“SI LOS DE ABAJO SE MUEVEN, LOS DE ARRIBA CAEN”.


Raymond Berberian 

Las siete enfermedades cardinales
¿Por qué debiera molestarnos que un rabino pida quemar en holocausto a todos los palestinos y que otro rabino sea insultado y golpeado por sus hermanos por querer acordar una paz entre judíos y palestinos? ¿Por qué debiera sorprendernos que un Imán revele sus complejos y mezquindades refiriéndose a la mujer y que unos cuantos obispos y sacerdotes ejerzan su sexualidad con sus monaguillos? ¿Por qué debiera exasperarnos viendo soldados sionistas israelí recogiendo alumnos palestinos al voleo para sus cárceles y carnicería otros, enorgullecerse apuntando con sus armas de guerra a un niño indefenso con las manos atadas? ¿Por qué debe molestarnos que un rey de utilería vaya a divertirse asesinando animales en los safaris africanos y sea imitado por los adinerados de moda y de la farándula?
Cuando yo era chico, mi padre me recomendaba besar las manos de un Franciscano caldeo cada vez que solía visitar nuestra casa, allá por Yafa Palestina; me obligaba a reverenciar a los médicos y a un dentista conocido de él. Mi padre, barbero de profesión, era una persona del común, con escasa cultura, sobreviviente del Genocidio armenio. En su mente existían categorías de seres humanos. Estaban, los ilustrados en primer plano, clasificados junto con los religiosos, luego seguían los adinerados, que para él eran como seres destacados e importantes, a los que se les debía respetar y obedecer; eso me recuerda una frase que leí en mis tiempos de colegio: “And the rich man’s joke is always funny”. Se trataba de un padre que se refería al dinero y a los adinerados hablándole a su hijo, que comenzaba así: “Money is honey my little sonny…” En el fondo del tarro estaba él y su demás parentela.
Todas esas mezquindades humanas como las que voy narrando, a ti y a mí y a los de la vereda de enfrente, nos parecen absurdas, porque aprendimos a pensar, a calificar y a juzgar por nosotros mismos las tradicionales dádivas adquiridas gato por liebre.
El hombre no vale por lo puesto, ni siquiera por el puesto que la sociedad se le ha sido asignada. Vale por su sensibilidad, su inteligencia; vale por el amor que rebalsa por sus poros. Tal vez nuestro error sea darles a todos por igual, demasiada trascendencia a las fachadas. Tantos desvaríos heredados; tantas dudas acumuladas, ambiciones desmedidas, hicieron que la humanidad entera se enfermara de pecados cardenales, de racismo y de una mentalidad entumecida… Aunque te parezca extraño; Estamos todos enfermos y lo peor; esa nuestra enfermedad, entra a formar parte de nuestra ignorancia generacional. Para finalizar: Una joya del pensamiento recogida por ahí: “SI LOS DE ABAJO SE MUEVEN, LOS DE ARRIBA CAEN”.
Respetuosamente raymond_berberian14@yahoo.com.ar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s