Armenia y otro dilema en puerta: la diáspora no puede quedarse con los brazos cruzados y abandonar Karabaj a los lobos.


Raymond Berberian 

FORJAR UN PLAN NACIONAL
Si seguimos dividiendo nuestra armenidad en sectores, amaneceremos con un pie fuera de  este mundo .

Hace escasos cien años que peligró nuestra existencia en los territorios armenios usurpados por Turquía. Hoy se habla de Artzaj (Nogorno Karabaj), que estaría en peligro de ser invadida por su vecina Azerbaiyán, lo que significaría también la desaparición sistemática de Armenia, Libre e Independiente. Así y de esa forma, mirando para el otro costado, se perdió el noventa por cien de nuestra Armenia Milenaria. Así y de esa forma se abandonó Nejicheván, tradicionalmente armenio, a los azeríes.

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¿Y por qué nos suceden esas desgracias? Porque nosotros, armenios occidentales, sobrevivientes del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio por el Estado turco, nunca tuvimos un Plan Nacional que ejecutar; por lo menos eso creo. El Estado turco sí lo tiene, ha adoptado a los tártaros azeríes como fieles mascotas y ha encerado a Armenia “Oriental” dejándola prácticamente sin respiro y con escasos recursos naturales. No olvidemos que Turquía quedó con la sangre en el ojo por no haber podido liquidar por completo al pueblo armenio y hoy cree llegar su oportunidad de completar su hazaña sonriéndole a la Pequeña Aldea y apuñalándola sin discreción por las espaldas.
Si desde un principio hubiésemos remado todos juntos, aliándonos con los asirios y demás minorías cristianas es muy posible que hubiéramos tocado el puerto deseado. Pero aquí estamos, diseminados por el mundo y Nogorno Karabaj, nuestro ejemplo de resistencia se encuentra en peligro. Mientras tanto, mueren nuestros jóvenes peleando en la frontera de nuestras raíces en las reiteradas agresiones de Azerbaiyán.
Si Turquía tuviese buenas intensiones con Armenia, por lo pronto, habría ordenado a su querida mascota el cese del fuego de forma inmediata, le habría enseñado buenos modales y le habría censurado las matanzas de Sumgait, de cuando el ejército azeri atacó a traición a los moradores armenios de su territorio, al buen estilo otomano.
Tanto Azerbaiyán como Armenia saben que la repartija de territorios que surgió gracias a la generosa intervención del Señor Stalín no fue justa y sigue no siendo justa, pero se trataba de órdenes incuestionables. Así también perdimos Kars y Ardahan y la salida al mar que le correspondía a Armenia. Así perdimos a Van y también nos fueron quitado nuestras herencias milenarias y eso, porque nunca tuvimos un Plan Nacional donde jugarse el todo o nada, pero todos juntos. Ahora bien; otro dilema en puertas: la diáspora no puede quedarse con los brazos cruzados y abandonar Karabaj a los lobos.
En realidad poco importa que Armenia, Libre e Independiente no considere a la diáspora como parte insustituible suya y la use explotando sus sentimientos. No en vano insisto que debemos salir “Sí o Sí” de ese letargo que nos cegó durante más de un siglo. Debemos darnos la mano y entre todos trazar planes y tener proyectos para nuestro futuro como nación; unir todos los recursos y los esfuerzos para consolidar nuestro despegue definitivo que no es, ni será fácil, pero debemos intentarlo. Porque si perdemos a Artzakh, habríamos permitido amputar otro miembro vital de nuestra existencia armenia. Ya no tendríamos otra oportunidad de rescatar nuestras raíces.
Armenia y su pequeña hermana no deben jamás ser ajenas a la diáspora, como tampoco la diáspora permanecer ajena a ella. Quien más quien menos somos armenios en el corazón y si hemos resistido tormentosos ocho mil años de existencia histórica, tendremos que resistir los años que hicieran falta ordenadamente, inteligentemente, unidos bajo una sola consigna. Turquía trató de aniquilar a los armenios porque temía a su inteligencia; y el poder nubla la razón. Sabía que tarde o temprano los armenios llevarían al fracasar el “Panturquismo” el ambicioso plan nacional turco.
Hoy es nuestra oportunidad de poner en práctica nuestra resurrección tan temida por los turcos en bien de nuestra hermandad armenia. A partir de hoy, tendremos que actuar con mucha prudencia y desconfiar de las risas de las hienas.
Lo imposible, es un precipicio entre la vida y la muerte…R.B
Respetuosamente Raymond Berberian

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2 comentarios el “Armenia y otro dilema en puerta: la diáspora no puede quedarse con los brazos cruzados y abandonar Karabaj a los lobos.

    • Seria buenisimo .Lamentablemente para sentarse a dialogar se debe reconocer el crimen que cometieron.Si de la negación e imposición es como se tiene que dialogar , nunca se podrá sostener una relación digna, en la mentira no se entra.
      Gracias.

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