(VIDEO) La Bandera sigue dando mensajes a Macri, esta vez pasó cerca…


revolucionpopular

En plena conferencia de prensa se cayó la bandera Argentina, y faltó muy poco para que le volviera a pegar en la cabeza a Macri

El presidente Mauricio Macri presentó el Compromiso Federal por la Modernización del Estado, y cuando los gobernadores estaban firmando, una bandera se cayó y por poco impacta en la cabeza de Macri

 

 

9/12/15.BELGRANO DIVIDE EN 2 BANDERA.EL SOL QUEDA PARA CFK.

Ruben Demirjian

Publicado el 12 oct. 2016

Un día antes de la asunción de Macri y en el día de la despedida de CFK , la bandera del monumento en Rosario se parte en dos ,cayendo la parte del sol
Presagio malo para Macri.

9/12/15. BANDERA SE PARTE Y EL SOL SE QUEDA CON CRISTINA KIRCHNER


Ruben Demirjian

Un día antes de la asunción de Macri y en el día de la despedida de CFK , la bandera del monumento en Rosario, se parte en dos, cayendo la parte del sol
Presagio malo para Macri.

CFK : “(Los próceres) no fueron solos a la batalla, fueron acompañados por el pueblo, los que regaron con su sangre fueron los más humildes”


Cristina: “Cuando los dirigentes representamos los intereses colectivos no nos puede manejar nadie”

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Publicado el 20 jun. 2015

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recordó hoy la abnegación de los próceres y del pueblo “humilde” argentino que “regaron con sus sangre” las campañas de la independencia, dijo que “no se es libre gratis, no se es independiente gratis” y criticó a quienes “quieren contarles que el bienestar común se construye sonriendo”.
“(Los próceres) no fueron solos a la batalla, fueron acompañados por el pueblo, los que regaron con su sangre fueron los más humildes, los que en Jujuy no dudaron en quemar lo que tenían para que no cayera en manos de los enemigos”, señaló la mandataria durante su alocución en el acto por por el Día de la Bandera en la ciudad de Rosario.
La mandataria recordó hoy que hace casi un año el juez Thomas Griesa de Nueva York daba a conocer su “sentencia” y aseguró que el magistrado “no quería que le pagáramos a los acreedores” sino que quería “humillar y denigrar la soberanía argentina y desencadenar un proceso de nuevo endeudamiento”.
“Hace pocos días en otra sentencia que no merece llamarse así”, señaló Cristina, se demostró que la cifra original el juez había decidido llevarla a “20.000 millones de dólares”, dijo.
La jefa del Estado dijo aludiendo al fallo de Griesa: “No estábamos equivocados, no era capricho, no era ejercicio nacionalista a ultranza, al contrario, era aplicar el criterio de racionalidad más estricto en términos económicos , jurídicos y de dignidad, y soberanía en términos políticos”.
Finalmente Cristina llamó hoy a “superar prejuicios” pasados entre las fuerzas políticas peronistas y no peronistas, ante “el ataque que sufre nuestro país” por la ofensiva de los bonistas que no ingresaron al canje, y consideró que “hay bases mediáticas en el continente dispuestas a bombardear todos los días los proyectos populares”.
“Nosotros también hemos superado las cosas que pasaron, cuando no podíamos decir ni el nombre de Perón. Les pedimos a los demás, que con la misma grandeza, superen esos prejuicios frente a los grandes temas de la patria, sin abandonar la identidad y la legitimidad del derecho a disputar”,concluyó.
http://www.telam.com.ar

Reconquista de Buenos Aires : 12 de agosto la rendición de los ingleses


Fuente: www.elhistoriador.com.ar

La invasión inglesa de 1806 y la reconquista de Buenos Aires

El 12 de agosto de 1806 concluía la Reconquista de Buenos Aires. Tras una encarnizada lucha por las calles de la ciudad, los ingleses debieron rendirse a discreción. Habían desembarcado en Quilmes el 25 de junio con una poderosa escuadra comandada por sir Home Popham y más de 1500 hombres al mando del general Guillermo Carr Beresford habían tomado tierra. Ésta invasión, conocida como la primera invasión inglesa, significaba la incorporación del Río de la Plata al conflicto mundial entre Inglaterra y Francia y la cristalización de la estrategia de los círculos comerciales y políticos ingleses sobre la conveniencia de apoyar la independencia de América del Sur y copar su mercado de incalculable riqueza. Ya en 1741 se había elaborado un plan que proponía la liberación de las colonias españolas, porque según se decía en el texto: “Conviene a un pueblo libre como el inglés colocar a los otros en las mismas condiciones porque el comercio inglés se beneficiaría con la existencia de naciones libres en América del Sur”. A continuación reproducimos una carta del comandante de la escuadra, el comodoro Popham, enviada a Lord Castlereagh, en 1806.

 

Carta del comandante comodoro Popham a Lord Castlereagh

Fuente: Las invasiones inglesas, de Isaac R. Pearson, Litografía e imprenta Méjico, Buenos Aires, 1901.

Buenos Aires es la mejor situación comercial de Sud América. Es el gran centro y emporio del comercio de todas sus provincias, es el canal por el que anualmente pasa una gran porción de las riquezas de los reinos de Chile y del Perú. Estas ventajas han sido tan fuertemente excitadas en una publicación provincial y semanal, que tengo en mi poder (El Telégrafo Mercantil de Buenos Aires), que el gobierno español fue obligado a intervenir y detener su ulterior progreso; puesto que estaba evidentemente escrito para inducir á la Gran Bretaña a que se aprovechase del negligente estado en que se dejaban esas valiosas colonias de la madre patria. (…) Aparece también, por obra ya citada, que anualmente entran en el puerto de Montevideo seiscientos buques costaneros, y ciento treinta buques europeos; y que próximamente sale el mismo número; pero en esta comunicación comercial las exacciones, impuestos y restricciones, son tan arbitrarios, que los naturales están en estado de revuelta. Hasta aquí me he fijado principalmente en el comercio de exportación de esas colonias, que goza de todas las ventajas de fácil transporte por el Paraguay y otros grandes ríos que son navegables centenares de millas desde Buenos Aires. Estas ventajas son también aplicables á la importación de manufacturas de la Gran Bretaña, y cuando consideramos que cuando menos seis millones de habitantes están al alcance de un tal surtido, me atrevo á someteros si aun un estímulo temporario a nuestros pueblos manufactureros, no será suficiente para justificar la tentativa que ahora se agita, aun bajo menos favorables esperanzas de buen éxito. (…)

Un eminente comerciante de la ciudad de Londres, me informó (…) que Montevideo estaba muy indefenso, que mil hombres obtendrían fácilmente posesión de la plaza y de Buenos Aires, que es un pueblo abierto; que después que las tropas españolas se separen del país, los naturales conservarían fácilmente posesión de él, mediante las mejoras de sus derechos de exportación e importación, y de otros impuestos pesados y opresivos (…).

Hay también un inglés, (…) que ha residido ocho años en Buenos Aires, dos de los cuales ha sido intérprete en la Aduana; sus noticias con respecto á Montevideo son idénticas a las de la persona precedente, y mucho más positivas con respecto a Buenos Aires, que es un puerto abierto. Él asegura que nunca ha habido en Buenos Aires mil soldados de línea, mientras que ha estado allí; que en este momento no concibe que pueda haber seiscientos en ambas Plazas; y que la disposición de los habitantes es tan adversa al gobierno existente, que ayudarán materialmente a la conquista de la Plaza.

http://www.elhistoriador.com.ar/documentos/virreinato/la_reconquista.php

 

 

La entrega de las banderas la realizó el propio Santiago de Liniers, una figura de la Reconquista, el 24 de agosto de 1806, apenas doce días después de la rendición de los invasores. El hecho fue saludado con triple salva de artillería. Aquello tenía una razón. En el lapso en que Buenos Aires estuvo en manos de los ingleses, hubo un hecho importante: el 1° de julio de 1806 se prohibió la ceremonia del culto al Santísimo Sacramento. Por eso Liniers prometió que si recuperaba la ciudad, ofrendaría a esa Virgen las banderas que le capturara al enemigo.

http://www.diasdehistoria.com.ar/content/las-banderas-inglesas-dos-siglos-en-el-mismo-lugar

 

 

 

Invasiones Inglesas
Autor: Felipe Pigna

En la segunda mitad del siglo XVIII el dominio inglés de los mares era indiscutible. Los tiempos de la “Armada Invencible” habían quedado tan atrás como la época en que el almirante holandés Michel de Ruyter ostentaba una escoba a manera de insignia como símbolo de que Holanda podía barrer del mar a todos sus enemigos.

Para los barcos franceses, holandeses y españoles, cruzar los mares podía ser una aventura peligrosa. Entre 1702 y 1808 España e Inglaterra sostuvieron seis conflictos armados. Una consecuencia directa de esta belicosidad fue que España fue espaciando sus comunicaciones y la provisión de sus colonias americanas. La protección militar de sus dominios se vio seriamente debilitada. El último regimiento de infantería llegado a Buenos Aires desde Burgos lo hizo en 1784.

En el viejo mundo el principal obstáculo para la expansión napoleónica era Inglaterra. Napoleón comenzó a soñar con dominar las dos riberas del Canal de la Mancha. El encuentro entre la flota aliada de España y Francia, por un lado, y los ingleses, por otro, se produjo finalmente el 21 de octubre de 1805 en Trafalgar, cerca de Cádiz.

La pericia del almirante Nelson determinó el triunfo total de los británicos. La flota aliada quedó prácticamente aniquilada y perdió unos 4000 hombres. Por el lado inglés murieron alrededor de 500 marinos, entre ellos Nelson. Cuarenta y dos días después, Napoleón derrotó al ejército austro-prusiano en Austerlitz, al norte de Viena. Después de Trafalgar y Austerlitz, el poder quedó repartido: los mares para Inglaterra y el Continente para Napoleón. Cuentan que el primer ministro inglés, Sir William Pitt, al conocer el triunfo del emperador francés, enrolló un mapa de Europa exclamando: “Durante los próximos diez años, no lo necesitaremos.”

En este contexto de búsqueda de nuevos mercados, tuvieron eco en Londres las ideas del revolucionario venezolano Francisco de Miranda, personaje novelesco que fue amante de Catalina II de Rusia, soldado de Washintgton y general en la Revolución Francesa. En marzo de 1790 le había presentado al Primer Ministro inglés W. Pitt un plan de conquista de las colonias americanas para transformarlas en una monarquía constitucional con la coronación de un descendiente de la casa de los Incas como emperador de América. Decía Miranda en su informe:“Sudamérica puede ofrecer con preferencia a Inglaterra un comercio muy vasto, y tiene tesoros para pagar puntualmente los servicios que se le hagan… Concibiendo este importante asunto de interés mutuo para ambas partes, la América del Sud espera que asociándose Inglaterra por un Pacto Solemne, estableciendo un gobierno libre y similar, y combinando un plan de comercio recíprocamente ventajoso, ambas Naciones podrán constituir la Unión Política más respetable y preponderante del mundo”.

Miranda en realidad tenía una visión parcial sobre la realidad americana. Suponía que hechos como la rebelión de Túpac Amaru y de los Comuneros de Paraguay y Nueva Granada implicaban un signo claro de odio a la metrópoli y al monarca. Pero en realidad eran expresiones aisladas que no encontraban un punto común de confluencia.

En 1806 Miranda intentó una invasión a Venezuela desde los EEUU, pero fracasó por falta de apoyo local. Ese mismo año convenció a su amigo, Sir Home Popham de que ningún español americano se opondría a una invasión inglesa al Río de la Plata.

Mientras tanto, en Buenos Aires el Cabildo se ocupaba de establecer multas para los vecinos que no destruyeran a las hormigas y ratas de sus casas y recordaba que el 14 de mayo sería feriado para dedicar cultos solemnes a los santos Sabino y Bonifacio, que según se creía, eran los encargados de proteger a la ciudad de esas plagas.

Aseguraba un personaje de la Iglesia que “este patronato lo poseían desde la fundación de la ciudad, pero su culto se había resfriado y apagado tanto en nuestros tiempos, que los daños que se experimentan, así en las sementeras y plantas que devoran como en las casas y edificios que taladran, son pieza y olvido de nuestros protectores, pues no se ruega a Dios por su intermedio”.

La noche del 24 de junio de 1806, el virrey Sobremonte asistía a la función teatral de la obra de Moratín El Sí de las niñas cuando recibió una comunicación del Comandante de Ensenada de Barragán, capitán de navío francés Santiago de Liniers, en la que le informaba que una flota de guerra inglesa se acercaba y que había disparado varios cañonazos sobre su posición.

A las 11 de la mañana del 25 los ingleses desembarcaron en Quilmes y en pocas horas ocuparon Buenos Aires.

Cuenta el inglés Gillespie que en la fonda de “Los Tres Reyes” ingleses y españoles cenaban en lugares separados y “una hermosa joven que servía a los dos grupos, miró fijamente a los españoles diciéndoles en un tono claro para que todos la oyeran: desearía, caballeros, que nos hubiesen informado más pronto de sus cobardes intenciones de rendir Buenos Aires, pues apostaría mi vida que, de haberlo sabido, las mujeres nos habríamos levantado unánimemente y rechazado a los ingleses a pedradas.”

El virrey Sobremonte huyó y trató de salvar los caudales públicos, pero estos serán finalmente capturados por los británicos. Dentro del mítico baúl podían contarse 1.291.323 pesos plata. Parte del botín se repartió entre la tropa. A los jefes de la expedición William Carr Beresford y Home Riggs Popham le correspondieron respectivamente 24.000 y 7.000 libras, el resto, más de un millón fue embarcado hacia Londres.

La impopularidad de Sobremonte está reflejada en estos versos que ridiculizan su huida:

“Al primer disparo de los valientes
disparó Sobremonte con sus parientes
Un hombre, el más falsario,
Que debe a Buenos Aires cuanto tiene,
Es un marqués precario
Y un monte que y viene
Y sobre el monte ruina nos previene”

Beresford, en su primera proclama dice que la población de Buenos Aires está “cobijada bajo el honor, la generosidad y la humanidad del carácter británico“. Se apresuró a decretar la libertad de comercio y redujo los derechos de Aduana para los productos británicos. Comenzaron a visitarlo los obsecuentes de turno que, al enterarse de que el comandante inglés era muy goloso, llegaban al fuerte portando grandes fuentes de dulce de leche y de zapallo. Según se cuenta, Beresford, probablemente ignorando las costumbres del país, creía que el obsequio incluía el recipiente y se quedaba con las fuentes de plata y, encajonadas, las enviaba a Inglaterra. Muchos funcionarios acomodaticios pasaron por el fuerte a jurar fidelidad a su “Gloriosa Majestad”.

Manuel Belgrano prefirió retirarse a su estancia de la Banda Oriental. Antes de irse pronunciará su famosa frase:Queremos al viejo amo o a ninguno”.

El almirante Popham le escribía a Francisco Miranda:

“Mi Querido General: Aquí estamos en posesión de Buenos Aires, el mejor país del mundo… me gustan los sudamericanos prodigiosamente.”

Miranda le contestaba en tono de advertencia:

“¿Cómo quiere usted que 18 millones de habitantes, establecidos sobre el continente más vasto y más inexpugnable de la tierra, situado a distancia de cuatro a seis mil millas de Europa… sean conquistados y subyugados hoy por un puñado de gente que viene a mandarles como amos? No, mi querido amigo; la cosa no es natural ni practicable ni posible.”

Buenos Aires sería por 46 días una colonia inglesa. El Times de Londres, decía:

“En este momento Buenos Aires forma parte del Imperio Británico, y cuando consideramos las consecuencias resultantes de tal situación y sus posibilidades comerciales, así como también de su influencia política, no sabemos cómo expresarnos en términos adecuados a nuestra idea de las ventajas que se derivarán para la nación a partir de esta conquista.”

Beresford tuvo que desalentar un incipiente movimiento de emancipación de los esclavos porteños. Les recordó, vía Bando, que debían mantenerse sujetos a sus dueños y estableció duras penas para los que intentaran escaparse.

Los oficiales ingleses alternaban con las principales familias porteñas y se alojaban en sus casas, donde se sucedían las fiestas en homenaje a los invasores. Era frecuente ver a las Sarratea, las Marcó del Pont, las Escalada, paseando por la alameda (actual Leandro .N. Alem), del brazo de los “herejes”.

Pero la mayoría de la población, que era hostil a los invasores y estaba indignada por la ineptitud de las autoridades españolas, decidió prepararse para la resistencia. Aparecieron varios proyectos para acabar con los ingleses. Dos catalanes, Felipe Sentenach y Gerardo Esteve y Llach, propusieron volar el fuerte y todas las posiciones inglesas. Martín de Álzaga, fuerte comerciante monopolista al que perjudicaba como a nadie el libre cambio decretado por los ingleses, estaba dispuesto a financiar cualquier acción contra los invasores. Alquiló una quinta en Perdriel, cerca de Olivos que fue utilizada como campo de entrenamiento militar de las fuerzas de la resistencia.

El jefe del fuerte de la ensenada de Barragán, el marino francés Santiago de Liniers, se trasladó a Montevideo y organizó las tropas para reconquistar Buenos Aires. Santiago de Liniers y Bremond había nacido en La Vendée en 1753. Estudió en Malta donde fue honrado como caballero de la Orden Soberana. En 1775 se incorporó a la flota española durante la guerra con los argelinos y tras esta campaña llegó con Pedro de Cevallos al Río de la Plata. Años más tarde volvió temporariamente a Europa y se reincorporó a la marina española, ahora en lucha con los ingleses. En 1788 fue destinado nuevamente al Río de la Plata donde se casó con la hija del rico comerciante Martín de Sarratea.

Pocas semanas después del desembarco, Liniers y su gente obligaron a Beresford, tras haber perdido 300 de sus hombres, a rendirse el 12 de agosto de 1806.

El Times no salía de su asombro:

 

“El ataque sobre Buenos Aires ha fracasado y hace ya tiempo que no queda un solo soldado británico en la parte española de Sudamérica. Los detalles de este desastre, quizás el más grande que ha sufrido este país desde el comienzo de la guerra revolucionaria, fueron publicados en el número anterior.”

Ante la ausencia del Virrey Sobremonte, un Cabildo abierto otorgó a Liniers el mando militar de la ciudad, como corolario de una “pueblada” a cuyo frente iban Juan José Paso, Juan Martín Pueyrredón, Joaquín Campana y el poeta Manuel José de Lavardén.

Esta medida era claramente revolucionaria: el cabildo ejerciendo su soberanía, pasaba por encima de la voluntad del virrey.

Una copla se hacía popular en Buenos Aires:

“Ingredientes de que se compone la quinta generación del marqués de Sobremonte”:
Un quintal de hipocresía,
Tres libras de fanfarrón,
Y cincuenta de ladrón,
Con quince de fantasía,
Tres mil de collonería;
Mezclarás muy bien después,
En un caldero inglés,
Con gallinas y capones,
Extractarás los blasones
Del más indigno marqués.

Un informe del enviado español, Brigadier Curado hablaba del estado de ebullición popular:

“Aquellos que en apariencia se encuentran revestidos del poder público son fantasmas de grandeza, muchas veces insultados, y siempre sujetos al pueblo, cuya anarquía es tan excesiva y absoluta, que se atreve a objetar todas las disposiciones y órdenes de los que gobiernan cuando no son dirigidas a sus fines.”

Frente a la posibilidad de una nueva invasión, los vecinos se movilizaron para la defensa formando las milicias ante el fracaso de la tropa regular española.

Todos los habitantes de la capital se transformaron en milicianos. Liniers permitió que cada hombre llevara las armas a su casa y puso a cargo de cada jefe las municiones de cada unidad de combate.

Los nacidos en Buenos Aires formaron el cuerpo de Patricios, en su mayoría eran jornaleros y artesanos pobres; los del interior, el de Arribeños, porque pertenecían a las provincias “de arriba”, compuesto por peones y jornaleros; los esclavos e indios, el de pardos y morenos. Por su parte los españoles se integraron en los cuerpos de gallegos, catalanes, cántabros, montañeses y andaluces. En cada milicia los jefes y oficiales fueron elegidos por sus integrantes democráticamente.

Entre los jefes electos se destacaban algunos jóvenes criollos que accedían por primera vez a una posición de poder y popularidad.

Allí estaban Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Martín Rodríguez, Hipólito Vieytes, Domingo French, Juan Martín de Pueyrredón y Antonio Luis Beruti.

Liniers lo contará años después:

“¡Qué no trabajaría yo en los once meses después de echar a los ingleses de Buenos Aires para hacer guerrero a un pueblo de negociantes y ricos propietarios!… donde la suavidad del clima, la abundancia y la riqueza debilitan el alma y le quitan energía… El dependiente era más apto que el patrón… Me fue preciso vencer todos esos obstáculos y una infinidad de otros… Aproveché de la confianza que me adquirieron mis servicios a los habitantes para hacerlos capaces de defenderse contra todos los esfuerzos que la Gran Bretaña hacía para vencerlos”.

La ciudad se militarizó pero también se politizó. Las milicias eran ámbitos naturales para la discusión política y el espíritu conspirativo iba tomando forma lenta pero firmemente Dentro de ese clima, Saturnino Rodríguez Peña se puso al habla con el general Beresford, prisionero en Luján, para interesarse en la emancipación americana, convencerle de que por las armas Gran Bretaña sólo ganaría enemigos en estos países, y ofrecerle la libertad si secundaba sus ideas. El general británico se mostró favorable a estas gestiones y se ofreció a hacerlas conocer al conquistador de Montevideo, general Auchmuty, y al gobierno inglés. En consecuencia, con la complicidad de varios amigos y el conocimiento del alcalde Álzaga y de Liniers, Rodríguez Peña hizo fugar a Beresford el 17 de febrero.

Tal como se preveía, en junio de 1807, una nueva expedición inglesa, esta vez de doce mil hombres y cien barcos mercantes cargados de productos británicos, trató de apoderarse de Buenos Aires.

Tras vencer las primeras resistencias, los invasores avanzaron sobre la ciudad.

La capital ya no estaba indefensa. Liniers, y Álzaga, alcalde de la ciudad, habían alistado 8.600 hombres y organizado a los vecinos. Los improvisados oficiales habían sido civiles hasta pocos meses antes, como el hacendado Cornelio Saavedra.

Cuando los ingleses pensaban que volverían a desfilar por las estrechas calles, desde los balcones y terrazas fueron recibidos a tiros, pedradas, torrentes de agua y aceite hirviendo. “Cuando las 110 velas de la granarmada británica se divisaron en el horizontedirá Manuel José García en sus Memorias-, este espectáculo capaz de intimidar a los más aguerridos no causó el menor recelo a los colonos”. Entre sorprendidos y chamuscados los ingleses optaron por rendirse. En el acta de lacapitulación pretenden, infructuosamente, incluir una cláusula que los autorizaría a vender libremente la abundante mercadería traída en los barcos.

El 28 de enero de 1808 comenzó en Londres el juicio contra Whitelocke. Por momentos intentó una defensa diciendo cosas como “esperaba encontrar una gran porción de habitantes preparados a secundar nuestras miras. Pero resultó ser un país completamente hostil.”

Pero el fallo fue durísimo. Disponía que “dicho teniente general Whitelocke sea dado de baja y declarado totalmente inepto e indigno de servir a S.M. en ninguna clase militar“. Y agregaba“para que sirva de eterno recuerdo de las fatales consecuencias a que se exponen los oficiales revestidos de alto mando que, en el desempeño de los importantes deberes que se les confían, carecen del celo, tino y esfuerzo personal que su soberano y su patria tienen derecho a esperar de ellos.”

Whitelocke concluyó su alegato con palabras contundentes:

“No hay un solo ejemplo en la historia, me atrevo a decir, que pueda igualarse a lo ocurrido en Buenos Aires, donde, sin exageración, todos los habitantes, libres o esclavos, combatieron con una resolución y una pertenencia que no podía esperarse ni del entusiasmo religioso o patriótico, ni del odio más inveterado.”

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Fuente: www.elhistoriador.com.ar

Emocionante discurso de Cristina Kirchner


Cristina Fernández de Kirchner

 

 

Cristina Kirchner en el Día de la Bandera en Rosario

http://www.cfkargentina.com/

 

 

 

En el Día de la Madre de la Patria” La Capitana “


En el Día de la Madre de la Patria

A la negra María Remedios del Valle, nombrada Capitana por Manuel Belgrano, los soldados la llamaban con admiración y respeto: la Madre de la Patria.
Manuel Belgrano (1770-1820)

Manuel Belgrano (1770-1820) (Photo credit: Wikipedia)

Peleó contra los godos en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, en Huaqui, en Tucumán y Salta y curó a los heridos en sus horas de vigilia.
En esas batallas libertadoras perdió a su esposo y sus hijos.
Se guardó el dolor en un costado del alma y siguió peleando.
Tomada prisionera por el enemigo, fue azotada durante 9 días para que brindara datos sobre los patriotas. No solamente calló, sino que una noche aflojó sus lazos y escapó para ponerse nuevamente al servicio de Belgrano y Güemes.
Seis heridas de balas le marcaban la piel a la parda María, la Madre de la Patria.
Luego vino el olvido de los rivadavianos abandonando a su suerte a los patriotas que volvían del combate.
La negra María vendía pastelitos en el centro de Buenos Aires, hasta que el general  Viamonte la descubrió una tarde y exclamó a los gritos: “¡Pero si es la Capitana!”.
Desde  1827 María fue un expediente en la Legislatura reclamando apenas su reconocimiento por una vida entera entregada a la patria.
Fue el Brigadier Juan Manuel de Rosas el que hizo justicia con todos los negros y negras y reincorporó a María con honores a la Plana Mayor del Ejército el 16 de abril de 1835.
Desde entonces, ella quiso llamarse Remedios Rosas, en gratitud a Don Juan Manuel.
Murió el 8 de Noviembre de 1847.
En memoria de la Capitana hoy se celebra el Día Nacional del Afroargentino y de la cultura afro.
Aunque se retuerzan de odio los paladares racistas que moldearon la historia del mitrismo, sólo diremos que el Padre de la Patria, José de San Martín, tenía el rostro aindiado porque era hijo de india.
Y que la Madre de la Patria, como la llamó Belgrano, era una patriota de piel negra, de antepasados negros, de cultura negra, como lo fueron  el Sargento Cabral, Monteagudo y Falucho.
Hoy es un Día destinado a crecer con esta patria que recuperamos en el  Bicentenario.
Los argentinos somos indios, inmigrantes y negros.
Negros fueron los soldados de las guerras de la Independencia.
Negros los que combatieron contra los ingleses en las Invasiones de 1806 y 1807.
Negros los primeros en llegar a las Malvinas.
Negros casi exterminados en el genocidio contra el Paraguay y  en el cerco infame que les tendió el poder y la fiebre amarilla en 1871.
De constituir el 30 % de la población en 1810 pasaron a ser el 2 % en 1910.
El Censo 2010 dice que son 149.493 los afro descendientes.
Y son millones de argentinos.
Los cabecitas negras. Los negros de mierda. Los ninguneados por la ex historia oficial, celebramos orgullosos uno de nuestros días.

 

El Argentino, viernes 8 de noviembre de 2013
Publicado por 
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Publicado el 08/11/2013

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Por primera vez se celebra el primer aniversario de la sanción de la Ley 26.852 que declara al 8 de noviembre Día Nacional de los afroargentinos y de la cultura afro.

Para Sandra Chagas, presidenta del Movimiento Afrocultural, “esta conmemoración es en homenaje al fallecimiento de la Capitana María Remedios del Valle y es muy importante porque ahora están las tres patas que hacen a la Nación, pueblos originarios, blancos europeos y esclavizados o afrodescendientes”.

Belgrano, la película


 

 

 

20 de Junio .

Nuestra Bandera Argentina.

Nuestro Manuel Belgrano

 

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TVPublicaArgentina

El telefilme Belgrano se centra en los últimos diez años de vida del creador de la bandera argentina.
En 1810 Manuel Belgrano cree que es posible reemplazar la autoridad real — la de Fernando VII prisionero de las tropas napoleónicas — por la de una comunidad de hombres virtuosos que, identificados con la Patria, interpreten con fluidez al Pueblo. Esta convicción guía la práctica política y militar de Belgrano, que lo muestra animado y confiado. Luego llegarán las batallas ganadas, las derrotas, el desencanto, la indisciplina, y el replanteo permanente de sus fuerzas y de sus aptitudes para continuar con la gesta.
Este telefilme cuenta cómo la vida personal de Belgrano quedó rezagada a su vida pública y cómo su virtud patriótica lo obligó a postergar lo privado, sinónimo de pasión individual. Por eso sus amores ocuparon un segundo lugar, recatado, un tanto invisible a los ojos de los demás.
Elenco: Pablo Rago, Valeria Bertuccelli, Pablo Echarri, Guillermo Pfenning, Mariano Torre, Pablo Ribba y Paula Reca.
Una coproduccion de
La Television Publica / Canal Encuentro / Undad Bicentenario
Auspiciado por Incaa
Producida por 100bares Producciones S.A.
Con el apoyo de:
Ente Cultural De Tucumán
Gob De Tucumán
Espacio Para La Memoria
Unsam
Ministerio De Educacion
Educar
RTA

Director
Sebastian Pivotto

Guión
Juan Pablo Domenech
Marcelo Camaño

Productor
Juan Campanella

Co Productores
Camilo Antolini
Martino Zaidelis

Produccion Ejecutiva
Veronica Fiorito
Muriel Cabeza

Director De Produccion
Federico Posternak

Produccion General Tv Pública
Gustavo Villamagna

La Historia se ensañó con Belgrano


Fuente : Miradas al Sur

Año 6. Edición número 265. Domingo 16 de junio de 2013

Por Hernán Brienza. Historiador

contacto@miradasalsur.com

Manuel Belgrano volvía derrotado por su salud del frente Norte, acuciado por las derrotas y por su enfermedad. Había dedicado su vida a combatir por la Independencia Americana y, en los últimos años, el Directorio lo había condenado a reprimir los disensos internos y combatir a desgano contra los caudillos protofederales. Belgrano, sin dudas, era un hombre del puerto, un político del orden, un militar del poder central, pero, a diferencia de los protounitarios, veía con horror cómo el sueño de una América unida se astillaba por los intereses de las oligarquías locales. Promediaba el año XX, el terrible año de la anarquía, en el que porteños y provincianos se disputaban las migajas de país que habían dejado diez años de guerras revolucionarias, y Belgrano se iba apagando al mismo fúnebre compás en que se deshilachaban los ideales de Mayo.

Español: Encuentro de San Martín y Belgrano en...

Español: Encuentro de San Martín y Belgrano en la Posta de Yatasto (Photo credit: Wikipedia)

De la misma manera como Carlos Marx en el 18 Brumario le atribuye a la historia la cualidad de repetirse a sí misma en forma de comedia, o como Jorge Luis Borges sugiere que la principal característica es el pudor, yo –perdón por el exabrupto estilístico– considero que la particularidad capital de nuestro pasado argentino es la maliciosa ironía. En nuestro país, los “civilizados” degüellan, los “demócratas” realizan golpes de Estado y masacran a los opositores, los “próceres” son humillados y abandonados y luego reverenciados como seres míticos y extraordinarios por las mismas tradiciones políticas y culturales que los obligaron a refugiarse en el exilio. Pero quizás el mayor de los sarcasmos posibles para nuestra historia fue el del día de la muerte de Manuel Belgrano, de la que el jueves se conmemorará un nuevo aniversario.
Belgrano fue, fundamentalmente, un intelectual. Un hombre de estudios y de acción política serena, a quien la historia lo tomó por los hombros. Abogado, sin preparación militar, se dedicó a conspirar constantemente contra el dominio peninsular, hasta que el 24 de mayo de 1810 amenazó con volarle la tapa de los sesos al virrey Cisneros. Cerebro económico de los revolucionarios radicalizados, le sopló al oído las pautas económicas a Moreno para el Plan Revolucionario de Operaciones. Porque si hay algo que tenía Manuel era un proyecto de país con un desarrollo autónomo. Basta leer sus trabajos económicos en la Gazeta o el Correo de Comercio para comprender que su liberalismo concluía donde comenzaban los perjuicios para la economía local. Sus trabajos sobre intercambio económico incluyen medidas proteccionistas, espionaje, diplomacia para la exportación, creación de valor agregado a través del trabajo, necesidad de industrialización, intervencionismo estatal.

Manuel Belgrano raising the Flag of Argentina ...

Manuel Belgrano raising the Flag of Argentina for the first time (Photo credit: Wikipedia)

En síntesis, se trata de un liberal nacionalista pragmático. Pero, ¿qué significa exactamente eso? Se trata de estar convencido de que la libertad económica favorece el desarrollo de las dinámicas de creación de riquezas pero que tienen un límite, es decir, que hay un nosotros –la patria– que interviene lo dogmático para transformarlo en empírico. Liberalismo, sí, pero mientras favorezca a la Nación. Un pragmatismo del nosotros, de una identidad concreta. Belgrano no llega a ser un líder popular como Dorrego, como Artigas, como otros caudillos federales. Su concepción sobre los sectores populares no se lo permite. Sin embargo, tiene una idea de democracia mucho más profunda que la de los liberales conservadores que se legitiman con su figura.
Quizás una de las definiciones más ricas y contradictorias que se hayan escrito sobre Belgrano fue la que dio el tucumano Juan Bautista Alberdi: “Mitre y Sarmiento… quieren reemplazar los caudillos de poncho por los caudillos de frac; la democracia semi-bárbara, que despedaza las constituciones republicanas a latigazos, por la democracia semi-civilizada, que despedaza las constituciones con cañones rayados, y no con la mira de matarlas sino para reconstruirlas más bonitas; la democracia de las multitudes de las campañas, por la democracia del pueblo notable y decente de las ciudades, es decir, las mayorías por las minorías populares; la democracia que es democracia, por la democracia que es oligarquía… Belgrano, para librar al país de los Artigas y los Francia, no trataba de exterminarlos, sino buscaba la cooperación de ellos mismos para dar a la democracia la forma que la libre de tener por jefes caudillos semi-bárbaros, elegidos por las campañas, y caudillos semi-cultos, elegidos por las ciudades; y que, en lugar de caudillos, o jefes populares de toda especie, tomase una personificación permanente en la forma de gobierno adoptado por la civilización de la Europa liberal, que dé paz y libertad a las campañas y a las ciudades, a los semi-bárbaros y a los semi-cultos, sin perjuicio del derecho democrático de todos a tomar en la gestión de gobierno la parte que le concede esencialmente la necesidad de moderarlo y mantenerlo dentro de la ley y del respeto de los derechos populares. Eso quería Belgrano…” O al menos eso quería el Belgrano de Alberdi.
El mismo Belgrano había escrito diez años atrás en el Diario del Comercio la importancia de la unidad para los pueblos del mundo. “La unión ha sostenido a las Naciones contra los ataques más bien meditados del poder, y las ha elevado al grado de mayor engrandecimiento; hallando por su medio cuantos recursos han necesitado, en todas las circunstancias, o para sobrellevar los infortunios, o para aprovecharse de las ventajas que el orden de los acontecimientos les ha presentado –sostenía en mayo de 1810–. Ella es la única, capaz de sacar a las Naciones del estado de opresión en que las ponen sus enemigos; de volverlas a su esplendor, y de contenerlas en las orillas del precipicio: infinitos ejemplares nos presenta la Historia en comprobación de esto; y así es que los políticos sabios de todas las Naciones, siempre han aconsejado á las suyas, que sea perpetua la unión; y que exista del mismo modo el afecto fraternal entre todos los Ciudadanos. La unión es la muralla política contra la cual se dirigen los tiros de los enemigos exteriores é interiores; porque conocen que arruinándola, está arruinada la Nación; venciendo por lo general el partido de la injusticia, y de la sinrazón á quien, comúnmente, lo diremos más bien, siempre se agrega el que aspira á subyugarla. Por lo tanto, es la joya más preciosa que tienen las Naciones. Infelices aquellas que dejan arrebatársela, o que permitan, siquiera, que se les descomponga; su ruina es inevitable.”
Una década después, el 20 de junio de 1820, a los 50 años recién cumplidos, Manuel –el mismo que había ido a estudiar a Salamanca porque su familia era de sólida posición económica– moría en la más absoluta de las pobrezas. Y ese mismo día, la política pequeña le “pegaba una gastada” cruel: conocido como “el día de los tres gobernadores” se producía el fin de la Revolución de Mayo con la caída del Directorio Supremo y la disolución de todo poder central en la Provincias Unidas del Río de la Plata. Tres soberanías diferentes reclamaban su jefatura y las provincias se replegaban sobre sí mismas, desconociendo el poder central –soberbio y mal llevado– de Buenos Aires. Belgrano, el ideólogo de la unidad, moría en un país descuajeringado. Es que nuestra historia es así. Melancólicamente irónica, como le gustaba decir a Ernesto Sabato.

OTRAS NOTAS

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina (Photo credit: Wikipedia)

Manuel Belgrano

  • Con una exhibición pública y gratuita en el Monumento a la Bandera de la Ciudad de Rosario, la Televisión Pública, Canal Encuentro, Radio Nacional y la secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario realizaron ayer el estreno nacional de la película sobre Manuel Belgrano producida en el año de la celebración del Bicentenario. Belgrano es protagonizada por Pablo Rago, en el papel del prócer de la Independencia, con la participación de Pablo Echarri, como José de San Martín, y Valeria Bertucelli, que interpreta a María Josefa.

    Manuel Belgrano 1

    Manuel Belgrano 1 (Photo credit: Wikipedia)

  • PACHO O’DONNELL ELIGIÓ A DIEZ REPRESENTANTES QUE SIMBOLIZAN LOS 200 AÑOS DE HISTORIA. FIGURAS CLAVE PARA TENER PRESENTE.

  • Después de dos semanas de filmación en la provincia de Tucumán, el telefilm sobre la vida de Manuel Belgrano continuó el rodaje en distintas locaciones del conurbano bonaerense. Se trata de la segunda ficción histórica realizada por la Televisión Pública y Canal Encuentro en el marco de los festejos del Bicentenario, esta vez junto a 100 Bares, la productora de Juan José Campanella.

  • Ser el creador de la enseña patria no fue el mayor mérito de Manuel Belgrano, aunque tampoco fue el menor. La bandera es una señal de identidad, el emblema con el que nuestro pueblo se reconoce; y el día en que Belgrano la izó, era un llamado a luchar francamente por la independencia, un desafío a los gobernantes que vacilaban y amagaban retroceder en el empuje de esa causa (lo cual le valió una seria reprimenda del Triunvirato rivadaviano).

  • Para el mes de marzo de 1812 la Revolución de Mayo había entrado en cuarto menguante. El Primer Triunvirato, manejado desde las sombras por Bernardino Rivadavia, profundizaba su política contrarrevolucionaria, limitando sus

    Buenos Aires - Monserrat: Plaza de Mayo - El M...

    Buenos Aires – Monserrat: Plaza de Mayo – El Monumento ecuestre al General Manuel Belgrano (Photo credit: wallyg)

    expectativas bélicas a mantener a raya al Litoral Argentino, encolumnado tras el líder de la Provincia Oriental, José Gervasio de Artigas. Como parte de su política de sumisión y convivencia con los Estados europeos, el Triunvirato decidió abandonar a su propia suerte al NOA tras el desastre de la Batalla de Huaqui (20 de junio de 1811), en territorio del Alto Perú.

  • El 24 de septiembre de 1850, una necrológica fechada en Asunción del Paraguay decía con tono lacónico: “Sólo cuatro personas acompañaron a la tumba los restos mortales de quien fuera ilustre caudillo en tierras del Plata, José Artigas. No hubo siquiera cortejo fúnebre para ese oriental que muere justo treinta años después de su expatriación, en la más absoluta pobreza y en el mayor de los desamparos. Mientras tanto, sus compatriotas siguen sin encontrar una fórmula que les permita vivir en paz.

http://sur.infonews.com/notas/la-historia-se-ensano-con-belgrano

 

Argentina “tiene un destino latinoamericano”


 

 

20 de febrero. Bicentenario de la Batalla de Salta

20 de febrero. Bicentenario de la Batalla de Salta (Photo credit: ANSESGOB)

 

AMADO BOUDOU ENCABEZO EL ACTO POR EL BICENTENARIO DE LA BATALLA DE SALTA

 

Fuente : Pagina/12

 

“El colonialismo sigue acechando”

 

 

 

Los gobernadores Eduardo Fellner y Juan Manuel Urtubey junto a Amado Boudou en el acto.Imagen: Télam

 

El vicepresidente Amado Boudou advirtió que “sólo la unidad entre los que piensan igual y los que piensan distinto” permitirá combatir “al colonialismo que sigue acechando detrás del capital financiero”. Fue en el acto por el Bicentenario de la Batalla de Salta, que se celebró en la capital de esa provincia, donde el vicepresidente estuvo acompañado por gobernadores y miembros del gabinete. Allí planteó que la gesta independentista del siglo XIX dejó un “legado inconcluso” y que “esa tarea inconclusa fue retomada” por Néstor y Cristina Kirchner y por sus pares Lula, Evo Morales y Chávez.

 

La nota de la jornada la dio el cordobés José Manuel de la Sota, que llegó tarde al acto y fue abucheado por simpatizantes del gobierno nacional, que el mandatario acusó de “barrabravas de La Cámpora”, en un mensaje que dio, de regreso a su provincia por la tarde. Su par bonaerense Daniel Scioli, de oscilante relación con el gobierno nacional, tampoco fue de la partida. Sí estuvieron, además del anfitrión Juan Manuel Urtubey, sus pares de Jujuy, Eduardo Fellner; de Formosa, Gildo Insfrán; de La Rioja, Luis Beder Herrera; de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y de Tucumán, José Alperovich, además de los ministros de Economía, Hernán Lorenzino, y de Defensa, Arturo Puricelli.

 

En su discurso, Boudou señaló que la Argentina “tiene un destino latinoamericano” al que se llegará con “la unidad de todos los argentinos. Lo vamos a hacer juntos o no lo vamos a poder hacer porque el colonialismo sigue acechando detrás del capital financiero en cada una de las decisiones que pretendemos tomar”, afirmó. “¿Cómo no recordar que con el nuevo colonialismo nos decían que negociáramos para que nos devuelvan la Fragata Libertad?”

 

Por su parte, Urtubey, en cuyo discurso destacó la figura de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, instó a seguir aprendiendo “de los prohombres de la historia” y pidió redoblar los esfuerzos para que el norte del país siga creciendo. “Debemos seguir profundizando los esfuerzos para que este norte, que tanto le ha dado al país, pueda seguir creciendo como lo está haciendo en estos tiempos”, concluyó el mandatario salteño.

 

Batalla de Salta I – Canal Encuentro


Español: Estatua ecuestre de Manuel Belgrano e...

Español: Estatua ecuestre de Manuel Belgrano en la Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina. Este monumento se inauguró el 24 de septiembre de 1873 en el centro de la Plaza del Fuerte (actual parte Este de la plaza) mirando hacia el Oeste. En 1886 fue trasladada a su actual emplazamiento frente a la Casa Rosada mirando al Norte. (Photo credit: Wikipedia)

 

Español: Juan José Castelli, impulsor de la Re...

Español: Juan José Castelli, impulsor de la Revolución de Mayo e integrante de la Primera Junta (Photo credit: Wikipedia)

 

Español: Parte de guerra del General Manuel Be...

Español: Parte de guerra del General Manuel Belgrano al excelentísimo supremo gobierno sobre la capitulación del general Pío Tristán en la batalla de Salta (Donacion del Dr Roberto Luis Colombo Murúa). Museo Histórico del Norte, cabildo de la ciudad de Salta, Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

 

Manuel Belgrano at the University of Salamanca

Manuel Belgrano at the University of Salamanca (Photo credit: Wikipedia)

 

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

English: Manuel Belgrano's signature Español: ...

English: Manuel Belgrano’s signature Español: Firma de Manuel Belgrano (Photo credit: Wikipedia)

 

Manuel Belgrano raising the Flag of Argentina ...

Manuel Belgrano raising the Flag of Argentina for the first time (Photo credit: Wikipedia)

 

Manuel Belgrano (1770-1820)

Manuel Belgrano (1770-1820) (Photo credit: Wikipedia)

 

encuentro

 


Publicado el 19/02/2013
Una crónica sobre la batalla de Salta y la proeza de Manuel Belgrano y su ejército para vencer en esta gesta histórica que consolidó el camino hacia la independencia y libertad de todo un continente. Clip realizado con motivo del bicentenario de este combate, coproducido con el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Provincia de Salta

 

La batalla de Salta, hace 200 años frenó el avance realista en territorio argentino


Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

misionesonline

 

Monument of General Manuel Belgrano, by Albert...

Monument of General Manuel Belgrano, by Albert-Ernest Carrier-Belleuse and Manuel Santa Coloma. Buenos Aires, Argentina (Photo credit: Wikipedia)

 

La batalla de Salta, hace 200 años frenó el avance realista en territorio argentino

 

 

 

La importancia de la batalla de Salta y su relación con Misiones

 

Para el presidente de la asociación Flor del Desierto, Juan Manuel Sureda es bueno este tiempo de recordaciones de la gesta libertaria de la Patria Grande,  a pocos meses de haberse celebrado el bicentenario de la fundamental Batalla de Tucumán, este nuevo triunfo de las armas nacionales también liderado por el general Manuel Belgrano.

 

 

Tampoco es ocioso recordar, -dice- a propósito del héroe y benemérito prohombre que no hacía mucho tiempo, el 27 de febrero de 1812 enarbolaba ante sus soldados en las barrancas del Paraná, a la altura de Rosario, los colores de la Bandera Patria que nos identificaría desde entonces. Y si vamos en el tiempo un poco más atrás, cuando pasó por Misiones, en diciembre de 1810, deteniéndose en Candelaria, “nos dejó la primera Constitución que se conoce en la Argentina.

 

 

Se fue luego al Paraguay llevando las ideas libertarias de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires. A propósito, el año pasado se inauguró a orillas del Rio Tacuarí, un homenaje a Pedro Ríos, el Tamborcito de Tacuarí, donde lo cubren de significación las figuras de los generales involucrados en la contienda: Manuel Cabañas y Manuel Belgrano. (Ver foto).

 

 

Cañones, carretas y enseres

 

Luego del enfrentamiento de Tucumán logra reunir fuerzas el general Belgrano como para acometer un avance que pudiera ser decisivo camino al Alto Perú. A pesar de ser el tiempo de las lluvias en la región, con el comienzo del año 1813, logra avanzar no sin muchas dificultades para su tropa, con sus doce cañones y medio centenar de carretas y enseres.

 

 

Hacia el 13 de febrero, al norte del río Pasaje, las tropas juran lealtad a la Bandera que fuera enarbolada en las costas del majestuoso Paraná.  Aquel torrentoso río se conoce luego de ello también con el nombre de río Juramento.

 

 

Ya el día 14, en el caserío de Cobos se enfrentan los patriotas con una avanzada de Pío Tristán. Es a partir de allí que el jefe realista se entera no sin una desagradable sorpresa, que su verdugo de Tucumán está cerca de la ciudadela de Salta. Jamás se hubiera imaginado Tristán que en plena temporada de lluvias los patriotas pudieran marchar con tanta velocidad sobre sus pasos.

 

 

Entre el atardecer del 17 y el día 18 el ejército patriota de unos tres mil hombres estaba en las cercanías de Salta.

 

Dispone entonces el general Belgrano que una columna al mando del mayor general Eustaquio Díaz Vélez se dirigiera a la entrada del Portezuelo, siendo ésta la única entrada posible para que un ejército ingresara a la ciudad.

 

A todo ello, el jefe realista Tristán dispuso el bloqueo de la misma con sus fuerzas de combate. Es allí que Belgrano es advertido por el capitán José Apolinario Saravia, salteño, que por la quebrada de Chachapoya, ubicada más al norte, se podría burlar el embudo del Portezuelo.

 

 

Verificada la transitabilidad del paso propuesto por Saravia, se encamina el grueso del ejército patriota a atacar a Tristán por la retaguardia. Decisión no exenta de riesgos por cierto, porque de no hacerla con precisión anticipa una segura derrota. Total éxito en la empresa y en las primeras horas de la mañana del día 19, ya se encuentran en la hacienda Castañares, de propiedad de don Pedro Saravia, padre del capitán Saravia.

 

 

La batalla 

 

 

 

Se contaban entre las principales fuerzas patriotas además de la ya mencionada avanzada de Díaz Vélez, el Escuadrón de Dragones  comandado por Cornelio Zelaya; los Cazadores del teniente coronel Manuel Dorrego; Escuadrón de Dragones del coronel Antonio Rodríguez; el Regimiento 2 de Patricios de Buenos Aires a cargo del comandante  Benito Álvarez, y el sexto Batallón del sargento mayor Carlos Forest; el batallón de Pardos y Morenos a cargo del coronel  José Superi, y el Regimiento 1º, cuyo jefe era don Gregorio Perdriel.

 

La artillería en tanto era responsabilidad del teniente Antonio Giles con dos piezas a su cargo; teniente Juan Luna con dos piezas, el capitán Francisco Villanueva con dos piezas y las restantes a cargo de Perdriel, algunas como reserva.

 

 

 

Luego de la enorme sorpresa de Tristán, cuando se entera de que los patriotas le cerraban la retirada por el norte, procede al envío de gruesos contingentes a proteger el cerro de San Bernardo, que cubre el ingreso a Salta por esa vía, reforzándolo con su cuerpo de élite el Batallón Real de Lima y su flanco izquierdo con la caballería de Juan José Feliciano Fernández Campero,  Marqués de Toxo ó Yavi,  que luego se uniría a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y también una poderosa fuerza de infantería.

 

 

 

Luego del inicial duelo de artillería ente los contendientes y que Díaz Vélez fuera herido en una pierna mientras arengaba a los patriotas, el general Belgrano ordena a Dorrego que con dos compañías y el apoyo de los Dragones de Zelaya, cargaran sobre el flanco derecho. En principio son rechazados y perseguidos por la caballería de Yavi que a su vez es contenida por los certeros disparos del Batallón de Pardos y Morenos que acudieron prestos por indicación de su Comandante el coronel José Superi. Luego de la primera retirada cargaría con tal denuedo Dorrego, haciendo batirse en retirada, con grandes pérdidas para el enemigo, hasta la propia ciudad de Salta.

 

En tanto el flanco izquierdo patriota, el cerro de San Bernardo muy bien protegido por los realistas fue motivo de un durísimo combate que tuvo finalmente decisión con el enfrentamiento entre el Batallón Real de Lima y las fuerzas comandadas por Perdriel, comandando el Regimiento 1 de Infantería y con el apoyo de los Patricios de Buenos Aires.

 

 

 

Hasta aquí, en breve síntesis, la descripción de la lucha en combate a las puertas de Salta. Luego sobrevendría la pelea en las calles cuando el teniente Juan Pedro Luna llega a una cuadra de la Plaza Mayor y toma la Iglesia de la Merced.

 

 

Ante la victoria inminente se cuenta que Belgrano que se encontraba todavía en las afueras, en pleno campo de batalla, enarbola en poncho azul y blanco del coronel José Superí, en demostración de júbilo por el triunfo.

 

 

Finalmente Tristán ordena al coronel Felipe La Hera a negociar las condiciones de la rendición del ejército realista.

 

 

Allí se verá nuevamente reflejados en la historia la presencia de las ideas vivas de los hombres, los verdaderos protagonistas y especialmente en las grandes causas.

 

 

Las condiciones de la rendición fueron sumamente benignas para los realistas, que les permitieron la retirada con sus banderas en número que la historia registra como de 2.776 integrantes, quienes entregaron sus armas jurando no volverlas a empuñar en contra de la Patria.

 

 

Muchos de ellos debieron ser fusilados luego por el propio general Belgrano y su principal cargo fue: “Por Perjuros”.  Este episodio distanció a Dorrego de Belgrano.  El primero entendía que no debían dejarse enemigos libres. Belgrano llevó adelante su campaña militar como su vida de revolucionario patriota enarbolando banderas más amplias que las que se ciñen al propio terreno del combate guerrero, en el que Dorrego había demostrado y lo haría después, que era casi insuperable. Ambos tenían sus razones y las podían sostener.

 

 

“Hay que ahorrar sangre americana”

 

 

Sureda recuerda la coincidencia entre el accionar general de Belgrano y el del general José de San Martín, quien plasmó en su enorme empresa libertadora, en todo momento, el criterio de “hay que ahorrar sangre americana”.

 

Seguramente no son opuestos, como no lo fueron en las grandes empresas que los tuvieron como protagonistas. La historia posterior a la gesta emancipadora nos traería novedades que seguramente no nos satisfacen, como el de los campos de Navarro. Ese ya era otro tiempo, donde las “miras menores” hicieron su agosto en un proceso de balcanización de la América Española que hoy queremos finalmente superar.

 

El encomillado y sus implicancias significa que, luego de obtenida la independencia de España con la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, en territorio actualmente boliviano, con la comandancia general de Antonio José de Sucre, los grandes puertos o capitales interiores pero con puerto de salida con sus respectivos dirigentes, comienzan a querer manejar sus “respectivos territorios” o “hinterlands” como se denomina.

 

Así ocurrió con Buenos Aires, Caracas, Lima, Santiago de Chile, Quito, Bogotá, Montevideo, Asunción, entre otros, que se ocuparon de las tareas de organizar “sus territorios” olvidando a la Patria Grande. Así quedaron definitivamente atrás hombres como San Martín, Bolívar, Artigas, Morazán el Cura Hidalgo,  que pasaron rápidamente al olvido por no ser más útiles a estos pequeños intereses de territorios concentrados con dirigencia “que yo llamaría con cerebro pequeño”. Esas pequeñas miras o si se quiere miras de territorios más pequeños, generaron dirigencias con miras más pequeñas. De allí que ocurren episodios como el fusilamiento de Dorrego por parte de Lavalle en Navarro, provincia de Buenos Aires, cuando esto ocurrió San Martín hizo la siguiente reflexión: “Lavalle, un general sin cabeza”.

 

Bibliografía:

 

Historia de la República Argentina. Vicente Fidel Lopez.

 

Dorrego. Enrique Pavón Pereyra

 

Historia de Belgrano. Bartolomé Mitre.

 

Historia del Libertador Don José de San Martín. José Pacífico Otero.

 

La Batalla de Salta. Autores Varios.

 

 

 

Autor del presente trabajo:

 

Juan Manuel Sureda. Presidente de la Asociación Flor del Desierto.

 

Sureda, en el monumento homenaje a Belgrano por la batalla de Tacuarí, en Paraguay.

 

 

 

 

 

La Cámara de Senadores de la Nación convirtió en Ley la declaración de feriado extraordinario en todo el territorio nacional, para mañana 20 de febrero de 2013, al conmemorarse el bicentenario de la batalla de Salta.  La iniciativa designa este día como feriado nacional para recordar la contienda ocurrida 200 años atrás, y que frenó el avance de las tropas realistas sobre el territorio argentino. La batalla de Salta fue un enfrentamiento armado librado en los campos de Castañares, en la provincia de Salta, en el curso de la Guerra de Independencia de la Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano había derrotado por segunda vez a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, a las que había batido ya en septiembre anterior en la batalla de Tucumán.

 

 

 

 

 

La batalla de Salta

 

Las actividades oficiales destinadas a celebrar el Bicentenario de la Batalla de Salta, librada el 20 de febrero de 1813 por el ejército conducido por el general Manuel Belgrano, se realizarán entre hoy y mañana, que es feriado nacional, con una vigilia, un desfile, un festival y fuegos artificiales. La Orquesta Sinfónica de Salta le pondrá música a la vigilia que se desa-rrollará hoy, a partir de las 21.30, frente a la Legislatura provincial, sobre calle Mitre. Al escenario subirán mujeres salteñas del folklore para interpretar temas populares, acompañados por la agrupación, bajo la batuta del director Jorge Lhez. Serán quince los temas arreglados para versiones sinfónicas que la gente podrá disfrutar mientras espera la llegada del 20, que fue la fecha, de 1813, en la que tuvo lugar la batalla de Salta, liderada por Manuel Belgrano en Campo Castañares, en la zona norte de la actual capital salteña. La vigilia transcurrirá entre la música y un espectáculo de luz y sonido que será proyectado sobre la fachada del edificio de la Legislatura provincial para recrear la batalla. A la medianoche, Rubén Ehizaguirre, del reconocido conjunto folklórico Los Nocheros, y Juan Fuentes, del grupo Los Huayra, cantarán el Himno Nacional por cadena nacional para todo el país. Mañana, las actividades arrancarán a las 8.30, con el izamiento de las banderas argentina y de Salta en la plaza Güemes, desde donde las autoridades, encabezadas por el gobernador Juan Manuel Urtubey, se dirigirán a la Catedral Basílica para participar del Tedéum que celebrará el arzobispo Mario Antonio Cargnello. El monumento 20 de Febrero será escenario, desde las 10.30, del desfile cívico-militar y del homenaje previsto para los caídos en batalla, mientras que a las 11.40 será el homenaje central en el Campo Histórico de la Cruz. Para las 13 está previsto el inicio del festival artístico que cerrarán Los Nocheros y el Chaqueño Palavecino.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-214145-2013-02-19.html

 

UNA BATALLA QUE DECIDIÓ EL FUTURO DE LA ARGENTINA : LA BATALLA DE TUCUMAN


Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina

Manuel Belgrano holding the Flag of Argentina (Photo credit: Wikipedia)

La República

Argentina ha saldado

la gran deuda

 honrando  la decisiva

victoria de las armas

patriotas acaecida en

la Batalla deTucumán.

La Batalla de Tucumán fue un enfrentamiento armado librado el 24 y 25 de septiembre de 1812 en las inmediaciones de la ciudad argentina de San Miguel de Tucumán, durante el curso de la Guerra de Independencia de la Argentina. El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano a quien secundara el coronel Eustoquio Díaz Vélez en su carácter de mayor general, derrotó a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino. Junto con la batalla de Salta, que tuvo lugar el 20 de febrero de1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses o argentinos confirmar los límites de la región bajo su control.

La región del Alto Perú, el Altiplano de la actual Bolivia, estaba nuevamente en manos de losrealistas o “godos” —partidarios del rey de España— desde la derrota de la batalla de Huaqui, en la que el inexperto porteño Juan José Castelli no pudo hacer frente a las tropas del español realista Pío Tristán

 

 

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Las órdenes del Primer Triunvirato habían puesto a Belgrano al frente del Ejército del Norte el 27 de febrero de 1812. Instalado su cuartel general en San Salvador de Jujuy, Belgrano intentaba reanimar la moral de la ejército patriota derrotado en Huaqui. Fue con ese ánimo que, el 25 de mayo enarboló en San Salvador de Jujuy la bandera que había creado meses atrás, y la hizo bendecir en la Catedral jujeña por el canónigo Gorriti.

Pronto notó que no estaba en condiciones de defender adecuadamente la plaza, y —por orden del Triunvirato— el 23 de agosto ordenó la retirada masiva de toda la población de Jujuy, a la que se sumaron salteños y tarijeños, hacia el centro de la actual Argentina, en el llamado Éxodo Jujeño. Civiles y militares se replegaron, arrasando a su paso todo lo que pudiera dar cobijo o ser útil a los realistas. Cuando los españoles entraron, hallaron la ciudad solitaria y sin habitantes:

“Estaba desierta y desmantelada, y espantado del aspecto tristísimo de aquellos hogares desamparados y de aquellas calles mudas y tristes después de la agradable animación de otros tiempos”

Tristán escribió a Goyeneche:

“Belgrano es imperdonable…”

La orden del Triunvirato era que el Ejército del Norte se hiciese fuerte en Córdoba. Sin embargo, Belgrano concibió la idea de detenerse en Tucumán, donde la población está dispuesta a sumarse al ejército. La victoria el 3 de septiembre en el combate de Las Piedras entre su retaguardia, comandada por Díaz Vélez, y dos columnas de avanzada de la tropa de Tristán confirmó su propósito; logró prender al jefe de la columna, el coronel Huici y una veintena de soldados. Despachó a Juan Ramón Balcarce hacia la ciudad, ordenándole reclutar y entrenar en la medida de lo posible un cuerpo de caballería a partir de los milicianos locales, con cartas para la rica y poderosa familia Aráoz, dos de cuyos integrantes, Eustoquio Díaz Vélez y Gregorio Aráoz de La Madrid, prestaban servicios bajo su mando como mayor general o segundo jefe y teniente respectivamente.

La gran decisión: replegarse o dar batalla

La misión de Balcarce, unida a los rumores de que la tropa se retiraba hasta Córdoba, causó comprensible alarma en la ciudad de Tucumán. Tañeron las campanas del Cabildo y el cuerpo, en sesión pública, dispuso enviar tres representantes —los oficiales Bernabé Aráoz y Rudecindo Alvarado y el eclesiástico doctor Pedro Miguel Aráoz— ante Manuel Belgrano, para pedirle que diera batalla a los españoles en Tucumán. Al llegar a Tucumán el 13 de septiembre, Belgrano encontró a Balcarce con 400 hombres -sin uniformes y armados sólo con lanzas, pero bien organizados— y a la ciudad dispuesta a ofrecerle apoyo; Belgrano, según muchos historiadores, no buscaba más que ese pretexto para desobedecer la orden de retirada. Les dijo que se quedaría si su fuerza era engrosada con 1.500 hombres de caballería, y si el vecindario le aportaba 20 000 pesos plata para la tropa, cantidades que la comisión ofreció duplicar. Decidió ignorar por lo tanto las intimaciones del Triunvirato y hacerse fuerte allí.

Mientras tanto, el ejército realista avanzaba con dificultad, al no hallar en el terreno arrasado medios o instalaciones para cobijarse o reaprovisionarse; partidas irregulares organizadas por Díaz Vélez con los gauchos jujeños, salteños y tarijeños y el ejército de Belgrano los hostigaban constantemente. No fue hasta el 23 de septiembre cuando, desde el paraje de Los Nogales, donde avistó Tucumán, recibió Tristán noticia de que el Ejército del Norte estaba acampado en la plaza y dispuesto a darle allí batalla.

La batalla

En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día de la batalla, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que solicitó la realización de un milagro a través de su intercesión. En esos mismos momentos, Tristán ordenó la marcha hacia la ciudad. Algunas fuentes indican que, en lugar de tomar el camino directo, rodeó la plaza desde el sur, intentando prevenir una posible huida de los patriotas en dirección aSantiago del Estero. Otras afirman que en el paraje de Los Pocitos se encontró repentinamente con los campos incendiados por orden del teniente de Dragones La Madrid, natural de la zona, que contaba con la velocidad del fuego avivado por el viento del sur para desordenar la columna española. En todo caso, utilizó el viejo Camino Real del Perú para poner frente a la ciudad a una legua de ésta, en el paraje del Manantial.

Mientras tanto, y aprovechando la confusión provocada por el fuego, Belgrano —que había dispuesto al alba sus tropas al norte de la ciudad— había cambiado su frente hacia el oeste, contando con una visión clara de las maniobras de Tristán, y plantó cara a éste en un terreno escabroso y desparejo, llamado el Campo de las Carreras. La rápida embestida sobre el flanco de Tristán apenas dio tiempo a éste de reorganizar su frente y ordenar montar la artillería.

Belgrano había dispuesto la caballería en dos alas: la derecha, al mando de Balcarce, era más numerosa —contaba con la tropa gaucha recién reclutada— que la izquierda, al mando del coronel Eustoquio Díaz Vélez.

La infantería estaba dividida en tres columnas, comandadas por el coronel José Superí la izquierda, el capitán Ignacio Warnes la central y el capitán Carlos Forest la derecha, junto a la cual una sección de Dragones apoyaba la caballería. Una cuarta columna de reserva estaba al mando del teniente coronelManuel Dorrego; el barón Eduardo Kaunitz de Holmberg comandaba la artillería, ubicada entre las columnas de a pie —demasiado dividida entre las mismas para ser efectiva— siendo su ayudante de campo José María Paz.

 

Fue la artillería la que inició el combate, bombardeando los batallones de Cotabambas y Abancay, que respondieron cargando a la bayoneta. Belgranó ordenó responder con la carga de la infantería de Warnes, acompañada de la reserva de caballería del capitán Antonio Rodríguez, mientras que la caballería de Balcarce cargaba sobre el flanco izquierdo de Tristán; la carga tuvo un efecto formidable. Lanza en ristre, avanzaron haciendo sonar sus guardamontes y con tal ímpetu que la caballería de Tarija se desbandó a su paso, retrocediendo sobre su propia infantería y desorganizándola hasta tal punto que sin encontrar casi resistencia la caballería tucumana alcanzó la retaguardia del ejército enemigo.

Es imposible saber qué efecto hubieran podido tener de cargar desde ese sitio, en un movimiento de pinzas; compuesta en general por hombres de campo e ignorantes de la disciplina militar, buena parte de la caballería gaucha rompió la formación para apoderarse de las mulas cargadas con los avíos, incluyendo fuertes sumas en metales preciosos, del ejército realista. Con ello lo privaron también de sus reservas de munición y de provisiones, con las que se retiraron del campo de batalla. Sólo la sección de Dragones que le daba apoyo y la caballería regular al mando de Balcarce mantuvieron el frente, pero junto con la pérdida de su equipaje ello bastó para confundir y desorganizar esa ala.

Mientras tanto, al otro lado del frente el resultado era muy distinto: pese a la presencia del mismo Belgrano, el avance de caballería e infantería de los realistas fue imparable, tomando prisionero al coronel José Superí. Sin embargo, la firmeza de la columna central permitió a los patriotas recuperar terreno y recobrar a Superí, pero los avances desiguales fraccionaron el frente, haciendo la batalla confusa, incomprensible para sus comandantes y dejando en buena medida las acciones a cargo de los oficiales que encabezaban cada unidad.

La providencial aparición de una enorme bandada de langostas, que se abatieron sobre los pajonales, confundió a los soldados y oscureció la visión, acabando de descomponer el frente. Las versiones tradicionales refieren que fue tal la confusión sembrada por aquel enjambre de langostas que hizo parecer a los ojos de las fuerzas españoles, un número muy superior de tropas patriotas, lo que habría provocado su retirada en la confusión.

Si bien Belgrano había sido arrastrado por el desbande de un sector de su tropa fuera del escenario de las acciones, el campo de batalla quedó en manos de la infantería patriota. Al observar que se había quedado sola y sin las tropas de la caballería, Díaz Vélez logró tomar -junto con un grupo de infantería de Manuel Dorrego- el parque de artillería de Tristán, con treinta y nueve carretas cargadas de armas, municiones, parte de los cañones y centenares de prisioneros. Tomaron, además, las banderas de los regimientos Cotabambas, Abancay y Real de Lima. Luego, con la ayuda de las tropas de la reserva y llevándose también a los heridos, Díaz Vélez hizo replegar ordenadamente la infantería hacia la ciudad de San Miguel de Tucumán, colocándola en los fosos y trincheras que se habían abierto allí. También reorganizó la artillería y apostó tiradores en los techos y esquinas, convirtiendo a la ciudad en una plaza inexpugnable. Encerrado en ella, protegido por las fosas, Díaz Vélez aguardó expectante el resultado de las acciones de Belgrano y Tristán.

Belgrano, a su vez, desconocedor del resultado, intentaba recomponer su tropa cuando encontró al coronel José Moldes, quien había desempeñado el grueso de las funciones de observación. Ambos lograron localizar a Paz, y a través de éste a lo que quedaba de la caballería en el campo. Se les sumó poco después Balcarce, el primero en atreverse a calificar de victoria la situación, juzgando que el campo cubierto de cadáveres y despojos españoles era indicio del resultado, aunque se desconocía por completo el estado de la infantería y de la ciudad. Reordenar la hueste llevaría el resto de la tarde a Belgrano.

Tristán, temeroso de lo que podía esperarle a sus tropas dentro de la ciudad, optó por amagar un par de entradas, pero ordenó la retirada ante los primeros disparos enemigos. Hizo un último por la vía diplomática, intimando a Díaz Vëlez a rendirse en un plazo de dos horas, bajo amenaza de incendiar la ciudad. Díaz Vélez le respondió con vehemencia, invitándolo a que se atreviera, ya que las tropas de la Patria eran vencedoras y que había adentro 354 prisioneros, 120 mujeres, 18 carretas de bueyes, todas las municiones de fusil y cañón, 8 piezas de artillería, 32 oficiales y 3 capellanes tomados al ejército realista. Agregó que, de ser necesario, degollaría a los prisioneros, entre los que se encontraban cuatro coroneles. Tristán no se atrevió a cumplir con su amenaza y pernoctó fuera, dudando acerca del curso a seguir; por la mañana encontró a la tropa de Belgrano a sus espaldas, que lo intimó a rendirse por medio del arrogante coronel Moldes. El jefe realista contestó, rechazando la oferta, que “las armas del rey no se rinden”. A continuación se replegó con todo su ejército hacia Salta, mientras 600 hombres al mando de Díaz Vélez le hostigaba su retaguardia en su huida al norte, logrando tomar muchos prisioneros y rescatar también algunos que habían hecho las tropas realistas.

Consecuencias

La Batalla de Tucumán fue la victoria más importante obtenida por los ejércitos patriotas en la Guerra de la Independencia Argentina.

“Aunque el triunfo de Tucumán … fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas”, le correspondió a Belgrano “la gloria de haber ganado una batalla contra toda probabilidad y contra la voluntad del gobierno mismo” y a Díaz Vélez, con su prevenido accionar, decidir “la victoria de las armas patriotas ese día”.

El material abandonado por los españoles y recuperado por Eustoquio Díaz Vélez y Manuel Dorrego —13 cañones, 358 fusiles, 39 carretas, 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña— serviría al Ejército del Norte durante toda su campaña. 450 realistas perdieron su vida en el combate y otros 690, entre oficiales y soldados, fueron capturados en condición de prisioneros, entre estos los coroneles Pedro Barreda, Mariano Peralta, Antonio Suárez y José Antonio Álvarez Sotomayor. Por su parte, los defensores solo tuvieron 80 muertos y 200 heridos. Quedaron destruidos los regimientos y cuerpos militares de Cotabamba, Paruro, Abancay y parte del Real de Lima.

El 29 de septiembre de 1812, Belgrano escribió al Superior Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata el parte oficial de la gloriosa acción del día 24 de septiembre, calificando a la batalla de Tucumán como “…el Sepulcro de la Tiranía…”

El 27 de octubre se celebró una misa de acción de gracias; en la procesión que llevaba la estatua de la Virgen de las Mercedes, Belgrano depositó su bastón de mando entre los cordones del ropaje de la imagen, proclamándola en agradecimiento como Generala del Ejército Argentino.

Moldes y Holmberg abandonarían el Ejército, pero se le sumaría Juan Antonio Álvarez de Arenales, con quien Belgrano emprendería el 12 de enero la marcha hacia Salta, donde los realistas se habían hecho fuertes.

La victoria consolidó la obra de la Revolución y alejó momentáneamente el peligro de un verdadero desastre. Si el ejército patriota se hubiera retirado, las provincias del norte se hubiesen perdido para siempre y el enemigo, dueño de un extenso territorio, habría llegado hasta Córdoba, donde le hubiera sido más fácil obtener la cooperación de los realistas de laBanda Oriental y de las tropas portuguesas del Brasil.

El triunfo tuvo también importantes consecuencias políticas, por cuanto Belgrano — que contaba con la simpatía de laLogia Lautaro — había derrotado al invasor contrariando las disposiciones del gobierno y demostrando el acierto de los opositores, cuando pedían auxilios para remitir al Ejército del Norte. En Buenos Aires, a los tres días de conocerse la noticia del combate, el Primer Triunvirato fue derribado por la Revolución del 8 de octubre.

El Segundo Triunvirato concedió a los integrantes del ejército el uso de un distintivo con la inscripción:

LA PATRIA A SU DEFENSOR EN TUCUMÁN

También dispuso que los nombres de los soldados figurasen en el libro de honor de los respectivos Cabildos de Buenos Aires y Tucumán. Belgrano fue designado Capitán General, pero rehusó el ascenso con suma modestia.

El doctor Bernardo de Monteagudo, en la sesión pública de la Sociedad Patriótica llevada a cabo el 29 de octubre de 1812, sostuvo que

El grande y augusto deber que nos impone la memoria de las víctimas sacrificadas el 24 de septiembre, es declarar y sostener la Independencia de América … de no haberse producido ese triunfo, los realistas ya estarían en Córdoba, y los enemigos interiores acelerarían el momento de nuestra desolación. … Jurad la Independencia, sostenedla con vuestra sangre, enarbolad su pabellón, y estas serán las exequias más dignas de los mártires de Tucumán.

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Tucum%C3%A1n

“La Historia tiene muchas cosas que decirnos sobre el presente”


 

Manuel Belgrano

Manuel Belgrano (Photo credit: longhorndave)

English: The "Cabildo Abierto" of ma...

English: The “Cabildo Abierto” of may 22, 1810, in the city of Buenos Aires (now part of Argentina, then part of the Viceroyalty of the Río de la Plata), where it was decided to remove the viceroy Baltasar Hidalgo de Cisneros Español: El Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires (actual Argentina, por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata), en el cual se decidió expulsar al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros (Photo credit: Wikipedia)

Manuel Belgrano (1770-1820)

Manuel Belgrano (1770-1820) (Photo credit: Wikipedia)

Fuente : Tiempo Argentino

Por:

Ivana Romero

Politólogo, periodista y miembro del Instituto de Revisionismo Manuel Dorrego, acaba de publicar Éxodo jujeño, un libro sobre la pueblada protagonizada por hombres y mujeres que en 1812 decidieron defender su territorio.

Hernán Brienza dice que todo libro de historia es también un libro sobre el presente. “Porque los temas históricos tienen algo para decir sobre este momento. Además, el pasado se lee desde las condiciones actuales”, agrega. Quizás por eso durante la entrevista, cuando recrea momentos históricos, habla como si los hechos estuvieran ocurriendo con la intensidad del verbo en tiempo presente. Politólogo y periodista, miembro del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, Brienza ha escrito biografías –de Alfredo Palacios, de John William Cooke y Mario Santucho, entre otros– y libros, como El caso Von Wernich. Maldito tú eres: Iglesia y represión ilegal (2003), El loco Dorrego (publicado en 2007, fue recomendado en 2010 por Hugo Chávez, primero, y por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, después) y Valientes (diez crónicas sobre héroes populares, desde la heroína sanjuanina Martina Chapanay Martín Miguel de Güemes). Sin embargo, agrega, cada libro es un desafío nuevo. Después de dos años de investigación, acaba de publicar Éxodo jujeño (Aguilar), un libro que se ocupa de esa gran pueblada protagonizada por hombres y mujeres que en agosto de 1812 decidieron defender el norte de las Provincias Unidas, es decir, su territorio, antes que dejarlo en manos de los realistas. Es también la historia de Manuel Belgrano, que en febrero de ese mismo año –a pocos días de enarbolar por primera vez la bandera en Rosario– debió viajar a Jujuy por mandato del Triunvirato para hacerse cargo de lo que quedaba del ejército revolucionario vencido en el desastre de Huaqui. Y es, además de todo eso, el relato de un momento excepcional, donde un hombre debe elegir entre acatar las órdenes impuestas o apoyar la decisión soberana de un pueblo, aunque eso implique la desobediencia.

–¿Cómo llegó Belgrano a hacerse cargo del Ejército del Norte?
–Belgrano viene derrotado de Paraguay, donde debe asumir una suerte de juicio político que le hace Buenos Aires del que sale sin culpa y sin cargo, porque era imposible culparlo de la secesión paraguaya. Cuando está en las barrancas de Rosario, le llega la comunicación de que debe hacerse cargo del Ejército del Norte. ¿Por qué lo eligen? Hay dos versiones. Una dice que la idea era mantener a los jacobinos lo más lejos del poder; otra, que era el único hombre de relativa confianza para establecerse en la zona del Alto Perú. Yo me inclino por pensar que ese primer Triunvirato, manejado desde las sombras por Bernardino Rivadavia, lo quería lejos. Lo mandan a un lugar donde nadie quiere ir, donde otros jefes habían fracasado. Fijate lo que había ocurrido tras la derrota de Huaqui en 1811, donde el ejército que lideraba Juan José Castelli se desbanda luego de la avanzada realista y queda reducido a un grupo de sobrevivientes sucios y abatidos; inclusive Juan Martín de Pueyrredón se hace el enfermo para no ir. La orden explícita que recibe es que recupere el Ejército, que lo lleve a Córdoba o a Buenos Aires. La orden no dicha es, en consecuencia, que deje a estos pueblos abandonados a su suerte.
–En el libro decís que la independencia territorial no comenzó en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 sino en Chuquisaca, en el Alto Perú, actual Bolivia, exactamente un año antes. También esto es interesante para reconstruir el contexto de la época.
La Junta de Buenos Aires es central porque es la capital del Virreinato. Pero Chuquisaca, aunque pertenecía al Virreinato, tenía una serie de beneficios, como la autonomía administrativa y un poder de policía propio. Además, allí estaba la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier, que era uno de los centros de estudios más prestigiosos del mundo. La universidad hace la revolución, enfrenta las fuerzas reaccionarias y cae unos meses después bajo la represión militar de Juan José de Goyeneche, que luego derrotaría a Castelli. Ese pensamiento que se da en Chuquisaca es el que nutre a los referentes de la Revolución que se formaron ahí, como Castelli, Mariano Moreno, Bernardo de Monteagudo. Ellos son quizás los tipos más inteligentes de la Revolución. Buenos Aires no da esos personajes en términos intelectuales, aun cuando Castelli y Moreno sean porteños.
–En un momento donde se estaban configurando los actuales territorios nacionales y donde había muchas disputas políticas, ¿cuál era el ideario de libertad?
–Si uno lee las cartas que Belgrano y Goyeneche se envían en pleno escenario de guerra, o las que Belgrano le manda a su amigo Pío Tristán, se da cuenta de que la discusión no es Argentina-España, ni siquiera América-España. La identidad argentina no estaba presente en ese momento. A lo sumo se habla de la soberanía de los pueblos. Pero en el fondo, esa discusión no era “americanos versus extranjeros”, sino que es una discusión política e ideológica sobre modos de gobierno, entre liberalismo republicano y monarquía. Hay que entender esa lógica para no cometer errores teñidos por el chauvinismo.
–¿Cómo era el cruce entre geografías y realidades políticas en el norte?
–Compleja. Para muchos, los porteños les parecían, por momentos, un ejército de ocupación más que un aliado. Hay gente que apoya la Revolución en Chuquisaca en 1809 y en Buenos Aires en 1810, pero en 1812 empieza a pensar que la Revolución es un fracaso. Tenés americanos republicanos y realistas. Los cholos, que son los hijos de los patricios también estaban divididos; por ejemplo, la juventud estaba con la Revolución y por eso hubo muchas peleas entre padres e hijos. Las mujeres veían en la Revolución la posibilidad de adquirir más derechos. Y también hay pueblos originarios que apoyan la Revolución y pueblos originarios que pelean con Goyeneche contra la República. Todo eso hace un panorama político muy complejo, que no funcionó como un bloque único. Tampoco es cierto que todos los jujeños y todos los salteños participaron de ese éxodo. Más bien, hay sectores importantes que se retiraron a las haciendas esperando a los realistas como salvadores. Y en Jujuy llegaron a hacer un cabildo realista que apoyaba a Goyeneche.
–¿Qué hizo Belgrano en medio de este panorama?
–Busca formas de reorganizar el Ejército, que era la orden del Triunvirato. Tené en cuenta que él tenía un perfil más bien intelectual, ignoraba algunos secretos del arte de la guerra pero, digámoslo con términos actuales, era orgánico a la Revolución y tenía la intención de cumplir lo que se le pedía. Se hizo cargo del Ejército en la posta de Yatasto el 27 de marzo de 1812, unos 1500 hombres, con más de 300 hospitalizados o heridos. Envió varias cartas al Triunvirato a través de Rivadavia e inclusive mandó a Dorrego a Buenos Aires para negociar un apoyo concreto, pero no hubo caso. Su situación era muy delicada: solo, aislado, sin recursos, acechado por un enemigo que lo doblaba en cantidad de soldados y en armamentos. Estaba apostado en Jujuy, con los realistas bajando por el territorio altoperuano y había recibido la orden desde Buenos Aires de replegarse hasta Córdoba, dejando en manos del ejército enemigo la mitad del territorio patriota.
–De todos modos, el éxodo se inicia.
–Sí. El 22 de agosto de 1812, hombres, mujeres y niños empiezan a abandonar Jujuy en carretas, a pie, a caballo, sobre mulas.  El pueblo marcha custodiado por el Ejército. Tras el combate de Las Piedras, el 3 de septiembre y con unos 270 kilómetros recorridos, Belgrano comienza a madurar la idea de no bajar hasta Córdoba y de fortificarse en Tucumán, con la idea de presentar desde allí batalla a los realistas. El 12 de septiembre, el caudillo Bernabé Aráoz le pidió al general que no los abandonara, que si luchaban unidos pueblo y ejército en defensa de su territorio en vez de dejarlo en manos realistas, serían imbatibles. Y, finalmente, desoyendo al Triunvirato, Belgrano decidió quedarse y negoció armas y dinero con Aráoz. El 24 de septiembre, entonces, en el Campo de las Carreras, en las afueras de Tucumán, los realistas se encontraron a un pueblo en armas. A ver, Belgrano se había tomado un tiempo para organizar el Ejército pero al momento del éxodo pelea cualquiera, hombres, mujeres, ancianos, niños. Así les va. La batalla de Tucumán se ganó por una casualidad. Primero, una manga de langostas salida de no se sabe dónde ataca del lado de los patriotas a los realistas. Después, Dorrego, en medio de la batalla perdida, se va con un grupo de hombres y ataca por su cuenta y despista a los realistas. Pero si no se hubiera ganado esa batalla, probablemente no se hubiese logrado conformar la Asamblea del año XIII, porque el ejército realista hubiese logrado llegar a Buenos Aires.
–Una de las preguntas que te hacés para retratar a Belgrano es “¿durante cuánto tiempo puede un hombre obedecer una orden que contradice sus convicciones?”. ¿Es esa tensión la que te interesó de su figura?
–En los libros me gusta retratar a las personas, contarlas. Porque creo que las decisiones las toman hombres y mujeres, y esas son las decisiones que cambian la Historia. Cuando uno se pregunta por qué determinada persona hizo determinada cosa, están las variables históricas, políticas, económicas, culturales, ideológicas, que pueden ayudar en la respuesta. Pero también hay algo que se escapa a todo eso, un componente irracional o misterioso. Lo que me gusta de Belgrano es el modo en que resolvió sus contradicciones en ese momento. Que un intelectual se haya ensuciado del modo en que él lo hizo, habla de una generosidad importante. Y también, infrecuente. «

http://tiempo.infonews.com/2012/09/08/cultura-85355-la-historia-tiene-muchas-cosas-que-decirnos-sobre-el-presente.php

 

22 de AGO. 200º aniversario del Éxodo Jujeño. Amado Boudou


 


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Miércoles 22 de Agosto de 2012, San Salvador de Jujuy: En su discurso, el vicepresidente Amado Boudou afirmó que la crisis que vive el mundo es la de “un sistema basado en la especulación y la acumulación financiera por sobre el trabajo de los pueblos”. En ese sentido, diferenció el contexto internacional de lo que sucede en nuestro país, donde, dijo “hubo un movimiento patriótico que tomó la decisión de llevar adelante un proyecto de país, incluído en un proyecto continental”.
Asimismo, señaló que “podemos ver el modelo que está viviendo la Argentina de la mano de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, un proyecto de nación con proyección continental”. Y agregó: “Ayer como hoy, la batalla es la misma, contra el colonialismo político y económico, que nos sacó de encima al FMI, al Banco Mundial, que no permitía el desarrollo de lo que hoy es nuestro país”.
A 200 años del éxodo jujeño, convocó a “los cuarenta millones de argentinos para que con un liderazgo claro podamos seguir transformando la Argentina. Esto no se hace sin dar batalla, sin dar discusiones”.

 

A 35 años Madres Línea Fundadora recordó el inicio de las rondas en Plaza de Mayo


En medio de una profunda emoción, Línea Fundadora de las Madres de Plaza de Mayo recordó el inicio de las rondas en el histórico lugar, el 30 de abril de 1977, cuando un grupo de mujeres reclamaba a la dictadura por sus hijos detenidos-desaparecidos.

“Nuestros hijos no se han ido, están cada vez con más fuerza”, afirmó en ese marco Marta Vásquez, presidenta de la Línea Fundadora.

Poco después de las 15 se inició el acto en un día de sol radiante junto al Monumento a Manuel Belgrano, en el mismo lugar en que 35 años atrás catorce madres convocadas por Azucena Villaflor de Devincenti se reunieron y dieron origen al movimiento de derechos humanos más poderoso que enfrentó a la dictadura cívico-militar.

La sucesión de discursos por parte las madres fueron para recordar esos duros comienzos cuando “fuimos ofendidas, negadas, golpeadas”, como dijo Aurora Bellocchio pero también para hacer un fuerte reconocimiento a las políticas de derechos humanos que desde el 2003 impulsó Néstor Kirchner y que continúa la Jefa del Estado, Cristina Fernández de Kirchner.

“Néstor Kirchner fue el primer presidente de los argentinos que nos escuchó, que nos recibió y que hizo una política de Estado con los derechos humanos. Gracias a eso están siendo enjuiciados y van a la cárcel los genocidas, por eso apoyamos ampliamente a Cristina que continúa con esas políticas”, aseguró Tati Almeyda, en declaraciones a Télam.

Las palabras de las Madres, se intercalaron con intervenciones de artistas como Ingrid Pellicori, que leyó un poema de Rodolfo Braceli, o el vibrante pasaje de “La coronela” que la actriz Isabel Quinteros ofreció a los asistentes que con banderas, pancartas y fotos de familiares desaparecidos acompañaron la ceremonia.

La primera oradora fue Marta Vásquez, presidenta de Línea Fundadora quien dijo que “es difícil creer que pasaron 35 años, pero acá estamos todavía. Hubo distintas etapas, algunas no fueron nada fáciles pero el coraje salía de adentro ¡Nuestros hijos no se han ido, están cada vez con más fuerza!”.

Nora Cortiñas, otra emblemática madre de reconocida trayectoria aseguró que tienen “la misma fuerza que el primer día, continuamos sin bajar los brazos y esperando que algún día se abran los archivos”.

A su turno Haydeé Buela destacó que de las 14 madres que iniciaron las rondas “sobrevivimos cuatro, Pepa (por Josefa “Pepa” de Noia), Mirta (por Mirta Acuña de Baravalle de 87 años) y Arcuschin, (por Raquel Arcuschin integrante de la Asociación de Familiares de Desaparecidos Judíos en Argentina)”.

Además de incontables adhesiones como la de los Médicos del Mundo, Carta Abierta, el MST, Convergencia Socialista, Kolina, el Obispado de Quilmes, Trabajadores portuarios, la CTA de capital, o la jujeña, Milagro Sala, estaban presentes Eduardo Jozami, David “Coco” Blaustein, el abogado Damián Loreti, el legislador Edgardo Form, y la nieta recuperada Victoria Montenegro.

También estaban Luis Alén, subsecretario de Derechos Humanos de la Nación y Marcelo Duhalde del Archivo Nacional de la Memoria, mientras que las organizaciones Kolina, La Cámpora, la Tupac Amaru y la CTA movilizaron a sus militantes.

Haydé Buela contó que en el apogeo de la represión las madres “estábamos en nuestras casas, rezando, llorando, con una profunda tristeza sin poder compartir con nuestros familiares por eso veníamos a la plaza donde encontrábamos a otras madres con el mismo dolor. Esos fueron nuestros primeros pasos”.

Y Marta Vásquez señaló que “somos mayorcitas, la gran esperanza es nuestra juventud, nuestro pueblo y amigos que nos acompañan. El futuro de nuestra patria está en esas manos, que son los que tienen que seguir para que nunca más haya un detenido desaparecido”.