Similitud del Estado judío y el turco. Ambos intrusos en casa ajena.


Raymond Berberian‎ en Ruben Demirjian

Ni olvido; ni perdón…
No se confundan; no todos los armenios “occidentales” diseminados por el mundo son sobrevivientes del Genocidio perpetrado por el Estado turco. Aclaro: Armenia Milenaria, la de mis orígenes, junto a su Montaña Sacra: el Ararat, conocida como Armenia Occidental; se encuentra usurpada por Turquía.
Armenia, República Libre Independiente, cuya Capital es Ereván junto con Artzaj, es Armenia Oriental.
Prosigo: por su cercanía con Europa, desde Constantinopla (Estambul) muchos armenios con nacionalidad y apellidos turcos abandonaron a tiempo el país llevando consigo bienes, herencias y fortuna hacia Europa, para luego elegir y optar donde radicarse, sea en los EEUU, Canadá, Argentina o Brasil en Sudamérica. Son quienes conservaron su estatus y establecieron comercios e industrias. Los pueblos del interior de nuestra milenaria Armenia fueron masacrados por kurdos y turcos; millones fueron las víctimas entre mujeres, ancianos y niños. El Estado turco, denominado: “Sociedad para la Unión y el Progreso” fue el que se quedó con sus bienes y posesiones.
“Sobrevivientes”, son los de esas regiones junto con los de Guiliquia, “CILICIA”, (Antiguo Reino Rupeniano Armenio) al norte de Siria.
Se comenta que mientras las caravanas de niños, mujeres y ancianos eran conducidas por la soldadesca turca a su calvario por los desiertos de Deir Ezzor, en Siria, las “Yingana” gitanas, que nunca faltan como las moscas, junto con mujeres turcas, las perseguían para arrebatarles algún que otro valor. Otras, con tenazas en mano, les revisaban la boca para arrancarles algún que otro diente de oro. Esa era tarea de mujeres, los hombres caían sobre las caravanas como buitres, con otras pretensiones. El tema era resistir o morir… Aquellos tiempos como ahora el mundo civilizado miraba para otro costado.
Me estarías preguntando ¿Y los hombres armenios dónde estaban? Los hombres de origen armenio, a partir de los diecisiete años, naturalizados turcos, eran requeridos para cumplir con su deber patrio en el ejército, a ellos les tocaba estar desarmados, cavar trincheras, romper piedras y morir en el anonimato; el tema era apartarlos de sus núcleos familiares.
Hubo caravanas que se dirigieron a Mosul; esas fueron masacradas en su totalidad; los cuerpos de los niños, mujeres y ancianos, arrojados al Éufrates, flotaban tiñendo sangre las aguas.
No sé por qué noto una gran similitud en el proceder del Estado judío y el turco. Además de que ambos sean intrusos en casa ajena con pretensiones de sacar tajada con el turismo por las reliquias históricas abandonadas en el terreno de los pueblos que ya no están. Ambos se han apoderado indiscriminadamente de la historia antigua. Israel por su parte, luce la Mezquita Palestina de Jerusalén como una joya en su corona conquistada al enemigo. Además pretende, por la buena o por la mala, extender su sombra sobre lo que queda de Palestina ocupada. Turquía ya logró su propósito, aniquiló a los armenios y se quedó con toda su fortuna. Hoy le quedan los kurdos para entretenerse y no perder la maña.
Lamentablemente el mundo árabe; (árabe, en el buen sentido de la palabra), que bien podría ser clave para la paz en Medio Oriente se encuentra contaminado. Quienes deberían llevar la batuta, miran para otro costado. Quizá en el fondo, al nublarles la vista, perciben tener raíces hebreas, de allí sus inconfesables amoríos con el Estado judío sionista y su incomprensible divorcio con sus hermanastros de buena cuna.
Durante muchos años ignoraba que existían turcos que se negaron a cumplir las órdenes impartidas por el genocida Taleat, ministro de Interior del Estado turco: “Abatir sin piedad a la población armenia cristiana, incluso en la panza de sus madres”. Desconocía, que existieron kurdos y musulmanes turcos que ocultaron en sus casas a sus amigos armenios, con el peligro que eso les significaba. Estaba enterado; eso sí, que tanto turcos como kurdos eran quien habían masacrado a los Mendeldjian, la familia de mi madre en Diyarbekir y que gente piadosa había acogido a mi madre Chamir y mi tía Areck de seis y ocho años de edad evitando así que corrieran la misma suerte que el resto de sus parientes y familiares.
Se supo que muchos oficiales del ejército y altos funcionarios se habían negado a participar del Genocidio; que los mismos ayudaron a armenios a escapar; algunos incluso, traicionados por sus propios hijos, fueron denunciados a las autoridades por proteger infieles.
El noble y generoso pueblo de siria. Reitero: ¡El noble y generoso pueblo de la República Árabe Siria!, al igual que el libanés y palestino han sido madres protectoras para los nuestros que lograron escapar con vida, porque ¡Alá es Grande!
Se supo que durante el holocausto judío, hubo armenios que ocultaron en sus casas a numerosas familias judías por no caer en manos de los Nazis y que en Israel existe un museo donde se exhiben cuadros de los que fueron salvados, no así, de sus salvadores…
Con eso llego a la conclusión de que la nobleza existe en todos los seres humanas, como también los hay descerebrados, racistas, extremistas y fanatizados.
Los kurdos, con la ilusión de poseer su añorado Kurdistán, habían sido utilizados como herramientas por el gobierno central de los “deunme”.
Generalmente el pueblo es víctima de sus gobernantes. Los cómplices son aquellos que utilizan la desgracia de los demás para hacerse un botín de guerra.
Casi siempre los fracasados son dueños de la verdad.
raymond_berberian14@yahoo.com.ar

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