTAMIENTO ACTUAL DEL MUNDO

TIENEN ENTRE PARAGUAS,SUS CEREBROS

Ruben Demirjian

 

Citibank vs. Argentina


Fuente :  REVISTA VEINTITRÉS

(En memoria de Luis Balaguer)
“El 10 de noviembre de 1914 ocurrió un hecho que fue clave en la historia de la Argentina, en la historia de los Estados Unidos y en la historia del Citibank. Ese día se inauguró en Buenos Aires una sucursal del Citibank. Fue la primera filial abierta en la Argentina por un banco estadounidense. Fue también la primera sucursal de un banco de los Estados Unidos en el extranjero”. Así comienza el libro que junto con Luis Balaguer publicamos en 2003 con el mismo título de esta columna.
Apurados para conmemorar semejante hecho histórico, ocho meses antes del aniversario el Citibank comenzó la celebración con avisos a toda página en varios de los principales diarios del país. “Cumplimos 100 años en la Argentina. Un siglo de permanencia ininterrumpida que preferimos medir más que en tiempo, en experiencias (…) Acompañamos el desarrollo económico y social del país generando a lo largo de los años tecnologías innovadoras y productos de vanguardia para ofrecerle las soluciones más simples para su vida”, se lee en el texto.
La ocasión sirve como excusa para repasar y actualizar la historia. Lo primero que sigue impactando al mirar un siglo atrás, es que Buenos Aires haya sido el punto de partida en la internacionalización financiera del país que en pocos años se convertiría en el imperio dominante en el mundo. Una clara prueba de lo que la Argentina representaba y prometía en esa época: una de las diez mayores economías que vivía el auge del modelo agroexportador y comenzaba un período de incipiente industrialización que incluía el desembarco de varias multinacionales estadounidenses a las que el Citi pretendía financiar.
Casi a todo lo largo de su presencia en el país, el banco floreció en las etapas de apertura económica, liberalización financiera y buenas relaciones diplomáticas con la primera potencia, y retrocedió durante los gobiernos intervencionistas y refractarios al capital extranjero. Por ejemplo, durante los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón su lugar en el ranking de depósitos cayó del 7 al 11 y terminó con balance en rojo, mientras que en los dos primeros años del siguiente gobierno militar incrementó su participación en un 50 por ciento. Tampoco le fue bien durante el tercer peronismo (que repitió el esquema de nacionalización de los depósitos), que lo hizo caer al puesto 16 en 1975, después de muchos años de mantenerse entre los primeros diez.
Fue a partir de 1976 que el Citi disfrutó en la Argentina de un cuarto de siglo glorioso. Durante la dictadura aprovechó como ningún otro la liberalización financiera, la fuga de capitales y, fundamentalmente, el endeudamiento externo, y se convirtió en el principal acreedor del país. Eso llevó a que una vez restablecida la democracia, el Citi jugara un rol político decisivo como líder del Club de Acreedores que, con William Rhodes manejando la batuta, tuvo a maltraer a un alfonsinismo que vivió ahogado por la deuda externa.
El menemismo fue su período de apogeo. Los títulos de la deuda externa que tenía en cartera –y que según confesaron sus máximos ejecutivos equivalían al dinero que argentinos habían fugado al exterior a cuentas en el mismo banco– los usaron para capitalizar posiciones en varias de las empresas que el gobierno privatizó. En un puñado de años se convirtieron en accionistas de Celulosa Argentina, Telefónica, Frigorífico Santa Elena, Altos Hornos Zapla, Hotel Llao Llao, Puerto Piray, Edelap, Distribuidora de Gas del Sur y Transportadora de Gas del Sur, entre otras compañías.
Hacia fines de 1993 el banco ya había saltado al puesto 5 en el ranking de depósitos, y el conjunto de las compañías no financieras aglutinadas en el Citicorp Equity Investment (CEI) que había creado en sociedad con Raúl Moneta y el grupo Werthein, lucía un patrimonio de más de 3.000 millones de dólares y mostraba suculentas ganancias.
Tan poderoso era el conglomerado, que el citibanker Ricardo Handley llegó a candidatearse para presidir la Unión Industrial Argentina. No lo logró, pero igualmente el CEI siguió creciendo y con una fuerte orientación hacia los medios y las telecomunicaciones. Hacia fines de 1998 controlaban Telefónica, un tercio de Cablevisión, Canal 9, TyC, Editorial Atlántida, y estuvieron cerca de quedarse con La Nación y Ámbito Financiero. El CEI le disputaba a Clarín la supremacía mediática con una fuerte apuesta a favor de la re-reelección de Menem.
Mientras tanto, la rama financiera seguía viento en popa. En 1998, tras aumentar sus depósitos de 2.600 a 4.050 millones de dólares, pasó a ser el primer banco extranjero y el cuarto de todo el sistema, detrás de Nación, Bapro y Galicia. Dio un salto adicional quedándose con 50 sucursales del quebrado Banco Mayo. Y la AFJP Siembra multiplicaba clientela y rentabilidad.
Pero el emporio empezó a caerse como un castillo de arena. El derrumbe no fue ajeno a la debacle de la Convertibilidad y a la quiebra del sistema bancario, pero también incidieron la frustración del proyecto de re-reelección y el estallido de varios escándalos que sacudieron a la corporación, especialmente el que protagonizó Moneta.
La asociación con Moneta ya había ocasionado varios cimbronazos al más alto nivel del banco, con peleas internas, anónimos acusatorios e investigaciones por parte de enviados de Nueva York que terminaron diluyéndose.
Lo que no pudieron frenar fue el escándalo que desató esta revista. Primero en julio de 1998 a través de una nota de tapa titulada “Bancos en la cornisa” que revelaba la delicada situación de los bancos República y Mendoza, las dos entidades de Moneta. Le siguió otra de marzo de 1999 titulada “La República Quebrada” que radiografiaba una situación terminal. El banco terminó cayendo al mes siguiente, y Moneta se profugó durante seis meses ante una orden de detención por estafa fraudulenta.
El golpe de gracia lo dio Balaguer, que con inagotable perseverancia logró que el Senado de los Estados Unidos abriera una exhaustiva investigación sobre las maniobras de lavado del Citibank a través del Federal Bank, un banco off shore de Moneta en el Caribe. El 2 de marzo de 2001 Carlos Ferdigotti, Jorge Bermúdez y Martín López Alducini –los tres máximos ejecutivos del Citi en la Argentina– respondieron “Sí, juro” desde el banquillo de los acusados cuando en una de las salas de audiencia del Senado en Washington la senadora republicana Susan Collins, presidenta del Subcomité Permanente de Investigaciones, les preguntó si juraban decir la verdad.

Argentina 2001 

Protestas. Ahorristas en medio de la crisis del 2001, reclamando sus depósitos ern la puerta del banco.
Balaguer, que junto con el entonces diputado demócrata mendocino Gustavo Gutiérrez habían decidido buscar el paraguas político de la diputada Elisa Carrió para ganar fuerza, también consiguió que el Senado estadounidense cediera la inmensa documentación del Citibank que mostraba las maniobras fraudulentas a través del Federal Bank y del CEI.
Para aprovechar ese invalorable material, se creo aquí una Comisión Investigadora presidida por Carrió e integrada, entre otros, por Cristina Kirchner, Daniel Scioli y Margarita Stolbizer. La torpeza, el apuro y la mezquindad política con la que se trabajó causaron que se perdiera una excepcional oportunidad para esclarecer las maniobras. Carrió fue la principal responsable. Pero no la única.
El CEI terminó desmembrado y el colapso de la Convertibilidad dinamitó el sistema bancario.
El banco que diez años después de esa explosión se muestra festejando es la sombra de lo que llegó a ser. Ocupa el lugar 12 en el ranking por depósitos y préstamos, el 13 en el ranking por activos y el 8 por patrimonio neto. No obstante, viene ganando mucho dinero año por año: 755 millones en 2011, 1.007 millones en 2012, y 1.258 millones en los primeros once meses del año pasado.
A pesar de la pérdida de posiciones, considerando los datos de los últimos balances y el balance de lo que ganaron en los cien años, hay motivo para que festejen. Ellos.

 http://veintitres.infonews.com/nota-8528-economia-Citibank-vs-Argentina.html

678 : EL FPV – EL PRO Y UCR DEBATIERON EN 678 REPERCUSIONES DE UN PROGRAMON – 13-03-14.


APERTURA DEL JUEVES 13 MARZO DEL 2014

678informes

EL FPV – EL PRO Y UCR DEBATIERON EN 678 REPERCUSIONES DE UN PROGRAMON – 13-03-14

EL GOBIERNOINGLES PREFIERE NEGOCIAR CON MACRI Y MASSA ANTES QUE CON CRISTINA – 13-03-14.

LA EXPOSICION DE CAPITANICH EN EL SENADO – 13-03-14.

No, la Argentina no llora por usted, Sr. Cohen


Pagina12

Por Mempo Giardinelli

En The New York Times del jueves, una nota de opinión titulada “Llora por mí, Argentina” y firmada por Roger Cohen, a quien La Nación presenta como “veterano periodista”, plantea una vez más el viejo mito de la Argentina rica y próspera del pasado, en contraste con un supuesto presente abominable.

La circunstancia que hoy vive este país torna ineludible refutar los conceptos del Sr. Cohen, que sostiene lo mismo que muchos artículos de Mario Vargas Llosa y otros connotados columnistas de El País, The Washington Post, O Globo y otros medios. De ello se hacen eco los exagerados corresponsales de los grandes diarios porteños, que los reproducen y destacan en portadas y portales y los celebran como victorias parciales contra el kirchnerismo.

Para clarificar a colegas como el Sr. Cohen, en primer lugar hay que subrayar que eso de que la Argentina “era un país más próspero que Suecia y Francia hace un siglo” es mentira. En todo caso, éramos un país periférico, casi una colonia, con muchas riquezas naturales pero estructuralmente atrasadísimo y gobernado por dirigencias prebendarías, racistas, corrompidas y serviles.

Desde luego que se puede entender que al Sr. Cohen le disguste tanto el peronismo, pero lo que importa acá y ahora no es discutir el peronismo con él, sino señalar su incapacidad de despojarse de prejuicios que lo llevan a confundir la compleja realidad de una nación que hace 100 años no sólo no era mejor que ahora, sino que era infinitamente peor, porque era mucho más injusta, de conductas primitivas y sometida a una aristocracia ciega y mezquina y a la codicia externa que siempre despertó su elogiada riqueza.

No vale la pena responder sus clichés sobre estadísticas, tipo de cambio y participación en los mercados de capitales, que parecen tomados de los artículos que aquí firman economistas de oscuros pasados. Pero sí cabe aclararle que en la Argentina no tenemos ninguna “obsesión” por lo que él llama despreciativamente “pequeña guerra perdida” en Malvinas, y en cambio, sí tenemos memoria de un atropello histórico, así como mucho dolor por la estupidez criminal de un gobierno militar asesino al que el país del Sr. Cohen protegió y ayudó de manera inmoral.

Por cierto, a este respecto, bueno sería exhortar al Sr. Cohen a que se pronuncie acerca de la moralidad política de las grandes guerras victoriosas de las que participó su país en por lo menos los últimos 150 años, o sea todas las guerras del mundo y en las que murieron varios millones de seres humanos.

Hay que puntualizar, además, que la Argentina nunca fue más próspera que Suecia, Francia, Austria, Japón y otros países que pone como ejemplo, porque desde la Independencia éste fue un país acosado y expoliado, con enormes masas de analfabetos, sobrado de explotación humana, sin leyes sociales y sin viviendas ni salud pública ni escuelas suficientes, y encima dirigido por políticos fraudulentos que sólo sabían medrar con el sudor de criollos e inmigrantes.

Es cierto que “teníamos las tierras más fértiles del mundo en la pampa”, pero la concentración en pocas familias y los nulos impuestos a la tierra improductiva hacían de esa riqueza un espejismo para millones de ciudadanos y ciudadanas que carecían de casi todos los derechos.

Por eso, le guste o no al Sr. Cohen, ese “coronel llamado Juan Domingo Perón y su mujer Eva” fueron quienes empezaron a cambiar las cosas. Con estrategias populistas y demagógicas, si se quiere, y con exaltaciones y una desprolijidad general que hubiera sido mejor evitar. Pero abrieron la posibilidad de una vida digna a los que hasta entonces solamente padecían humillaciones.

El Sr. Cohen escribe: “Había tanto para saquear, tanta riqueza en granos y ganado, que instituciones sólidas y leyes –sin mencionar un sistema de impuestos que funcione– parecían una pérdida de tiempo”. Claro que no se pregunta quiénes fueron los saqueadores, los dueños de granos y ganado o los que impidieron durante décadas “un sistema de impuestos”. La respuesta, si se lo preguntara, es muy fácil: eran y siguen siendo más o menos los mismos que hace 100 o hace 30 años, los mismos que ahora que sí tenemos un sistema fiscal evaden a lo bestia.

No soy quien para defender al peronismo, pero debiera el Sr. Cohen saber que por una neutralidad que ni su país ni la Europa blanca le perdonaron jamás, se inventó el mito de un Perón nazi-fascista con una esposa puta y ambiciosa, y así enlodaron toda posibilidad de comprensión y análisis. Sólo ignorando eso puede escribir que los argentinos amamos esa “mezcla extraña de nacionalismo, romanticismo, fascismo, socialismo, pasado, futuro, militarismo, erotismo, fantasía, lloriqueo, irresponsabilidad y represión”.

La nota del Sr. Cohen sólo muestra que no sabe nada de este país. Puros lugares comunes, frases hechas y los mismos, viejos eslóganes de ciertas derechas latinoamericanas.

Finalmente, escribir que “Brasil está en proceso de ser la Argentina, la Argentina está en proceso de transformarse en Venezuela y Venezuela, en Zimbabwe”, como postula el Sr. Cohen, es un comentario racista, discriminatorio y ofensivo para la nación africana, Brasil y nosotros, pero sobre todo es una afirmación equivocada y no inocente. Quizá le duele el ALCA, todavía, o no soporta la Unasur ni la Celac, pero un buen periodista profesional no debería desconocer que todos los pueblos en desarrollo tienen conflictos severos y que los procesos nacionales son únicos e intransferibles.

Y es cierto que hoy tenemos inflación y no tenemos políticas anticorrupción. Y también que las clases medias están enervadas y quedan todavía por lo menos tres millones de marginados. Pero al menos los nuestros salen a la calle y protestan, y tienen escuelas y hospitales gratuitos en muchos casos insatisfactorios, pero no padecen como los 40 millones de pobres que hay en el país del Sr. Cohen y que no pueden ir a hospitales públicos gratuitos porque de hecho no existen.

Tengo algunas diferencias con el gobierno actual, pero es el gobierno que eligió el pueblo argentino y el día que se retire será solamente porque otro partido le ganó en elecciones libres. Mientras tanto, las personas que como el Sr. Cohen opinan sobre la Argentina con tanta presuntuosidad y desconocimiento resultan patéticos. Tanto como los que aquí, en la Argentina, celebran su patetismo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-240937-2014-03-02.html

Sr. Cohen ,entendió ?

NO LLORES POR MI ARGENTINA

 

La élite en fuga


Nota de Tiempo Argentino

Por Roberto Caballero

Casi en simultáneo al acatamiento de la grilla de canales por parte de Cablevisión, hecho inédito de la política antimonopólica en materia de comunicación de este gobierno, la religión del dólar volvió a ocupar el altar de los debates nacionales, de manera excluyente. Estos son los dos extremos que atraviesa hoy la tan meneada batalla cultural.

Sur

 

En el primero de los casos, después de una verdadera odisea de cuatro años, ya se dijo que es un gran triunfo simbólico, verificable además mediante el uso del control remoto: Canal 7 desplazó a TN del sitial de privilegio que ocupaba entre Canal 11 y Canal 13. Es decir, la producción pública de contenidos audiovisuales compite ahora de igual a igual con los licenciatarios que amasaron fortunas entendiendo la comunicación como una mercancía y no como un derecho humano básico, tal como prescribe la norma democrática impulsada por el kircherismo que suplantó al decreto-ley de la dictadura cívico-militar.

 

En el segundo de los casos, sin embargo, hay un amargo retroceso. El dólar se vio espectacularmente reinstalado como valor de referencia de todas las variables económicas, después del intento oficial por pesificarlas. La resonancia noventista es indisimulable. Ocupar horas y horas de los noticieros en cadena con la imagen del verde billete que enmarca la figura de George Washington, desnuda varias cosas: a) una mentalidad semicolonial que ejerce influjo determinante en un sector importante de la sociedad argentina; b) el intento del establishment por consagrar una nueva corrida bancaria que erosione el nivel de reservas hasta volver indomesticable la economía y logre eyectar el kirchnerismo del gobierno; y c) la vocación de cientos de miles de argentinos por atesorar sus ahorros en moneda dura y evitar ser víctimas de la profecía autocumplida de los grupos concentrados que promueven una estampida inflacionaria, arrolladora y definitiva. Podría agregarse: disciplinante.

 

Con la realidad hay que hacer cualquier cosa, menos enojarse. Lo que sucede está ocurriendo en este contexto: unas miles de toneladas de soja en silobolsas que la Mesa de Enlace ordenó no vender para debilitar las reservas, un ataque especulativo furioso al peso desatado desde bancos y empresas, el veto militante de las corporaciones al gobierno insumiso que se animó a enfrentarlas, un incremento exagerado de precios justificado en la devaluación del dólar oficial y en el índice PPP (“por lo que puta pudiere”), el impacto real en los salarios y el consecuente recalentamiento paritario en manos de la burocracia sindical de derecha e izquierda, un Papa que atiende a Duhalde en el Vaticano, todo parece contribuir a la tormenta perfecta que haría escarmentar al kirchnerismo –y a la porción mayoritaria de la sociedad que lo eligió en 2011– hasta su naufragio.

 

La prensa opositora se hace un festín de sentidos y busca que todo remita a la devaluación del ’75 (Isabel), a la híper del ’89 (Alfonsín) y a la crisis del 2001 (De la Rúa).

Con estas señales, la prensa opositora se hace un festín de sentidos y busca que todo remita a la devaluación del ’75 (Isabel), a la híper del ’89 (Alfonsín) y a la crisis del 2001 (De la Rúa). Mencionan el Rodrigazo (Isabel), festejan los desgajamientos de la alianza oficial (De la Rúa) y deslizan la posibilidad de una salida anticipada del gobierno (De la Rúa, Alfonsín e Isabel). Pero omiten, siempre, visibilizar y hacer algún juicio crítico sobre los beneficiarios concretos de esos trances oscuros de la historia de medio siglo para acá. Son los mismos actores sectoriales cada vez, con “soluciones” idénticas, según pasan los años. La única diferencia es el kirchnerismo, una máquina de poder que difícilmente se deje empujar al abismo sin resistir. Si los desestabilizadores no se anotician pronto de esta singularidad política de época, es probable que las cosas terminen peor de lo que imaginan: pero para ellos.

 

La memoria flaquea. Cuando el dólar valía un peso, el país no valía nada. Los hijos no reconocidos de Domingo Cavallo que de golpe inundan los pisos de TV pidiendo un plan antiinflacionario evitan con prolija indecencia decir lo que esconden detrás de eso que balbucean como rutilantes opinadores en programas que van de la chismografía farandulera al falso oráculo de las finanzas domésticas. Quieren ajustar el gasto, echar empleados públicos, reducir la inversión social, promover un shock y devaluar no un 20 por ciento, sino un 300 por ciento de una sola vez, para que los salarios sean pulverizados. Necesitan lastimar la economía para que la desocupación no sea el 7%, sino del 25, y los trabajadores acepten con obligada mansedumbre que para ellos, este país, va a ser indefinidamente un país de vacas flacas.

 

Cuando Hugo Moyano junto a Mauricio Macri habla del dólar y elogia el Foro de Davos, mientras Julio Piumato toca los acordes de la marcha peronista al piano para sonorizar la cumbre con su ex archienemigo Luis Barrionuevo, el procesado por el “Megacanje” Federico Stturzeneger y “La Piba” Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, los dueños del poder y del dinero se frotan las manos y se ríen porque comprueban que si la memoria no flaqueara, no fuera tan endeble y vaporosa, estos personajes que simbolizaron en el pasado cosas tan contradictorias, tendrían al menos el pudor de no mostrarse en público.

 

Pero ahí están. Para quejarse porque el gobierno no va al Foro de Davos e ignorar el encuentro de la CELAC en La Habana. Para refrescar la idea de que la vieja política, como la vieja economía, tienen más vidas que Lázaro. Y acá convendría, nuevamente, ocuparse de la batalla cultural que hoy se expresa, no tanto ni tan solo en la cumbre borrascosa en la Usina del Arte boquense o en el fragote patronal que se dio cita en la sede palermitana de la Sociedad Rural, sino en cuáles son los valores que movilizan a una sociedad a sentarse a hablar alrededor del dólar como se hacía en torno del fuego en la antigüedad, evitando la explicación facilista –no mentirosa– de la inflación como única variante porque aún durante la inexistencia de esta, en la primera etapa de la Convertibilidad, se elegía el billete verde y no el peso para ahorrar, y en teoría tenían el mismo valor con el apoyo del Departamento de Estado, el Tesoro estadounidense y el sistema financiero mundial, nada menos.

 

Se sabe que las clases subalternas copian a las dirigentes. La élite económica nacional siempre usó la divisa extranjera para fugar sus ganancias y ponerlas a buen resguardo de cualquier política de desarrollo con inclusión. Desde siempre, se sabe, tienen amputada la lógica del bien común. Cada cero que el peso fue perdiendo en todas estas décadas, resultado de programas económicos recesivos, fue una oportunidad colectiva perdida y una ganancia extraordinaria de la que se beneficiaron cuatro vivos con una corrida. Ni siquiera en los tiempos de la dictadura, donde los derechos políticos y sociales entraron en letargo y una generación completa de cuadros militantes fue exterminada de modo salvaje, la clase dominante argentina reinvirtió sus ganancias para, al menos, sostener el Frankestein que ellos mismos habían generado.

 

Aún consagrando la utopía sangrienta que alababan desde solicitadas que llevaban la firma de la Rural, la Unión Industrial Argentina, la Asociación de Bancos Argentinos y las cámaras patronales de todos los rubros, para lo único que usaron el Estado terrorista fue para limpiar las comisiones obreras reclamantes y licuar sus deudas, como Cavallo les concedió en 1982 desde el Banco Nación, y comprometerlo a su vez como garante de nuevos créditos frescos, que jamás pagaron, y fueron a engrosar sus cuentas en el extranjero. Se calcula que hay un PBI completo del país en manos de un puñado de argentinos en el exterior. Ese puñado son los dueños de casi todo.

 

Ni siquiera con Menem y Cavallo, que cumplieron con todos los mandamientos que la Biblia del empresariado fugador exige para entrar en el Paraíso del nuevo orden económico mundial, estos trajeron los dólares que atesoraban afuera. El famoso “boom de inversión” de los ’90 se basó en la privatización de empresas estatales y en la toma de créditos en dólares, que todavía hoy se siguen pagando en formato de deuda estatizada.

 

El egoísmo forma parte del instinto capitalista básico. Pero aun dentro del sistema global, parte de la diferencia entre las naciones que se desarrollan y crecen y las sociedades fallidas que no lo hacen, reside en la autopercepción que sus propias élites tienen de sí mismas. Las que no pueden sustraerse de la glotonería y la rapiña, crean países irresueltos. Las que suponen que su lugar de poder deviene de algún destino trascendente, construyen naciones, y en esto, como casi en todo, el tamaño es lo de menos. Nuestra élite adolece de ese sentido de misión histórica. Está en la eterna fuga hacia el pasado. Porque si la Argentina no tuviera Estado democrático, y todo dependiese del derrame por goteo propuesto por sus mandamases tradicionales, seguiríamos viviendo en el Siglo XIX. Con eso no alcanza, y el problema es que a los profugadores de la soja atada no se les ocurre ninguna otra cosa como país que replicar una estancia rural a escala gigante. Que venda materia prima y coloque ganancias afuera, lejos de la peonada. Cuando el Estado moderno interviene en esa renta extraordinaria, la distribuye y genera industria, clase media, protección social y sentido integral de Nación, entonces sus administradores eventuales dejan de ser útiles y se vuelven odiosos y descartables.

 

La sensación es que el país siempre está parado en el mismo lugar. Con ciclos en los que avanza y prospera, y otros en lo que debe replegarse porque el Estado, cuando desobedece el mandato de los dueños del poder y del dinero local, entra en su fase de inestabilidad y con él todas las variables de la economía. Esto no es literalmente cierto: todo avance deja una secuela, una semilla donde anida el futuro. Pero la reacción de muchos, con estos cíclicos tropiezos, es parapetarse en una idea fija que dice que no hay destino colectivo posible, y que el refugio del trabajo y el esfuerzo individual es una moneda extranjera, usada por la élite en fuga y que ofrece certezas que por acá no abundan.

 

Aunque pueda ser moralmente puesta en cuestión (hay argentinos beneficiados con subsidios a la luz y el gas, y con el ahorro acumulado que eso les genera increíblemente reciben autorización de la AFIP para atesorar en divisa extranjera), es una lógica blindada, impenetrable, el síntoma en pequeña dosis de un malestar cultural de otra envergadura que escapa incluso de la coyuntura. No es solamente la inflación, que existe. Es principalmente la baja densidad que el sentido de Nación tiene entre nosotros, porque esta es una idea huérfana de élite empresaria dirigente, salvo cuando el Estado –y no cualquier Estado, sino uno que contemple los intereses nacionales y populares–, ocupa ese lugar vacante y lidia con los especuladores. La moneda nacional tiene esta debilidad congénita, es insuficientemente apreciada porque lo nacional tiene valor escaso para los dueños del poder y del dinero. No es por abrumar con Juan José Hernández Arregui, acusado de anacrónico por la inteligencia que jamás lo leyó. Para empezar a hablar en serio, bastaría con que la cultura no la cuente solo Tomás Bulat y la élite en fuga.

 

Contra el consenso bastardo existente, lo saben tanto los kirchneristas como los antikirchneristas, en algún momento los argentinos vamos a tener que dejar de hablar del dólar como principio y final de todas las cosas. Ese día vamos a entrar en el futuro, el lugar donde pasaremos el resto de nuestras vidas, y los hijos de nuestros hijos también.

 

Orsay

 

Clarín y La Nación atacaron de modo sistemático el Fútbol Para Todos (FPT). No es para menos, hasta la estatización, el negocio de la monopolización de los goles era privativo del Grupo Clarín S.A. Esta semana, los diarios opositores volvieron a la carga, anunciando la remoción de algunos relatores emblemáticos de este último periodo con la finalidad de despolitizar la oferta deportiva. Oficialmente, no se confirmó ni se desmintió la información. Lo que se sabe, entonces, es lo que trascendió con cierto matiz eufórico desde los diarios antikirchneristas que hablaron del apartamiento de Marcelo Araujo, Julio Ricardo, Alejandro Apo y de Javier Vicente, también conocido como “relator militante” por su defensa de la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, a quien el Grupo Clarín S.A. quiso meter preso acusándolo de “instigación a la violencia”, en diciembre de 2012, junto al autor de estas líneas. De concretarse esta noticia, vaya un reconocimiento como abrazo de gol al viejo consorte de causa judicial y compañero en Radio Nacional durante tres temporadas, el amigo Vicente, que habló cuando había que hablar, dejando en orsay a más de uno.

http://www.infonews.com/2014/02/02/politica-122415-la-elite-en-fuga.php

La Nación justificó en un editorial el golpe de Estado contra Perón en 1955


Por:
INFOnews

En una columna editorial publicada hoy, el diario sostuvo que el gobierno peronista “no cayó por obra de las armas que alzó la Revolución Libertadora de 1955” sino “porque su régimen se había agotado y abundaban los escándalos”.

El diario La Nación sostuvo en su columna editorial de hoy que el gobierno de Juan Domingo Perón, derrocado por un golpe de Estado en 1955, “no cayó por obra de las armas que alzó la Revolución Libertadora” sino “básicamente porque su régimen se había agotado y abundaban los escándalos y las burdas muestras de autoritarismo”.

Bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955
Eva Duarte (Evita). Perón sostiene a Eva mient...

Eva Duarte (Evita). Perón sostiene a Eva mientras pronuncia un discurso en Plaza de Mayo. (Photo credit: Wikipedia)

Bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955

 

En la nota, que no lleva firma por expresar la línea de los directivos del matutino, se critica a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por haber afirmado la semana pasada que existen “balas de tinta” que tienen como objetivo “derrocar o destituir gobiernos populares”.

“En boca de la Presidenta, esas palabras revisten una inusual gravedad por el ataque a la prensa que ellas encierran, pues la metáfora, lejos de ser `tan exacta y tan perfecta´, es errónea y falaz de punta a punta”, afirmó La Nación al hablar del rol que tiene la prensa. En ese sentido, remarcó: “Ni las balas de plomo derrocaron a al general Juan Domingo Perón, ni existen balas de tinta, ni, en caso de existir, podrían destituir gobiernos. Perón no cayó por obra de las armas que alzó la Revolución Libertadora en 1955. Cayó, básicamente, porque su régimen se había agotado y abundaban los escándalos y las burdas muestras de autoritarismo”.

 

La Nación: “Las balas de tinta no matan ni hieren, ni mucho menos derrocan gobiernos”

 

“Las `balas de tinta` no matan ni hieren, ni mucho menos derrocan gobiernos. Esos proyectiles sólo informan, analizan, investigan y critican. Forman opinión. Si esa opinión, al convertirse en el voto que se deposita en las urnas, resulta políticamente letal, es pura y exclusivamente porque la tinta, al margen de los errores que se puedan cometer, ha sabido transmitir la realidad en la que viven los lectores”, expresaron.

Para la visión del diario de los Mitre y los Saguier, “la sustancial hemorragia de votos que sufrió el kirchnerismo en las primarias abiertas (…) no obedeció a lo que publicó la prensa independiente. Se debió, entre otros factores, a la inflación imparable, a la creciente falta de seguridad y a la corrupción impune. El periodismo independiente no creó esos fenómenos. Los reflejó, los reveló, los investigó, los analizó y los difundió”.

“Los gobiernos pierden popularidad y caminan hacia su ocaso definitivo exclusivamente debido a sus errores, a las medidas que toman y a las que no toman”, indicó el diario, olvidando la importancia de la complicidad civil y militar y los juegos de intereses que hubo en cada uno de los golpes de Estado que tuvo el país a lo largo de su historia.

http://www.infonews.com/2013/09/02/politica-95458-la-nacion-justifico-en-un-editorial-el-golpe-de-estado-contra-peron-en-1955.php

 

Lo que no cuenta la historia oficial: cómo Mitre desfiguró a San Martín


TIEMPO ARGENTINO

Una nota que revela datos poco conocidos sobre el Libertador para contribuir a “acabar con las fábulas” que se tejieron en torno a su figura para ocultar verdades y construir una historia dictada por la conveniencia política.

Bartolomé Mitre construyó las columnas de la Historia Oficial con dos libros. Con la biografía de Belgrano inventó una revolución de Mayo independentista, separatista, antiespañola, por el comercio libre y por tanto probritánica, protegida por Lord Strangford y cuya independencia reconoció George Canning. Con la biografía de San Martín creó un Padre de la Patria que vino a salvar a esa revolución y que debía suponérselo blanco, porteño, por tanto también antiespañol y europeísta, que bregó por crear una Hispanoamérica libre pero dividida y a quien Bolívar le robó la gloria de consumar la campaña libertadora. La fuerza dominante (el Imperio Británico y la oligarquía nativa) y un gran medio de comunicación (el diario La Nación) le permitieron instalar las dos fábulas. Quienes dieron otra interpretación, como Alberdi, Ugarte, Rivera, Barcia Trelles y muchos otros, fueron silenciados. Después, los historiadores de derecha culminaron la tergiversación de San Martín mostrándolo monarquista y tradicionalista, sin impugnar por ello la versión mitrista. Además, no faltaron historiadores que explicaron su vida militar como producto de haber tenido una supuesta madre india, ni tampoco quien adujo su regreso al Río dela Plata para ascender en el escalafón profesional.
De esas fábulas, algunos sacaron la conclusión de que había sido un agente inglés (pues no se explica que un alto jefe del ejército español venga en 1812 a pelear aquí contra los españoles) y otros argumentaron que la causa reside en que su madre era india, de manera tal que si hubiese sido española, él no hubiese sido  Libertador.
Hoy que buena parte de América Latina está gobernada por movimientos populares y que son palabras comunes UNASUR, CELAC, ALBA y otras semejantes es hora de acabar con las fábulas. Esta nota se propone ofrecerle al lector algunos datos poco conocidos para colaborarle en esa tarea:

1) La Revolución de 1810 no fue inicialmente separatista, ni independentista, ni antiespañola. La hicieron hijos de españoles e inclusive españoles (Larrea, Matheu, Álvarez Jonte, Blas Parera, Arenales, etc), para reemplazar al virrey por una Junta Popular, por lo cual las Juntas –aquí como en toda Hispanoamérica, entre 1809 y 1811- juraron por el rey Fernando, cautivo de los franceses, al igual que las Juntas revolucionarias  nacidas en España a partir de 1808, todas en la línea democrática de “Libertad, igualdad, fraternidad” de la  Francia de  1789.

2) Por esa razón, flameó la bandera española en el fuerte hasta 1814 y recién el 9 de julio de 1816 se declaró la independencia.

3) El comercio libre lo instauró el virrey Cisneros en 1809 y el programa de la Revolución no fue el liberalismo económico sino el Plan de Operaciones, proteccionista, democrático y expropiatorio de las grandes riquezas.
4) San Martín vivió hasta los 4 años en Yapeyú, de los 4 a los 6 años en Buenos Aires y luego  26 años en  España donde, en 23 años, participó en 30 batallas hasta ser teniente coronel de caballería. Allí se definió antiabsolutista, democrático, a “favor del evangelio de los derechos del hombre” (según su propias palabras) y regresó en 1812 para proseguir aquí la lucha que consideraba perdida en España casi dominada por Napoleón.

5) Aquí, se sumó a la revolución democrática y se sintió hispanoamericano. La  bandera argentina “la cima de los Andes NO escaló” sino que San Martin cruzó con un ejército integrado por argentinos y chilenos y con una bandera del “Ejército Unido Argentino (de los Andes)–Chileno” y el chileno O’Higgins como segundo jefe.

6) A partir de la derrota de la revolución española (1813/1814) y el restablecimiento de la monarquía, luchó en Chile por la Independencia de América Latina, y en el  Perú, donde gobernó como Protector. (Idéntica denominación a la de Artigas, para los Pueblos libres del litoral). Mientras, Bolívar liberaba lo que es hoy Venezuela, Panamá, Colombia y Ecuador. Por su parte, Morazán construía la Confederación de las Provincias Unidas de Centro América, también en camino hacia la Patria Grande.

7) San Martín, “que hablaba como un gallego”, bregó igual que Bolívar, por una Patria Grande Latinoamericana a partir del momento en que se restableció la monarquía en España (1814) y presionó desde entonces para que el Congreso de Tucumán declarase, ahora sí, la Independencia.

8) Se trata evidentemente de un argentino que fue jefe de un ejército hispanoamericano y que conservaba tanto afecto por Bolívar que mantuvo, hasta su muerte, su  retrato en su dormitorio, delante de su cama, como el compañero Libertador que intentó unificar la  Patria Grande, en 1826, en el Congreso Anfictiónico de Panamá,  objetivo perseguido hoy, desde el rechazo del ALCA en adelante, por los principales gobiernos latinoamericanos.
Logrado este objetivo –camino que estamos transitando- se consolidará la verdad histórica y la fábula mitrista pasará al olvido.  «

http://tiempo.infonews.com/2013/08/17/cultura-107647-lo-que-no-cuenta-la-historia-oficial-como-mitre-desfiguro-a-san-martin.php

 

LA REALIDAD ES 678 : APERTURA DEL 29 DE JULIO DEL 2013.


APERTURA DEL 29 DE JULIO DEL 2013.

678informes

ELECCIONES 2013 GRONDONA YA DA POR GANADOR A INSAURRALDE.

LOS REJUNTADOS OPOSITORES SIGUEN CON LA MISMA ESTRATEGIA NO PROPONER NADA.

MACRI LA ROMPIO EN CORDOBA.

FUNDACIÓN LIBERTAD :NEFASTOS PERSONAJES


UN NIDO DE CIPAYOS

Ruben Demirjian

Publicado el 13/04/2013

Abril encuentra a La Fundación Libertad en su 25° aniversario. Cada “número redondo” los integrantes de la institución convocan a jornadas de debate e intercambio, en las que participan nefastos personajes que poco tienen que ver con la libertad y la democracia

Si bien el video fue hecho para la fecha del pasado 25 de abril, en estos días de fiesta democrática en Argentina,estos mercaderes  suelen aparecer en distintos medios apoyando a los traidores y títeres de corporaciones para que los desmembrados y frágiles de mente caigan nuevamente en sus garras

Ruben Demirjian

“Nada más corrupto que el Grupo Clarín”


Fuente . Tiempo Argentino

Por Roberto Caballero (conductor del programa mil voces). La Ley de Medios, el desgaste y las gratificaciones, la oposición. Cómo se informa, qué lee y qué recomienda.

Fuiste uno de los referentes en la pelea por la Ley de Medios. ¿Qué balance hacés hoy?

–La situación demuestra cuánta falta hacía la Ley de Medios. La dimensión del adversario y el inmenso poder corporativo mediático del Grupo Clarín, queda expresado en su tremenda fortaleza para ceder ante la ley. Casi cuatro años se habrán cumplido cuando la Corte se expida. ¿Cuatro años para imponer una ley? ¿A quién se le podría ocurrir? En esa dimensión del problema está el valor enorme que tiene la Ley de Medios, una ley antimonopólica. Si bien muchas cosas están encaminadas, habrá alegría del cumplimiento cabal de la ley cuando el aspecto que vulnera los “derechos adquiridos” de los monopolios sea finalmente desvirtuado.
–Hay una tensión institucional entre el gobierno y la Corte luego del fallo del Concejo de la Magistratura. La misma Corte resolverá lo de la Ley de Medios. ¿Tenés esperanzas?
–No le tengo fe. Siempre digo que ese día iré a la casa de Lorenzetti, y tocaré timbre para  pedirle disculpas porque tengo muy mala opinión de él. Lorenzetti es más que el presidente de la Corte Suprema, es el monje gris que maneja todo lo que sea adentro. Sucede con tres o cuatro personas que están muy atadas a su importancia dentro de la Corte Suprema. La votación tiene mucho que ver con Lorenzetti,  y a él y a otros integrantes los veo muy atados a su pertenencia social, política, muy temerosos de lo que es el corporativismo mediático que tiene sobre ellos una influencia muy grande. Quedó demostrado en este fallo sobre el Concejo de la Magistratura, resuelto en dos días, con una rapidez que si la aplicaran sobre la Ley de Medios, hace tres años que todo estaría aplicado y no se hubiera desquiciado el país como quieren Clarín y sus adherentes, La Nación y otros, procurando que el país estalle por los aires con tal de no perder sus  canales de TV, sus privilegios. Y esto también está atado a otra problemática: Papel Prensa. Ellos han armado un esquema, una táctica, una estrategia que los ha llevado a la perdición del periodismo y a la demostración cabal de todo su poderío. La Ley de Medios está sumamente justificada ante la tremenda entidad que los adversarios tienen.
–Todo el proceso fue doloroso pero didáctico.
–Fue un aprendizaje para toda la sociedad. La Ley de Medios es triunfadora. El hecho de establecer el debate, de movilizar a la juventud dándole una bandera como nunca había tenido desde la dictadura hasta aquí, la posibilidad de que los medios dominantes exhiban su verdadero rostro, se quiten la máscara y digan por qué luchan, qué tipo de periodismo quieren, expresen la sociedad que desean, neoliberal, y aun los que pensábamos a favor del Estado, nunca habíamos entrado en una discusión sobre el rol  del Estado, de la dimensión que esto alcanzó. Por eso la Ley de Medios ha sido un acomodador histórico de una sociedad que venía calladamente, que no tomaba nota de esto. Tuvieron que subir al ring, ir a la pelea, y en esa pelea, como han sido capaces de cualquier cosa recorriendo los peores caminos, le han dicho claramente a la sociedad lo que ahora sabemos para siempre. Sé que el odio que se puede tener con respecto al gobierno,  lleva a mucha gente a decirles a los corporativos “mentime que me gusta”, porque la gente funciona mejor dentro del odio.
–¿Por qué?
–Porque el rencor es un fuerte movilizador y dura mucho tiempo. Cuando algo genera esperanza o expectativa, hay que hacerlo, hay que calmar esa esperanza, porque se desvanece en tantas cosas. El rencor es permanente. Y la gente funcionando dentro de ese odio, ha envilecido. No son sólo responsables los que escriben los diarios y manejado la TV: el público que adhiere a ellos tiene una altísima responsabilidad. Cuando una mentira es una mentira, y no reaccionás, es como decir “mentime que me gusta”, y ellos se envalentonan, con miles de mentiras. La gente juega a que les cree y ellos juegan con eso.
–¿La mentira es un negocio emocional compartido entre medios y sus audiencias?
–La gente bajó las defensas frente a la mentira. No puede ser que se animen a mentir tanto si sus seguidores se lo enrostraran. La mentira tiene una gran comodidad en el mundo que llamamos de la derecha. La izquierda se corresponde con otros valores, otros postulados. Un episodio que me comentaron: cuando 6,7,8 mandó con un cubo de CNN de periodistas a la Plaza. Los propios integrantes del grupo estaban abochornados porque creían que esas cosas no se pueden hacer de este lado. De este lado no se puede hacer nada que sea mentira, no se puede actuar con desprecio, con racismo, con odio. Daría muchísima vergüenza. La derecha convive bien con la mentira. No tiene muchos argumentos: qué va a decir. Ellos quieren un mundo en que los más fuertes, los que lleguen primero, serán beneficiados. Que los demás esperen. Que cuando su vaso desborde, pongan la mano para lo que caiga. Miremos Europa: la violencia para España, para Grecia, habiendo dejado al margen de cualquier beneficio que la sociedad pueda dar a millones y millones de personas. Tienen dos caballitos de batalla: la convivencia constante con la mentira y acusar al lado de enfrente de corrupción y populismo. Juegan permanentemente con esto, y con algún sector de la población les va muy bien. Por primera vez en América Latina hay más clase media que pobreza. Cuando vos sos clase media, tenés otro tipo de exigencias. Si vos le das ínfulas a esa clase que estaba de la pobreza para el otro lado, tiene nuevas expectativas y exigencias, y la gente no siempre camina por la vía de la gratitud, se olvidó cómo estaba hace diez años en la Argentina para ver cómo está ahora.
–¿Has pagado personalmente algún tipo de costo por asumir una defensa pública?
–Cuesta determinarlos. Hay algún deterioro en la salud, no grave, espero. Hay facturas subterráneas que te pasan bajo la puerta, mucho dolor, angustia e impotencia frente a la mentira. Me atacaron con que recibí 10 millones de dólares, con un mail que llegó a 4 millones de personas, dándoles un argumento poderoso a aquellos que no tienen química conmigo. Un elemento fuerte para que, sobre el mismo, la gente se suba a un rechazo muy fuerte. Nuestra ciudad además está muy a la derecha: Buenos Aires está derechizada, con gente con privilegios, de gente de clase media estable. Tradicionalmente lo ha sido, con muchísimos beneficios que no tiene el resto del país, y nada mejor que la derecha para defender los privilegios. Y ese sector, su mirada, alguna vez sus insultos, hay un reproche de mucha gente.
–Y tendrás también el abrazo y el reconocimiento.
–Ambas cosas son desmesuradas. Tanto el rechazo como el afecto de la gente que quiere contenerte. Eso es un costo, porque es injusto. Me someto al filtro que quieras, a los denunciantes, al CIPEC, Poder Ciudadano, a periodistas, a que discutamos. El tema es así: si vos recortas el interés económico que yo haya tenido, lo que queda es un hombre que opina de una manera. Podrán decir que es un hombre que cambió de opinión, cosa que no es verdad. Pero se supone que cambié de opinión: 6 millones de personas cambiaron de opinión entre octubre de 2009 y octubre de 2011, del 22 o 25% de aceptación, al 54 por ciento. ¿Cuántos millones de personas giraron en su criterio? Sólo no modifican sus apreciaciones los necios.
–¿Identificás algún momento como crucial en que ese cambio se produjo?
–No, eso es una construcción de los medios. Podría decirse que yo en la 125 estuve, y te diría que de plantearse otra vez el tema, en la discusión específica de intereses, no sé si estaría del lado del gobierno. No capté lo ideológico que había en la pelea. Si hubiera durado cinco días, jamás hubiera llegado al terreno ideológico. Para mí, la 125 trataba igual a los desiguales, y no lo quería aceptar. Y estaba algo tan caro para el peronismo como es la movilidad social. Yo en la 125 tuve una posición negativa, con notas varias, y no estuve alineado con el gobierno. Estuve en el pago de la deuda, en su lucha con el FMI, con los Derechos Humanos, y a los pocos meses de la 125 llega el tema de las AFJP, abiertamente a favor, y en 2009 Fútbol para todos y la Ley de Medios.  Estoy en contra de la Ley Antiterrorista, ni estoy con la Ley de las ART, cuando se habla de que las empresas deben distribuir por ley, como dice Moyano, y no por generosidad como dice el gobierno. También critico al gobierno en la lentitud de la despenalización del aborto. Recientemente estuve en contra de la decisión del fútbol a las 21:30 los domingos. Funciono con la misma libertad de siempre. El eje es que este gobierno es de centroizquierda y yo soy de centroizquierda. Nunca hubo una oposición tajante y porque sí, más allá de que en algún momento podría haberme preguntado hasta qué punto el gobierno era izquierdista, hasta que Cristina profundizó claramente un sesgo en el que vi lo que, como hombre de izquierda, quiero ver, salvo en el tema de la 125 en que me quedé afuera.
–¿Cómo ves a la oposición?
–Demasiado condicionada por los medios que se han erigido en la verdadera oposición, muy herida en su credibilidad por los propios medios dominantes. Los que han instalado que la oposición es incapaz de unirse, de generar nada bueno, son los mismos medios dominantes, acusatorios incluso de corruptos. Cuando parte del radicalismo aprobó la ley de estatización de YPF, Clarín y La Nación los atacaron de corruptos y baratos, diciendo que habían vendido su voto por cargos en el Congreso hace un año. Y se tragaron ese sapo. Cada vez que han sido un poco desobedientes, cada vez que no se ponen de acuerdo en que Magnetto elija un candidato y no todos lo aprueben, cada vez que ven resistencia, se los atacó. Las peores cosas de la oposición no las ha dicho el gobierno. No ocurre en el mundo lo que acá pasa. Defendiendo sus intereses han desquiciado al país.  Siempre están atentos a todo lo que sea desorden, atentos a todo lo que afecte a la gobernabilidad, y la oposición los sigue porque les teme, porque la complicidad no les viene mal para tener aprobación, y además les da visibilidad. Toma y daca. No se pueden desprender de la sensación de que son el candidato de Magnetto. El verdadero candidato político en el país debería ser el dueño del Grupo Clarín. Sin duda, sería lo honesto, poner en blanco las cosas, como lo hizo Berlusconi en Italia, que al menos tuvo la valentía de ir él con su rostro y su nombre contra la izquierda en Italia.
–La presidenta habló de “rejunte” opositor sin proyecto. Prat-Gay con Donda, Pino Solanas con Carrió. ¿Hay posibilidad de que surja alguna oposición que no sea rejunte, que tenga algún proyecto alternativo al kirchnerismo?
–Hay que dejar evolucionar a Massa para ver si se maneja por el lado de un proyecto y lo enuncia. Por ahora no está demasiado claro, no quiero anticiparme. Es una posibilidad, ¿pero una propuesta clara y contundente? No lo dicen así, y además no lo pueden decir.
–¿Por qué no lo pueden decir?
–Porque o están de acuerdo con el gobierno o están en contra, y hacen como Macri que no supo qué decir para salir de lo que había dicho de Fútbol para Todos. Vos tenés que decir: el Banco Central vuelve a ser autónomo, como alternativa, o que ANSES deje de ser lo que es y volver a la privatización de lo que es el dinero de los trabajadores para su retiro, o decir quiero bonos, quiero deuda. Es muy difícil decirlo.  Deberían darse cuenta de que mientras parezcan personeros de Magnetto, no van a poder construir credibilidad. Lo grave es que puede ser que ganen: supongamos que el gobierno se debilite, que la economía se dispare, que efectivamente las campañas que llevan en su vientre todas las mentiras prosperen, y que ganen. ¿No se dan cuenta lo débiles que están frente al verdadero poder? ¿No ven lo que es el Grupo Clarín y los medios corporativos? Techint y Clarín, 50% cada uno, son los dueños de Impripost, la empresa  que imprime cada papel nuestro: tarjetas de crédito, servicios, resumen de tarjetas, cada boleta de nuestra vida. Qué duda cabe de que tantos jueces no pueden estar arrodillados al poder de Magnetto. ¿Sabes cuánto poder da saber cuánto dinero gasta y en qué un juez? ¿Cómo van a hacer el día que sean gobierno? ¿Cómo disimular que van a tener que hacer lo que diga Magnetto? Deberán ir al recetario liberal. De uno de los políticos más importantes del país, que ha ejercido  funciones en el país, tengo un montón de documentación para decirle que no mencione la corrupción, porque contra usted hay un montón de denuncias políticas y periodísticas. Quizá todo sea mentira o un alto porcentaje, pero…
–Corrupción. Se habla de la de algunos, pero hay omitidas.
–Nada es más corrupto que los medios de comunicación, nada más corrupto que el Grupo Clarín. Porque hay gobiernos que pueden ser corruptos, y habrá que ver cómo se desenvuelven en sus políticas públicas. Corrupción habrá siempre, y lo sabemos. Estamos expuestos en determinados lugares, y mucho más en  el gobierno. ¿Pero qué grado de corrupción? ¿El que pensaba cuando creía que Skanka era cierto? ¿El que pensábamos cuando creíamos que había 500 millones de Santa Cruz afuera y volvieron? Santiago O’Donnell es un periodista que respeto muchísimo. Trabajó sobre los WikiLeaks. Todo lo que la Embajada de EE UU le escribía al Departamento de Estado,  2600 cables, y escribe un libro en el que se supone que tomó lo más importante, y si hubiera habido corrupción lo hubiera tomado. En 2600 comunicados de la Embajada de EE UU, no hay un dato que haga a la corrupción. Por el contrario, cuando leés el artículo referido a De Vido, el gobierno contra Monsanto, o cuando ves el capítulo Moreno, te das cuenta de que lo que hay de corrupción es lo que es inevitable. Estos capítulos presentan, según la Embajada de EE UU, con una práctica de tal defensa de la soberanía, a los funcionarios de gobierno con los que ellos trataban, que te emociona. Es muy interesante ese libro Argenliks: los periodistas y medios que van al pie, el cipayismo y el entreguismo frente a los EE UU. Es fundamental para el conocimiento de la Argentina de hoy. Los EE UU, si cuando hay enfrentamiento por Monsanto o  Edelap, hubiesen detectado que el interés era tratar de coimear, por ejemplo, lo hubieran dicho. Toda esa pelea, en la que había en juego, en cada caso, miles de millones de pesos. El capítulo de Monsanto emociona, porque ocurría en el mismo momento de la pelea del campo con el gobierno. Monsanto vendía semillas y ganaba mucho. Y está bien. El problema vino cuando Monsanto dijo “le he hecho ganar mucho al país, quiero parte de esa ganancia”. Y el gobierno le dijo, de ninguna manera.
–¿Cómo se informa Víctor Hugo? ¿Cómo sabe tanto? ¿Opiniones? ¿Lees Clarín?
–No, no lo leo, no lo toco, no lo comento. Me alcanza con La Nación, que leo intensamente. Leo Tiempo Argentino, Página/12,  que lo dejo para el final por sus notas de opinión, Miradas al sur, Crónica y Popular. Siempre tengo lecturas atrasadas de temas que me interesan. Leo al mismo tiempo cuatro o cinco libros.
–¿Cuál recomendas?
–Recomendé La ironía de la libertad de expresión, de Owen M. Fiss, hombre del capitalismo, que integró la Corte Suprema, y defiende el rol del Estado. Lo que dice es que el Estado tiene el derecho y la obligación de equilibrar las voces. Es un libro fundamental, porque recupera el rol que debe tener el Estado. Y el último libro de Paul Krugman, Acabemos con la crisis. «

 

Hacerse amigo del juez


veintitrés 

POR RICARDO FORSTER

Hace casi tres años, en septiembre del 2010, escribí, bajo este mismo título, un artículo en el que destacaba las aceitadas relaciones que, desde el fondo de nuestra historia, vinculaban a los intereses de los grupos de poder económico con una parte fundamental de la corporación judicial; y lo hacía señalando las trabas y complicidades evidentes de ese poder con la corporación mediática, su afinidad absoluta para trabar la plena aplicación de una ley votada con amplísimo consenso en el Congreso de la Nación y que reafirmaba la necesidad de derogar una legislación que provenía de los años de la dictadura y que suponía, bajo su “mejoramiento” neoliberal y menemista, la ampliación discrecional del proceso de monopolización en el espacio comunicacional avanzando hacia una efectiva restricción del derecho a la igualdad por parte de quienes se ufanan de ser los adalides de las libertades públicas y, fundamentalmente, de las de expresión y prensa. Lejos de modificarse esa lógica de la complicidad entre estructuras corporativas, lo que se ha profundizado en la actualidad es precisamente el reforzamiento de esas tramas de intereses y esa vocación por exigir democracia e igualdad para todo aquello que no involucra los propios espacios autorregulados y que no dan cuenta ante nadie de sus eternizaciones. El último fallo de la Corte Suprema de Justicia decretando la inconstitucionalidad de la ley de reforma del Consejo de la Magistratura va, sin dudas, en esa misma línea de cinismo corporativo que impide la ampliación del derecho al ejercicio de la soberanía popular en la elección de los miembros de un órgano político como lo es el Consejo. Es un problema no menor cuando el único poder de la República que no se somete a la soberanía popular se convierte en el instrumento del poder corporativo para frenar los procesos de cambio que apuntan a ampliar derechos y, sobre todo, a generar las condiciones para la construcción de una sociedad más democrática e igualitaria. Es siguiendo estas reflexiones que recupero, ahora, lo que escribí, hace casi tres años.
La libertad de prensa y la libertad de expresión son dos pilares insustituibles del Estado de derecho; no es posible imaginar una democracia que ponga entre paréntesis cualquiera de estas dos formas indispensables del ejercicio de la libertad. De la misma manera deberíamos decir algo equivalente de la igualdad en el acceso a la comunicación, de la existencia de mecanismos y de leyes que protejan el derecho igualitario a distribuir palabras e imágenes.
Para algunos privilegiados ni siquiera es aceptable una democracia formal, para ellos cualquier legislación que busque ponerles límites a sus ambiciones desmedidas constituye una invasión inadmisible en los derechos inalienables del ciudadano y un atentado contra la propiedad privada. Vociferan contra los “tiranos que restringen las libertades” mientras utilizan con absoluta impunidad leyes y decisiones arbitrarias impuestas por la dictadura y que cercenan el acceso libre e igualitario a la expresión escrita y audiovisual. Sin inconvenientes separan libertad e igualdad; la primera les sirve para desplegar sin ninguna limitación sus ideas y sus intereses, la segunda la restringen a una pura forma vacía que, cuando intenta en manos de los incontables de la historia afirmar su contenido ausentado de la realidad, se convierte, por arte de la ideología de las derechas, en “populismo”. Antes, cuando otros miedos y otros adversarios les quitaban el sueño, preferían hablar de “comunismo” y desatar sobre sus opositores políticos y sociales a sus cancerberos, a los “perros de la noche”. Hoy, cuando otros vientos soplan por el país y por gran parte de Sudamérica, cuando la matriz neoliberal es duramente cuestionada y se busca avanzar en proyectos de raigambre democrática y popular que hacen eje en una más justa distribución de la riqueza, utilizan todos los recursos que les otorga su inmenso poder económico y simbólico para impedir que en la esfera decisiva de la comunicación se avance en un sentido efectivamente igualitario. Ese sigue siendo el litigio central de nuestras sociedades, el que mayores resistencias provoca en los viejos poderes hegemónicos que estaban convencidos de que la historia estaba clausurada y de que la inexorabilidad de su modelo de acumulación especulativo-financiera había logrado eternizarse entre nosotros.
Mientras que nadie parece discutir las dos formas de la libertad mencionadas más arriba, algunos, los privilegiados y los que suelen acumular gran parte del poder económico y mediático, han impedido y lo siguen haciendo que la igualdad, aquello que los griegos de la antigüedad llamaban isegoría (es decir el derecho de todos, pobres y ricos, buenos retóricos y tartamudos, peones y albañiles, marineros y comerciantes, a tomar la palabra y expresar en igualdad de condiciones sus ideas) no sea una mera declamación, una vieja y ajada aspiración democrática que nunca se cumple, sino un derecho efectivo y protegido por las leyes del Estado. A los poderosos siempre les interesó la “comunicación”, los modos de su circulación y de su control, porque saben, siempre lo han sabido, que ella garantiza sus intereses y la proliferación de su ideología.
Para la corporación mediática cualquier legislación que busque ponerle freno a su poder monopólico constituye un “atentado a la libertad de expresión”, una “herida de muerte infligida a la democracia por el totalitarismo de turno”, “una prohibición a pensar distinto y un silenciamiento de los opositores”. Algunas de estas frases han proliferado en los últimos años y se han intensificado allí donde una parte significativa de la sociedad acompañó la decisión del gobierno nacional de llevar adelante un proyecto de ley de servicios audiovisuales que, finalmente, fue aprobado por amplia mayoría en el Parlamento. Lo que estuvo silenciado durante gran parte de estos tiempos abiertos con la recuperación democrática del ’83 salió a la luz del día, encarnó en diversos actores de la sociedad, se desplegó en el espacio público y llegó al Congreso de la Nación gracias a la decidida intervención de Cristina Fernández que tuvo la vocación política de la que carecieron los anteriores gobiernos democráticos.
Gritos, descalificaciones, insultos, acusaciones de autoritarismo quedaron vaciados de contenido una vez que los debates públicos lograron horadar el grueso muro de la discrecionalidad y la impunidad que durante décadas protegió los intereses de los grupos monopólicos. Argumentos de diversas índoles fueron arrinconando la chatura expresiva y conceptual de una derecha que no pudo decir otra cosa que aquello de la chavización, creyendo que el espectro del venezolano, su imagen de comeniños desplegada por casi toda la prensa “seria” del mundo occidental, alcanzaba para desdibujar e impugnar el esfuerzo cultural y militante por derogar una ley que venía de los años dictatoriales.
Derrotados en el plano de las ideas y en el de la democracia legislativa, buscaron refugio en el Poder Judicial, sabiendo que allí encontrarían jueces “a la carta” siempre disponibles para defender sus intereses, del mismo modo que una parte notable del aparato judicial siempre ha sido cómplice de lo peor en el país (¿puede funcionar acaso una dictadura sin la venia de los jueces?, ¿cuál es la “neutralidad” de jueces que ideológicamente actúan y piensan como los grupos concentrados? Una de las ficciones del liberalismo ha sido permanentemente desmentida en la Argentina, la ficción de una Justicia objetiva que trata por igual a ricos y pobres, poderosos y débiles. Habiendo lúcidas y significativas excepciones, la trama mayoritaria de la Justicia argentina ha girado, desde tiempos inmemoriales, hacia la derecha más rancia, esa misma que hoy suele manifestarse desde las páginas de La Nación y de su aliado monopólico).
Es indiscutible que la democracia necesita de la división de poderes, pero también necesita de la independencia de los jueces y de los legisladores respecto de los poderes económicos. La historia argentina está atravesada por el desequilibrio entre aquellos que siempre han tenido “un juez amigo”, “un comisario cómplice” y un “militar en el directorio”. Ahora encontramos esos jueces entre aquellos que están disponibles para proteger a capa y espada los intereses de los grupos mediáticos concentrados porque al defenderlos en realidad defienden sus propios intereses y sus convicciones político-ideológicas. Es tarea de todos aquellos que reivindican una democracia participativa, que no conciben la igualdad como una mera declamación ni como un mero dispositivo formal, seguir insistiendo para que la isegoría se instale como un valor perdurable de la vida social, cultural, política y económica. Mientras eso no ocurra seguiremos siendo sujetados por los poderosos de siempre, por aquellos que desde el fondo de nuestra historia han buscado impedir que los incontables sean, también, portadores de palabra y de derechos.
Esto escribía a finales del 2010. Sería muy poco lo que habría para agregar salvo que las cosas se han definido de una manera más conservadora y reaccionaria si es que tomamos la última decisión de la Corte. La inquietud, como no puede ser de otro modo, gira, ahora, en relación al demoradísimo fallo sobre la constitucionalidad completa de la ley de medios. Los antecedentes inmediatos no son alentadores aunque, por qué no, habría que rescatar los mejores momentos y fallos de una Corte que se relegitimó gracias a la decisión histórica de Néstor Kirchner de sacarla de su profundo envilecimiento cuando no era otra cosa que una Corte servil e impresentable. Algunos de los jueces que llegaron de la mano de esa decisión deberían recordar qué Argentina se agazapa detrás de los cantos de sirena que hoy se multiplican desde los medios concentrados de comunicación y en muchos de los voceros opositores. Lo cierto es que lo que no podrán impedir es que se multiplique el debate que hoy ya está atravesando a muchos miembros del aparato judicial y que se irradiará indefectiblemente al espacio público. Los tiempos del secreto y el encriptamiento de la “familia judicial” están cerca de terminar. Una lógica de la impunidad y de la trama corporativa que contradice la vida democrática y los ideales republicanos que muchos dicen defender cuando hacen todo lo contrario, está saliendo a luz. Contra esa democratización, de los medios de comunicación y de la Justicia, es que se asocian los poderes de siempre. Es una lástima que algunos miembros de la Corte (insisto, aquellos que llegaron gracias al profundo espíritu renovador de Kirchner que no eligió conformar una Corte adicta) privilegien los intereses corporativos y la visión liberal-conservadora a los profundos vientos de cambio que atraviesan desde hace una década la vida argentina y una parte significativa de Sudamérica.

La audacia de los Kirchner fue poner al descubierto y enfrentar a los que detentan el poder real.


El matrimonio presidencial argentino comparte ...

El matrimonio presidencial argentino comparte el último acto de Néstor Kirchner en carácter de Presidente de la Nación Argentina y espera la jura de Cristina Fernández como nueva jefe de Estado. Se saludan en la firma del Acta Fundacional del Banco del Sur, en el Salón Blanco de la Casa Rosada. (Photo credit: Wikipedia)

 

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Las elecciones, la no reforma y los privilegiados de siempre

 

 

 

Con el cierre de listas efectuado la semana pasada, se dio comienzo al desarrollo de la campaña electoral que ha de culminar en los comicios del mes de octubre. Es importante no perder de vista que, más allá de las apariencias, lo que está en juego, no es una mera composición del cuerpo legislativo. Por el contrario, aunque no se perciba, lo que está en disputa es, ni más ni menos qué, la estructura de poder que ha de modelar la construcción de la sociedad argentina en los años venideros.

A lo largo de esta última década la política gubernamental, con sus aciertos y desaciertos, ha delineado un proyecto de país muy distinto al, hasta entonces, modelo imperante en la Argentina del pasado. Previamente a la llegada de los Kirchner, “la política” era una herramienta vacía, anodina, incapaz no solo de generar cierto atractivo en la ciudadanía, sino de resolver los más elementales reclamos que una población puede demandar.

Fue tal el grado de degradación en que había sido sumergida (la política) que el hombre común llegó a suponer que todo aquello que, de un modo u otro, se encontrare relacionado con ella se hallaba viciado de corrupción y de impurezas. Por ende, se fomentó la creencia de que la mejor postura que podía asumir un “ciudadano”, consistía en alejarse la mayor distancia posible del quehacer político local a los efectos de no contaminarse. Claro que éste alejamiento, estimulado por un número significativo de “dirigentes” inescrupulosos y motorizado por los medios de comunicación masiva, permitió que, sin ningún tipo de obstáculos, un sector minoritario de la sociedad se adueñara del poder y, mediante el uso discrecional del mismo, fuera trazando un modelo de país absolutamente despolitizado que les facilitáse acentuar las desigualdades y concentrar la riqueza en pocas manos.

Así se instaló la creencia generalizada de que la política era intrínsecamente mala. Logrando, en consecuencia, que los individuos no se articularan en función de propuestas colectivas; sino que se ahuyentaran de este tipo de iniciativas para replegarse en el más rancio individualismo.

Lo sorprendente fue descubrir, a partir de la llegada de Néstor Kirchner, que “la política” no era intrínsecamente mala, sino que se la había desnaturalizado a los efectos de subordinarla a una “ciencia” que algunos se empeñaron -dolosamente, por cierto- en revestirla de cualidades “casi exactas”, con el propósito de hacer creer que en ella se fundamentaban los secretos del saber. Nos referimos concretamente a la “ciencia económica” que, indudablemente, tiene más componentes subjetivos que objetivos; pero que se la quiso presentar casi con la rigurosidad con la que se presenta una teoría matemática.

Y para peor, los fundamentos de ese presunto “rigor científico” -inexistente por cierto- estaban provistos por la conocida teoría neoliberal, que resulto ser -parafraseando a un conocido filósofo- precisamente “la voluntad de la clase dominante elevada a la categoría de ciencia”. Ahora bien, no es casual que la economía, desde mediados de los 70 hasta principios de éste siglo, haya ocupado “el trono del saber”; después de todo es, precisamente, en el terreno económico donde se disputa el poder real en una sociedad.

En consecuencia, se “convenció a la gente” -con la complicidad de los grandes medios – que la racionalidad consistía en ajustarse a las necesidades del “Saber Económico” (léase, teoría neoliberal) subalternizando, de ese modo, “la política”. Así se logró no solo neutralizar los reclamos; sino instalar la idea generalizada de aceptar resignadamente la implementación de un conjunto de medidas cuyo único propósito fue fortalecer la situación de privilegio de quienes detentaban el poder real. Es obvio que la mayoría de los poseedores del poder actuaron (y actúan) bajo las sombras, sin exponerse al conocimiento público, y ocultando esos inconfesables intereses.

Sin embargo, pese a semejante poderío, el arribo de los Kirchner a la Casa Rosada posibilitó que, a medida que su gobierno fue ganando consenso en la sociedad, “la política” comenzara a resurgir de las cenizas. A tal punto llegó su revitalización que en escaso tiempo desplazó al “saber económico o tecnocrático” del centro de la escena; para ubicarse en esa posición y, desde allí, emprender la fatigosa tarea de disputar el poder real para comenzar a distribuirlo más equitativamente entre amplias franjas de la sociedad.

Puede que algún incauto presuma que ésta tarea tiene una implicancia menor; no obstante, no es así. Pues, si alguno duda al respecto, solo basta con observar cómo desde el advenimiento de la democracia (año 1983) los gobiernos constitucionales fueron sufriendo fuertes condicionamientos durante su ejercicio, hasta llegar a convertirse en meros instrumentadores de la voluntad de los sectores dominantes.

La audacia -y tal vez el logro más significativo- de los Kirchner fue poner al descubierto ésta realidad y a atreverse a enfrentarla ab initio aun partiendo desde una posición de vulnerabilidad; no olvidemos que Néstor llegó a acceder al sillón de Rivadavia, con solo el 22% de los votos. Basta recordar que en plena asunción del nuevo mandatario, el director de un diario como “La Nación”, José C. Escribano, preanunciaba en su nota editorial que si el gobierno de Kirchner no instrumentaba las políticas por ellos “sugeridas”, su perdurabilidad en el mando difícilmente podría extenderse más allá del año. Éste hecho, por sí solo, revela a las claras cual era (y lo sigue siendo) la arrogancia de los “detentadores del poder” en la Argentina. Recordemos de paso que este mismo señor es, entre otras cosas, pariente del nonagenario ministro de la Corte Suprema de Justicia, el juez Carlos S. Fayt.

Por lo tanto, es precisamente en el marco de éste contexto histórico como debe visualizarse la futura contienda electoral y que es lo que se disputa. Una simple mirada sobre las listas de candidatos o de quienes adhieren a las huestes de los autodenominados referentes “republicanos” nos proporciona, de manera casi instantánea, cual es la estructura de poder que dichos representantes están dispuestos a reivindicar.

Por ejemplo, si uno observa la lista o las adhesiones del flamante Frente Renovador que lidera el intendente de Tigre, Sergio Massa, se encontrará con un conglomerado de miembros -muchos de ellos “conspicuos” representantes de la concepción política predominante con anterioridad al 2003- que van desde referentes del “gran multimedio argentino”, del establishment local, de intendentes históricos (Cariglino, Zuccaro, Guzman, etc.), y de políticos que apoyaron en un ciento por ciento las políticas del menemismo. Este espacio político aspira, en apariencias, a ubicarse en “el justo medio” por apelar a esa antigua expresión aristotélica; esto es, situarse más allá de la ciega oposición y del proyecto oficialista. Ahora bien, comenzó haciendo campaña enarbolando las mismas consignas que los grupos mediáticos desplegaron contra el gobierno de Cristina Fernández; así su referente mayor, Sergio Massa, como de memoria recitó los tradicionales títulos de Clarín: “Nos oponemos al acuerdo con Irán ( en referencia al esclarecimiento de la   causa AMIA ) , al avance sobre el Poder Judicial y a la reelección”. Ya hemos manifestado que la negociación con el gobierno iraní atendía a la necesidad de movilizar una causa absolutamente paralizada, emprendiendo nuevos caminos que, si bien con resultados inciertos, puedan sacarla del estado de inmovilidad permanente en que se encuentra. Ésta última postura, adoptada por el gobierno, fue apoyada directamente por los familiares de las víctimas del trágico suceso, que solo anhelan el esclarecimiento del hecho y, en consecuencia, no están dispuestos a ver condicionadas sus pretensiones en función de la política exterior del gobierno israelí.

Con referencia a los supuestos avances sobre el Poder Judicial, es otra de las muletillas utilizadas por los “grupos mediáticos” que no quieren ver afectados sus intereses por leyes sancionadas por el Congreso.

Lo cierto es que quienes conocen medianamente los pormenores que se suscitan en el interior del mencionado poder, no ignoran que el mismo se ha transformado (y esto desde principios del siglo pasado) en el escudo protector de los sectores del privilegio en la Argentina. Si hasta muchos de sus integrantes, se reputan a sí mismo como integrantes de una clase especial. El reciente fallo de la Corte en referencia a la elección de los miembros del Consejo de la Magistratura (una simple mirada en sus considerandos, nos permite observar cierto resabio peyorativo al aludir al rol que desempeñarían “los académicos y científicos” en la integración del mentado órgano) o la decisión adoptada por sus miembros de interrogar a los funcionarios de la AFIP por “presunta” investigación fiscal a su presidente, el Dr. Ricardo Lorenzetti -como si la investigación fiscal fuese solo aplicable a los ciudadanos de segundo orden- es una muestra irrefutable de los sentimientos de privilegio que anidan en ese poder. Bien lo señalaba Sieyes en su conocido “Essai sur les privileges”“Penetrad un momento en los nuevos sentimientos del privilegiado. El se considera, con sus colegas, como formando un orden aparte, una nación escogida por la nación. Piensa que se debe ante todo a los de su casta, y si continúa ocupándose de los otros, estos no son ya, en efecto, más que los otros, es decir, ya no son los suyos. Ya no es el país un cuerpo del que él era miembro, sino el pueblo, ese pueblo que muy pronto en su lenguaje y en su corazón no será más que un conjunto de gentes de poca importancia…”.

No por casualidad, el arco opositor en pleno ahonda en las mismas críticas y sale a la palestra a desarrollar la defensa incondicional de la mayoría de los miembros de la Corte; pues saben muy bien que el Poder Judicial (en buena parte) es un reducto cooptado por el establishment a los efectos de salvaguardar sus tradicionales intereses. Tal vez, la única posibilidad existente de quebrar ese arraigado espíritu de cuerpo, que se opone a la democratización del poder, se reduzca a promover la reforma constitucional. Claro que en virtud de ello, es el absoluto rechazo de la totalidad de los dirigentes opositores a toda tentativa de reforma de nuestra Carta Magna; si bien, es dable recordar que, muchos de ellos saludaron con beneplácito la reforma instrumentada durante el gobierno menemista.

Así vemos como los distintos candidatos de la oposición -llámese De Narvaéz, Macri, Massa, Stolbizer, Solanas, Binner o Alfonsín Jr.- abrevan en la misma fuente, desplegando un mismo discurso opositor. Ése que suena armoniosamente dulce a los oídos del establishment.

Por otra parte, se podrá aducir que el Kirchnerismo todavía tiene muchas asignaturas pendientes y es sensato reconocerlo; después de todo la perfección en política está condicionada por la imperfección humana. Sin embargo, hace una década que el pueblo argentino no padece las situaciones de angustia y desosiego como a la que estábamos acostumbrados con los gobiernos anteriores, donde la política era sinónimo de deplorable. Hoy la política se visualiza como una herramienta imprescindible para disputar el poder, para conquistar intereses o para no verlos menguados. Y eso se lo debemos, sin ninguna duda, al kirchnerismo que, a diferencia de la oposición, despliega su accionar en función de los requerimientos de las grandes mayorías populares. De ahí que lo que esté en juego sea la profundización de la democracia o la parálisis de la misma.

Blog del autor: http://epistemesxxi.blogspot.com

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=170480

Cristina de Kirchner next to Néstor Kirchner c...

Cristina de Kirchner next to Néstor Kirchner celebrating the election results. Français : Cristina de Kirchner, Néstor Kirchner, à côté de célébrer les résultats de l’élection. ‪Norsk (bokmål)‬: Cristina de Kirchner ved siden av hennes mann Néstor Kirchner den 28. oktober 2007 under feringen av valget av henne som Argentinas neste president. (Photo credit: Wikipedia)