Oscuros días de (in) Justicia


Fuente : Página 12

Por Mempo Giardinelli

Parece inevitable sentir desasosiego después del fallo de la Corte Suprema sobre el Consejo de la Magistratura. Y no tanto por la sentencia en sí, que venía cantada, sino por el festejo mediático y la ceguera de una oposición necia y clasista que no es la que necesita esta república.

Esta decisión del máximo tribunal pivotea alrededor de por lo menos dos paradojas: por un lado, el fallo se refiere a un instituto jurídico que ha demostrado larga y sobradamente su inutilidad, al que aun con defectos era y sigue siendo necesario cambiar y por qué no por el voto de la ciudadanía.

Y por el otro, la gravedad que entraña el hecho de que una ley votada en el Poder Legislativo sea vetada –ipso facto– en y por el Poder Judicial. Que yo sepa, esto nunca se había visto en el constitucionalismo argentino y asombra el silencio al respecto.

Podrán cuestionarse algunos aspectos de la reforma judicial que bien se ha dado en llamar “democratización de la Justicia” –porque eso es–, pero lo que asombra es que una vez más las fuerzas corporativas parecen lograr que la tensión sea extrema y la vida política nacional se juegue a todo o nada. No en vano andan excitadísimos con la declaración de inconstitucionalidad las corporaciones más poderosas del país: los grupos hiperconcentrados de la economía, el poder multimediático de Clarín y La Nación y lo más conservador y rancio de la administración de justicia.

Y tan eufóricas están las corporaciones que ya claman “ir por más”, verbigratia que la Corte “derogue” (vocablo absurdo porque a ese tribunal no le competen derogaciones) las demás leyes de la reforma judicial aprobadas por el Congreso.

Es inevitable pensar que cuando la Justicia cogobierna o pretende ser la que impone las reglas, algo anda mal en un país. Se supone que las normas de la Constitución Nacional son inmutables y es por eso que se han tenido por inmanentes las formas tradicionales de separación de los poderes. Pero en ningún artículo la Constitución dice que esa separación significa superioridad aristocrática de ningún poder. Y, sin embargo, en la Argentina hay todavía uno que sí se organizó y se sostuvo como verdadera oligarquía judicial, siempre funcional a los intereses de los ricos y en general de espaldas a los sectores populares.

Eso, precisamente, fue lo que vino a cambiar este gobierno. Que casi siempre comunica muy mal y suele ser bastante torpe, cierto, pero que muchas más veces es desoído por necedad, o directamente atacado con prejuicios de clase.

Y así, en medio del diálogo de sordos en que sobre todo algunos grandes diarios y su telebasura han logrado convertir a la política nacional, parece que ni siquiera la hasta ahora tan respetada Corte Suprema supo resguardarse de ese griterío que es, literalmente, ensordecedor.

“Epur si muove”, diría Galilei: es imperioso cambiar el “sistema” judicial argentino, resista quien se resista. Pésimas investigaciones, sumarios lentos y “empiojados”, dudosos sorteos de juzgados, demoras o aceleraciones inexplicables, recursos infinitos, lenguaje críptico y arcaico, formalismos ridículos que anulan la esencia del Derecho, cautelares que se prodigan como bombones y presiones tan mediáticas como vergonzantes, son hoy indesmentibles y constituyen la realidad cotidiana de nuestra (in) Justicia.

Mientras tanto, el descreimiento de la sociedad es tan grande como el tropiezo de esta Corte Suprema que venía siendo vista como una garantía. No hay forma de justificar que la cautelar en favor de Clarín lleva cuatro años “en estudio”, pero un cambio fundamental como el voto popular para elegir los miembros del Consejo de la Magistratura es rechazado en menos de dos semanas. Es lo mismo que recordar que en las cárceles hay más de 50.000 ciudadanos presos en condiciones inhumanas y sobre ellos sólo hay mora y silencio, pero fue expedito el pronunciamiento para favorecer a la Chevron.

Cómo no va a ser irritante el escenario si justo cuando parece que van a cambiar las cosas –y por ley de la nación democráticamente aprobada– vemos que la máxima jerarquía del Poder Judicial también se resiste a los cambios como gato panza arriba, para decirlo como en mi barrio.

Con su estilo desprolijo y provocador, el Gobierno no ha hecho otra cosa que seguir adelante en su voluntad de modificar un sistema que no da para más y que es evidente (y saludable) que está cambiando, y a paso redoblado. Enhorabuena.

Y es que no hay dudas de que volver terrenal lo que parecía divino es un buen signo del avance de los tiempos. Durante un siglo y medio la Justicia en la Argentina estuvo siempre “allá arriba”, intocable y mayestática como una diosa (que además se pretendía ciega y equilibrada). Bueno, ahora ha empezado a conocer las asperezas del suelo que pisamos todos. Y eso no está nada mal.

De ahí que quizá se estén equivocando en su pesimismo los que ven el vaso medio vacío. Porque la verdad es que ese vaso estuvo vacío durante 160 años, y ahora tenerlo a la mitad bien merece ser visto como un triunfo político notable.

Un día de éstos habrá que reconocerlo, aunque hoy sus mismos partidarios todavía no terminan de darse cuenta: desprolija y chocante a veces, contradictoria y altanera, CFK lo hizo.

 

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Armenia: el país que revolucionó su educación haciendo obligatorias las clases de Ajedrez


Deutsch: Tigran L. Petrosjan bei der 38. Schac...

Deutsch: Tigran L. Petrosjan bei der 38. Schacholympiade in Dresden 2008 (Photo credit: Wikipedia)

English: Tigran Petrosian chess player

English: Tigran Petrosian chess player (Photo credit: Wikipedia)

Fuente : BioBioChile

Christian Leal

Armenia es un país pequeño, en los límites entre la ex Unión Soviética y Medio Oriente. Con apenas 3 millones de habitantes, no sólo su población es mucho menor a la de Chile sino también sus recursos económicos, con un ingreso per cápita 5 veces inferior al de un chileno.

Imagen:Felix Gaedtke | Al Jazeera

Imagen: Felix Gaedtke | Al Jazeera

Sin embargo, la nación del Cáucaso tiene un arma secreta en su programa educacional que lo distingue de cualquier otro país en el mundo: el ajedrez.

En efecto, desde 2011 Armenia es la única nación que ha hecho obligatorias las clases de este milenario juego para estudiantes desde los 7 años en adelante, en un programa que ha demandado la inversión de 3 millones de dólares para dotar a todas las escuelas del país con tableros y profesores especializados.

Durante una hora, los niños reciben instrucciones y luego se enfrentan unos a otros, convirtiendo el ajedrez en una de sus clases favoritas.

“Me encantan las clases de ajedrez, el tiempo se nos pasa volando”, contó a la cadena Al Jazeera la pequeña Susie Hunanyan de 7 años. “Mi abuelo me había enseñado a jugar ajedrez, pero ahora que tomo clases en la escuela, juego mejor que él”, confidenció.

Pero las clases no sólo siguen la cultura deportiva de un país que posee más de 30 grandes maestros y que ha ganado las Olimpiadas Mundiales de ajedrez en 2006, 2008 y 2012, sino que le proporciona otras ventajas a los alumnos.

El ajedrez desarrolla múltiples habilidades: capacidad de liderazgo, toma de decisiones, planificación estratégica, pensamiento lógico y responsabilidad. Estamos incorporando estas cualidades en nuestros jóvenes. El futuro del mundo depende de tener líderes creativos capaces tanto de tomar decisiones correctas, como de asumir la responsabilidad por las equivocadas“, explica el ministro de Educación de Armenia, Armen Ashotyan.

Y no se trata sólo de una presunción. Un equipo de psicólogos locales dirigidos por el profesor Ruben Aghuzumstyan, han seguido los progresos de los estudiantes desde la implementación del programa, comprobando sus beneficios en áreas como la individualidad, pensamiento creativo, reflejos y análisis comparativo.

“Durante los primeros años de la escuela, los niños están acostumbrados a aprender mediante el juego. Para los chicos de 7, 8 ó 9 años, el ajedrez es un juego optimizado para desarrollar ciertas áreas de sus cerebros”, indicó Aghuzumstyan.

El programa armenio ha llamado tanto la atención de líderes mundiales, que en la actualidad otros países como Moldavia, Hungría, Ucrania y España se preparan para comenzar a incorporar el ajedrez en sus clases normales.

Felix Gaedtke | Al Jazeera

¿El ajedrez mejor que el fútbol?

Desde luego, la afición de los armenios por el ajedrez no se trata de una fiebre repentina, sino de una cultura nacional que lo ha convertido en un deporte incluso más popular que el fútbol.

Aquí, es el Estado quien financia gran parte de las actividades de la Academia de Ajedrez de Armenia, a fin de que los jóvenes puedan recibir clases gratuitas con los expertos de clase mundial. Uno de ellos es Tigran Petrosian, quien a sus 29 años es una celebridad nacional.

“La gente me saluda en la calle o me sigue hasta casa. Los fanáticos me envían muchos mensajes. En realidad estoy muy contento de ser un jugador de ajedrez en este país”, señala.

El amor de Armenia por el tablero a cuadros es evidente. En sus quioscos se venden revistas, DVDs, libros e incluso periódicos sobre el juego. Incluso existen 2 programas de televisión -”Ajedrez 64” y “Mundo Ajedrez“- totalmente abocados a atraer a los jóvenes hacia este deporte mental.

“Un día, una madre me dijo que su hija se negaba a hacer su tarea de ajedrez hasta no haber visto mi programa de ese día. La niña estaba segura de que le sería más fácil resolverla si había visto primero mi show”, asegura orgulloso el anfitrión de “Mundo Ajedrez”, Aghasi Inants, de sólo 22 años.

Increíblemente para un país futbolizado como el nuestro, en Armenia son los fanáticos del balompié los que sueñan con ver algo más de interés de la gente por la “pasión de multitudes”.

“Estaré muy feliz el día que el fútbol sea tan importante como el ajedrez. Sería grandioso que tuviéramos un equipo de fútbol nacional tan bueno como nuestro equipo de ajedrez”, confesó David Khachatryan, uno de los pocos jóvenes que no disfruta de esta disciplina.

http://sociedad.biobiochile.cl/notas/2013/03/24/armenia-el-pais-que-revoluciono-su-educacion-haciendo-obligatorias-las-clases-de-ajedrez.shtml