LA MASONERIA BRITANICA EN LA CAIDA DE PERON.!


 

 

Transcurría el año 1954. Perón había arrasado en las últimas elecciones al radicalismo por dos a uno. El país se recuperaba de la atroz crisis provocada por la terrible sequía de dos años que nos llevó a aceptar comer pan negro. La industria florecía desplazando importaciones. Se había construido el gaseoducto desde Comodoro Rivadavia con el sólo esfuerzo del pueblo y el Estado.

El régimen aparecía inconmovible por muchos años. Pese a que los anglosajones pusieron todas las piedras necesarias para sabotear al país. La Iglesia, las Fuerzas Armadas, el Movimiento Justicialista apuntalaban un Estado sólido, pero la Masonería acérrima enemiga del régimen como se constata en todas sus publicaciones, infiltró sus adeptos en el movimiento peronista.

El masón Bevaqua Ministro de Salud Pública reemplazó al nacionalista Carrillo, eminencia científica reconocido mundialmente y puntal del peronismo de la primera hora.

El masón Méndez San Martín reemplazaba al profesor Dr. Ivanizsevivh. Mendé, de católico a divorciado y de sexo normal a homosexual máximo baboso conocido en el país se valía de sus artes para impulsar la defenestración de aquellas excelencias que hacían honor a la patria y enaltecían la figura de Perón.

Mendé fue quizás el responsable de la muerte prematura de Eva Perón. La inducía a perseverar, pese a su enfermedad, en su agotadora tarea y fue quien proponía los médicos que debían atenderla, que siempre eran los más mediocres. Era preciso sacarse de encima lo antes posible a Eva Perón, porque era el freno a sus apetencias de destruir a Perón y al peronismo.

El Ministro de Marina, almirante García, también era un conspicuo miembro de la masonería al igual que Juan Atilio Bramuglia, el General Adaro, el Senador Soler y muchos otros.

Perón no creyó en el poder de la Masonería hasta que fue derrocado, e incluso lo denunció en su libro “La fuerza es el derecho de las bestias”. Tuvo su cuota de responsabilidad por haber nombrado a todos estos que le ocultaron su pertenencia a las logias, desoyendo las impugnaciones de los nacionalistas y especialmente la denuncia que le hiciera llegar Francisco Franco, de que los masones preparaban su derrocamiento.

Las infames y traidoras declaraciones de Tessaire el 5 de octubre de 1955 confirman que ya antes de encumbrarse en la máxima jerarquía peronista estaba destinado por la Masonería a la que pertenecía, a traicionar a su Presidente, al Movimiento Peronista de la que era el máximo dirigente como Presidente del mismo, a las masas peronistas y a la Iglesia Católica.

Cabe recordar que Tessaire fue quien organizó la célebre reunión del Luna Park para lanzar las más terribles y calumniosas acusaciones contra la Iglesia y sus Obispos, así como el masón Méndez San Martín fue el creador de la UES, destinada a llevar a Perón contra la Iglesia acusando a los sacerdotes como insidiosos opositores.

La Iglesia era la única Institución que podía romper la unanimidad de la opinión pública en favor de Perón, y a esa ruptura tendió la masonería mediante sus infiltrados en el Movimiento Peronista, y otros numerosos dentro de la Iglesia.

Fue Tessaire el artífice y pergeñador de la quema de la bandera argentina y endilgada a los católicos en el día de Corpus Christi y el diseñador de la quema de los templos católicos a manos de sicarios pagados por esa masonería para atribuirlo a Perón.
El acto del Luna Park fue promocionado en coincidencia de la visita del Cardenal Ruffini, delegado Papal al Congreso Eucarístico de Rosario, ya programado desde hacía un par de años. El acto de neto corte espiritista fue organizado con apresuramiento poco antes, haciéndolo coincidir con la visita de Ruffini, quien luego protestaría ante el vicepresidente Jazmín Hortensio Quijano. Perón al entrevistarse con Ruffini confirmó su total adhesión a la Iglesia Católica. No intuyó el poder del ocultismo y cuando Franco le hizo advertir sobre la conspiración masónica para derrocar a los dictadores”, le respondió: “a los masones los tengo en el bolsillo”.

Ese acto constituyó un hito histórico en el programa para el derrocamiento de Perón, donde encontramos una íntima correlación entre la plutocracia internacional y el mundo ocultista, mundo del cual participaban muchos peronistas sin conocer sus reales finalidades o como traidores, actuando a sus órdenes.

Poco a poco desde dentro de la Iglesia y desde dentro del peronismo, los agentes de la sinarquía fueron agriando las relaciones entre el Pueblo, la Iglesia y el Ejército, hasta lograr su ruptura, a partir del cual se produce la anarquía, y la decadencia total del país: partidos políticos caóticos, Iglesia débil y hasta anarquizada y fuerzas armadas transformadas en bandas armadas en lucha entra sí, contra el pueblo y sometidos todos a los poderes Internacionales.
Así por ese camino se llegará, en noviembre de 1954, a la que el gran masón y espiritista Alberto Tessaire, en el mismo local del Luna Park, donde cuatro años antes se había producido el primer conato, lanzaría el comienzo público de la lucha contra la Iglesia, que culminaría el 16 de junio de 1955 con la quema de diez templos católicos, los cálices usados como recipientes de orín, los santos descabezados, los templos saqueados de todas sus reliquias, y hordas de masones, espiritistas, comunistas, trotskistas, socialistas, todos bajo los vibrantes y masónicos símbolos.

Cabe hacer notar que los templos quemados fueron todos del microcentro de la capital, pero ninguno en el resto de la ciudad, de la provincia de Bs.As. o en el interior del país, ni en ningún lugar donde vivía la gente humilde que amaba a Perón.

Viene bien recordar un hecho acaecido cinco años antes en Santiago de Chile, y que refleja los planes largamente acariciados por la masonería de derrocar a Perón. Una delegación de la masonería argentina participó de una reunión con los masones chilenos en 1950, con el objeto de coordinar su actividad contra el gobierno argentino de Perón. Veamos una frase del discurso de recepción de la delegación argentina, pronunciada por el Hermano Hernán Vaccaro Podestá en el salón de la Gran Logia Chilena, en Santiago de Chile:

“El Pueblo Masónico Chileno, respetuoso de vuestra jurisdicción Masónica ilustres Hermanos Argentinos, pero con amplio sentido de sus afectos por toda la Masonería Americana, mira atentamente el desenvolvimiento de vuestras actividades masónicas en vuestra generosa tierra y, por qué no decirlo, con afecto sincero en esta oportunidad. Más de una vez la preocupación ha invadido nuestros espíritus al veros sumidos en un terreno tan difícil, tan intolerante, tan contrarias a nuestras prácticas.”

“En la oscuridad de esta noche transitoria, los Masones Chilenos vemos en la Masonería Argentina el brillo de la luminosa luz que sabrá guiar, a masones y profanos, al terreno que siempre le ha correspondido en el concierto de las naciones de América.” (Trascripto de la revista “SIMBOLO”, órgano oficial de la Masonería Argentina, junio de 1950, página 179).
Aquí en este párrafo el dirigente masón chileno preanuncia con cinco años de anticipación el incendio de los templos católicos de Buenos Aires: “En LA OSCURIDAD DE LA NOCHE TRANSITORIA, los Masones Chilenos vemos en la Masonería Argentina EL BRILLO DE LA LUMINOSA LUZ (el resplandor de los incendios) que sabrá GUIAR, A MASONES Y PROFANOS, al terreno que siempre le ha correspondido en el concierto de las naciones”. Traducido quiere decir que el incendio de Templos por masones y no masones (profanos) guiará al derrocamiento del gobierno y el sometimiento del país a la OEA y demás organismos internacionales donde la Masonería ejerce su influencia como instrumento del imperialismo anglosajón.

Al caer el régimen, Tessaire, contando con la impunidad que le otorgaba su calidad de masón, y de acuerdo con los masones que formaban la cúpula de las fuerzas triunfantes, y cuyos méritos fueron gratificados por la Gran Logia Unida de Inglaterra que dispuso el ascenso al grado 33 a muchos jefes de la Revolución “Libertadora”, resolvió por su propia voluntad, entregarse a las autoridades de esa Revolución. Hizo entonces las siguientes declaraciones (a continuación de estas) que fueron firmadas, y luego se avino a dar lectura de un documento-confesión que fue filmado y transmitido a la población por toda la prensa, por la televisión, radio y salas cinematográficas.

Aparecería sólo en el film, durante 22 minutos dando lectura al texto de su infame traición, el documento más infamante en los anales de la historia Argentina, cuyo contenido es necesario que la juventud de hoy conozca, y los peronistas viejos recuerden aquella traición, especialmente hoy, en que hijos espirituales de Tessaire, agrupados en lo que es actualmente este peronismo kirchnerista – y antes fue menemista o duhaldista o caffierista o…- consuman la gran apostasía.

El masón, rey de los traidores, Almirante Alberto Tessaire, Vicepresidente de la Nación, Presidente del Senado de la Nación y Presidente del Partido Peronista, desde cuya sede impartió la orden de quemar los templos sin el más mínimo conocimiento de Perón, oscuro punto que la Historia debe clarificar ya que la Revolución Libertadora no lo hizo.

Ese derrocamiento en donde la masonería inglesa y sus esbirros en el país de la manos del Almirante Tessaire jugaron un papel determinante, llevó al ilustre hermano grado 33 Winston Churchill a expresar en un jubiloso y exaltado discurso, decir “La caída de Perón es la mejor noticia que he recibido después de nuestro triunfo en la guerra …”
Huelgan las palabras…

Dante Calori

Un ejemplo más de que la historia argentina no es como nos la contaron en la escuela…

http://unidosxperon.blogspot.com.ar/2013/06/16-de-junio-del-55-el-dia-del-comienzo.html

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