MUCHOS MARINES DE LOS MANDARINES QUE CUIDAN POR VOS LAS PUERTAS DEL NUEVA CIELO…


Ruben Demirjian

Anuncios

Fallo sobre fondos buitre. Cristina Fernández Kirchner. Cadena Nacional


La Argentina no va a defaultear su deuda reestructurada

casarosada

 

El Blindaje y el Mega-Canje: la Estafa Financiera más Grande en la Historia Argentina

El viernes 6 de junio, la Cámara Federal porteña sobreseyó por prescripción a 9 implicados en la causa por el Mega-Canje de la deuda que se llevó adelante en 2001. Se trata de 8 ex funcionarios del gobierno de De la Rúa y el banquero internacional David Murdorf que nunca pudo ser llevado a declarar ante la Justicia argentina. En esta causa se investigan las abultadas comisiones que se pagaron a 7 bancos internacionales y, de esta forma, el ex Ministro de Economía Domingo Cavallo quedó como el único procesado.

Los ex funcionarios que fueron sobreseídos son: Federico Struzenegger (ex Secretario de Política Económica), Jorge Baldrich (ex Secretario de Hacienda), Julio Dreizzen (ex subdirector de Financiamiento), Horacio Liendo (ex asesor del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo), Ernesto Marcer (ex Procurador del Tesoro), Carlos Molina (ex Director de la Oficina Nacional de Crédito Público), Norberto López Isnardi (ex Director de Financiación Externa de la Oficina Nacional de Crédito Público) y Guillermo Mondino (ex jefe de Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía).

 

La Convertibilidad: crónica de una muerte anunciada.

En 1991, bajo la presidencia de Carlos Menem y con Domingo Cavallo como Ministro de Economía, se implementó por ley el plan de Convertibilidad. Después de las hiperinflaciones de fines de los años 80, se determinó un tipo de cambio fijo que establecía que un peso sería intercambiable por un dólar. De esta manera el peso argentino se encontraba sobrevaluado, es decir, el dólar era demasiado barato, lo que hacía que todos los productos importados fueran también artificialmente baratos y que, al mismo tiempo, los productos argentinos fueran caros para los extranjeros. Además de las privatizaciones y la contracción del Estado, esta política monetaria fue una de las causas de la acelerada desindustrialización de la Argentina durante la década de 1990.

Para sostener esa paridad cambiaría Argentina debió recurrir en forma indiscriminada al endeudamiento externo. Cuando el radicalismo accede al gobierno de la mano de De la Rúa en 1999, decide sostener la convertibilidad. De esta manera, la necesidad de dólares era cada vez mayor, porque el sobreendeudamiento no se empleó para alcanzar un mayor crecimiento o una mejora en la distribución de la riqueza, sino para sostener un esquema financiero que beneficiaba a unos pocos.

 

¿Qué fue el Blindaje?

Según el diccionario de la Real Academia Española, el término blindar significa “proteger exteriormente con diversos materiales, especialmente con planchas metálicas, las cosas o lugares contra los efectos de las balas, el fuego, etc.”. La metáfora fue utilizada por el entonces Presidente de la Nación Fernando De la Rúa, su Ministro de Economía José Luis Machinea y las autoridades del Fondo Monetario Internacional. Las planchas en este caso no serían de metal sino de dólares. Corría el mes de enero de 2001 y Argentina recibiría un crédito por 40.000 millones de dólares para “blindar” su economía de los efectos financieros.

Blindaje deuda argentina

El diario aquel día decía: “El directorio del Fondo Monetario aprobó ayer formalmente el blindaje financiero para Argentina, que en total sumará casi 40 mil millones de dólares. El FMI oficializó ayer en Washington que su aporte será de 13.700 millones, de los cuales ya fueron girados 2.100 millones mientras que otros 3.000 millones estarán disponibles la semana próxima. “Esta es una gran noticia para el país. No debemos voltear el optimismo”, aseveró ayer Fernando de la Rúa durante una rueda de prensa convocada en la Casa Rosada, de la que participó el gabinete nacional, lo que da una idea de la trascendencia que el Ejecutivo le da al auxilio financiero. “Hemos eliminado la incertidumbre que había respecto del caso argentino”, aseguró, por su parte, José Luis Machinea.Justamente, el socorro multimillonario fue diseñado con el objetivo de transmitir seguridad de cobro a los acreedores y fue presentado por el Gobierno como el puntapié inicial para la etapa de crecimiento de la economía. A cambio, el Gobierno se comprometió, entre otras cosas, a recortar las jubilaciones futuras y desregular las obras sociales, medidas ya lanzadas por sendos decretos de necesidad y urgencia” (Página 12, 13-01-01).

Del acuerdo participaron los principales actores financieros locales e internacionales: bancos, AFJPs, el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

De acuerdo al gobierno de De la Rúa, la inmediata utilización de este préstamo para cancelar los compromisos financieros asumidos por el país, permitiría dar una señal de solidez y seriedad al mercado financiero internacional. La presión de la deuda sobre las cuentas públicas era agobiante, al punto que el Presupuesto Nacional del año 2000 preveía destinar el 20% de los recursos al pago de la deuda externa. Según el FMI, la señal del Blindaje, que consistía en tomar un gigantesco crédito para pagar los créditos previamente asumidos, desataría una lluvia de inversiones externas que fluirían hacia Argentina ante la certeza de que el gobierno estaba dispuesto a pagar sus deudas a cualquier costo. La lógica era clara, era la lógica de la especulación financiera y de la era del sobreendeudamiento en Argentina: primero pagar, para después crecer.

!cid_99AC8DFD253F453C8E0D61D41C4BD131@UserPC

Pero la lógica del Blindaje era aún más despiadada. A cambio del préstamo de 40.000 millones de dólares el Estado se convertía en un mero pasamanos, ya que ni bien recibía los dólares debía aplicarlos al pago de deudas preexistentes. Las autoridades, por su parte, debían comprometerse a aplicar las clásicas recetas del FMI. Todas estas medidas se enmascaraban bajo tecnicismos tales como “metas fiscales”, “ahorro público”, “racionalización del gasto”, “eficientizar el Estado”, etc. El Blindaje tenía como principales condiciones por parte del FMI:

• Reforma Previsional: eliminar la Prestación Básica Universal y elevar la edad jubilatoria de las mujeres.

• Racionalización de la administración pública: es decir, achicar el Estado.

• Reducción del gasto público: el objetivo era garantizar el equilibrio fiscal. Para eliminar el déficit promulgaron incluso una ley llamada de Déficit Cero. En el segundo semestre de 2001 el gobierno ajustaría el gasto en 4.000 millones de pesos, cifra equivalente al 1,5% del PBI. 2.100 millones de esos 4.000 serían recortados a las provincias. Las otras dos partidas ajustadas serían las prestaciones a la seguridad social (jubilaciones) y los salarios del sector público.

• Reestructuración de la ANSES y del PAMI: se le agregaba la desregulación de las obras sociales.

• Firma por parte de todas las provincias del Compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal: congelaría el gasto primario público de la Administración Nacional y Provincial.

Con el objetivo de vigilar de cerca el cumplimiento de estas condicionalidades, el país recibiría periódicamente a la misión del FMI, organismo que tomaba cada vez más control en el diseño, ejecución y revisión de la política económica doméstica.

A cambio de gestionar los nuevos créditos, el FMI no solo tomaba las atribuciones del Poder Ejecutivo, sino que también condicionaba al Parlamento. Para ese entonces, muchas de las reformas impuestas por el FMI habían sido instrumentadas por decreto. Con el objetivo de lograr la inmediata ratificación por parte del Parlamento de esos decretos, el número dos del FMI, Stanley Fischer, señalaba que “Será muy importante que las autoridades de todos los niveles adhieran firmemente a este programa, de forma tal de restaurar la confianza del mercado, volver a un crecimiento alto y proteger la Convertibilidad”.

 

¿Qué fue el Mega-Canje?

A pesar de haber sido anunciado como remedio a todos los males, pronto quedó claro que el Blindaje no solucionaría los problemas que afectaban a la economía argentina. Por esta razón, las autoridades se embarcarían en otra nueva solución mágica que recibiría el nombre de Mega-Canje, ya con Domingo Cavallo como Ministro de Economía.

El Mega-Canje pretendía aliviar los pagos de intereses y de capital de la deuda externa argentina, canjeando la deuda por una nueva que permitiera pagar en un plazo mayor. Sin embargo, ese canje iba a tener un costo exorbitante e implicaría seguir incrementando la deuda externa. La propuesta, como no podía ser de otra manera, provenía de un banquero: David Mulford, ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, que por ese entonces trabajaba para el banco Credit Suisse First Boston. La propuesta sería recibida con los brazos abiertos por el entonces Ministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, y su Secretario de Política Económica Federico Sturzenegger.

A primera vista, la operación parecía sencilla y beneficiosa para el país: se canjeaban 46 tipos distintos de bonos de deuda soberana por 5 tipos de bonos, con vencimientos hasta el año 2031. Sin embargo, la operación aumentó la deuda del país en un volumen inimaginable. El peritaje de la causa judicial por el Mega-Canje realizado por el experto en ingeniería financiera Moises Resnick Brenner sostiene que el país sufrió un perjuicio valuado en 55.000 millones de dólares. Siete fueron los bancos implicados en esta fenomenal estafa, y obtuvieron 150 millones de dólares en comisiones. Los bancos eran: Banco Francés, Santander Central Hispano, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan y Credit Suisse First Boston. El ideólogo, David Mulford, cobraría en carácter de comisiones 20 millones de dólares.

Los bancos y las AFJPs aportaban al canje títulos por valor total 27.000 millones de dólares para ser canjeados por los nuevos papeles de deuda del país. Sin embargo, 20.000 de esos 27.000 millones de dólares ya estaban en la cartera de los bancos y las AFJPs. Por lo tanto, las abultadas comisiones que cobraron fueron por hacer de intermediarios financieros ¡de sí mismos!

 

¿Cuáles fueron los resultados del Blindaje y el Mega-Canje?

Los resultados del Blindaje y el Mega-Canje fueron contundentes. Antes de embarcarse en estas operaciones hacia finales del año 2000, la deuda externa del país ascendía a los 80.000 millones de dólares. Con posterioridad al Mega-Canje, la deuda externa aumentaría hasta los 88.000 millones de dólares y para el año 2003 alcanzaría la friolera suma de 102.000 millones de dólares.

Aún más, antes del Mega-Canje se calculaba que Argentina debía pagar en el período 2001-2031 por los vencimientos de su deuda un valor que alcanzaba los 60.500 millones de dólares. Luego del Mega-Canje, ese valor se incrementaría en un 63% y llegaría a los 98.400 millones de dólares. Además, la deuda pública total pasaría de los 124.400 millones de dólares a los 126.600 millones de dólares. Por su parte, los intereses de la deuda treparían de los ya impagables 82.300 millones de dólares hasta los 120.700 millones de dólares.

Conocemos hoy cuál fue el fin de esta historia. La deuda externa impagable se renegoció una y otra vez con un único resultado: el crecimiento exponencial de los montos adeudados. Mientras tanto, el papel del Estado se reducía hasta convertirse casi exclusivamente en una máquina de pagar los intereses y capital adeudado, sin que hubiera espacio para ninguna otra política económica. Los desesperados intentos para sostener a la Convertibilidad implicaban cada vez mayores intereses y deuda, y cada vez más condicionamientos para Argentina.

En diciembre de 2001 estalló la crisis más grande de nuestra historia, dejando en claro que lógica del sobrendeudamiento neoliberal sólo trajo a nuestro pueblo miseria, desempleo, desindustrialización, estancamiento y exclusión social.

!cid_EE3A2B48CBAF419B880F1A5A8AAC0C0B@UserPC

 

El reclamo de los fondos buitre

fondos buitre_2-page-001

 

fondos buitre_2-page-003

 

fondos buitre_2-page-002

http://www.cfkargentina.com/blindaje-mega-canje-estafa-financiera-fondos-buitres/

LA SOLEDAD DE UN BANQUERO


Paul Borons·

El banquero solitario: En el metro (1ª parte)

El banquero solitario: En el metro (2ª parte)

 

Dinero fresco para salvar a Bankia


 

Junta accionistas Bankia

Junta accionistas Bankia (Photo credit: AUDITORIA CIUDADANA DEUDA)

 

Fuente : Pagina/12

 

Bankía

Bankía (Photo credit: elkokoparrilla)

 

Las acciones de Bankia subieron ayer más del 24 por ciento en la Bolsa de Madrid, anticipando la llegada de dinero fresco a ese banco español, nacionalizado en el marco del programa europeo para el sector bancario. Bruselas y Madrid prevén una inyección anticipada de fondos en Bankia y en otros bancos nacionalizados, dentro de la ayuda de hasta 100.000 millones de euros acordada en julio, dijo el Ministerio de Economía. Un portavoz del Ejecutivo europeo señaló, sin embargo, que el país todavía no pidió una ayuda anticipada. Las acciones de Bankia cerraron con un alza de 24,44 por ciento, a 1,268 euro, en un mercado en baja de 0,84 por ciento. Sin embargo, el valor de la acción del banco se dividió por tres desde su introducción en la Bolsa, en julio de 2011, cuando valía 3,75 euros.

 

Según un acuerdo alcanzado el 20 de julio entre los países de la Zona Euro, los bancos españoles podrían recibir un primer tramo de ayuda de 30.000 millones de euros a fines de agosto para prevenir cualquier emergencia durante el verano boreal. “Trabajamos en la solicitud de una inyección a Bankia. Los plazos están abiertos. Hay un tramo de 30.000 millones de euros y la posibilidad de una inyección previa”, precisaron fuentes del Ministerio de Economía. Además de Bankia, que pidió al Estado español una ayuda de 23.500 millones de euros, también fueron nacionalizadas otras entidades con graves dificultades, como Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia.

 

El diario El País publicó ayer que la Zona Euro está finalizando las modalidades de una ayuda de urgencia a Bankia, cuyo rescate histórico precipitó el rescate europeo al sector, y que el banco dispondrá de fondos en los próximos días. Se espera que el dinero provenga del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y luego de su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). En contrapartida a esta ayuda, la Zona Euro impuso a España condiciones estrictas a su sector financiero. Tras Bankia, las otras tres entidades nacionalizadas que siguen bajo la égida del Estado serán los siguientes en beneficiarse con la primera inyección del rescate europeo.

 

 

¿Qué ocurre con las filiales de los bancos situadas en paraísos fiscales?


nuevatribuna.es

Fuente : Rebelión

Bank of Spain building in Logroño, La Rioja, S...

Bank of Spain building in Logroño, La Rioja, Spain. (Photo credit: Wikipedia)

Junto a la tristemente famosa amnistía fiscal aprobada a finales del pasado mes de marzo, el nuevo Gobierno introdujo también la posibilidad de que las empresas puedan repatriar los dividendos obtenidos de sus filiales ubicadas en paraísos fiscales o países de baja tributación aplicando un gravamen especial del 8%, con lo que pretende recaudar en torno a 750 millones de euros.

En primer lugar cabe destacar que esta medida -de la que se beneficiarán especialmente los bancos- no es un amnistía fiscal, ya que no hace la vista gorda sobre una actividad ilegal o fraudulenta, sino que se limita a favorecer que las empresas traigan de vuelta los fondos que tienen en otros países de manera legal bajo un gravamen inferior al que normalmente se les aplicaría (el del Impuesto de Sociedades).

Se trata, por tanto, de una fórmula beneficiosa para las empresas, que -de cumplirse las previsiones del Ejecutivo- podrán repatriar unos 9.300 millones de euros de dividendos con los que sanear sus cuentas, algo especialmente necesario en el caso de las entidades financieras, como se puede comprobar estos días.

Más allá de esta medida coyuntural, los Técnicos de Hacienda consideramos necesario que estos bancos, así como el resto de empresas, proporcionen más y mejor información de la actividad que realizan sus filiales en paraísos fiscales.

Actualmente estas entidades no se encuentran sometidas a la supervisión del Banco de España, algo especialmente preocupante si tenemos en cuenta que la actual crisis económica y financiera tuvo su origen precisamente en la actividad especulativa de ciertos bancos que actuaron desde paraísos fiscales al margen de la vigilancia de las entidades reguladoras.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/2012-05-13/gestha-que-ocurre-con-las-filiales-de-los-bancos-situadas-en-paraisos-fiscales/2012051317232000270.html

La crisis económica, la democracia y la disputa por el sentido


Por Ricardo Forster

Fuente : El Argentino.com

En un artículo anterior hablamos del shock al que son sometidas sociedades enteras; destacamos de qué manera el sistema, lo que Cristina denominó el anarcocapitalismo financiero, utiliza diferentes instrumentos para propagar el miedo en el interior de la población y, una vez logrado el efecto paralizante, lo que adviene es la aplicación impiadosa de políticas que hacen eje, fundamentalmente, en la impostergable, así lo anuncian con ímpetu tremendista, necesidad de ajustes fiscales (léase reducción de empleados públicos y de salarios, privatizaciones, recortes y aumentos de la edad jubilatoria, flexibilización laboral y poda del “gasto social” unido a la disminución del presupuesto educativo y de salud) cuyo destino, eso dicen, es “salvar” a las economías exhaustas de una bancarrota mortífera (lo que no dicen es que la crisis la han producido los mismos que ahora ofrecen sus servicios “técnicos” para rescatar a los responsables del desastre, esto es, a sus bancos y financieras). De ese modo, el pánico resquebraja la resistencia y se internaliza en el sentido común hasta doblegar y volver disponibles a quienes, hasta ayer nomás, eran los supuestos beneficiarios de la economía global de mercado y de las mieles del consumo desenfrenado.

Sociedades vaciadas, incapaces de enfrentarse a la evidencia de un sistema corrosivo de toda equidad que amenaza con arrojar a una parte no menor de los ciudadanos a la intemperie. Fragmentación social, sospechas mutuas, ruptura de los antiguos vínculos de solidaridad, despolitización, prejuicios multiplicados contra los inmigrantes, cuentapropismo moral emanado de la abrumadora presencia en la últimas décadas de un hiperindividualismo asociado a la supuesta panacea del goce indefinido y de la espectacularización de la vida exitosa de ricos y famosos, ampliación de la ideología cualunquista en amplios sectores medios que se identifican con abrumadora desesperación con los mismos responsables de la crisis, son algunas de las características que invaden a sociedades desconcertadas y sin recursos materiales y simbólicos para oponerse a la brutal tormenta desatada sobre sus cabezas por los famosos “mercados” del capitalismo triunfante bajo matriz neoliberal.

Resulta patético escuchar a prestigiosos intelectuales europeos, autodefinidos como progresistas, que justifican, uno tras otro, todos los argumentos del neoliberalismo utilizando una retórica que, como si fuera un déjà-vu, nos retrotrae a lo que solíamos escuchar en nuestro país en la fatídica década de los ’90. Quizás, Europa tenga que atravesar su propio purgatorio antes de encontrar las fuerzas suficientes para reconstruir lo mejor de su memoria popular y democrática arrasada por décadas de anestesiamiento neoliberal. Entre nosotros, en el borde del mundo, la ruptura de esa matriz hegemónica recién tuvo lugar cuando todo había saltado en mil pedazos. Salir de esa reproducción de la barbarie disfrazada de “entrada en el primer mundo y en la globalización” fue posible porque una serie azarosa de circunstancias habilitaron la llegada de un desgarbado político venido del sur patagónico y ampliamente desconocido por el gran público. Entre la protesta social, la voluntad y la convicción política se amasó un nuevo tiempo argentino. ¿Encontrarán los griegos, los italianos o los españoles a quien o quienes puedan sacarlos de la bancarrota social, política, económica y moral?

La estrategia, regresando a nuestra geografía sureña, sigue siendo la misma: un cóctel de catastrofismo con un complemento de la tan declamada ineficiencia gubernamental más una pizca de “sutil” campaña mediática dirigida, fundamentalmente, hacia los estratos medios siempre sensibles ante esos escenarios de incendio inminente al que son tan afines los grandes medios de comunicación. Pero para que el sabor sea más “original” y encuentre más y mejores consumidores se le agrega, en abundante sazón, la sabiduría, tantas veces expresada con infatigable elocuencia, por los “economistas” del establishment, esos mismos que durante un par de décadas se dedicaron, full time, a desparramar su visión neoliberal al mismo tiempo que exigían, con vehemencia de guerreros cebados, la desarticulación del Estado, máximo responsable de la decadencia nacional. Como buenos intelectuales orgánicos al servicio del capital concentrado no han cesado en su prédica que no tenía ni tiene otro objetivo, además de suculentos honorarios, que beneficiar a sus generosos mecenas. Como un calco hoy vemos de qué modo se multiplican en Europa los mismos argumentos y las mismas discursividades cínicas, esas mismas que taladraron oídos y conciencias durante años hasta que la brutalidad de lo evidente, el estallido de la mentira, dejaron sin palabras (al menos por un tiempo) a los cultores de la “inexorabilidad” económica.

Sin ninguna contemplación para la salud de la ciudadanía ni mucho menos para su propio pudor, reiteran, como si fuera un mantra que los acompaña desde el origen más remoto, el recetario gastronómico capaz de aportar, eso siempre nos han dicho mientras preparaban un menú indigesto para las mayorías populares y para las propias clases medias que suelen escucharlos con pasión, milagros curativos: control del gasto social –siempre desaforado, clientelar y responsable de todos los males imaginables–, liberación de las tarifas, desregulación de la economía hoy dominada por los últimos representantes antediluvianos, eso dicen sin sonrojarse, del socialismo bajo el disfraz del chavismo, aplanamiento de los salarios –generadores, al aumentar desaforadamente, cómo podía ser de otro modo bajo un oficialismo demagógico, de la espiral inflacionaria–, autonomía real del Banco Central que, eso proclaman, debe ser la garantía contra el envilecimiento de la moneda y el uso indebido de las reservas –con un monetarismo a prueba de incendios dirigen todos sus dardos contra la actual presidenta que, por primera vez en décadas, ha puesto al Central en consonancia con un proyecto acorde con los intereses nacionales–, endeudamiento externo disimulado con la etiqueta de “volver al mercado de capitales” ávido de “ayudar” al país para reencontrar el rumbo perdido que nos estaba conduciendo, antes de la llegada del malsano populismo, hacia las costas doradas del Primer Mundo.

Mientras estas cosas dicen y reclaman los “economistas” del establishment, cultores de una “sana ortodoxia” que sale a combatir, cual cruzados, al demonio intervencionista, es tarea de los medios concentrados esparcir el pánico multiplicando las señales de hundimiento cuyo emblema máximo es, como en otras coyunturas nacionales, la sacrosanta moneda estadounidense transformada en el máximo fetiche de nuestros desinteresados ahorristas. Nada dicen de la puja por la renta, menos de la tendencia, ya convertida en una segunda naturaleza, a la fuga de capitales que llevan adelante, con sistemática impunidad, los grandes grupos económicos, esos mismos que acompañaron, con hombres e ideología, primero a la dictadura militar (punto de inicio del proceso de desindustrialización, de endeudamiento y de mutación hacia la “valorización financiera”, eufemismo que esconde la estrategia de vaciar de recursos al Estado nacional al mismo tiempo que se lo utiliza para endeudarse y conducir esos miles de miles de millones de dólares no hacia inversiones productivas sino hacia el monumental negocio de la especulación financiera que se convirtió en el eje de un ciclo que culminó, haciendo estallar el país y a la sociedad, en diciembre de 2001) y luego a la experiencia más destructiva, en términos sociales y económicos, que padeció la Argentina a lo largo de su historia y que nació del travestismo menemista y de la refinada teoría pergeñada por Domingo Cavallo desde la Fundación Mediterránea. La radical extranjerización de la economía, multiplicada durante la década de los ’90, fue la frutilla del postre tan festejada por los intelectuales orgánicos de la derecha vernácula. Todavía no hemos podido salir de esa pinza perversa que mantiene, en gran medida, capturado al aparato productivo favoreciendo tanto la concentración monopólica con la consiguiente estructura de formadores de precio que chantajean con la espiral inflacionaria, como la fuga de capitales amparados en la remisión de ganancias a las casas matrices que, como todos saben, hoy están ávidas de divisas (no importa que sean dólares devaluados) que compensen la asoladora crisis por las que atraviesan las economías de los países centrales.

Tarea mayúscula del kirchnerismo, y de su gobierno, seguir revirtiendo, con nuevas y originales herramientas y decisiones, este proceso de extranjerización. Difícil será impedir los golpes especulativos si al mismo tiempo no se atacan las causas que los favorecen (sin dudas que la acumulación de reservas en el Banco Central y la oportuna intervención en su dirección, sumadas a las últimas medidas que se tomaron en el mercado de cambios y la obligatoriedad de las mineras y petroleras de liquidar divisas en el país, constituyen diques de contención ante el avance especulativo pero, de eso se trata, no pueden ser los únicos recursos utilizables por el Estado). La disputa por la renta (en su diversidad) bajo la perspectiva de una distribución más equitativa, la superación del modelo legal que sigue favoreciendo al sistema financiero y que lo arrastramos desde la infausta época de Martínez de Hoz, la consolidación de la unidad sudamericana y el fortalecimiento del rol regulador del Estado son algunos de los núcleos indispensables para hacerles frente a las conjuras y conspiraciones de los poderes corporativos que, eso lo sabemos, siempre están esperando su oportunidad. Lo que tal vez no han aprendido es a entender cómo funciona el kirchnerismo, su capacidad para reaccionar y doblar la apuesta en los momentos de dificultad. Nada peor que subestimar al adversario y menos todavía cuando ese adversario ha demostrado con creces que retroceder no está en su ADN.

Esos mismos terroristas de la catástrofe inminente e ideólogos del libre mercado son los que hoy vuelven a saturar las pantallas y las radios esparciendo, hacia los cuatro vientos, sus “reveladoras verdades” de pitonisas frustradas ante un proyecto que viene cambiando la vida de los argentinos desde hace más de ocho años y se prepara, para alarma de tanto “refinado psicólogo” de los humores del mercado, a profundizar la horrible y espantosa “senda populista” mientras, una vez más, el mundo “serio” se dirige hacia otro lado, ese que los argentinos hemos extraviado de la mano de un gobierno “ineficiente y ciego” para corregir sus “monumentales equivocaciones”. Ellos, como siempre, están allí, desinteresadamente, para ofrecernos sus inmaculadas recetas. A esa receta Cristina le acaba de poner un nombre preciso: “anarcocapitalismo financiero”.

Muy atentos a lo que sucede en Europa, disfrutan y se relamen ante el mayor golpe contra la vida democrática que han sufrido griegos e italianos en las últimas décadas. Ellos desearían, para nuestro país, que se deje paso a los “técnicos y economistas” para resolver lo que los “políticos no pueden resolver” porque carecen de los conocimientos y de la firmeza suficiente para disciplinar a sociedades demasiado acostumbradas “al lujo, al dispendio y a la haraganería”. Con una brutalidad indisimulada han sido los grandes bancos y sus gobiernos (léase principalmente Alemania y Francia, con el aval de Estados Unidos) los que han decidido quiénes deberán hacerse cargo de la crítica situación de Grecia e Italia. Su elección no ha dejado ninguna duda: dos economistas del establishment bancario europeo, dos tecnócratas sin pasado ni tradición política –enfermedad de la democracia que hay que curar– serán los encargados de llevar hasta sus últimas consecuencias los planes de ajuste sin los que, eso proclaman desde los cuatro rincones mediáticos, será imposible salir de la crisis. Su receta, en la Argentina la padecimos con brutalidad sin anestesia, lanzará al desamparo a los más débiles y multiplicará la concentración en pocas manos de la riqueza, la extranjerización y la privatización de los últimos bienes de griegos e italianos. Nuestros economistas neoterroristas, cultores del espanto y anunciadores del Apocalipsis, sueñan con convertirse, como sus pares europeos, en los garantes de la libertad de mercado y en los ejecutores de aquellas políticas que devuelvan al país a la senda de la “racionalidad económica” de la que nunca debió haber salido. Lamentablemente para ellos el 54 por ciento de los argentinos votaron otro proyecto. ¿Pero desde cuándo les importó lo que piensan las mayorías y sus oxidados recursos democráticos? ¿Acaso no hemos aprendido todo de Europa y no descendemos de los barcos que vinieron allende el Océano Atlántico? ¿Por qué no volver a imitar a quienes han sido desde siempre nuestros pedagogos? Lástima la democracia y su horrenda costumbre de poner piedras en la rueda del progreso.

Por esos extraños movimientos de la historia es en nuestra región –siempre tan devaluada a los ojos de la cultura primermundista– donde la democracia se expande y se recrea dejando atrás las distintas formas de devastación neoliberal. Son nuestros pueblos y sus gobiernos los que se atreven a recobrar el espíritu democrático, los que rehabilitan la lengua política y la sed de participación. En Sudamérica se discute y se sueña de una manera como ya parece no ocurrir en el Viejo Continente; entre nosotros regresan las ideas de emancipación y de igualdad y lo hacen en el interior de nuevos y extraordinarios desafíos que exigen reconstruir antiguas tradiciones junto con la invención de nuevas escrituras capaces de darles sus nombres a las actuales circunstancias. La democracia, ahora sí, se mudó de geografía.

http://www.elargentino.com/nota-167175-La-crisis-economica-la-democracia-y-la-disputa-por-el-sentido.html