GRACIAS A LA INICIATIVA ARGENTINA DEPREDAR A LOS PUEBLOS ES ILEGAL


Amplia repercusión en medios del mundo al aval de la ONU a la propuesta Argentina. Economistas elogian el voto favorable en la ONU a la propuesta argentina contra los fondos buitre

TELAM

Especialistas indicaron que la aprobación de la Asamblea de Naciones Unidas de la propuesta argentina para acordar normas que pongan límites a los fondos buitre en la reestructuración de deuda soberana servirá, en el futuro, para casos similares de otros países.

Los medios internacionales destacaron el “éxito diplomático” del gobierno argentino tras la votación a la iniciativa de reestructuración de deuda soberana. Y destacan que fue “un gran triunfo” para el país .

En España, el diario ‘El País’ destaca que “el Gobierno argentino ha logrado un claro éxito diplomático en un asunto especialmente sensible: la batalla contra los fondos buitre”.

“La asamblea general de la ONU aprobó una propuesta promovida por Argentina para evitar que en el futuro se repita la situación que sufre este país, en la que un juez de EEUU, Thomas Griesa, tiene bloqueada parte de la deuda argentina porque un núcleo de fondos buitre se niega a aceptar la negociación que este país cerró con más del 90% de sus acreedores”, indica el diario hispánico.


Agrega que “la resolución aprobada por 136 votos a favor, seis en contra y 41 abstenciones marca unos principios básicos a seguir en casos de reestructuración de deuda y señala que si una mayoría de acreedores acepta una solución la minoría no puede seguir la vía de los tribunales ordinarios, que es la que aprovechan los fondos buitre especializados en pleitear hasta el último día para lograr rentas millonarias”.

También para el español “El Diario” la votación en la ONU fue “un gran triunfo para la Argentina”, a quien define como “principal impulsora del documento que defiende el pago de la deuda soberana de los países sin desatender el desarrollo económico y los derechos humanos”.

“La Asamblea General de la ONU aprobó este jueves por amplísima mayoría una serie de principios básicos para regir las negociaciones entre los gobiernos y sus acreedores, en pleno conflicto entre el Estado argentino y los fondos buitre”, señala.

“Tan protagonista era la nación sudamericana en este asunto que el del canciller Héctor Timerman fue uno de los nombres más mencionados en la 69º sesión plenaria, a la que también asistió el ministro de Economía, Axel Kicillof. Para Timerman, la resolución aprobada es una forma de ponerle límite a los fondos buitre que, a falta de una legislación global, han usufructuado la pobreza de muchos países que están aquí presentes”, sostiene el diario.

A su turno, la corresponsalía de la cadena Telesur en los EEUU indicaba respecto del tema que “se esperaba una votación a favor del proyecto de al menos 120 votos y se obtuvieron 136″.

“El resultado representa un freno a las maniobras de los llamados Fondos Buitres que ponen en riesgo a naciones como Argentina, que en la actualidad encabeza la iniciativa mundial”, señala el informe.

En tanto, la cadena alemana Deutsche Welle transmitió parte del mensaje de la presidenta Cristina Fernández en relación con la votación, e indicó que “la presidenta argentina, Cristina Fernández, celebró la votación de ayer en la ONU que aprobó principios básicos para la reestructuración de la deuda soberana y la calificó de exitosa”.

Señala que la iniciativa fue apoyada en Nueva York con 136 votos a favor. Hubo 41 abstenciones y seis votos en contra (Estados Unidos, Israel, Canadá, Japón, Alemania y Reino Unido), y que el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, remarcó que “es un paso fundamental contra los ataques de los fondos buitres, como los que hoy sufre la Argentina y como lo pueden sufrir otros países”.

Alejandro Robba, de la Gran Makro, consideró que la estrategia de la Argentina “no fue quedarse en el ámbito judicial del juez Thomas Griesa, sino recurrir a foros internacionales para visualizar la existencia de los fondos buitre”.

“Es un éxito que la propuesta Argentina haya obtenido un voto mayoritario de parte de las Naciones Unidas, ya que es el foro internacional más democrático que hay”, afirmó Robba en diálogo con Télam.

“Esto evidencia que la propuesta de la oposición de pagar el año pasado y en efectivo era perjudicial para los intereses de la Argentina”, consideró.

“Hoy a más de un año del fallo de Griesa, la economía argentina no colapsó y, al contrario, volvió a crecer y a sostener el empleo”, aseguró el economista.

“A partir de este posicionamiento en las Naciones Unidas, el próximo gobierno va a tener una situación mejor para poder cerrar una negociación desde una posición soberana, y resolver para siempre el tema de la deuda externa argentina”, afirmó.

También recordaron que “en estos días se conocieron apoyos de varios economistas heterodoxos que están a favor de establecer un marco jurídico mundial para las reestructuraciones de deuda soberana.

Entre ellos, se suman el investigador francés Thomas Piketty y el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis; también lo hicieron el profesor post keynesiano de la Universidad de Texas, James Galbraith; el experto argentino que trabaja con Joseph Stiglitz en la Universidad de Columbia, Martín Guzmán, y la especialista en desarrollo de la Universidad de Sussex, Mariana Mazzucato, entre otros referentes”.

NUNCA MÁS se van a enriquecer con el hambre de los pueblos

http://www.telam.com.ar/notas/201509/119629-economistas-onu-fondos-buitre-propuesta-argentina.html

http://www.telam.com.ar/notas/201509/119608-amplia-repercusion-a-aval-onu-propuesta-argentina.html

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ALEXIS TSIPRAS : “QUIERO SER EL JOVEN NESTOR KIRCHNER DE GRECIA”


Ruben Demirjian

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Imagen :  Argentina Kirchnerista

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ESTUVE EN ARGENTINA Y VI EL ÉXITO QUE TUVO. ALLÍ SE PROBO QUE HAY VIDA DESPUÉS DE UNA REESTRUCTURACIÓN  DE DEUDA . DESPUÉS DEL DEFAULT, ARGENTINA EMPEZÓ A CRECER  A UNA TASA ANUAL  DEL 8% ANUAL, LA SEGUNDA MAS ALTA EN EL MUNDO DESPUÉS DE CHINA.

JOSEPH STIGLITZ

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VAMOS GRECIA QUE SE PUEDE

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Nestor Kirchner.

LA REALIDAD ES 678 : JOSEPH STIGLITZ A FAVOR DE LA REGULARIZACIÓN DE LICENCIAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


APERTURA DEL MIERCOLES 06 DE NOVIEMBRE DEL 2013

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LOS COLETAZOS DEL 6 A 1 – MACRI Y CARRIO CONTRA LA DEMOCRACIA – 06-11-13.

 

“Menor dependencia amplía la soberanía”


 

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Néstor Kirchner, ending his presidential mandate, pass it to his wife, Cristina Fernández (Photo credit: Wikipedia)

Fuente : Pagina/12 

STIGLITZ ACUSO A LOS MERCADOS FINANCIEROS DE DAÑAR LA CAPACIDAD DE LOS PAISES DE FIJAR SUS PROPIAS POLITICAS

Joseph Stiglitz dixit: “Cuando dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos. Los bancos nunca se preocuparon por los pobres”.

El Premio Nobel Joseph Stiglitz habló ayer en la Facultad de Económicas de la UBA. Derribó mitos respecto de la inflación, las estadísticas públicas y el endeudamiento. “Si un país decide no formar parte, los prestamistas harán lo que sea para inspirar miedo.”

Por Tomás Lukin

“El acceso a los mercados financieros no es esencial. Argentina estuvo acertada al decir que esa variable no es tan importante como el objetivo del crecimiento”, sostuvo ayer Joseph Stiglitz. El Premio Nobel de Economía 2001 y ex economista jefe del Banco Mundial participó de un seminario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA donde no sólo ponderó el proceso de salida de crisis de la Argentina y cuestionó las medidas de austeridad fiscal empleadas por Europa, sino que también habló del rol del Estado, de las estadísticas públicas y de la inflación.

“Stiglitz no es un economista heterodoxo, sino uno muy inteligente.” Así definió el lunes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al profesor de la Universidad de Columbia. Durante sus intervenciones públicas, ya sea acompañado por colegas ganadores del Premio Nobel, funcionarios públicos o miembros de organismos multilaterales de crédito, despliega un atractivo discurso provocador donde cuestiona las recetas de ajuste y cuestiona el rol de los organismos multilaterales de crédito. Sus participaciones junto con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y un grupo de economistas (ver aparte) no fueron la excepción. Sin embargo, a diferencia de los principales exponentes de la heterodoxia, el norteamericano no reclama un cambio en los paradigmas teóricos ni cuestiona sus cimientos, sino que los sostiene.

La producción teórica de Stiglitz se ubica en la corriente llamada nuevos keynesianos, quienes se desmarcan del corset ortodoxo al advertir sobre la existencia de imperfecciones de mercado. Asimismo, si bien el ex asesor del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton respalda públicamente la política económica del gobierno nacional, se ha encargado de cuestionar decisiones consideradas fundamentales para conducir la macroeconomía, como fue la estatización de las AFJP.

A continuación Página/12 reproduce algunas de las definiciones más relevantes que ofreció ayer el economista en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y las respuestas que brindó a los medios durante una conferencia de prensa:

– Acceso al crédito internacional: “Los beneficios del endeudamiento externo están exagerados. La teoría convencional sostiene que el endeudamiento es bueno porque promueve el crecimiento y la estabilidad. El acceso a los mercados es una variable intermedia, no es bueno en sí mismo. Si uno decide no formar parte, los acreedores internacionales harán lo que puedan para inspirar miedo sobre las consecuencias, pero eso no es verdad. Argentina estuvo acertada al decir que esa variable no es tan importante como el objetivo del crecimiento. Fue una apuesta riesgosa, pero resultó bien. No hay dudas de que los mercados financieros tienen un efecto negativo sobre la capacidad de los países para manejar su política. Reducir la dependencia con los acreedores internacionales amplía la soberanía económica”.

– Inflación: “La inflación tampoco es un problema en sí mismo, lo relevante son sus consecuencias sobre el crecimiento, la distribución del ingreso y la pobreza. La paranoia con la inflación no tiene justificación. La inflación en Europa y Estados Unidos era baja. Ahí sólo miraron los precios e ignoraron algo muy importante, como fue la burbuja financiera. No existe un número preciso, pero la inflación muy alta se convierte en un problema. Pero cuando dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos: el sector financiero nunca se preocupa por los pobres, cuando hablan de los pobres es porque tienen otro objetivo en mente. La inflación es un síntoma de algo más, pero hay que ir más allá para entender su verdadero origen y abordarla”.

– Estadísticas: “Todo gobierno debe tener una agencia de estadísticas independiente que provea datos confiables. Existe una gran controversia sobre cómo construir las estadísticas. Yo presidí una comisión que analizó las limitaciones que poseen las estadísticas. Es importante tener estadísticas básicas que la gente pueda entender y utilizar para debatir”.

– Rol del Estado: “No hay una regla que diga cuánto debe intervenir el Estado. La pregunta no es si deben intervenir o no, los gobiernos siempre intervienen en la economía. Los mercados no existen por sí solos, siempre existen en un contexto de reglas, leyes, regulaciones y políticas que van a ser públicamente creadas. En Estados Unidos, la decisión de no hacer nada con los activos financieros derivados fue una decisión para permitir que esos activos crezcan al punto de que teníamos que rescatar una compañía como AIG con un costo de 150 mil millones de dólares. La decisión de no intervenir requirió una intervención con un costo altísimo”.

– Economistas ortodoxos: “Uno de los problemas en Europa y Argentina es que muchos de los economistas ortodoxos creen que la única forma de enfrentar la crisis es con más austeridad. Son como los doctores medievales que creían en la purgación de sangre y cuando eso no funcionaba volvían a purgarlos. La austeridad no funciona y la respuesta es aplicar reglas fiscales más duras. Los economistas que fueron escuchados promovían la austeridad, pero la gente escucha las cosas que quiere escuchar. No debería culparse demasiado a los economistas ortodoxos. También existen otros economistas que afirman que ninguna economía se recuperó a través de la austeridad”.

– Salida de la crisis: “Argentina abandonó el tipo de cambio fijo y reestructuró su deuda. Si hubiera tomado solamente una de esas medidas, no habría logrado salir de la crisis. Europa enfrenta un escenario similar. Como evidencia el caso argentino, no es fácil, pero las crisis se pueden enfrentar y volver a crecer. El hecho que Argentina haya podido crecer tanto entre 2002-2008, año del estallido de la crisis, es un testimonio de que la reestructuración de deuda y ajuste del tipo de cambio ofrecieron la base para crecer. Argentina no sólo compensó la caída, sino que hizo más que eso. Una reestructuración de deuda te permite empezar de cero. Lo que hagas con eso depende de cada país, pero una buena idea es no volver a endeudarse y evitar los problemas anteriores”.

– Eurozona y ajuste: “El acuerdo fiscal de Europa es un desestabilizador automático. Esos arreglos institucionales empeoran las cosas, reglas como las metas de inflación son ejemplos de cómo creamos marcos cada vez más riesgosos. Reestructurar la deuda o llevar adelante un nuevo Plan Marshall no va a resolver el problema fundamental de la Zona Euro. Europa necesita ser más federal. La mejor solución es que todos los países se queden y enfrenten los problemas estructurales. Si eso no pasa hay que buscar la mejor forma de salir de la crisis con menos ruido no sólo para Europa, sino para la economía global”.

 

JOSEPH STIGLITZ : “No han aprendido de la Argentina en Europa”


El matrimonio presidencial argentino comparte ...

El matrimonio presidencial argentino comparte el último acto de Néstor Kirchner en carácter de Presidente de la Nación Argentina y espera la jura de Cristina Fernández como nueva jefe de Estado. Se saludan en la firma del Acta Fundacional del Banco del Sur, en el Salón Blanco de la Casa Rosada. (Photo credit: Wikipedia)

Fuente : Pagina/12

Stiglitz - World Economic Forum Annual Meeting...

Stiglitz – World Economic Forum Annual Meeting Davos 2009 (Photo credit: World Economic Forum)

Convocados por la Facultad de Ciencias Económicas, Joseph Stiglitz y la presidenta CFK cuestionaron el sendero económico elegido por Europa para salir de la crisis. El Nobel elogió la política argentina de crecimiento y la puso como contraejemplo de la europea.

 

“Argentina mostró que no fue fácil, pero que es posible responder a la crisis”, afirmó Joseph Stiglitz, junto a la presidenta CFK.

Por Javier Lewkowicz 

“Los países de Europa no aprendieron de la Argentina. Y el resultado fue que para enfrentar la crisis aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente”, afirmó ayer el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, frente a un nutrido grupo de funcionarios, militantes y la propia Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, con quien compartió una disertación en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada sobre crisis de deuda. El economista elogió el rumbo de política que adoptó el Gobierno desde 2003 y criticó la postura neoliberal que explica la crisis de la deuda en Europa a partir de un excesivo gasto público, que propone salvar a los bancos y deprimir la demanda agregada. “Esto lo sabía Néstor Kirchner, cuando en las Naciones Unidas sostuvo que los muertos no pagan las deudas. Hacía falta crecer para pagar”, dialogó CFK con el Nobel.

Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia y se enrola en la corriente de los nuevos keynesianos. Desde el punto de vista teórico, se distingue de las posturas más ortodoxas porque subraya los problemas derivados de las imperfecciones del mercado y hace hincapié en la necesidad de la regulación estatal. Desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime y la creciente fragilidad en Europa, Stiglitz cobró protagonismo por criticar la salida que el neoliberalismo propone y se convirtió, junto con otro Premio Nobel, Paul Krugman, en referentes de la opción heterodoxa en el contexto actual. Ambos elogian la dinámica de la economía argentina desde 2002, que salió de la crisis con políticas expansivas y logró trasladar a los acreedores parte del quebranto que generó la convertibilidad, a través de la reestructuración de la deuda.

“Desde la década de 1980 ha habido más de cien crisis de deuda en todo el mundo. Pensábamos que los mercados funcionaban, pero lo cierto es que las ideas del Consenso de Washington estaban equivocadas. Esas recetas derivaron en serias crisis de deuda, con consecuencias brutales sobre las sociedades. En este tipo de crisis se tiende a criticar al que tomó prestado. Pero todos los préstamos tienen dos partes. El acreedor tiene tanta responsabilidad como el que toma prestado. Tal vez el acreedor es incluso más responsable”, analizó el economista, idea que luego retomó CFK, al afirmar que “el acreedor es el que tiene la expertise acerca de cuáles son los que pueden devolverle el dinero”.

“Después de la crisis argentina, se habló mucho de la creación de un esquema de desendeudamiento, un código de quiebra internacional. De modo similar a la Ley de Quiebras para el ámbito privado, un mecanismo de reestructuración de deudas soberanas. George Bush –ex presidente de Estados Unidos– vetó esa idea. Ahora el default está en el tapete otra vez, pero no en las economías emergentes, sino en Europa”, dijo Stiglitz.

El Nobel comparó algunos de los problemas que atraviesan las economías más débiles de Europa con la situación argentina en 2001/02. Mencionó entre las similitudes el alto nivel de deuda en relación con el Producto y la existencia de una paridad cambiaria fija. “Los países de Europa no están en una zona monetaria óptima. Son economías muy diferentes que procuran compartir una moneda. Con la unión monetaria, resignaron el mecanismo del tipo de cambio y la tasa de interés y no lo reemplazaron”, indicó. El economista afirmó que los problemas de deuda pública en los países de la periferia de Europa no fueron causados por un sobreendeudamiento estatal. Lo que sucedió, en cambio, fue que, ante la crisis, los gobiernos se hicieron cargo de las deudas del sector privado, en especial los bancos. “Los mismos dirigentes que culparon al gobierno fueron los que insistieron en que el Estado se hiciera cargo del problema de los privados”, completó.

“En Estados Unidos y Europa no seguimos las reglas capitalistas, porque tuvimos rescates masivos al sistema financiero. Los bancos aterrorizaron a los gobernantes, diciendo que sin rescates se habría acabado el capitalismo. Pero eso habría sido bueno, porque se hubiese terminado esa forma de mal capitalismo”, criticó el estadounidense. En la misma línea, CFK luego analizó que “lo que se está haciendo ahora, restringir el consumo y que la gente no tenga para comprarse la heladera, el auto o la casa, no es capitalismo. Hay una distorsión, se pasó de concebir en el eje a la producción para reemplazarlo por el capitalismo de banqueros”.

Stiglitz advirtió que el problemas de la deuda es el síntoma de distorsiones más profundos. “En gran medida, la crisis está causada por una estructura económica con fallas fundamentales. El formato actual, el diseño de la Eurozona, no funciona”, analizó. Al abordar la respuesta frente a la crisis, la similitud con Argentina se convierte en un contraejemplo. “No aprendieron de Argentina. Y el resultado es que aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente. Cuando empezó la crisis, Grecia tenía un nivel de deuda del 110 por ciento al PIB y luego pasó al 250 por ciento. Bajaron el Producto, matando a la economía y subieron la deuda a través de intereses altos”, enfatizó.

“Demasiados países respondieron a la crisis con políticas de austeridad. La lógica que utilizan es que la deuda es el resultado de gastar demasiado. Por eso, la solución es gastar menos. Sin embargo, España, por ejemplo, estaba en posición de superávit antes de la crisis. La debacle fue la que causó el déficit y no al revés. Europa está confundida con este tema de la austeridad. Generan un problema de falta de demanda agregada. Si recorta gastos el gobierno, baja la demanda y sube el desempleo. Como baja la producción, bajan los ingresos. La austeridad enlentece la economía. Los beneficios del ajuste fiscal son siempre una desilusión. No existe economía que se haya recuperado con austeridad”, indicó Stiglitz.

El Nobel explicó que “Argentina modificó el tipo de cambio y reestructuró la deuda para salir de la crisis. Si hubiera tomado sólo una de esas medidas, no lo habría solucionado. Para Europa es la misma lección”. Finalizó con otro elogio: “Argentina mostró que no fue fácil, pero que es posible responder a la crisis. Que si se gestiona este proceso bien, la economía tiene posibilidades de seguir adelante”.

Decenas de miles salieron a ocupar Wall Street Estudiantes, trabajadores y manifestantes espontáneos marcharon por las calles para reclamar cambios en la política económica. La marcha paralizó buena parte del centro de Nueva York demandando empleo y mayor impuesto sobre el sector financiero.


Fuente : Pagina/12

Por Ernesto Semán

Desde Nueva York

Una gran cantidad de manifestantes eran estudiantes en pleno proceso de endeudamiento a cambio de una educación que no es particularmente buena.

Decenas de miles de personas salieron ayer a las calles de Nueva York en apoyo a “Ocupar Wall Street”, el movimiento social que reclama un cambio general en la política económica actual y que tomó renovada fuerza el sábado pasado, luego de que la policía arrestara a setecientos manifestantes en el puente de Brooklyn. Sindicatos, estudiantes y gente dispersa salieron a la calle como no lo han hecho en décadas para reclamar medidas económicas. La marcha paralizó buena parte del centro de la ciudad durante la tarde de ayer, con carteles demandando puestos de trabajo y mayores impuestos sobre el sector financiero.

El cartel más visto a lo largo de las treinta cuadras de Manhattan que recorrieron las distintas columnas decía simplemente “Somos el 99 por ciento”. El movimiento “Ocupar Wall Street” es tan genérico como incipiente, pero más allá de sus generalidades, ayer estaba marcado no tanto por demandas económicas aisladas como por la crítica casi sorprendida a la baja calidad democrática de un sistema de decisiones que parece volcado sobre el 1 por ciento que era objeto de insultos de los manifestantes. Los carteles impresos por las organizaciones convocantes, los improvisados, la mayoría de las consignas, parecían reafirmar la generalidad de la crítica como el punto fuerte del movimiento. “Estamos de pie por el cambio que votamos”, es uno de los más vistos, en manos de una masa considerable de votantes desencantados. “Trabajo ahora”, dice otro que repartió un sindicato, pero que se ve sobre todo en manos de manifestantes espontáneos, una pareja de veintipico que sale de trabajar, una señora de unos sesenta con un sombrero de esponja con la forma de la Estatua de la Libertad. “Puestos de trabajo, no recortes” (Jobs No Cuts), dice otro de los más vistos. “Los derechos de los trabajadores son derechos humanos”, decía otro que portaban los miembros del sindicato de trabajadores de Chinatown (que, al contrario de lo que sugiere, estaba poblado de una enorme cantidad de trabajadores hispanos).

Apretados en el vallado paranoico que montó la policía alrededor del edificio de la municipalidad, se juntan los carteles de unos y otros. Hay un 5 por ciento que reproduce todos los estereotipos de la izquierda norteamericana, incluyendo el de los jóvenes estudiantes con carteles recordando a una variedad de comandantes: Castro, Guevara, Marcos, Sandino. Pero por otra parte, ¿qué referencias serían más interesantes, convocantes, genuinas? Nadie viene a una marcha del desencanto y la esperanza con la pancarta de un candidato a concejal.

Para darse una idea de la fenomenal evolución de este movimiento basta recordar que la primera noticia que tuvo la ciudad sobre “Ocupar Wall Street” fue el 5 de septiembre, durante un recital de Manu Chau, cuando dos jóvenes subieron al escenario y anunciaron la ocupación al grito de “es hora de acabar con el capitalismo”. De ahí a pelear con la policía de Nueva York, recibir la adhesión de los principales sindicatos de la mayor economía del mundo, tener núcleos de apoyo en una decena de otras ciudades y conversar con economistas y premios Nobel sobre el sentido más preciso de la ocupación, ha pasado apenas un mes. Adivinar hoy el futuro del movimiento por la inmadurez de su presente es como asegurar que el bebé del café de al lado jamás entrará a Harvard porque ni siquiera sabe leer.

Ayer, pocos fueron convocados por el programa específico que levanta la asamblea. Se trata de trece puntos, que finalizan con la advertencia de que un programa así “generaría tantos puestos de trabajo que haría necesario abrir las fronteras” y dejar de poner límites a la inmigración. Pero teniendo en cuenta el apoyo que la asamblea recibió de economistas como Joseph Stiglitz y Jeff Madrick, es algo más que una curiosidad que la demanda número uno sea poner fin al “free trade” y establecer fuertes tarifas al ingreso de productos importados, es decir, de China y los países en desarrollo. La idea, que en el fondo es un recurso genuino para que los salarios norteamericanos no sigan compitiendo a la baja con los chinos, es tan razonable que cuesta recordar el impacto demoledor que tendría para la economía mundial.

La marcha de ayer se armó en apenas cuatro días. El sábado pasado, la policía de Nueva York tuvo a su cargo darle a la ocupación una proyección mundial que hasta entonces no había tenido. Cerca de las seis de la tarde, los uniformados indujeron a los manifestantes a cortar el tránsito en el puente de Brooklyn y, una vez arriba, procedió a atraparlos en unas redes naranjas, arrestando en el lugar más visto de la ciudad más mirada del mundo a setecientas personas que protestaban pacíficamente. La policía no se olvidó incluso de arrestar a una de las cronistas del New York Times, como para asegurarse de que su cobertura sería total, y no muy favorable. Los miles de personas de hoy son una reacción a aquella agresión, que abrió los canales de legitimidad que estaban a la espera de ser ocupados. En estos días, la ocupación recibió la adhesión de los principales sindicatos norteamericanos, de economistas y de periodistas y de músicos.

Ayer, la policía trataba a los manifestantes con guantes de seda. Bajando hacia el distrito financiero, varios miles de estudiantes reaccionaron con reflejos pavlovianos a la experiencia del sábado. Cuando la policía despejó la calle para que entraran, ellos fueron por la vereda. Cuando los custodiaron por la vereda para que el tráfico no los molestara, ellos se abrieron hacia la calle. Y cada vez que vieron una red naranja, corrieron para cualquier otro lado. “¿Adónde van?”, le preguntó el sargento Hirne a su colega cuando vio que no bajaban por Broadway, el camino más directo, el que uno le indica al taxista. “Ni idea. Se ve que quieren caminar”, le respondió Del Pozo mientras reacomodaba a sus subordinados que, por unos segundos, quedaron al frente de la manifestación, como Chaplin en Tiempos Modernos.

Bajando por Laffayette, la columna recibía sólo gestos de aprobación. Bocinazos, papelitos y aplausos, ni insultos ni indiferencia, las dos reacciones más comunes en Nueva York para cualquiera que obstaculice el camino de regreso a casa. Una columna masiva de un sindicato docente y otra de plomeros se sumaba unas diez cuadras antes de llegar a destino. La marcha se detuvo frente a Bleecker Street, y adelante de todo, delante de la bandera que dice “Primavera Arabe, Verano Europeo, Otoño Americano”, Del Pozo conversaba con unas abogadas que acompañaban la marcha y proveían sus servicios en caso de que se produjera un nuevo arresto masivo. “¿Ven qué bien que lo estamos haciendo? Ni un incidente. Si lo que nosotros queremos es que salga bien, no ganamos nada con el escándalo.” Y las abogadas: “Sí, así debería ser, así debería haber sido el sábado.” Y Del Pozo, serio: “Sí, pero ahora que lo hacemos bien, ¿quién lo va a decir? ¿Quién va a venir a felicitarnos? ¡Nadie!” Ah, Del Pozo, te hubieras probado en los Mets. Nadie entra a la policía para que lo quieran.

Una gran cantidad de manifestantes eran estudiantes en pleno proceso de endeudamiento a cambio de una educación que no es particularmente buena, pero que sí es carísima y no garantiza un puesto de trabajo para todos. En su mayoría vienen en las columnas de la New York University, New School y la estatal CUNY. “Endeudado”, decía simplemente el cartel prolijamente impreso que una estudiante de CUNY llevaba al lado de un policía vestido con una campera de la sección “Asuntos Comunitarios”. Son el caso paradigmático de la crisis del sueño americano donde los hijos, por primera vez desde los ’30, tienen buenas chances de terminar peor que los padres. Otra porción no menor que la anterior era de trabajadores y empleados, de donde salía uno de los cánticos más escuchados de la tarde: “Todo el día, toda la semana, ocupemos Wall Street” (la consigna en inglés tiene algo más de gracia). Una enorme cantidad encolumnada con sus sindicatos, desde los miles de la columna de empleados de transporte, hasta las seis personas con las remeras del sindicato del NLRB, el organismo público creado durante el New Deal para garantizar los derechos laborales frente a los empleadores, pasando por el sindicato de plomeros, donde un hombre de sesenta años levantaba el único cartel con referencia directa a la Casa Blanca: “Presidente Obama, hable con Ocupar Wall Street. La nación necesita saber que usted entiende y que le preocupa”.

Pasada la zona judicial del downtown, la policía montó un laberinto de vallas que, visto desde arriba, funciona perfecto para que la marcha pueda circular a paso lento hasta entrada la noche, pero sin poder ocupar ninguna calle de forma completa, perdiendo la fuerza y el impacto con el que suele alimentarse una concentración triunfal. Al igual que el movimiento al que apoyaba, lo hizo con éxito y final impreciso. Nueva York ha visto algunas de las marchas más masivas de los movimientos sociales de las últimas décadas. Por acá pasaron rumbo al Central Park las concentraciones más grandes del mundo contra la guerra de Irak, y bajó por Broadway hacia Wall Street la mayor concentración del país a favor de una nueva ley de inmigración. Los resultados de la de ayer son más inciertos que las anteriores, pero eso, para el movimiento Ocupar Wall Street, es su mayor ventaja.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-178351-2011-10-06.html

Llueven elogios a la receta “Argentina” y arrecian críticas contra la política de ajuste


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Cropped picture of Joseph Stiglitz, U.S. economist.Image via Wikipedia

Fuente : Tiempo Argentino

Prestigiosos expertos siguen destacando la política de expansión de la demanda e inclusión social. Por su parte, los países del norte hacen agua con sus iniciativas que impulsan la reestricción del gasto y la reducción de empleos. No obstante, los EE UU y España ya empiezan a bosquejar propuestas que gravan a los más ricos y alivian el peso fiscal de la clase media.

La vida ofrece sorpresas y paradojas. Más aun, lo hacen la política y la economía internacional.
Nuevamente nuestro país se encuentra en el candelero de los debates económicos internacionales como lo había hecho, hace más de una década, bajo el gobierno de Carlos Menem. Sin embargo, entonces, los halagos se referían a la política de sumisión extrema a los dictámenes del FMI y los grandes monopolios que bregaban por la apertura de la economía y las finanzas, y la intromisión de ellos mismos en los asuntos de la economía doméstica. Fue la época de las privatizaciones, la entrega del patrimonio nacional y el endeudamiento por un lado y la desindustrialización y la desocupación, por otro. La era de las “relaciones carnales” que, finalmente, derivaron en la bancarrota de 2001.
Allá por el año 1998, el entonces titular del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus invitó a hacer uso de la palabra en la asamblea anual del organismo al presidente argentino para que explicara las claves de lo que consideraba “un ejemplo para imitar” caracterizado esencialmente por “la disciplina fiscal, el cambio estructural y una política monetaria mantenida con vigor”. Hoy, de nuevo, los elogios llueven sobre el modelo económico local pero caracterizado, paradójicamente, por su contrario.
Académicos del mundo, funcionarios de organismos internacionales y hasta premios nobel como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, en los últimos meses han destacado la política económica en contraposición con la crisis de los países centrales.
En la Asamblea de la ONU, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, conciente de que las miradas estarían puestas en su visión sobre el rumbo de la economía mundial, cautelosa, aclaró que “la Argentina no pretende erigirse como modelo de nadie”, aunque aprovechó para destacar que nuestro país logró “reducir la deuda externa desde un 160 a un 30% del PBI, bajar a un dígito la indigencia y la pobreza, y consolidar el ciclo de crecimiento más importante en 200 años”.
Además reclamó avances en la regulación financiera como una asignatura pendiente de los organismos internacionales.
El interés por el modelo argentino trasciende ideologías y regiones. El titular de la AEDA, el economista Matías Kulfas, fue invitado por la Universidad de Harvard para exponer las claves de la política oficial. Cuando este cronista se comunicó con Mario Blejer para solicitarle la opinión que ilustra esta nota, el economista comentó que, “casualmente me encuentro en Londres invitado por Bloomberg y la BBC porque tienen interés en escuchar cómo son las cosas en la Argentina. Ellos tienen un vacío muy fuerte en términos de coherencia.”
Consultado sobre la justeza de los halagos, Héctor Valle, economista de FIDE, explicó que “los elogios resultan de un análisis objetivo de los hechos. La economía creció al 8 o 9% anual durante una década, el doble del promedio regional. Es algo evidente para quien no tenga las anteojeras del modelo neoliberal.”
Acerca de los motivos, el economista señaló que “existe una combinación de buenas condiciones internacionales con políticas dirigidas al desarrollo del mercado interno. Los precios de los metales crecieron más que los de la soja y, sin embargo, los países productores de la región crecieron la mitad que la Argentina.”

GIGANTES A LA DERIVA. La coherencia y solidez del modelo productivo con inclusión social contrasta con el rumbo errático de las economías centrales. Barack Obama acaba de anunciar un plan que llamado Operación Twist que destina 400 mil millones de dólares para canjear bonos del Tesoro a más largo plazo con el propósito de bajar las tasas de interés y reactivar la economía estimulando la demanda para salir de la recesión. La semana anterior ya había anunciado su voluntad de proponer una reforma tributaria al Congreso, cargaría el peso del ajuste sobre los sectores privilegiados y estimula la demanda de los sectores medios y bajos. Esa política contrasta con el ajuste recesivo pautado un mes atrás en el congreso con los republicanos. Un giro similar adoptó el gobierno español de Rodríguez Zapatero que pasó, sin solución de continuidad, de una política de ajuste a una de estímulo a la demanda.
Los motivos de semejante cambio de frente no pueden ser leídos apenas bajo la óptica de una presión electoralista como se han presentado sino que, de fondo, evidencian la ausencia de rumbo claro de las economías centrales que vacilan entre las viejas recetas de ajuste y la necesidad de un estímulo para salir de la recesión.
Sobre el asunto, Héctor Valle, destacó que “el mundo está en una crisis del sistema capitalista que se instaló luego de la caída del muro y que se generalizó con la sobreexpansión del sistema financiero y la desindustrialización. Hay un juego de pinzas porque insisten en exigir políticas de ajuste a los países periféricos pero, para adentro, buscan políticas que sirvan para salvar a sus bancos. Estados Unidos está tratando de reconstruir su mercado interno.”
Tanto el Premio Nobel Paul Krugman como el economista Nouriel Roubini, destacado por prever la crisis financiera internacional antes de 2008, promueven una salida “a la Argentina” para Grecia, es decir, un default y una devaluación para renegociar una deuda con una fuerte quita y recuperar competitividad. Para Valle efectivamente “no hay otra solución que renegociar la deuda con una quita. Pero en economía no hay suma cero. Esto implicaría una gran pérdida para los bancos. La salida a la Argentina implicó también una devaluación que, en este caso, sería una salida del euro que unificó en un solo tipo de cambio economías con productividades diferentes, es decir que, de movida, estuvo sobrevaluado.” Aunque reconoció: “Una salida unilateral de Grecia es un problema severo para la región.” Blejer sostuvo que “el acuerdo de Grecia con el FMI es imposible de cumplir porque fija metas contradictorias con un desarrollo de la economía.”
Queda como incógnita saber cuál es “el mundo del revés”, si el presente o el que ya pasó.   <

http://tiempo.elargentino.com/notas/llueven-elogios-receta-argentina-y-arrecian-criticas-contra-politica-de-ajuste

Argentina en palabras del Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz


Fuente: Blog  de Aníbal Fernández

Joseph Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia, y Premio Nobel de Economía. Su último libro: Caída Libre: El Libre Mercado y el Hundimiento de la Economía Global está publicado en Francés, Japonés, Alemán y Español.

En el website Project Syndicate, un mundo de ideas, publicó hace unos días una nota con una mirada muy interesante sobre el desarrollo y la evolución de la economía global en el contexto de crisis, asignándole una mención muy especial a Argentina y a nuestra reestruración de deuda y a nuestro crecimiento. Lo dice el Premio Nobel: “…es mi esperanza para el nuevo año: que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo –y que ahora piden austeridad y una reestructuración retardada– y empecemos a usar un poco el sentido común.”

 

 

 

NUEVA YORK – Ha llegado el momento de adoptar decisiones para el nuevo año, de reflexionar. Cuando el año anterior no ha ido demasiado bien, es un momento para abrigar la esperanza de que el próximo sea mejor.

Para Europa y los Estados Unidos, el de 2010 fue un año de decepción. Ya han pasado tres años desde el estallido de la burbuja y más de dos desde el desplome de Lehman Brothers. En 2009, dimos un paso atrás al borde de la depresión y 2010 había de ser el año de transición: cuando la economía volviera a ponerse en pie, se podría disminuir suavemente el gasto en estímulo.

Se pensaba que el crecimiento podía aminorarse ligeramente en 2011, pero sería un pequeño bache en el camino a una recuperación sólida. Entonces podríamos volver la vista atrás y considerar la “gran recesión” una pesadilla; la economía de mercado, respaldada por una actuación gubernamental prudente, habría demostrado su resistencia.

En realidad, el de 2010 fue una pesadilla. Las crisis de Irlanda y Grecia pusieron en tela de juicio la viabilidad del euro e hicieron pensar en la posibilidad de una suspensión del pago de la deuda. En los dos lados del Atlántico, el desempleo siguió pertinazmente elevado, en el 10 por ciento, aproximadamente. Aunque el diez por ciento de las familias hipotecadas de los EE.UU. ya habían perdido sus viviendas, el ritmo de las ejecuciones hipotecarias parecía ir en aumento… o habría ido, de no haber sido por la maraña jurídica que inspiró dudas sobre el tan cacareado “Estado de derecho” de los Estados Unidos.

Lamentablemente, las decisiones del nuevo año adoptadas en Europa y en los Estados Unidos fueron erróneas. La reacción ante los fallos y el derroche del sector privado que habían causado la crisis, ¡fue la de pedir austeridad al sector público! La consecuencia será, casi con toda seguridad, una recuperación más lenta e incluso una mayor demora antes de que el desempleo baje hasta niveles aceptables.

También habrá una disminución de la competitividad. Mientras que China ha mantenido en marcha su economía haciendo inversiones en educación, tecnología e infraestructuras, Europa y los Estados Unidos han estado reduciéndolas.

Se ha puesto de moda entre los políticos predicar las virtudes del dolor y del sufrimiento, seguramente porque quienes sufren las consecuencias son quienes apenas tienen voz y voto: los pobres y las generaciones futuras. Para poner en marcha la economía, algunos habrán de sufrir un poco, en efecto, pero la cada vez más sesgada distribución de la renta da una idea clara de quiénes serán: aproximadamente, una cuarta parte de toda la renta de los EE.UU. corresponde al 1 por ciento superior, mientras que la renta de la mayoría de los americanos es inferior hoy a lo que era hace doce años. Dicho de forma sencilla, la mayoría de los americanos no se beneficiaron de lo que muchos llamaron la “gran moderación”, pero fue, en realidad, la “madre de todas las burbujas”. Así, pues, ¿se debe hacer pagar aún más a víctimas inocentes y a quienes nada ganaron de la falsa prosperidad?

Europa y los Estados Unidos tienen las mismas personas con talento, los mismos recursos y el mismo capital que tenían antes de la recesión. Pueden haber valorado excesivamente algunos de sus activos, pero éstos siguen, en general, ahí. Los mercados financieros privados cometieron equivocaciones en gran escala al colocar el capital durante los años anteriores a la crisis y el despilfarro resultante de la subutilización de los recursos ha sido mayor incluso desde que comenzó la crisis. La cuestión es cómo poner de nuevo a trabajar dichos recursos.

La reestructuración de la deuda –amortizar las deudas de los propietarios de viviendas y, en algunos casos, las de los gobiernos– será fundamental. Tarde o temprano, se hará, pero el retraso resulta muy costoso… y en gran medida innecesario.

Los bancos nunca han querido reconocer sus créditos fallidos y ahora no quieren reconocer las pérdidas, al menos no hasta que puedan recapitalizarse mediante sus beneficios comerciales y el gran margen entre sus altos tipos de interés y los mínimos costos de su endeudamiento. El sector financiero presionará a los gobiernos para lograr el pago completo, aunque provoque un despilfarro social en gran escala, un enorme desempleo y un gran sufrimiento social… e incluso cuando sea consecuencia de sus errores en la concesión de créditos.

Pero, como sabemos por experiencia, no se acaba la vida después de la reestructuración de la deuda. Nadie desearía a cualquier otro país el trauma por el que pasó la Argentina en 1999-2002, pero este país también padeció en los años anteriores a la crisis –años de rescates por parte del FMI y de austeridad– a consecuencia de un enorme desempleo y tasas de pobreza y crecimiento bajo o negativo.

Desde la reestructuración de la deuda y la devaluación de su divisa, la Argentina ha tenido años de crecimiento del PIB extraordinariamente rápido, de casi el 9 por ciento por término medio de 2003 a 2007. En 2009, la renta nacional era el doble que en el peor momento de la crisis, en 2002, y más del 75 por ciento más que en el momento mejor del período anterior a la crisis.

Asimismo, la tasa de pobreza de la Argentina se ha reducido en unas tres cuartas partes en relación con el momento peor de su crisis y este país capeó la crisis financiera mundial mucho mejor que los EE.UU.: el desempleo es elevado, pero, aun así, no supera el 8 por ciento. Sólo podríamos conjeturar lo que habría ocurrido, si no hubiera aplazado el día del juicio final durante tanto tiempo… o si hubiese intentado retrasarlo aún más.

Así, pues, ésta es mi esperanza para el nuevo año: que dejemos de prestar atención a los supuestos magos financieros que nos metieron en este embrollo –y que ahora piden austeridad y una reestructuración retardada– y empecemos a usar un poco el sentido común. Si tiene que haber sufrimiento, el mayor deben arrostrarlo los responsables de la crisis y quienes más se beneficiaron de la burbuja que la precedió.

Joseph E. Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía. Su ultimo libro, Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy(“Caída libre. Los mercados libres y el hundimiento de la economía mundial”), está traducido al francés, al alemán, al japonés y al español.

Copyright: Project Syndicate, 2011.
http://www.project-syndicate.org
Traducido del inglés por Carlos Manzano.