LA JUDERÍA TURCA MANEJA LAS PROFECÍAS


LA JUDERÍA TURCA MANEJA LAS PROFECÍAS

LA HISTORIA NO MIENTE .MIENTEN LOS LIBROS. Pareciese que los poderosos se estuviesen esforzando para que se cumplan las profecías. Las que escribieron los mismos de siempre.

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Toda la matemática en el alfabeto armenio-De la misma se calcula el total de dias del año y demás secretos


Today we use greenwich for marketing the prime meridian
In the ancient world giza great pyramid was
Used as prime meridian which countries on 360 longitude

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Hoy en día usamos greenwich ,la comercialización del meridiano de Greenwich
En el mundo antiguoLa Gran pirámide de Giza Gran
Se utiliza como primer meridiano que cuenta sobre 360 longitud

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Hoy esta es nuestra prueba para conectar raza  Armenia / perdido la civilización de la Atlántida. Nadie puede contradecir esta evidencia.

Nuestros ancestros fueron los adoradores de las estrellas y 36 es el santo Canon de las estrellas

El Santo Canon de 36 estrellas  ” Mantener ” el cielo, el mismo Canon está incluida en el zvartnots: 36 columnas – estrellas o pilares – estrellas se mantiene el cielo

Siempre me pregunté porqué se Anu con los soldados? Qué significa? Por qué en el Mediterráneo mitología llaman a las estrellas del cielo soldados?

No es difícil  lo que necesitamos es mantenidos en nuestra mitología, cuentos, leyendas..; Sólo tenemos que aprender a ver…. Armenio cartas están también llamados los soldados

El año 365 – 366 días

” aybem me qen ” muestra un año periodo del sol ( aregak ) pero no por los días, meses o el año pero por las 36 estrellas the sun pasa en el año

Si damos para cada letra de 5 días que tendremos 6 meses, 36 letras * 5 días es 180 ( Días ), Y así podemos ir más allá de la carta – Serie teoría pero que no es el punto, el punto 36 estrellas the sun pasa en el año

https://www.facebook.com/vachagan.vahradyan

https://www.facebook.com/bobby.brad.7?pnref=story

IMPRESIONANTE DISCURSO DE CFK


CFK presentación Programa Nacional de Apoyo a la Educación Rural y Agraria “Agro Valor”.

AudiovisualTelam·

LOS GENTILES Y EL CÁNCER INMORTAL


LOS GENTILES Y EL CÁNCER INMORTAL

Clarín publica, en los últimos días el comunicado de la SIP.

Es muy raro ?

Magnetto será inteligente en decidir lo mejor para su salud?.-En caso de que el turno de su visita al Médico coincida en horario con el evento privado .

Que elegirá?

Capaz que el concurra al Médico y Rendo se reúna con “EL CÁNCER INMORTAL“.

Los que por siglos y siglos están en el Poder,dictando cátedras y reglas para que “LA SUMA SE GENTILES” sigan leyendo lo mismo viendo lo mismo escuchando lo mismo.

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Ellos necesitan y quieren al “GENTIL“,para que los que NO acepten sus Cátedras queden aislados y se les haga cada vez mas difícil tener sus propios alumnos.

Es que el CÁNCER INMORTAL no quiere a otro ALEJANDRO MAGNO, educándose en la ANTIGUA GRECIA

Son los que tampoco mandarían a sus hijos a la Universidad de Harvard,o Los Kissinger estudiaron ahí? No pueden ir por que ellos son Harvard y forman a los que se encargarán de arruinar al mundo ,ganaran millones pero no estarán tranquilos ,ni vivirán tanto por que aunque crean ser del grupo ,solo son GENTILES para el CÁNCER INMORTAL

Ruben Demirjian

Para ver el informe completo y de los miembros del evento

https://tigranelgrande333.wordpress.com/2010/11/15/jorge-rendo-en-lugar-de-su-medico-personalacompana-a-magneto/

No tienes otra opción : REZA DURO


 

Carlos Alarcón. Visual Artis. 1979, Bogotá liv...

Carlos Alarcón. Visual Artis. 1979, Bogotá lives and works in Bogotá. (Photo credit: Wikipedia)

 


Lo desconocido te tiene apartado,
Los obstáculos son cada vez más difíciles;
Frases fáciles de obtener y difíciles de comprender.
Buscando el reencuentro en fuerzas ocultas,
Ruben Demirjian

 

MASONERÍA:Que hay de cierto sobre Alice Ann Bailey



por 333Reydereyes
Cuando hayamos puesto nuestra casa en orden y hayamos comprendido el significado de nuestros
juramentos; cuando cumplamos con nuestra Magna Carta; cuando seamos universales, como
deberíamos ser, entonces eI poder Dios descenderá y tendremos una
gran agrupación de masones espiritualmente hablando.Cuando suministremos un programa amplio
que sea todo inclusivo y no exclusivo; cuando no vayamos contra nada ni contra nadie, dando
ejemplo de fraternidad; entonces ejecutaremos la Gran Obra y la
Luz del G.’. A.’. D.’. U.’. brillará de nuevo en su templo. Entonces tendremos en el plano físico, en
manifestación objetiva y tangible, el restablecimiento de los misterios, los cuales, aunque los hemos
tenido siempre en limitada escala, han perdido su eficacia

– Documentos desconocidos sobre la estructura y la actividad de servicios de inteligencia turcos DURANTE LOS AÑOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL– UNKNOWN DOCUMENTS FOR THE STRUCTURE AND THE ACTIVITY OF TURKISH INTELLIGENCE SERVICES DURING THE YEARS OF WORLD WAR II


– UNKNOWN DOCUMENTS FOR THE STRUCTURE AND THE ACTIVITY OF TURKISH INTELLIGENCE SERVICES DURING THE YEARS OF WORLD WAR II.

 

El Enigma de la Isla Oak


Parque Nacional Isla del Coco
Image via Wikipedia

Fuente :  Scribd Inc

John Godwin (1968)

Introducción

Los misterios más fascinantes son aquellos que se relacionan con los tesorosocultos. Pocos tópicos han excitado tanto la imaginación como el prospectode alcanzar la riqueza por el solo acto de encontrarla. Las formas másantiguas de entretenimiento narrativo que se conocen, los cuentos de hadasde la China, contenían relatos de tesoros ocultos, fortunas generalmentecustodiadas por uno o dos demonios, y esta trama novelesca ha conservadosu atractivo para el público sin que el mismo haya mermado a través de lossiglos.Se sabe que los tesoros escondidos existen en todas las regiones del globoterráqueo, con la posible excepción del Antártico. Cada guerra, cadatrastorno social violento, aumentan la cantidad de ellos.De esta manera la Segunda Guerra Mundial transformó aproximadamente 64kilómetros cuadrados en los Alpes de Estiria, el “Reducto Nacional” de AdolfoHitler, en un legendario almacén de tesoros ocultos. Se supone que de cadados lagos existentes en las montañas del área, uno contiene tesoros nazisescondidos, ocultos ahí durante las mortales convulsiones del Tercer Reich.No cabe la menor duda de que algunos personajes influyentes escondieronsus tesoros cuando se desintegró el Reich, pero hasta ahora el contenido deestos escondrijos ha resultado una amarga sorpresa para los cazafortunas.

Algo de historia

En el verano de 1959 un equipo de ingenieros de salvamento, financiado poruna revista de la antigua Alemania Occidental, buscó por todos los rinconesdel lago Toplitz. Encontraron ocho cajas de metal. Estos resistentescontenedores estaban atestados con billetes británicos de cinco libras. Elproblema presentado es que todos eran falsos. El dinero artificial resultó serparte de la llamada “Operación Bernhard”, un ardid, fraguado por laGESTAPO, tendiente a hacer pedazos la economía de los aliadosoccidentales, poniendo en circulación billones de libras y dólares falsificados.Se sabe que este dinero falso fue manufacturado en el cercano campo deconcentración de Ebensee. En abril de 1945, cuando Alemania se estabadesmoronando, los guardias de la SS del campo hundieron lo que quedabadel dinero en el lago Toplitz, creando así una leyenda más acerca de tesoros sumergidos.Sin embargo, persiste el hecho de que efectivamente se han escondidofortunas fantásticas en monedas, joyas y metales preciosos, la mayor parteobtenida de manera ilícita, y que todavía esperan ser recobradas. Porejemplo, a corta distancia del continente americano se encuentran cuatrominúsculas islas que fueron usadas como “alcancías” por dos generacionesde piratas. Entre 1640 y 1730, los años de auge de la piratería, se cree quese enterraron botines cuyo valor asciende a los 100 millones de dólares.Pero, a no ser por unas cuantas piezas de oro y plata encontradasaccidentalmente, nadie hasta ahora ha visto siquiera un vislumbre de estariqueza, y no por no haberlo intentado.La costa de Florida era zona de cacería de un tenebroso caballero llamadoEdward Teach, mejor conocido como Barba Negra. Antes que la marinabritánica pusiera fin a su carrera, él enterró una cuantiosa porción de susganancias mal habidas en la isla de Amelia, aproximadamente a 45 km alnorte de Jacksonville. Durante medio siglo, nativos y turistas han estadobuscando sus tesoros, pero hasta la fecha las únicas personas que hanobtenido un provecho de ellos han sido los que venden mapas falsos con laubicación del tesoro.Al suroeste de Florida, en el canal de Yucatán, se halla una extensión deterreno arenoso llamada Islas Mujeres. La isla, a la cual se llega mediantebote desde la costa mexicana, era hogar y base de operaciones de unsuertudo saqueador español de nombre Mundaca. En alguna parte de la isladescansa su tesoro de toda la vida, cerca de tres y medio millones de pesosde plata, según él alardeaba. Cuando murió, no dejó testamento o planoalguno y hasta ahora, a pesar de haberse hecho numerosas excavaciones,nadie a visto un solo peso.La Isla Tiburón se encuentra en el Golfo de California, a 3 Km de la costa. Laisla, que una vez fuera guarida de indios, servía como escondite nosolamente para los botines de los piratas, sino también para algunas de lasinmensas riquezas en oro que los aztecas ocultaban para que no cayeran enmanos de los conquistadores españoles. Pero aunque varias cartas ydocumentos auténticos cuentan de los tesoros escondidos en la Isla Tiburón,ni uno solo contiene un mapa, o al menos una mención del sitio en el que seencuentran. Los tesoros ocultos ahí siguen esperando.El impedimento para encontrar esos tesoros es, desde luego, la falta de unmapa. Sin embargo, se sabe que existen no menos de 3 mapas auténticosdel sitio donde se encuentra uno de los más ricos tesoros ocultos jamásreunidos fuera de Fort Knox.

La Isla del Coco, cerca de la costa del Pacífico de Costa Rica, tiene unaextensión de apenas 35 km2 de maleza, rodeada por un litoral de riscos casiverticales. La isla exhala un aura de malignidad que ha sido comentada portodos los cazafortunas que han estado ahí, y de la cual se han alejado conalegría. Estos hombres incluyen individuos de nervios bien templados comoel corredor de automóviles sir Malcolm Campbell y el temible conde Félix vonLuckner.La mayor parte de la isla esta cubierta por una espesa masa de color pardode enredaderas y ramas entrelazadas, que obstruye el paso de la luz solar,conservando la tierra húmeda y oscura. Llena el aire de un hedor depodredumbre y descomposición, junto con el zumbido de millones deinsectos voladores. El ambiente fue descrito como “estar dentro de unatumba abierta”.La siniestra atmósfera parece afectar también a los animales. Sir MalcolmCampbell describió como su perro lo despertó súbitamente una nochecuando, “de un salto se puso de pie con un espantoso aullido y se lanzóhacia el faldón abierto de nuestra tienda de campaña, ladrando con rabia ytemor”. Durante tres noches seguidas el perro repitió esta acción, aullando ytemblando presa de horror. Pero, aunque sir Malcolm exploró el campamentoen cada una de las ocasiones, no vio nada excepto la negrura e la maleza yno escuchó nada, salvo el zumbido de los insectos. Tal cantidad de insectos, la humedad y la fetidez del lugar, hacen de la Isladel Coco uno de los puntos más desagradables de la Tierra. Pero la tentaciónde las riquezas ahí enterradas es tan intensa que el gobierno de Costa Ricautiliza la isla como fuente de ingresos. Los cazafortunas pagan una cuotaestablecida, por la cual obtienen un documento oficial que los autorizaprobar suerte en cualquier parte de la isla.De acuerdo con la tradición, la isla alberga tres tesoros ocultos biendeterminados. La existencia de los dos primeros se basa en gran parte enrumores; pero la del tercero, el más cuantioso, es un hecho documentado.A principios del siglo XVIII el capitán Edward Davis era uno de los numerososfilibusteros que saqueaban las costas de América Central, que entonces sellamaba la Nueva España. Estableció su base de operaciones en la Isla delCoco. Finalmente desapareció sin dejar huella después de haber fracasadoen la captura de la ciudad de Porto Bello. En 1709, poco antes de su últimaempresa se cree que ocultó su botín, acumulado en sus pillajes, en algunaparte de la isla. El sitio se desconoce, pero se tiene un registro del monto del tesoro: 700 lingotes de oro, 20 barriles llenos de doblones de oro, y más de100 toneladas de reales de plata españoles.El segundo tesoro pertenecía a un rufián particularmente temible de nombreBenito Bonito, quien combinaba la sed de oro con el sadismo. En 1819obtuvo el mayor botín de su carrera cuando capturó un buque frente aAcapulco, México, el cual llevaba 150 toneladas de oro. Bonito navegóentonces hacia La Isla del Coco, reprimió un motín entre su tripulación ydespués partió hacia la que resultó su última travesía de pillaje. Se sabe quedebe haber dejado el producto de sus hurtos en la isla, porque lasembarcaciones piratas, para las cuales la velocidad era esencial, no podíannavegar con tal cantidad de oro como lastre. Bonito había soltado el ancla enla bahía Wafer, en la superficie norte de la isla. Fue aquí donde algunosexploradores subsecuentes encontraron los esqueletos mutilados de susmarinos rebeldes. Es muy probable que el oro se encuentre enterrado cercadel lugar donde ancló. El mismo Bonito fue sepultado en el mar, comoresultado de su encuentro posterior con la fragata británica Espiegle.No obstante, la atracción principal de la isla la constituye el tesoro de Lima,del cual se tienen mapas y documentos; éste es un tesoro oculto que haatormentado los esfuerzos y esperanzas de un número mayor de hombresque cualquier otro tesoro del mundo.En 1821, la capital peruana era la sede de los virreyes españoles. Lima erasin duda la ciudad más rica del continente. Durante ese año, Simón Bolívartriunfó en su intento por arrojar a las fuerzas españolas fuera de suscolonias. Lima temblaba ante la proximidad de los ejércitos revolucionarios, ylas autoridades eclesiásticas y municipales se reunieron y decidieron quesería prudente trasladar la riqueza movible de la ciudad hacia regiones másseguras.Sin embargo, el espacio para efectuar el traslado era escaso; se cargarontodos los buques españoles disponibles. Fue así como los valiosos objetos dela catedral de Lima fueron cargados en el bergantín inglés Mary Dier. Eltesoro de esta iglesia era espectacular. Incluía una estatua de tamañonatural de la Virgen María, elaborada en oro, con diamantes incrustados. También había candeleros de plata, cálices y vestimentas enjoyadas, cofresde madera repletos de perlas, rubíes y zafiros. Había figuras de santosvestidos con mantos de plata y baúles llenos de doblones de oro. El tesorocompleto se valuó en casi 30 millones de dólares.En conjunto, el tesoro resultó ser demasiado para el maestre escocés delMary Dier, capitán Charles Thompson. En lugar de navegar hacia Panamá yentregar su cargamento a las autoridades españolas, se dirigió hacia la Isladel Coco. Una vez ahí, él y su tripulación escondieron el tesoro y partieron nuevamente, pero sólo después de que Thompson hubo dibujado unmeticuloso mapa de la isla y del sitio preciso del escondite.Hasta este punto, la historia está bastante clara; de aquí en adelante, sevuelve cada vez más turbia. De alguna manera, durante la travesía desde laIsla del Coco, el Mary Dier se perdió junto con toda su tripulación, salvo elcapitán Thompson. De acuerdo con algunas fuentes, la nave fue hundida porun buque de guerra español; según relatan otras, zozobró durante unatempestad. Sea lo que fuere lo que sucedió, únicamente Thompsonsobrevivió. Finalmente llegó a Terranova a bordo de un barco ballenero, sinsu buque, pero en posesión todavía de su mapa del tesoro.En aquel entonces, al igual que en la actualidad, se tenían dudas respecto dela autenticidad de los mapas de tesoros, y aunque lo intentaba en verdad, elescocés no lograba conseguir una persona que confiara en él como paraapoyarlo equipando una expedición a un sitio tan espeluznante como la Isladel Coco. No fue sino hasta 1840, casi 20 años después, cuando Thompsonconoció a dos hombres dispuestos a correr el riesgo. Ambos eran oriundos de Terranova y se apellidaban Boag y Keating. Antes que los tres pudieranzarpar, Thompson murió víctima de una “fiebre”. El mapa pasó a serposesión de Keating.Cinco meses más tarde, Keating y Boag llegaron a la Isla del Coco. Aquí,nuevamente, una neblina de incertidumbre envuelve a la historia. Debido arazones no explicadas, la tripulación se amotinó. Los dirigentes, temiendoperder la vida, se ocultaron en la isla, y al final, su buque partió sin ellos.Dos meses más tarde, arribó otro ballenero desde Terranova. Nadie sabe quésucedió en esa oscura isla durante el ínterin, pero el navío de rescateencontró un único sobreviviente: Keating. Él explicó que Boag había fallecidode una “fiebre”, aunque nadie encontró ni su cuerpo ni su sepulcro
 Keating regresó a St. John, su ciudad natal, sin el tesoro. Se puede inferir queél no confiaba lo suficiente en sus rescatadores como para permitirlestransportar el tesoro. Pero todavía tenía su mapa y se pasó años tratando deorganizar otra expedición para recobrarlo. Keating murió en 1873 sin haberrealizado su propósito.Keating legó el mapa a un marinero amigo suyo de nombre Fitzgerald, quien,sin embargo, no estaba del todo interesado. Permitió que se hicieran un parde reproducciones del mapa, pero personalmente nunca acudió en busca deltesoro.
Coat of arms of Ebensee

Image via Wikipedia

Desde este punto, se vuelve imposible seguir la pista a la serie de personasque tuvieron el mapa en su poder e intentaron suerte con él, aunque se sabeque incluían a un oficial de la armada británica, un pescador de Terranova,un capitán de la marina real, un agente del gobierno de Costa Rica y sirMalcolm Campbell.Se efectuaron alrededor de una docena de búsquedas subsecuentes en laIsla del Coco. Además de recibir incontables picaduras de insectos, loscazafortunas encontraron esqueletos, viejas armas y piezas de equipomarino en estado de putrefacción. La única cosa adicional que descubrieronfue que el mapa cuidadosamente dibujado del sitio del tesoro eracompletamente inútil.De acuerdo con el plano de Thompson, él había ocultado el tesoro de Limadentro de una cueva natural, solamente a unos cuantos metros bajo tierra,en el manantial de un arroyo que desembocaba en la bahía de Chatham, elsitio donde él ancló. Todo lo que los exploradores tenían que hacer era seguirrío arriba y buscar las señales que indicaran el sitio de la cueva. Pero resultóque solamente se encontraban todavía ahí la bahía y el arroyo. Las señales,al igual que la cueva, parecían haberse esfumado.Fueron necesarias cantidades tremendas de sudor, furia y frustración antesde que los cazafortunas cayeran en la cuenta de la solución del enigma yque, en todo caso, era la clase de solución que no beneficia a nadie. La islaera arrasada por violentas tormentas tropicales y frecuentemente demolidapor derrumbes y terremotos.Indudablemente, estos cataclismos bastaron para destruir la cueva que seencontraba a poca profundidad y borrar por completo todas las señales quela identificaran.Dichos cataclismos también explicarían la desaparición de los otros dostesoros ocultos. Es probable que las tres fortunas se encuentren todavía enla Isla del Coco, pero se pueden rastrear tanto como agujas de oro en unpajar de 30 Km en constante movimiento. Es casi como si la maléfica islaestuviera decidida a aferrarse a las riquezas colocadas en sus entrañas.
Sir Malcolm CampbellSir Malcolm Campbell

Image via Wikipedia

 La Isla Oak

 La clave para todos los tesoros enterrados mencionados hasta ahora, essimplemente ubicar su localización. Cualquiera que sea el misterio que losrodea, se puede resumir en la palabra ¿dónde?Pero hay un tesoro oculto cuya existencia desafía todas las reglas de labúsqueda de tesoros. El sitio exacto donde está enterrado se conoce, se ha

medido e inspeccionado y es claramente visible hasta para el ojo más miope.A diferencia de la Isla del Coco, se encuentra en un lugar muy accesible, librede insectos y fiebres tropicales y es tan atractivo físicamente que se hausado como campo de recreación a través de varias generaciones.No obstante, durante 175 años este tesoro ha resistido todos los intentos porrecobrarlo, ha vencido zapapicos, palas, perforadoras de fuerza e indicadoreselectrónicos, y se ha tragado alrededor de 1 millón y medio de dólares engastos de excavación, sin devolver un solo centavo. El tesoro de la Isla Oakyace ahí hasta el día de hoy, planteando un enigma que todos los modernosinventos técnicos han sido incapaces de resolver.La cortina de este acertijo se levanto una mañana de octubre en el año de1795. Tres jóvenes remaban su canoa alrededor de la bahía Mahone,buscando un sitio adecuado para hacer un día de campo. Sus nombres eranAnthony Vaughan, Jack Smith y Dan McGinnis (o Mcinnes, según la fuente).La bahía Mahones es un amplio ancladero resguardado en la abrupta costadel sur de Nueva Escocia, salpicada con varios cientos de islas, la mayorparte de las cuales están deshabitadas y que en aquél entonces no se habíanexplorado. Una de las islas atrajo la atención de los jóvenes. Tenía 1200metros de longitud y 800 de anchura, y su forma era, muy apropiadamente,un tanto parecida a un signo de interrogación. Debido a su abundancia dealtos robles se le conoció como la Isla del Roble (Oak).Los tres muchachos llegaron a tierra y empezaron a explorar. Llegaron a unclaro en el centro del cual sobresalía un inmenso roble solitario. Conforme seacercaban, se percataron que una rama, a unos 3 metros del suelo, habíasido aserrada y que el tocón que quedaba tenía marcas de sogas y poleas.Directamente debajo del tocón había una depresión circular en el suelo, deunos dos metros de diámetro, que parecía indicar que algo había sidoenterrado en ese sitio.Los chicos eran vecinos de la región y habían crecido familiarizados con losrelatos de piratas que habían hecho presa de sus pillajes a los buques de laNueva Inglaterra medio siglo atrás y que habían utilizado estas apartadasbahías de la Nueva Escocia como escondites. En lo primero que pensaron fueen un tesoro oculto; su segundo pensamiento fue conseguir implementospara excavar.Los tres regresaron a la mañana siguiente, provistos de zapapicos y palas.Estaban entusiasmados con la posibilidad de que hubiese una fortunaenterrada justamente debajo de la superficie. Se dirigieron hacia el curiosocírculo y empezaron a cavar con todas sus energías. Su excitación aumentó cuando advirtieron que estaban excavando en un pozo bien definido, abiertoen el duro suelo de arcilla, y que las paredes estaban claramente marcadaspor las huellas de piquetas.A tres metros de la superficie descubrieron una plataforma hecha con firmestroncos de roble. Convencidos de que el tesoro, sea lo que fuese, apareceríainmediatamente, se abrieron paso a través de la madera de 15 cm deespesor. Todo lo que encontraron debajo, sin embargo, fue más arcillacompacta. La excavación continuó.Un poco más adelante, los chicos hallaron un viejo silbato de contramaestre.Luego su excitación subió a alturas febriles cuando desenterraron unamoneda de cobre acuñada en 1713. A los 6 metros, llegaron a otraplataforma de roble. Se abrieron paso a través de ésta, sacaron otros 3metros de tierra y llegaron a otra plataforma más.Los muchachos pensaron que este era el final del camino, al menostemporalmente. Habían descendido diez metros y, con las herramientas quetenían a su disposición, no podían seguir excavando. No había forma desaber cuántas plataformas más les esperaban. Pero para entonces estabanseguros de que habían tropezado con el sitio donde se encontraba un tesorofabuloso, tan magnífico que se habían tomado tantas molestias paraocultarlo. Sólo era cuestión de conseguir los implementos necesarios paraexcavar.Eso probó ser más difícil de lo que pensaron. Parecía que la Isla gozaba deuna misteriosa reputación, lo suficientemente macabra para lograr que loshabitantes de tierra firme se apartaran de ella. Se creía que la isla había sidoel sitio propicio para que anclaran los buques del famoso capitán Kidd y deotros filibusteros, quienes, se afirmaba, habían realizado ejecuciones en ellugar, saturando así la isla de espíritus malignos. También corría el rumor deque se podían ver luces misteriosas que se encendían y apagaban y queatraían a los pescadores hacia su muerte. En resumen, no era la clase de islaa la que se dedicaría tiempo, y menos aún por las palabras de tres jovenzuelos aventureros.A pesar de haber sido desairados, los jóvenes se rehusaron a abandonar “su”tesoro y cuando Mcginnis y Smith se casaron unos cuantos años más tarde,llevaron a sus esposas a vivir a la Isla Oak, con objeto de poder permanecercerca del tesoro escondido.Su perseverancia eventualmente los recompensó. En 1804 se ingeniaronpara atraer al rico doctor John Lynds, quien formó una compañía que empezóa excavar el foso seriamente, en esta ocasión valiéndose de todas las formas

de instrumentos para excavar que estaban entonces en uso.Continuaron avanzando más y más hacia abajo. A cada tres metros llegabana otra plataforma de roble; todas estas plataformas tenían un espesoridéntico de 15 cm y cada una ajustaba dentro del tiro con una precisión talque bien podría atribuirse a un ingeniero minero.Después, a una profundidad de 30 mts se encontraron con un tipo deobstáculo completamente diferente: una sucesión de capas de carbón,revestimientos para barcos y esteras de fibra de coco. Cuando también esohubo sido superado, descubrieron una gran piedra plana cubierta conextrañas inscripciones que se parecían a la escritura invertida. Debajo detodo esto ¡había más arcilla!En esta etapa los excavadores dieron por concluidas las labores del día. Eldía siguiente era domingo. De manera que no fue sino hasta la mañana dellunes cuando regresaron al pozo. ¡Para su asombro encontraron el tiro de 30mts de profundidad inundado con veinte metros de agua!No puede caber la menor duda acerca de la tenacidad de los cavadores;inmediatamente se constituyeron en una cadena de hombres para sacar elagua con baldes. Su inteligencia parece dudosa, puesto que aparentementeno intentaron averiguar de donde procedía el agua. Únicamente después de22 días de baldear, cuando el nivel del pozo no daba muestras de disminuir,intentaron adivinar el origen de la inundación. Mcginnis creía que habíanllegado a un manantial subterráneo, aunque un sorbo del agua lo habríadesengañado de esta teoría.Obrando según esta suposición, emprendieron la agobiante faena de cavarotro pozo al lado del original, con la esperanza de vaciar el agua dentro delnuevo hoyo. Casi habían llegado a los 30 mts de profundidad, más hondo delo que habían bajado la primera vez, cuando se escuchó un rugido atronador.¡El antiguo tiro se había derrumbado! Y el nuevo empezó a llenarse de aguacon tal rapidez que los hombres tuvieron que salir velozmente para salvar suvida.Esto, por lo que se refería a la compañía, era el final. Habían agotado elcapital e invertido meses en la ardua tarea. Su ganancia total: dos pozosanegados. El único resultado positivo fue el haber disipado la mala fama dela Isla Oak, ya que los espíritus malignos no se contaron entre sustribulaciones.Los cazafortunas atribuyeron su fracaso a la mala suerte. Como Smithescribiera a un amigo: “si no hubiera sido por las diversas diabluras que nos  ugó la naturaleza, todos nosotros seríamos dueños de inmensas riquezas”.Según se hizo manifiesto posteriormente, la mala fortuna tuvo muy poco quever con el fiasco.Los primeros exploradores pusieron al descubierto únicamente 3 pistas. Laprimera era la moneda de cobre acuñada en 1713. La segunda era la esterade fibra de coco, evidentemente traída al sitio desde ultramar, puesto queningún material semejante se hacía en América. La tercera era la piedra conlas raras inscripciones, una pista que pudo haber ofrecido un indiciodefinitivo. Extrañamente, ninguno de los cazafortunas pareció prestarle laatención necesaria. Smith conservó la piedra en su casa, tratándola más biencomo un recuerdo que como una posible clave para resolver el misterio. Nofue sino hasta después de transcurridos 120 años, cuando la losa fue llevadaa tierra firme para ser estudiada más detalladamente. La traducción eraoscura. Una de las interpretaciones más vanas rezaba: “DOS MILLONES DELIBRAS YACEN ENTERRADOS 10 PIES MÁS ABAJO”. Que éste fuera elsignificado de la interpretación, es muy poco probable. ¿Por qué alguien quese había servido de tanta ingeniosidad para proteger un tesoro de cualquierinterferencia, iba a advertir de la presencia de éste sobre una placa depiedra? Por otra parte, durante ese período, una suma habría sido expresadaen guineas y no en libras. De cualquier manera, la enigmática piedra fueextraviada, robada o destruida durante la década de los veinte.A pesar de sus fracasos iniciales, los descubridores estaban ahora másconvencidos que nunca de que había un tesoro en el pozo. El único problemaera cómo llegar a él. Transcurrieron décadas. McGinnis falleció. Smith y Vaughan continuarontrabajando en sus granjas en la Isla Oak, sin perder nunca la esperanza deque algún día podrían apoderarse del oro.En agosto de 1849 se formo en Truro, Nueva Escocia, una nueva sociedad,bien financiada. Integrado por hombres de negocios e ingenieros de laregión, este nuevo grupo emprendió la tarea en una forma un tanto máscientífica.Cavando hasta el nivel del agua del tiro, instalaron una broca de media caña,un taladro impulsado por medio de caballos, que se usaba en esos tiempospara operaciones de minería, el cual recogía muestras de cualquier materialque atravesara. A los 32 mts, un poco más profundo que la excavaciónoriginal, la broca atravesó otra capa de roble y después se introdujo en loque parecía metal suelto. Al subirlo a la superficie, se encontró que el taladrocontenía dos pequeños eslabones de una cadena. ¡Y los eslabones eran deoro puro!”
Volvió a descender el taladro. Una vez más, atravesó una capa de metalsuelto. Luego se introdujo dentro de algo más duro que, al ser inspeccionado,resulto ser más madera. Impulsada a una mayor profundidad, la broca repitióla misma secuencia: madera, metal suelto, madera.Smith, Vaughan y los otros miembros de la sociedad se miraron uno al otro,rebosantes de alegría por el triunfo. La broca de media caña habíacomprobado que ellos estaban en lo correcto: sí había un tesoro dentro deltiro. Allá abajo había dos cofres, uno enterrado sobre el otro, cada unofabricado con madera de roble de 10 cm de espesor, cada uno con uncontenido de 55 cm de metal precioso.Sin embargo, persistía el problema de llegar a los cofres. Estaba esacondenada agua. Para su asombro, resultó ser salada. Entonces, al observarel tiro, advirtieron que el nivel del agua ascendía y descendía al mismo ritmoque la marea. Puesto que era prácticamente imposible que el agua del marse filtrara a través del duro suelo arcilloso, comprendieron rápidamentecontra qué se tenían que enfrentar: un canal subterráneo comunicaba el tirocon el océano.Bajo estas circunstancias podrían haber baldeado hasta el día del Juicio sinreducir el nivel del agua más de unos cuantos metros. La única probabilidadera bloquear la corriente en su origen. La playa más cercana se encontrabaen la caleta Smith, distante del tiro unos 200 mts. Conforme los buscadoresdel tesoro peinaron la arena buscando el acceso del canal, su curiosidad sefue convirtiendo en azoro. Porque debajo de la arena descubrieron un fondode piedra que cubría la distancia total entre las marcas de la marea alta y lasde la marea baja. Este piso de piedra estaba cubierto diestramente con lamisma fibra de coco que habían hallado dentro del foso. Debajo del fondo depiedra encontraron cinco desagües revestidos con piedras. Estos desagüespartían en declive desde el océano hasta convergir en un canal central quese dirigía en una línea subterránea directa hacia el tiro del tesoro.Por increíble que esto pareciera, alguien había convertido 50 mts de playa enuna esponja. Al subir la marea, la tupida fibra de coco absorbía y retenía elagua, para después encauzarla hacia el foso por medio de los desagües.Normalmente, la presión de la tierra dentro del tiro bastaría para contenereste volumen de agua, pero si alguien llegara a cavar dentro del foso desdela superficie y a sacar la tierra, la presión disminuiría. Conforme losmerodeadores se acercaran a los cofres del tesoro, la tierra de encimaejercería menos presión, el agua de abajo aumentaría la presión y el tiro seinundaría automáticamente.
 Esto era fantástico, increíble, pero era verdad. El foso del tesoro tenía comoprotección el océano Atlántico. Que cualquier persona alterara el delicadobalance entre el mar y el suelo y ¡Whoosh! Se anegaría el escondite. Y aún ahora, los cazafortunas se veían frustrados por ese diseñadordiabólicamente astuto. Persistía una pregunta vital: ¿Cómo se arreglarían loshombres que habían enterrado el tesoro para recuperarlo?En alguna parte, dentro o cerca del tiro debía haber un dispositivo paramantener el hoyo seco mientras se sacaba su contenido, una especie detrampa de seguridad conocida únicamente por los diseñadores. Eraimposible pensar que cualquier persona con la sorprendente habilidad delarquitecto de este pozo, se hubiera privado a sí mismo de sacar lo que habíacolocado dentro. Esta consideración aparentemente no cruzó por la mentede los miembros de la sociedad. En lugar de ello, gastaron una enorme sumaconstruyendo una represa en la caleta Smith para evitar que el mar llenara elacceso al subir la marea. Después de esto, se podría haber bombeado el tiro.¡Se podría haber bombeado, sí! Según sucedió, un violento ventarrón azotóla costa cuando subió la siguiente marea y la represa quedó destruida.¡La compañía de Truro cayó en bancarrota! Tenía un déficit de 40 mil dólaresy no había obtenido ni diez centavos de ganancia. Los miembros se retiraronpara emprender ocupaciones menos emocionantes. Pero aún cuandoestaban curándose sus heridas financieras, se consolaban uno al otro con elpensamiento de que, cuando menos, habían puesto al descubierto eladmirable secreto del misterioso foso.Pero resultó que no habían hecho tal cosa. El tiro todavía escondía secretosnunca antes imaginados.Lo que habían logrado era concentrar la atención mundial en el enigma de laIsla Oak. En el transcurso de los siguientes 40 años se realizaron mediadocena de intentos para llegar al tesoro oculto, ninguno de los cuales obtuvopor lo menos lo que las anteriores expediciones.Entonces, en 1893, un hombre excepcionalmente emprendedor, oriundo deNueva Escocia, cuyo nombre era Frederick L. Blair, organizó otra sociedadmás. La nueva compañía estaba decidida a no repetir los mismo errores desus predecesores. Cuando Blair arribó al sitio del tesoro, se encontró con quetendrían que empezar desde cero. Los intentos anteriores, la mayor parte deellos muy torpes, habían ocasionado que el tiro donde se encontraba eltesoro, al igual que los diversos fosos de desagüe que estaban a sualrededor, se derrumbaran.
Con gran sagacidad Blair y sus trabajadores iniciaron operaciones, no en ellugar donde se encontraba el tesoro, sino en la caleta Smith. Perforaron unahilera de hoyos a lo largo de la trayectoria del canal subterráneo, rellenaronesas perforaciones con dinamita e hicieron estallar los canales, bloqueandoasí, de manera eficaz, la afluencia de agua de mar hacia el tiro. O al menoseso pensaron ellos.Inmediatamente después, sumergieron un tubo de metal en el hoyo,siguiendo aproximadamente la trayectoria original de la broca de media cañautilizada por el grupo de Truro. En el interior del tubo protector, su propiotaladro podría funcionar mucho más eficazmente.Otra vez se introdujo una broca, perforando el misterioso hoyo de arcilla másy más profundamente, debajo de los niveles de las exploraciones previas. Noparecía haber necesidad de continuar cavando más allá de donde seencontraban los dos cofres que contenían el tesoro, pero Blair abrigaba laidea de que el tiro podría reservar unas cuantas sorpresas adicionales. Y sucorazonada era acertada.A los 50 mts la broca extrajo una muestra de algo que, al principio, parecióser blanda piedra parda. Sin embargo, al ser sometida a análisis químicos,resultó ser cemento, 17 cm de él. Luego había otros 10 cm de madera,después ochenta de metal suelto, seguidos de más madera y otra capa decemento.De cada uno de estos materiales, la broca extrajo minúsculas muestras,incluyendo motitas de oro y algo semejante a un fragmento de pergamino.En conjunto, presentaban una imagen de la anatomía del foso. Estaba claroque los dos cofres descubiertos más arriba constituían un señuelo,astutamente colocado ahí para dar a cualquier persona que se topara con él,la idea de que había hallado todo lo que había para hallar. El tesoro másvalioso yacía dentro de la cámara de cemento, que estaba a 16 mts másabajo, dentro del tiro.Como escribió Edward Hooper, uno de los miembros de la compañía, a unamigo en Londres: “Nunca en mi vida había experimentado la clase deemoción que se apoderó de nosotros en ese momento. Sentíamos queestábamos a punto de descubrir el secreto más astutamente encubiertosobre la faz de la Tierra. Las riquezas que se encontraban ahí abajo parecíantener menor importancia; era la solución al enigma lo que nos avivaba lacuriosidad”.
Pero las esperanzas del pomposo Hooper no se realizaron. Repentinamentese escuchó un gorgoteo estruendoso que venía de lo profundo del tiro. Unossegundos después, un chorro de agua salió del tubo y se elevo a 3 mts dealtura, empapando a todos los que se encontraran a su alcance.El agua era de mar, ¿pero de donde provenía? Blair ordenó que sebombearan grandes cantidades de tinte rojo dentro del tubo, luego observóel acceso para ver si advertía vestigios de él. No los hubo, lo que significabaque la conexión entre la caleta y el foso continuaba bloqueada. Sin embargo,horas más tarde aparecieron grandes manchas escarlatas en la playa que seencuentra en el costado sur de la isla, a más de 200 mts de distancia del tiro.Esto podía significar solamente una cosa: existía otro túnel subterráneodentro del hoyo, protegiendo la cámara de cemento del tesoro, de la mismamanera que el canal descubierto había protegido los dos cofres. Blair y sushombres recorrieron la playa sur, esperando encontrar el acceso. Pero niellos ni los que les sucedieron pudieron hallarlo jamás.Con tenaz persistencia Blair continuó perforando, a pesar de la constanteafluencia de agua. A los 60 mts, después de abrirse paso a través de otracapa de arcilla, la broca chocó con un obstáculo que no pudo penetrar. Erauna placa de hierro. Éste era el punto más profundo que los cazafortunashabían llegado a alcanzar.El hierro, que parece ser la última plataforma del tiro, nunca ha sido zanjado.Pero Blair no había concluido. Inició nuevas operaciones de excavación,aunque para entonces, los contornos del tiro parecían un cenagal. El aguafluía a una velocidad de varios miles de litros por hora y volvían la arcilla enfango resbaloso. Después de forcejear en el lodo, los cavadores habíanperdido todo vestigio de cualquiera de las dos cámaras del tesoro. Ahora, dehecho, no podían localizar siquiera la ubicación del tiro original. La búsquedadel tesoro se había convertido en un juego de la “gallinita ciega” sumamentecostoso.Blair se obstinaba en continuar, pero sus colegas de la sociedad, que habíangastado 115 mil dólares, decidieron dar sus operaciones por terminadas.Aunque Blair carecía de los recursos para continuar por sí mismo, compró losderechos del tesoro oculto en la isla y expidió una oferta permanente paraarrendar estos derechos a cualquier tomador, a cambio de recibir unaparticipación de cualquier cosa que se encontrara.Hasta su muerte en 1951, el testarudo viejo de la Nueva Escocia, nuncaabandonó la esperanza. Observaba un socio tras otro aceptar el desafío,
 miraba los métodos de excavación que se hacían cada vez más complejos ysofisticados y veía dilapidar enormes sumas de dinero en el foso.En 1909 se trató de un ingeniero neoyorquino llamado Harry Bowdoin.Después siguieron compañías fuertemente financiadas de New Jersey, Mainey Wisconsin. En 1930 un grupo de Nueva Escocia regresó a la isla. Una poruna, cada expedición se topaba con los mismos obstáculos que habíanfrustrado a sus predecesores, y una por una fracasaban.En 1935, un hombre verdaderamente importante e inteligente recogió elguante. Gilbert Hedden, negociante de New Jersey, tenía dinero yexperiencia considerable en minería. Emprendió las operaciones de rescatemás exhaustivas que se habían realizado hasta entonces. Tendió cables eléctricos submarinos que iban desde tierra firme hasta la islaOak y tenían la energía suficiente para hacer funcionar sus máquinas.Durante un tiempo, las máquinas eléctricas pudieron vencer la corrienteconstante de agua marina, pero sus máquinas podían hacer muy poco contrael lodo. Cuando se inició la excavación en forma, los trabajadores de Heddenlucharon casi ten inútilmente como lo habían hecho los de Blair. Hasta dondese podía determinar, las constantes perforaciones, excavaciones einundaciones, aunadas a los diversos hoyos de desagüe abiertos alrededordel pozo, habían alterado en tal forma la ubicación de los cofres del tesoro,que ya no era posible fijar su posición dentro de un radio menor a los 30 mts.Después que el “juego del escondite” se hubo tragado 140 mil dólares, elhombre de New Jersey tiró la toalla.El foso siguió atrayendo cazafortunas que acudían ahí constantemente.Llegaron exploradores y mineros veteranos, hombres con varas rastreadorase inclusive una dama escocesa con un mapa que ella aseguraba habertrazado de acuerdo con las instrucciones que le proporcionó el fantasma delcapitán Kidd.La mayor parte de los cazafortunas permanecía solo el tiempo suficientepara añadir su dinero a las inmensas cantidades ya dilapidadas en el foso.Para algunos, el tiro se convirtió en una obsesión; inclusive después de haberfracasado, no podían soportar apartarse de ese sitio.En 1959, un fundidor de acero llamado Robert Restall, oriundo de Ontario,renunció a su trabajo permanente y se mudó con su familia a la isla. Robert,que en sus años mozos fuera un intrépido motociclista tuvo con su esposaMildred, una ex bailarina de ballet, dos hijos: Robert Jr. y Ricky.

 Construyó una pequeña cabaña cerca de la lodosa depresión, esparcida deescombros, que actualmente indica el sitio donde se localiza el tesoro.Dedicó 4 años y gastó todos sus ahorros en efectuar operaciones deexcavación a pequeña escala, las cuales fracasaron rotundamente.El 17 de agosto de 1965 sobrevino la tragedia cuando Robert Restall,aparentemente intoxicado por los vapores de monóxido de carbono quedespedía una bomba mecánica de gasolina que se hallaba cerca, sufrió uncolapso y cayó en un tiro de 9 mts de profundidad. Los intentos querealizaron su hijo Robert, de 24 años, un asociado y tres trabajadores porsalvarlo, tuvieron un desenlace igualmente trágico. Tres de los rescatadores,entre ellos el hijo de Restall, perecieron también, vencidos por los vapores.

Conclusión
 Éste, pues, es el relato del tesoro oculto más enigmático y enloquecedor delmundo: el tesoro de la Isla Oak, que ha desafiado absolutamente todos losalardes tecnológicos de la era atómica. Tal vez un día algún aventurerocasual, al vagar por el terreno, descubrirá por accidente la clave; la historianos juega esa clase de bromas.Pero hasta que no llegue este día, que puede no suceder jamás, únicamentepodemos conjeturar acerca de la naturaleza exacta del tesoro y delmisterioso mecanismo utilizado por sus arquitectos, quienes esperaron algúndía convertir en un sésamo abierto el foso donde se encuentra el tesoro.Sabemos que hay tanto oro como pergamino en la isla Oak, pero no quécantidad de cada uno. Sin embargo, no puede caber la menor duda acercadel elevado valor del contenido, puesto que nadie emprende en broma unatarea hercúlea semejante.Es precisamente la magnitud de esa tarea lo que nos ofrece cuando menosuna ligera pista acerca de los hombres que la realizaron. Gracias a lahabilidad literaria de Robert Louis Stevenson, estamos inclinados a asociarlas islas de tesoros con la piratería. Pero conforme consideramos másdetalladamente la estructura del foso, esa teoría va pareciendo cada vezmenos verosímil. El entierro del tesoro de la Isla Oak requirió no solamentede un gran número de hombres que trabajaran sin distracciones duranteperíodos prolongados; también fue necesaria una práctica experta eningeniería, conocimientos de un orden superior, semejantes a la genialidad.Quienquiera que haya diseñado el tiro, obviamente confiaba en regresar undía con un número suficiente de hombres para rescatar el contenido. Noexiste la más ligera evidencia en la historia que confirme que haya habido ungrupo de bucaneros dotado de la destreza utilizada en la construcción deesta caja de seguridad a prueba de robos.
Fort Knox (US Army)

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La moneda de cobre de 1713 hallada en el sitio del tesoro ha ocasionado quemuchos investigadores conjeturen que el tesoro fue enterrado alrededor deesa época. Pero no existe razón alguna para que no pudiera haber sidoenterrado mucho después, digamos, en 1758.Porque 1758 fue el año en que la gigantesca fortaleza de Louisbourg cayó enmanos de los atacantes británicos después de un sitio prolongado y crueldurante la guerra francesa e india. Louisbourg, diseñada para custodiar ladesembocadura vital del río San Lorenzo, estaba situada en la isla de CaboBreton, cerca de la punta norte de Nueva Escocia. La fortaleza contenía partede la reserva de oro de la Nueva Francia y, de haber conseguido losbritánicos poner sus manos sobre ella, con toda certeza habrían mencionadoun golpe maestro semejante en sus registros oficiales. Sería algo histórico.Existe una firme posibilidad de que los franceses hayan sacado su oro de lafortaleza y lo hayan transportado 370 km hacia el sur, a la Isla Oak. Por esaépoca, los ingenieros militares de Francia eran, indiscutiblemente, losmejores del mundo; ellos habrían contado tanto con la mano de obra como lahabilidad necesarias para construir un escondite tan impenetrable.Naturalmente, los arquitectos supusieron que eventualmente arrebatarían demanos de los británicos el Canadá francés. Entonces regresarían con calma yrecuperarían el oro. La historia, personificada en el general James Wolfe,convirtió esa suposición en una ilusión. Y de esta manera, la posteridad harecibido como legado una enigmática caja fuerte para la cual ningún ladrón,por más habilidoso que éste sea, ha logrado todavía encontrar la llave.