Un niño capta por instinto aquello que lo hace feliz. El hombre sólo se imagina aquello que lo haría feliz y seña con hacerse del altar de la felicidad.


Raymond Berberian en Ruben Lázaro Demirjian

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Para meditar…2
Un niño capta por instinto aquello que lo hace feliz. El hombre sólo se imagina aquello que lo haría feliz y seña con hacerse del altar de la felicidad.
En realidad, ni uno ni otro deduce por cuánto tiempo, aquello que desearían, los mantendrían felices; sabiendo de antemano que la felicidad tiene vida limitada y se apaga apenas siete segundos de haberse iniciado, siete segundos por reloj y por cábala.
Una moneda de oro representa mucho más, por el oro, que por su valor. Dos monedas simbolizan más, por su valor que por el oro. Tres monedas provocan una sensación de bienestar entremezclada de intranquilidad.
Si desmenuzáramos el motivo de esa intranquilidad, progresivamente llegaríamos a la conclusión de que una moneda es lo único que nos merecemos; poseyendo más monedas, sería abusar, inconscientemente, sin querer, de aquellos que nada tienen.
Si bien la conciencia se rebela y nos señala el error, no le hacemos caso.
Como verán, existe un misterio que se asemeja a la del equilibrio tantas veces mencionado. La primera adquisición fue la que nos permitió soñar, nos proporcionó la sensación de estar en proximidad de la felicidad.

 

Fue lo que nos franqueó la puerta a los anhelos.
Pero tú y yo no nos conformaríamos con una sola moneda, haríamos lo imposible con tal de alcanzar las cinco, más las treinta famosas monedas de plata. Cueste lo que cueste y pese a la advertencia de nuestra conciencia, haríamos lo imposible de no sentirnos culpables y nuestra vanidad se encargaría de modificar las bases de nuestra sensibilidad.
Amasando cinco y más monedas de oro, el drama del hambre y la pobreza se habrá esfumado de nuestra visión panorámica. Nos creeríamos merecedores de los bien conquistados laureles, sin diferencias entre los venerables fariseos y nosotros. Nos lavaríamos las manos ante el dolor ajeno y nada ni nadie nos despojarían de nuestras bien merecidas ambiciones, aunque hayamos desviado el camino que conduce a los siete segundos de felicidad por reloj y por cábala.
Raymond. Poeta de la Patria Robada…
“La vida es un obsequio” ¡Tenlo en cuenta!
raymond_berberian14@yahoo.com.ar
***

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