Ser pobre, joven y mapuche


El asesinato de Rafael Nahuel y la represión en la Patagonia

Revista Anfibia

 

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No es fácil poner en texto alguna reflexión que, distanciada del dolor, ayude a desmentir las justificaciones de la represión y las estigmatizaciones de la lucha mapuche, explica la antropóloga Ana Ramos. A partir de su experiencia de más de dos décadas de estudio de estas comunidades, describe tres contextos -memorias, diálogo y recuperación del territorio- para entender los reclamos mapuche en sus propios términos y cómo estos grupos -violentamente reprimidos en los últimos meses en Chubut y Río Negro- son parte de las mismas familias que históricamente mueren por balas de los policías, de los dealers o de otras bandas barriales en la periferia urbana.En los últimos meses, la cuestión mapuche se volvió opinable y discutible –incluso al punto de desconocer las leyes de la Constitución Nacional y los tratados internacionales—. La irresponsabilidad enunciativa de los comunicadores sociales, las imágenes estereotipadas y estimagtizantes de quienes se construyen como expertos de este tema dominó los escenarios públicos. Ante esta proliferación de palabras, dichos y habladurías, perdimos como sociedad la capacidad de escuchar y, con ella, nuestro derecho a entender, a saber la verdad y a poder actuar como ciudadanos comprometidos.

Rafael Nahuel fue asesinado en la Lof Lafken Winkul Mapu durante un operativo de la Prefectura el mismo día del velatorio de Santiago Maldonado, quien murió durante la represión de Gendarmería del 1 de agosto en la Pu Lof en Resistencia. No pasaron tres meses entre estos sucesos y, de nuevo, nos encontramos impactados por los hechos. No fue fácil entonces, y tampoco lo es ahora poner en texto alguna reflexión que, distanciada del dolor, ayude a desmentir las justificaciones de la represión y las estigmatizaciones de la lucha mapuche. Pero para no quedar en silencio ante tanta injusticia, voy a convertir en texto lo que suelen ser mis explicaciones espontáneas cuando amigos, familia y conocidos me preguntan “si es verdad lo que se dice, lo que se escucha por ahí”. Desde mi experiencia como antropóloga que hace más de veinte años trabaja con comunidades y organizaciones mapuche, voy a tratar de reconstruir tres contextos que pueden ayudarnos a escuchar los reclamos mapuche en sus propios términos.

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Para evitar el riesgo de naturalizar la represión arbitraria y las muertes violentas de quienes luchan por sus derechos debemos reconstruir los principios fundantes con los que recuperamos la democracia y, para esto, resulta imprescindible que escuchemos lo que las organizaciones y comunidades mapuche hace muchos años denuncian, explican, contextualizan e historizan. Sus reclamos pasan de no ser evento atendible a ser noticia nacional, pero en el marco de otras agendas e intereses. Los mapuche pasan de ser un grupo en extinción –en una Argentina pensada como europea—a ser los desestabilizadores de la soberanía nacional o de la democracia. Pasan de ser las raíces ancestrales de nuestra identidad nacional a ser los invasores chilenos que permanentemente traspasan la frontera nacional. Esta doble vara también esquiva la verdad, ya sea por intereses económicos y políticos, o por ignorancia.

Los hechos

María Nahuel de la Lof Lafken Winkul Mapu cuenta que el jueves 23 de noviembre a las cuatro y media de la mañana empezaron a escuchar tiros en el territorio que habían recuperado hacía unos meses atrás en la zona del lago Mascardi: “Nos fueron a despertar a balazos limpios, nos empezaron a maltratar, nos defendimos todo lo que pudimos, no teníamos arma, no teníamos nada”. A su hija menor de edad y a sus nueras las esposaron en el piso, mientras a los niños –de uno, dos, tres y once años– les tiraban gas pimienta. Otra de las integrantes de la Lof contaba que su hijo lloró varias horas a causa del dolor en los ojos, y que ella, al estar precintada, solo podía tratar de calmarlo acariciándolo con su cabeza. También contaron que a la hija de María, quien se está preparando para ser machi, le arrojaron tierra en la boca cuando empezó a hablar en mapuzungun. A todas ellas les pegaron, y a María la dejaron un rato desmayada por un golpe en la cabeza. Los varones escaparon cerro arriba, y las mujeres fueron llevadas detenidas a la Policía Federal, en Bariloche, donde permanecieron más de diez horas con sus niños, sin agua ni comida.

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El operativo fue ordenado por el Juez Federal Gustavo Villanueva luego de una denuncia realizada por Parques Nacionales, dado que el territorio recuperado se encuentra bajo su jurisdicción. El tiempo que duró el operativo, la Gendarmería cortó la Ruta 40 para impedir el acceso al lugar y vigiló la zona con helicóptero y drones. Entre policías federales, prefectos y gendarmes, había en el lugar más de 300 uniformados. Los que cortaban la ruta alarmaban a los autos y micros que quedaban a la espera diciéndoles que había una “treintena de mapuches violentos que podían tirarles piedras”.

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Las fuerzas nunca dejaron el lugar ni el control con retenes a lo largo de la ruta. El sábado 25 de noviembre empieza a circular la noticia de una nueva represión en la Lof, y pronto se supo que tres de las personas que todavía estaban en el cerro habían sido heridas de bala. En una de las llamadas que se logró a las seis de la tarde se informó que había un muerto. La familia se reunió en el hospital de Bariloche a la espera de novedades junto con las personas que se fueron acercando a acompañar y a exigir información. Recién a las 24 horas, un médico del hospital confirmó la muerte de “un masculino” ante todos los presentes. El cuerpo llegó horas después.

Primer contexto: Memorias (trayectorias)

Es un hecho irrefutable que el Pueblo Mapuche tuvo control y soberanía de su territorio hasta fines del siglo XIX (apenas unos 100 años atrás). Esto es sumamente importante desde el punto de vista de la memoria, porque son los abuelos y las abuelas quienes les contaron, a quienes hoy militan su identidad, acerca de sus experiencias en los campos de concentración, sobre el despojo territorial, la violencia, la persecución y las injusticias con las que los dejaron en los márgenes de un Estado en formación. Se trata de memorias muy recientes, que todavía encarnan el dolor de quienes las recibieron o las contaron.

Pero también estas memorias son la historia “que no se contó en los libros” (como repetía Mauricio Fermín, un anciano de la comunidad Vuelta del Río), y sólo comprendiendo e interactuando con estos relatos del pasado, vamos a poder comprender los reclamos que, hace unas décadas, vienen haciendo quienes crecieron escuchándolas. Estas memorias no solo explican por qué tantas familias mapuche viven hoy en las periferias de las ciudades, sino que también brindan las claves para pensarse como mapuche en la ciudad. Las formas que los antepasados eligieron para contar sus experiencias (llamadas ngtram) le dan su impronta particular a la memoria mapuche, esta es, la transmisión de fuerza para no olvidar, para resistir y para reconstruirse como Pueblo. Por lo tanto, los aspectos más negativos de sus trayectorias urbanas –pobreza, violencia, desprotección, alcoholismo, droga, muertes de gatillo fácil, vidas cortas, bandas, vendettas, redes de narcotráfico, ausencias, etc.— fueron dejando de ser responsabilidad de las decisiones de sus padres o de las suyas para ser el resultado de una historia más amplia de genocidio, racismo, negación y marginación. No es casual, por ejemplo, que la mayor parte de la población que vive en “el alto” de Bariloche –donde vivía Rafael— pertenece a familias mapuche que años atrás dejaron el campo.

Frente a este contexto, y durante las últimas tres décadas, las organizaciones mapuche de la Patagonia trabajaron muy duramente para reivindicar sus pertenencias a un pueblo preexistente al Estado y para reemplazar los sentimientos impuestos de vergüenza y sumisión por los de orgullo, conciencia histórica y derecho a luchar por un mundo más justo para ellos. A pesar de la diversidad de estos proyectos políticos, se fue afianzando la idea de un Pueblo, y con ella, se multiplicaron las expresiones y los modos de pertenecer a él: trayectorias rurales, periurbanas y urbanas, trayectorias de militancia en articulación con partidos políticos o iglesias, trayectorias militantes más autonómicas… Esta multiplicación no impidió que se compartieran los mismos objetivos de recuperación de los conocimientos ancestrales, de reestructuración de los vínculos y de valorización de sus memorias.

El aumento y diversificación de las expresiones políticas de militancia mapuche urbana no debería verse como un problema sino como un diagnóstico de revitalización y de surgimiento de nuevas demandas. Desde distintas experiencias de marginalidad, discriminación, despojo y desigualdad social, estas comunidades y organizaciones mapuche están exigiendo ser escuchadas. Al expresar en discursos y acciones que nunca se sintieron parte de la inclusión y de la igualdad que proclamamos como ciudadanos, nos ponen en la incómoda situación de tener que repensar nuestras propias configuraciones sociales acerca de la inclusión y la igualdad. Por esta razón, es más fácil ignorar o menospreciar las historias y las experiencias que orientan el ser mapuche en los barrios marginados. Como lo expresó María Nahuel, integrante de la Lof, “hay gente que no va a entender nunca, pero nosotros actuamos como mapuche y luchamos como mapuche”.

Gracias a distintas personas que conocieron estrechamente a Rafael y que contaron su historia antes que esta sea distorsionada por los medios de comunicación, sabemos que lo llamaban “Rafita”, que vivía en el barrio Nahuel Hue –en el Alto de Bariloche–, que le gustaba la cumbia, que era de Boca, que había dejado de estudiar para juntar algo de plata, que aprendió el oficio de herrero, que no conseguía trabajo porque tenía apellido mapuche y porque era “un chico del alto”, que le gustaba ayudar y arreglar cosas, que era inseparable de sus amigos y sus hermanos. También sabemos que “había caminado por las márgenes” –como expresa uno de los responsables del espacio de educación no formal al que solía asistir— y sabemos cuáles son los riesgos y las violencias que sufren desde muy temprana infancia quienes son relegados a esos márgenes. Hacía un tiempo atrás había empezado a acompañar a la familia de su tía en los procesos de lucha y reivindicación como mapuche. La historia de Rafael es la de muchas otras personas que, desde situaciones urbanas signadas por la pobreza y la violencia, deciden enmarcar sus enojos, los sentidos de la desigualdad social y de sus experiencias de injusticia en la historia de su Pueblo.

Las organizaciones mapuche urbanas, como las que conocí en Esquel y en Bariloche, tenían como propósito inicial poner en valor las vidas de quienes fueron despojados de la posibilidad de pensarse a sí mismos como personas respetables. Conversando sobre estos inicios, Fernando Huala, uno de los jóvenes de la Lof Mapuche en Resistencia de Cushamen, contaba que un antiguo amigo del barrio le había expresado su pesar por no haber decidido quedarse con ellos “en la lucha mapuche”, porque “ahora ya estaba perdido”. Las comunidades mapuche que fueron más violentamente reprimidas en los últimos meses en Chubut y Río Negro son parte de las mismas familias que históricamente mueren por balas de los policías, de los dealers o de otras bandas barriales en la periferia urbana. Las experiencias de ser “pobre”, “varón” y “mapuche” en estas periferias llevaron a naturalizar entre ellos la posibilidad de ser revisado, maltratado, perseguido, encarcelado, reprimido o muerto por las fuerzas de seguridad. Uno de los miembros de la Lof Lafken Winkul Mapu explicaba hoy para un medio de comunicación que los varones se tapan la cara para protegerse, no porque sean terroristas sino porque ellos corren “riesgo hasta para ir a comprar a la calle”.

Segundo contexto: Pueblo Mapuche (iniciativas de diálogo)

En los conflictos territoriales suele construirse al “usurpador indígena” como un “puñado de personas”. Aun en los casos en que el conflicto por la tierra esté circunscripto a una familia y allegados, como el caso de la Lof Lafken Winkul Mapu, suele ser el Pueblo mapuche –encarnado en los sujetos concretos que conforman las redes y relaciones más amplias—el que se siente interpelado para actuar en defensa.

Esto se vio reflejado en el último trawn (reunión mapuche) realizado el 26 de noviembre en Bariloche, donde se encontraron para tomar decisiones conjuntas tanto la organización local que viene acompañando muy cercanamente a la Lof como muchas otras organizaciones y comunidades de distintas provincias. En los intercambios de la palabra quedó muy claro que la represión no es contra una comunidad o una familia, sino contra un Pueblo, uno que, a pesar de sus diferencias ideológicas, sabe articular unidad ante situaciones como esta.

Por la mañana se organizó una comitiva de diálogo para que se dirija hasta la comunidad para intermediar con el juez, de la que participaron las organizaciones mapuche de apoyo junto con organizaciones de Derechos Humanos, el obispo de Bariloche, abogados y un médico para atender a los heridos. Cuando la comitiva regresa del lugar del conflicto, cuentan en el trawn que se logró firmar un acuerdo con el juez a cargo del operativo en el que se establece la creación de una instancia de diálogo “de carácter urgente con intervención de distintos organismos oficiales” para encontrar una solución al conflicto. En este trawn también se resuelve apoyar la decisión de la Lof de permanecer en el lugar y no dejar el territorio recuperado.

Estas acciones colectivas de cuidado mutuo y solidaridad son las formas en que el Pueblo Mapuche practica su diplomacia para abrir instancias de diálogo, para repactar los acuerdos con las distintas instituciones estatales y demandar conjuntamente el respeto o la ampliación de sus derechos. Antes, durante y después de la represión, numerosas organizaciones y comunidades mapuche, en nombre del Pueblo al que pertenecen, intentaron habilitar espacios de diálogo y de pacificación del conflicto. Ante esto, las respuestas represivas de las fuerzas armadas son entendidas como la exclusión del Pueblo Mapuche como un interlocutor político válido en el escenario que se fue montando. Mientras las acciones colectivas de los mapuche tendieron al diálogo y al acuerdo, las distintas instituciones oficiales involucradas tendieron a negar o traicionar esos acuerdos. Parques Nacionales, el INAI, el Juzgado Federal y las Fuerzas de Seguridad propiciaron el desalojo y la represión al mismo tiempo que fueron propiciando un escenario de “no escucha” de los reclamos mapuche.

Los miembros de la Lof denunciaron la falta de escucha hasta en los últimos y trágicos acontecimientos: “Esa mañana llegaron muchos grupos armados de diferentes lados, no dieron tiempo a dialogar ni nada… sino que entraron directamente a reprimir”. Incluso, en el cerro, cuando se defendían con piedras de las balas de plomo de la Prefectura, levantaron las manos para pedir “que por favor saquen al peñi herido, nosotros solamente lo que queríamos es que nuestro peñi se pudiera salvar, y no pudo”.

Tercer contexto: Recuperación territorial (experiencias de ser y estar)

A los dos meses de haber recuperado el territorio, una vocera de la Lof explica que no tenían intenciones de hacer pública su recuperación, pero que debieron hacerlo por circunstancias mayores. Ellos estaban protegiendo un lugar determinado del paso de personas, porque allí estaban preparando el lugar en el que se harían las ceremonias necesarias para “levantar” a la machi de la comunidad. Puesto que por ese lugar se hacían caminatas y subía gente, se vieron obligados a descender del cerro para anunciar que ellos ya tenían el control territorial.

Durante estos últimos años, y a medida que se fue recuperando territorio mapuche, también se fue explicando a la sociedad civil y política que para los mapuche el territorio no es meramente una cuestión perimetral, puesto que en el territorio se consolida el pensamiento filosófico e ideológico y la espiritualidad mapuche. La recuperación de un territorio es también la recuperación de las relaciones con las fuerzas que allí se instancian, y junto con ellas, del kimun o conocimiento ancestral. Por eso, en el transcurso de estos años se fueron generando condiciones propicias para que a las hermanas y los hermanos que llegan a la mapu (tierra) se les manifiesten capacidades y roles específicos. Actualmente, uno de los principales fundamentos de la recuperación territorial es la presencia de pu ngen, los pu newen, lo pu lonko (fuerzas de la naturaleza). Y es con esas fuerzas que se establecen los vínculos y los compromisos mutuos de proteger el lugar.

Algunas personas, como machi, lonko o pillañ kushe, tienen un rol específico en estas vinculaciones con las fuerzas del lugar. Negarle a estos pu peñi, pu lamien (hermanos o hermanas) el ejercicio pleno de estas capacidades en muchos casos es condenarlos a la enfermedad e, incluso, a la muerte.

Los y las machi más experimentados son los que detectan a las y los futuros machi, lonko o pillañ kushe. Algunos militantes mapuche explican que, en este proceso de recuperación de sabiduría ancestral, en los barrios periféricos se han producido grandes eventos vinculados al mundo espiritual mapuche. Importantes ceremonias están siendo encabezadas por machi experimentados que detectaron que algunos niños y niñas de estos barrios poseían esa capacidad o ese don de ser futuros o futuras machi. Explican también que aceptar ese rol es muy doloroso en muchos aspectos –físicos, emocionales y afectivos– por eso, para levantarse en el rol y alimentar esa capacidad es necesario contar con un entorno absolutamente propicio, “que no es justamente el entorno urbano”.

Una hija de María Nahuel es machil, esto quiere decir que se está levantando en su comunidad para, en el futuro, y cumplido el aprendizaje, tener el rol de machi. En un barrio de Bariloche, un machi había detectado esta capacidad en ella cuando era una niña pequeña, y pese al ambiente urbano y a los pocos recursos económicos, la familia logró cumplir con el compromiso de destinar estos años para su preparación y aprendizaje. Los pu ngen te llaman, dicen los ancianos, “uno no se manda solo”, no es una decisión de uno. La machil tuvo un llamado en ese lugar cercano al lago Mascardi, y por eso están allí como comunidad.

Este es el principal fundamento de la recuperación territorial de la Lof Lafken Winkul Mapu y de sus convencimientos para defenderlo: “Nosotros no tenemos que negociar con el winka, negociamos con nuestra fuerza, nosotros pedimos permiso, hacemos rogativa para poder estar en un lugar” (vocero de la comunidad). María Nahuel lo expresaba con estas palabras: “Voy a seguir luchando por el territorio para mi machil. Voy a seguir luchando como familia”.

Claro que estos tres contextos (Memorias, Pueblo y Territorio) son mucho más complejos, pero estas breves paradas en ellos pueden motivarnos a profundizar los procesos en los que estamos insertos y no dejarnos convencer por quienes van a tratar, a partir de hoy mismo, de hacernos creer que los mapuche de la Lof Lafken Winkul son terroristas, violentos, indios truchos, invasores, etc. O, al menos que algunas cosas no las podamos sacar fácilmente de contexto. Entonces, y sin distracciones, exigir respeto y pedir justicia por Rafael Nahuel en nombre de una familia, de un barrio y de un Pueblo que están de luto.

Ana Margarita Ramos es doctora y Licenciada en Antropología Social y Magíster en Análisis del Discurso por la Universidad de Buenos Aires. Fue coordinadora de la carrera de Ciencias Antropológicas de la Universidad Nacional de Río Negro durante el periodo 2010-13. Del año 1998 al 2008 se desempeñó como docente de la Universidad de Buenos Aires en la Carrera de Antropología Social y, desde el año 2008 hasta el presente, es profesora asociada en la Universidad Nacional de Río Negro en la Carrera de Ciencias Antropológicas. Es investigadora del CONICET con el proyecto “Trayectorias políticas y de pertenencia entre grupos Mapuche-Tehuelche del Chubut”. Ha dictado seminarios de grado y de postgrado en diferentes universidades en temas relacionados con los procesos de memoria en grupos subordinados y alterizados. Actualmente dirige, entre otros, el proyecto de investigación “Procesos de recordar y olvidar en contextos de subordinación. Una aproximación comparativa en torno a la memoria como objeto de reflexión” subsidiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Ha publicado libros y artículos en revistas especializadas sobre los temas de memoria y política indígena.

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/ser-joven-pobre-mapuche/

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MACRI ES LA CONTINUIDAD DE JULIO ROCA


Ruben Demirjian

La comunidad indígena alertó que los pueblos originarios están padeciendo una “cacería que recuerda el genocidio de Julio Argentino Roca en la Campaña del Desierto”.

Presos políticos y desaparecidos en democracia. El Gobierno nos prometió volver a ser noticia en el mundo y cumplió.


PERIODISTA DEL MAFIOSO GRUPO CLARIN: 

Dos pasos positivos


Pagina12

Por Osvaldo Bayer

Escenas del genocidio armenio.

Acaban de ocurrir dos hechos positivos dentro del triste desarrollo de nuestra llamada civilización.

El recuerdo, en primera fila, del genocidio armenio cometido por el gobierno y pueblo turcos con las minorías armenias y, en nuestro país, la marcha de las mujeres de los pueblos originarios para crear el Movimiento del Buen Vivir.

Ya con el reconocimiento de gran parte de los países del mundo, a un siglo, se ha recordado y puesto en la primera hoja de los diarios lo que comenzó en Turquía hace justo cien años: la destrucción de la vida y de la sociedad armenia. Pese al rechazo absurdo del gobierno actual de Turquía que con toda falta de coraje civil sigue desmintiendo los hechos a pesar de las miles de pruebas presentadas. Este proceder es una mezquindad nunca vista en la historia del mundo. Es que no reconoce el crimen porque tiene miedo de que luego venga el pago de reparaciones. Así de pequeño y egoísta es el proceder turco.

Son inmensas las pruebas. Ultimamente acaba de aparecer un film alemán que es indiscutible. Trae el testimonio de decenas de cartas documento de diplomáticos, militares y funcionarios alemanes que vivían en Turquía en 1915 y testimoniaron por escrito y con fotografías los horrores de la muerte armenia. A esas declaraciones leídas por actores y actrices, se suman también los documentos presentados por el entonces embajador norteamericano y profesores universitarios europeos que se encontraban en ese tiempo en Turquía.

Los cadáveres de los hombres colgados en horcas en las calles o muertos a palos, las mujeres y los niños muertos de hambre y sed por las carreteras donde eran obligados a marchar sin fin. Una de las peores circunstancias de la crueldad humana.

El Papa acaba de reconocer el genocidio armenio provocando una agresiva reacción del primer ministro turco Erdogan. La comunidad armenia en la Argentina agradeció al Papa su gesto y Eduardo Kozanlian, del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica, expresó que “las valientes declaraciones del papa Francisco reconociendo oficialmente el todavía impune genocidio turco contra el pueblo armenio rompe la muralla de silencio que el Estado turco edifica con bases falsas desde hace un siglo”.

Los turcos no encontraron otro argumento que sostener que el Papa es argentino y la Argentina protegió a los nazis en 1945. Lo dijo el ministro turco de Asuntos Europeos, Vulkan Bozkit, con un de-sacierto total. Para él, entonces, todos los argentinos somos nazis. Y el propio primer ministro turco Recep Erdogan, refiriéndose al papa Francisco, dijo: “Cuando los políticos y religiosos asumen el trabajo de historiadores no dicen verdades, sino estupideces”. Una forma de insultar para esconder verdades. Pero todas estas reacciones quedaron tapadas cuando dos días después de esos ataques desesperados contra la verdad, el Parlamento Europeo reconoció el genocidio cometido contra los armenios y lamentó los esfuerzos turcos por negar la verdad. Más todavía, el Parlamento mismo aplaudió de pie la resolución papal. Y el legislador alemán Elmar Brock expresó: “Turquía tiene la obligación moral de reconocer esos crímenes tal como hizo Alemania con los de los nazis. Mi propio pueblo cometió genocidio”. Finalmente, el primer ministro turco Erdogan dio un paso atrás y declaró ayer “su pesar por la muerte de armenios durante la guerra mundial de 1914-18”. La verdad finalmente se impone.

Los hechos de los crímenes contra los armenios tuvieron un final destacable: un joven armenio esperó en Berlín al responsable del genocidio armenio, el turco Talat Pasha, y le dio muerte en octubre de 1918. La Justicia alemana no condenó al joven armenio, tomando en cuenta que se trataba del político que había permitido el horrendo crimen del genocidio armenio.

Y ahora, la Argentina. Se está produciendo un hecho de gran simpatía histórica: la marcha de las mujeres de los pueblos originarios hacia el Congreso de la Nación. La primera vez que ocurre. Una marcha sin reproches, sin protestas, mirando al futuro. La marcha de las mujeres de los pueblos originarios por el Buen Vivir. Nada menos.

Pensar que fueron las mujeres de los pueblos originarios las que más sufrieron en nuestra historia. Bastaría publicar los partes militares de Roca, los avisos de Avellaneda, las crónicas de los diarios de la época de la Expedición al Desierto para comprobar la traición que cometieron los argentinos a los principios de Mayo y al Himno Nacional en su estrofa: “Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”. Voy a reproducir una crónica del diario El Nacional de la época para demostrarlo: “Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas. El padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización”.

Está todo dicho. Eso lo hicimos los argentinos. Y hoy, las descendientes de aquellas víctimas quieren iniciar un movimiento por el “buen vivir”. Increíble. Para aplaudirlas. El primer grupo fue mapuche y ahora pertenecen a diversas etnias. Se reunieron junto al monumento a Roca, el genocida, como para demostrar que ellas viven y tienen proyectos. Forman una organización femenina que quiere trabajar en todos los sectores y enseñarles sus sueños y sus costumbres.

La convocatoria es sabia y explícita: creación del Consejo de Mujeres Originarias por el Buen Vivir. Presentaron el proyecto ante el Congreso. Esperan la respuesta. Deseamos que sea aceptada y se cree una organización de solidaridad en la sociedad. Los pueblos originarios nos han dado una lección.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-271351-2015-04-25.html

SATELITAL 2014/24 de junio – Comienza el año nuevo Mapuche / Ranquel…


Tomás Manuel de Anchorena (La Pampa)

Tomás Manuel de Anchorena (La Pampa) (Photo credit: Wikipedia)

Provincia de La Pampa (Argentina)

Provincia de La Pampa (Argentina) (Photo credit: Wikipedia)

Celebración del Wiñoy Xipantu -año nuevo- en el Parque Aborigen , La Pampa, Patagonia Argentina.

Año nuevo Indigena Mapuche / Ranquel, Wiñoy Xipantu.

Desde tiempos inmemoriales nuestras gentes celebran con grandes fiestas el Año Nuevo Indígena (mapuches, ranqueles) en la última semana de Junio, durante nuestro Solsticio de Invierno (23/24 de Junio).

Los pro occidentales en este continente lo celebran falsamente en Diciembre, en una burda imitación de Europa, donde sí lo celebran cuando les corresponde, en su Solsticio de Invierno. Fuente: “Germán Carlos Canuhé”

El pueblo Ranquel conmemora , la llegada del «Weñoy Tripantu», el año nuevo Ranquel, con una ceremonia de «Rogativas» que se desarrolla los días 23 y 24.

La celebración del Wiñoy Xipantu (Año Nuevo Ranquel) obedece al inicio de un nuevo ciclo en la naturaleza y que todo el fenómeno está determinado por la luna. Los antepasados -observaban la fase menguante de ésta y de tal forma se sabía que era el Wiñoy Xipantu. De acuerdo a ésta lógica se dá inicio a la celebración del Wiñoy Xipantu, cuyo contenido no obedece a una simple celebración, pues tiene una explicación profunda y filosófica que forma parte de la religiosidad Ranquel.

En la provincia de La Pampa se festeja en Leuvucó, paraje ubicado a 5 kilómetros de la localidad pampeana de Victorica. Lugar donde hoy descansan los restos del cacique Mariano Rosas.

24 de junio – Mariano Rosas, restituyen sus restos mortales

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Luego de casi 12 años de diversas gestiones a nivel nacional, provincial y municipal y también una profunda concientización hacia adentro, se logra la restitución de los Restos Mortales de Panguitruz Nürü, uno de los más grandes Lonkos de la Nación Mamülche, desde el Museo de La Plata, donde estaban depositados. Los integrantes de la Nación Mamülche, junto a hermanos de toda Argentina y especialmente del Sur, acompañados de un amplio espectro de no indígenas de todo color, raza y religión así como de todos los colores políticos, rindieron un merecido homenaje al Gran Jefe, demostrando en forma práctica que es posible la Unidad en la Diversidad. Fuente: “Germán Carlos Canuhé”

La Ley 25.276 Dispuso el traslado de los restos mortales del cacique Mariano Rosas, Panguitruz Nürü, depositados en el museo de Ciencias Naturales de La Plata, a Leuvucó, Departamento de Loventuel, Provincia de La Pampa.

Ley 25.276

Publicada en el Boletín Oficial el 28 de agosto de 2000.

Dispone el traslado de los restos mortales del cacique Mariano Rosas, depositados en el museo de Ciencias Naturales de La Plata, a Leuvucó, Departamento de Loventuel, Provincia de La Pampa.

Artículo 1º.- El Poder Ejecutivo, a través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, procederá al traslado de los restos mortales del cacique Mariano Rosas o Panquitruz Gner, que actualmente se encuentran depositados en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata “Florentino Ameghino”, restituyéndolos al pueblo Ranquel de la Provincia de La Pampa.

Artículo 2º.- A tal fin se trasladarán sus restos a Leuvucó, Departamento de Loventuel, de la Provincia de La Pampa.

Artículo 3º.- La Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Cultura y Educación de la provincia de La Pampa, en consulta con las autoridades constituidas de la comunidad ranquelina, fijará el lugar donde serán depositados en sepultura.

Artículo 4º.- Al momento de cumplirse con lo ordenado por esta ley, se rendirá homenaje oficial al cacique y se declarará de interés legislativo la ceremonia oficial que se realizará en reparación al pueblo ranquel.

Artículo 5º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.-

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Para los que leyeron la atrapante obra de de Lucio V Mansilla “Una excursión a los indios ranqueles” y quieren saber un poco mas del lugar llamado Leuvucó

Leuvucó

Leubucó o Leuvucó (del mapudungun: leuvú: corriente; có: agua, “manantial que corre”) es el nombre de una laguna ubicada sobre la ruta provincial N° 105, a unos 25 kilómetros al norte de la localidad de Victorica, del Departamento Loventué en la Provincia de La Pampa, Argentina. Junto a esa laguna se hallaban las principales tolderías ranqueles, pueblo del cual se consideraba como su capital. Fue el lugar más poblado de la región, con unos 8.000 habitantes. Era un lugar de paso de la rastrillada de las Pulgas, camino que comunicaba la Provincia de San Luis con Chile. En las inmediaciones se halla el Salitral de Leuvucú.

La Ley N° 876 de la Provincia de La Pampa, sancionada en octubre de 1986, declaró lugar histórico provincial, al sitio ubicado en la sección VIII, fracción A, lote 9 (243 ha) y lote 12 (29 ha) denominado Parque Indígena Leubucó, ubicado a pocos kilómetros de la frontera con la Provincia de San Luis.

El 10 de noviembre de 1999 fue inaugurado un monumento a la cultura ranquel en las cercanías de la laguna.

ROSA.- Virgen de la ...

ROSA.- Virgen de la … (Photo credit: Juan Nolla)

Mapuche flag Euskara: Maputxeen bandera

Mapuche flag Euskara: Maputxeen bandera (Photo credit: Wikipedia)

La escultura es una figura humana con una lanza, que representa a la cultura indígena y en su pecho 8 niños que simbolizan a los caciques Carripilún, Yanquetruz, Painé, Pichón Huala, Manuel Baigorrita, Mariano Rosas, Ramón Cabral y Epumer.

Historia

En el otoño de 1870 el general Lucio V. Mansilla, comandante del sector de la frontera contra los indígenas, habiéndose avanzado la línea hasta el río Quinto, hizo un viaje a Leubucó partiendo del Fuerte Sarmiento para negociar de igual a igual un tratado de paz. El lugar era asiento de las tolderías del cacique supremo de los ranqueles, que por entonces era Panghitruz Güor, que se traduce como “Zorro Cazador de Pumas”, descendiente de Painé, conocido con su nombre de cristiano bautizado de Mariano Rosas. Su relato de este viaje, Una excursión a los indios ranqueles, es una gloria de la literatura argentina.

De Leubucó arrancan caminos, grandes rastrilladas por todas partes. Allí es la estación central. Salen caminos para las tolderías de Ramón en los montes de Carrilobo, hacia las del cacique Baigorrita, situadas a las orillas de Quenque, para las tolderías de Calfucurá en Salinas Grandes y hacia la cordillera y las tribus mapuches

Durante la Conquista del Desierto el coronel Racedo tomó prisionero al último cacique ranquel de Leubucó, Epumer, quien murió en 1890.

Entre julio y agosto de 1879 Racedo fundó en el paraje Echohué en las cercanías de Leubucó, el Fortín Resina, que fue abandonado poco después. El 12 de febrero de 1882 el coronel Ernesto Rodríguez fundó en las cercanías del Fortín Resina el pueblo de Victorica,3 primera localidad fundada en la actual Provincia de La Pampa.

Restitución de Panghitruz Güor a Leubucó

El 22 de junio de 2001 fueron restituidos a Leubucó los restos del cacique Mariano Rosas, quien gobernó allí entre 1858 y 1877. Los restos se hallaban inventariados con el Nº 292 en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Habían sido extraídos de su tumba en Leubucó en enero de 1879 por el coronel Eduardo Racedo, quien envió el cráneo a Estanislao Zeballos en Buenos Aires, éste luego lo donó al museo y fueron depositados en un anaquel en 1889. La ceremonia de restitución comenzó en el museo platense y culminó con su sepultura en Leubucó, ante la presencia del cacique Adolfo Rosas, descendiente de Mariano Rosas, y 18 loncos o jefes de comunidades indígenas de La Pampa. Al llegar a Victorica fueron trasladados a caballo hasta Leubucó.

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Monumento que guarda los restos de Mariano Rosas.

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Ubicación de Leuvuco: Coordenadas del Google Earth: -36.0668282303, -65.4454629563

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Asociación ALIHUEN

Alihuen: Palabra de origen mapuche cuyo significado es “Arbol en pie”.

Web: http://www.alihuen.org.ar

E mail: alihuenong@cpenet.com.ar

Dir. Postal: H. Lagos nº 520, CP. 6300, Santa Rosa,

Prov. de La PAMPA, Patagonia ARGENTINA

Personería Jurídica de L.P. nº 1378

http://www.alihuen.org.ar/noticias/24-de-junio-comienza-el-ano-nuevo-mapuche-ranquel.html

SATELITAL 2014

Ruben Demirjian

Van a atentar! (dios lo permite)
Van a explotar! (uno tras otro)
No hay corazon, solo hay un hueco alli
donde antes latia encantado
Van a decorar mi cuello afeitado
Me rodearan enmascarados
Van a entretener en Satelital

Degollaran unos embozados
por la TV de los decapitados
Sin perdonar!
Siempre hay que ubicarla a la vieja muerte
en algun rincon del hogar
Como es la luz en la que sueñan?
Que cielo ven los decapitados?
Satelital es el mejor plan
cuando te sentis aburrido…..
UNDIO SOLARI

Ruben Demirjian

Chilenos piden mar para Bolivia en la antesala de la 42 Asamblea de la OEA


la paz, evo morales, protest, 4 maj bolivia

la paz, evo morales, protest, 4 maj bolivia (Photo credit: Wikipedia)

Evo Morales two years

Português: Brasília - Presidentes da Bolívia, ...
Português: Brasília – Presidentes da Bolívia, Evo Morales, do Chile, Michelle Bachelet, e do Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante reunião da União de Nações Sul-Americanas (Unasul). O encontro servirá para que os representantes assinem o tratado de constituição da organização, que existe apenas informalmente. (Photo credit: Wikipedia)

La representante de la Nación Mapuche, Juana Calfunao, quien participa junto a su delegación de la Cumbre Social paralela a la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se inaugurará hoy en Tiquipaya, calificó de “importante” el debate sobre la demanda marítima boliviana.

La Razón Digital / La Paz

17:27 / 03 de junio de 2012

La Unión Bicentenaria de los Pueblos Capítulo Chileno y el Comité de Reencuentro Chileno Boliviano expresaron este domingo, en el marco de la Cumbre Social que se desarrolla de manera paralela a la 42 Asamblea de la OEA, su apoyo para que Bolivia recupere una salida soberana al mar, informó la Agencia Boliviana de Información (ABI) desde Tiquipaya, Cochabamba, donde se desarrolla la cita internacional.

El Pueblo de la Nación Mapuche también expresó el  su apoyo a la centenaria reivindicación marítima boliviana y entregó simbólicamente el mar a presidente Evo Morales, en un dibujo de las costas del Océano Pacífico.

La representante de la Nación Mapuche, Juana Calfunao, que participa junto a su delegación de la Cumbre Social paralela a la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se inaugurará hoy en Tiquipaya, calificó de “importante” el debate sobre la demanda marítima boliviana.

“Nosotros como mapuches vinimos a entregar simbólicamente el mar a Bolivia a través de un dibujo que le dimos al Presidente boliviano”, señaló en declaraciones a la ABI.

Aseveró que el “mayor anhelo” de la Nación Mapuche es que se le restituya a Bolivia su calidad marítima, que perdió, a manos de Chile, desde 1879.

Por su parte, el representante de la Unión Bicentenaria de los Pueblos de Chile y del Comité de Reencuentro Chileno Boliviano, Juan Cuevas Cerda, anunció “nuestro más profundo e irrestricto apoyo a una salida soberana al mar para la hermana República del Estado Plurinacional de Bolivia”.

Asimismo, expresó su “profundo espíritu solidario”, con Bolivia en la lucha frontal contra al capital financiero, especulativo, globalizado.

De igual forma brindó su apoyo a los pueblos de América Latina y el Caribe en “la búsqueda permanente de esa independencia inconclusa, iniciada a comienzos del siglo XIX contra el saqueo colonial”.

El pasado 23 de marzo, Bolivia ratificó su decisión de demandar a Chile ante la justicia internacional una salida soberana al Océano Pacífico y también su vocación de diálogo en el terreno multilateral, en paralelo al proceso judicial que La Paz planteará a Santiago en la Corte Internacional de La Haya.

Chile alega la intangibilidad del Tratado de 1904, que tras la guerra de 1879, selló los actuales límites con Bolivia.

El presidente boliviano Evo Morales y la expresidenta de Chile, la socialista Michelle Bachelet, promovieron, entre 2006 y 2010, el mayor acercamiento de la historia bilateral.

El sucesor de Bachelet, el presidente Sebastián Piñera, y Morales no han conseguido progresos en la Agenda de 13 Puntos, rubricada en 2006 y que incorporó por primera vez en la historia de las conversaciones oficiales de ambos países el reclamo marítimo boliviano.

El presidente Evo Morales inauguró la Cumbre Social en el Coliseo Municipal de Tiquipaya, que congregará a delegaciones y representaciones de Perú, Chile, México, Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, Venezuela y Bolivia entre otros países.

Según datos oficiales, las delegaciones se agruparán en cinco mesas de trabajo, en las que se debatirá temas tales como: seguridad y soberanía alimentaria, cambio climático, seguridad ciudadana, integración de los pueblos y la profundización de la democracia deliberativa y participativa en las Américas.

Además, analizarán temas de interés hemisférico como el reclamo de Argentina sobre las Islas Malvinas y la demanda marítima de Bolivia a Chile, así como el pedido de despenalización del acullico (masticado) de coca promovido por Bolivia.

http://www.la-razon.com/nacional/antesala-Asamblea-OEA-chilenos-Bolivia_0_1625837408.html

“Argentina originaria: Genocidios, saqueos y resistencias”