“¿Quién demonios recomendó hacer eso?”


 

Dentro de la administración Bush, muy pocas personas fueron capaces de prever los resultados, por tanto, no se preparó plan de contingencia alguno frente a esa posibilidad. “He preguntado por qué nadie vio lo que se aproximaba”, dijo Condoleeza Rice a los informadores. “No sé de nadie que hubiera bajado la guardia si se hubiera sabido la fuerza que Hamas mostró”.“Todos culpan a todos”, dijo un funcionario del Departamento de Defensa. “Nos sentamos allí en el Pentágono y dijimos: “¿Quién demonios recomendó hacer eso?”

 

Vanity Fair: Abbas y Dahlan conspiraron junto a Israel y Estados Unidos para derrocar a Hamas

Jalid Amayreh
The Palestinian Information Center

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La famosa revista estadounidense Vanity Fair ha destapado un asunto meticulosamente investigado que demuestra que el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y su ayudante, Muhammad Dahlan, conspiraron activamente con la administración Bush para derrocar al gobierno democráticamente elegido de Hamas y maquinaron una guerra civil en los territorios palestinos ocupados.

En un amplio artículo del último número de la revista, Vanity Fair informaba que había obtenido diversos “documentos confidenciales”, corroborados por fuentes de EEUU y de Palestina, que descubrían una operación secreta estadounidense aprobada por el Presidente Bush y puesta en marcha por la Secretaria de Estado Condoleeza Rice y el Asesor Adjunto para la Seguridad Nacional Elliott Abrams, que tenía como objetivo provocar una guerra civil palestina.

Según la revista, el plan se refería a las fuerzas dirigidas por Dahlan, a las que se dotaría, a instancias de EEUU, de nuevo armamento que diera a Fatah la fuerza necesaria para derrocar al democráticamente elegido gobierno de Hamas.

Los siguientes párrafos son extractos del artículo:

“Estábamos en las oficinas de Abbas en Ramala y le expliqué todo a Condi. Y ella dijo: ‘Sí, tenemos que hacer un esfuerzo para llevar esto a cabo. No hay otro camino’”.

“Tanto Walles como Abbas sabían bien lo que cabía esperar de Hamas si se seguían esas instrucciones: rebelión y baño de sangre. Por esa razón, según afirma el memorándum, EEUU trabajaba ya para reforzar las fuerzas de seguridad de Fatah. ‘Si actúas de acuerdo con estas instrucciones, te apoyaremos tanto material como políticamente’, decía el escrito. ‘Estaremos allí para apoyarte’. También se animaba a Abbas a ‘fortalecer su equipo’ incluyendo a “personalidades que tuvieran credibilidad y un peso fuerte en la comunidad internacional”. Entre los personajes que EEUU quería incluir, dice un funcionario conocedor de los hechos, estaba Muhammad Dahlan”.

“Abbas, dice un funcionario, estaba conforme en empezar a actuar dos semanas después. Pero ocurría que era Ramadán, el mes en que los musulmanes ayunan durante las horas de luz del día. Cuando se iba acercando el crepúsculo, Abbas le pidió a Rice que se le uniera para el iftar –un tentempié que rompe el ayuno-. Después, siempre según el funcionario, Rice subrayó su posición: ‘Entonces, ¿estamos de acuerdo? ¿Disolverás en gobierno en dos semanas?’ ‘Quizá no pueda en dos semanas. Dadme un mes. Esperemos hasta después del Eid’, dijo, refiriéndose a los tres días de celebraciones que marcan el fin del Ramadán. (El portavoz de Abbas dijo vía e-mail: ‘Según nuestros archivos, esto es incorrecto’.) Rice entró en su SUV [4×4] blindado, donde, afirma el funcionario, dijo a un colega estadounidense: ‘Ese maldito iftar nos ha costado otras dos semanas de gobierno de Hamas’”.

“Bush se encontró con Dahlan al menos en tres ocasiones. Tras las conversaciones de la Casa Blanca en julio de 2003, Bush alabó públicamente a Dahlan como “líder bueno y sólido”. En privado, según afirman multitud de funcionarios estadounidenses e israelíes, el presidente estadounidense se refería a él como “nuestro hombre”.

“Con documentos confidenciales, corroborados por anteriores y actuales funcionarios estadounidenses indignados, David Rose revela cómo el Presidente Bush, Condoleeza Rice y el Consejero Adjunto para la Seguridad Nacional Elliott Abrams apoyaron una fuerza armada dirigida por el hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan, que acabó desencadenando una sangrienta guerra civil en Gaza de la que Hamas salió más fuerte que nunca”.

“Dentro de la administración Bush, la política hacia Palestina provocó un debate furioso. Uno de sus críticos es David Wurmser, neocon confeso, que dimitió como consejero jefe para Oriente Medio del Vicepresidente Cheney en julio de 2007, un mes después del golpe en Gaza. Wurmser acusa a la administración Bush de ‘implicarse en una guerra sucia en un esfuerzo por llevar a la victoria a una dictadura corrupta’ [dirigida por Abbas]. Cree que Hamas no tenía intención de tomar Gaza hasta que Fatah forzó las cosas”

“Me parece a mí que lo que ocurrió no fue tanto un golpe de Hamas sino un intento de golpe de Fatah que se previno antes de que ocurriera”, dice Wurmser. “La chapuza ha hecho que el sueño de la paz en Oriente Medio sea más remoto que nunca. Hay una asombrosa desconexión entre el llamamiento del Presidente a una democracia en Oriente Medio y esta política”, dice. “La contradice directamente”.

“Dahlan trabajó estrechamente con el FBI y la CIA y desarrolló una cálida relación con el Director de la Central de Inteligencia, George Tenet, nombrado por Clinton y que permaneció en su puesto con Bush hasta julio de 2004”.

“Dahlan dice que advirtió a sus amigos de la administración Bush de que Fatah no estaba preparado aún para las elecciones en enero. Décadas de gobierno de supervivencia de Arafat habían convertido al partido en un símbolo de corrupción e ineficacia, una percepción que a Hamas le resultó fácil explotar. Las divisiones en el interior de Fatah debilitaron aún más su posición: en muchos lugares, un único candidato de Hamas se presentaba contra varios de Fatah”.

“Todo el mundo estaba en contra de las elecciones”, dice Dahlan. Todo el mundo excepto Bush. Bush decidió: ‘Necesito unas elecciones. Quiero elecciones para la Autoridad Palestina’. Todo el mundo le siguió en la administración de EEUU, y todo el mundo le daba la lata a Abbas diciéndole: ‘El presidente quiere elecciones’. Muy bien, ¿con qué propósito?”

Las elecciones siguieron adelante según el calendario previsto. El 25 de enero, Hamas consiguió el 56% de los escaños en el Consejo Legislativo.

Dentro de la administración Bush, muy pocas personas fueron capaces de prever los resultados, por tanto, no se preparó plan de contingencia alguno frente a esa posibilidad. “He preguntado por qué nadie vio lo que se aproximaba”, dijo Condoleeza Rice a los informadores. “No sé de nadie que hubiera bajado la guardia si se hubiera sabido la fuerza que Hamas mostró”.

“Todos culpan a todos”, dijo un funcionario del Departamento de Defensa. “Nos sentamos allí en el Pentágono y dijimos: “¿Quién demonios recomendó hacer eso?”

“En público, Rice intenta mirar el lado positivo de la victoria de Hamas. ‘Imprevisiblemente’, dice, ‘es la naturaleza de un gran cambio histórico’. Sin embargo, incluso mientras hablaba, la administración Bush estaba ya revisando su actitud hacia la democracia palestina.

“Washington reaccionó con consternación cuando Abbas empezó a mantener conversaciones con Hamas con la esperanza de establecer un ‘gobierno de unidad’. El 4 de octubre de 2006, Rice viajó a Ramala para encontrarse con Abbas. Se reunieron en la Muqata, la nueva sede presidencial surgida de las ruinas del recinto de Arafat, que Israel había destruido en 2002”.

“El nivel de penetración estadounidense en los asuntos palestinos era mucho más fuerte que lo había sido en tiempos de Arafat. Abbas nunca había contado con una base independiente y fuerte y necesitaba desesperadamente restaurar el flujo de ayuda exterior y, con él, su capacidad de patrocinio. También sabía que no podía hacer frente a Hamas sin la ayuda de Washington”.

“En la conferencia de prensa conjunta, Rice sonreía cuando expresaba la ‘gran admiración’ de su nación hacia el liderazgo de Abbas. Sin embargo, a puerta cerrada, el tono de Rice era mucho más mordaz, según comentan los funcionarios presentes en aquella reunión. Aislar a Hamas no había funcionado, le dijo al parecer a Abbas, y EEUU esperaba que disolviera el gobierno de Haniyeh cuanto antes y celebrara nuevas elecciones”.

“Las semanas pasaban sin que hubiera señales de que Abbas estuviera preparado para cumplir la oferta de EEUU. Al final, se envió a otro funcionario a Ramala. Jake Walles, el cónsul general en Jerusalén, era un funcionario de carrera del servicio exterior con muchos años de experiencia en Oriente Medio. Su objetivo era entregar un ultimátum, apenas disimulado, al presidente palestino”.

“Conocemos lo que dijo Walles porque quedó una copia olvidada, al parecer accidentalmente, del memorándum con los ‘puntos de conversación’ que el Departamento de Estado le había preparado. El documento ha sido autentificado por funcionarios estadounidenses y palestinos”.

“Necesitamos entender tus planes sobre un nuevo gobierno [de la Autoridad Palestina]”, decía el guión de Walles. “Le dijiste a la Secretaria Rice que estarías preparado para seguir adelante en un plazo de entre dos a cuatro semanas después del encuentro que mantuviste con ella. Creemos que ya es hora de que te muevas con rapidez y decisión”.

El memorándum no dejaba lugar a duda sobre qué clase de acción estaba buscando EEUU: “Hay que plantearle a Hamas una opción clara, con un plazo concreto: … O aceptan un nuevo gobierno que cumpla los principios del Cuarteto o, si lo rechazan o no cumplen el plazo, informarles abiertamente de las consecuencias de esa decisión: Declarar un estado de emergencia y formar un gobierno de emergencia explícitamente comprometido con ese programa”.

Walles y Abbas sabían ambos muy bien lo que podía esperarse de Hamas si se seguían esas instrucciones: rebelión y baño de sangre. Por esa razón, el memorándum afirma que EEUU estaba ya trabajando para reforzar las fuerzas de seguridad de Fatah. “Si actúas siguiendo estas directrices, te apoyaremos tanto material como políticamente”, decía el guión. “Estaremos allí para apoyarte”.

Se animaba también a Abbas a “fortalecer su equipo” incluyendo “personalidades con credibilidad, que tuvieran una presencia fuerte en la comunidad internacional”. Entre las que EEUU quería que se incorporaran, dice un funcionario conocedor de toda esa política, estaba Muhammad Dahlan.

“No había señal alguna de que Abbas estuviera dispuesto a llevar las cosas a un punto crítico disolviendo el gobierno de Hamas. Contra estos antecedentes, EEUU empezó a mantener conversaciones directas sobre seguridad con Dahlan”.

Él es nuestro hombre”

“En el 2001, el Presidente Bush pronunció la archiconocida frase de que había mirado a los ojos al presidente ruso Vladimir Putin para captar lo que había en su alma y que encontró que era “digno de confianza”. Según los tres funcionarios estadounidenses, Bush hizo un juicio similar sobre Dahlan cuando se encontraron por vez primera en 2003. Los tres funcionarios recuerdan haber oído a Bush decir: “Es nuestro hombre”.

Dicen que esa valoración fue repetida por otras figuras claves en la administración, incluyendo a Rice y al Secretario Adjunto David Welch, el hombre encargado de la política de Oriente Medio en el Departamento de Estado. “A David Welch no le preocupaba mucho Fatah”, dice uno de sus colegas. “Se preocupaba por los resultados y apoyaba a cualquier hijo de puta que hubiera que apoyar. Dahlan era el hijo de puta que mejor conocíamos. Era una clase de persona que podía funcionar. Dahlan era nuestro hombre”.

El Teniente General Keith Dayton, nombrado en noviembre de 2005 coordinador de seguridad de EEUU para los palestinos, no estaba en situación de cuestionar el juicio del presidente sobre Dahlan. Su única experiencia anterior con Oriente Medio fue como director del Iraq Survey Group, la instancia que se dedicó a buscar las escurridizas armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

En noviembre de 2006, Dayton se reunió con Dahlan en la primera de una larga serie de conversaciones celebradas en Jerusalén y Ramallah. Ambos hombres estuvieron acompañados por sus ayudantes. Desde el principio, dice un funcionario que tomó notas de la reunión, Dayton estuvo promoviendo dos agendas superpuestas.

“Necesitamos reformar el aparato de seguridad palestino”, dijo Dayton, según las notas. “Pero también necesitamos aumentar tus fuerzas para que se enfrenten a Hamas”.

Dahlan contestó que, a largo plazo, Hamas podría salir derrotado utilizando tan sólo medios políticos. “Pero si voy a enfrentarme con ellos”, añadió, “necesito recursos sustanciales. Según están las cosas, no tenemos capacidad suficiente”.

Los dos hombres acordaron que trabajarían en un nuevo plan de seguridad palestino. La idea era simplificar la confusa red de las fuerzas de seguridad palestinas y hacer que Dahlan asumiera la responsabilidad de todas ellas con un puesto recién creado de consejero para la seguridad nacional palestina. Los estadounidenses ayudarían con suministros de armas y entrenamiento.

Como parte del programa de reformas, según el funcionario que estuvo presente en las reuniones, Dayton dijo que quería disolver el Servicio de Seguridad Preventiva, ampliamente conocido por estar implicado en acciones de secuestros y torturas. En una reunión en la oficina de Dayton en Jerusalén a principios de diciembre, Dahlan ridiculizó la idea. “La única institución que protege ahora a Fatah y a la Autoridad Palestina en Gaza es la que quieres eliminar”, dijo.

Dayton se suavizó un poco: “Queremos ayudarte”, dijo. “¿Qué necesitas?”

Dahlan no dudó en manifestar su exasperación. “Hablé con Condoleeza Rice en varias ocasiones”, dice. “Hablé con Dayton, con el cónsul general, con todos los que conocía en la administración. Me dijeron: ‘Tienes un argumento convincente’. Estábamos sentados en la oficina de Abbas en Ramala y le expliqué todo a Condi. Y ella dijo: ‘Sí, tenemos que hacer un esfuerzo para hacer eso. No hay otra vía’. ‘En algunas de esas reuniones’, dice Dahlan, ‘estaban también presentes el Ayudante del Secretario de Estado Welch y el Consejero Adjunto para la Seguridad Nacional Abrams’”.

La administración Bush volvió al Congreso, que aprobó, en abril de 2007, un reducido paquete por valor de 59 millones de dólares para ayuda no letal. Pero como Dahlan sabía, el equipo de Bush había pasado ya los últimos meses explorando medios alternativos clandestinos para conseguirle los fondos y las armas que quería. La desgana del Congreso significaba que: “Tenían que buscar en diferentes ollas, en diferentes fuentes para conseguir para el dinero”, dijo un funcionario del Pentágono.

Un funcionario del Departamento de Estado añade: “Todos los que estaban encargados de poner en marcha esa política estaban diciendo: ‘Haz lo que sea necesario. Tenemos que conseguir que Fatah derrote militarmente a Hamas y sólo Muhammad Dahlan tiene la astucia y la fuerza para hacerlo. Las expectativas existentes se movían alrededor de si todo esto podría acabar en un enfrentamiento militar’. Había, dice este funcionario, dos ‘programas paralelos’, el manifiesto, que la administración llevó al Congreso, ‘y uno secreto no sólo para comprar armas, sino también para pagar los salarios del personal de seguridad’".

Pero había también importantes diferencias, empezando por el hecho de que el Congreso nunca aprobó una medida que expresamente prohibiera prestar ayuda a Fatah y Dahlan. “Estaba muy cerca de los límites”, dice un antiguo oficial de inteligencia con experiencia en programas secretos. “Pero, posiblemente, no era ilegal”.

Legal o no, los envíos de armas se iniciaron pronto. A finales de diciembre de 2006, cuatro camiones egipcios entraron en Gaza por un cruce controlado por Israel, donde su carga fue entregada a Fatah. Esa carga incluía 2.000 rifles automáticos fabricados en Egipto, 20.000 dispositivos para munición y dos millones de balas. Se filtró la noticia del envío y Benjamín Ben-Eliezer, miembro del gabinete israelí, dijo en la radio israelí que los rifles y la munición darían a Abbas “la capacidad para hacer frente a esas organizaciones que están intentando arruinarlo todo”, es decir, Hamas.

Avi Dichter señala que todos los envíos de armamento tenían que ser aprobados por Israel, que vacilaba, comprensiblemente, a la hora de permitir que entraran armas modernas en Gaza. “Hay algo seguro, no estábamos hablando de armamento pesado”, dice un funcionario del Departamento de Estado. “Eran armas pequeñas, ametralladoras ligeras, munición”.

Plan B

El Departamento de Estado preparó una alternativa al nuevo gobierno de unidad. Conocida como “Plan B”, su objetivo, según un memorándum del Departamento de Estado, que ha sido confirmado por un funcionario que lo conoció en aquel momento, era “capacitar [a Abbas] y a sus partidarios para llegar a un final definido a finales de 2007. Ese final pondría democráticamente en escena un gobierno [de la Autoridad Palestina] que aceptara los principios del Cuarteto”.

Al igual que el ultimátum de Walles de finales de 2006, el Plan B pedía a Abbas que “hundiera el gobierno” si Hamas se negaba a cambiar su actitud hacia Israel. A partir de ahí, Abbas podría convocar unas prontas elecciones o imponer un gobierno de emergencia. No está claro si, como presidente, Abbas tenía autoridad constitucional para disolver un gobierno elegido dirigido por un partido rival, pero a los estadounidenses les tenía sin cuidado esa cuestión.

Las consideraciones sobre la seguridad eran fundamentales, y el Plan B daba prescripciones explícitas sobre cómo abordarlas. Mientras el gobierno de unidad nacional permaneciera en el poder, era esencial que Abbas mantuviera “un control independiente de las fuerzas clave de seguridad”. Debe “evitar que Hamas se integre en esos servicios, mientras se elimina la Fuerza Ejecutiva o se atenúan los desafíos planeados por su continuada existencia”.

En una clara referencia a la ayuda secreta que se esperaba de los árabes, el memorándum hacía esta recomendación para los seis a nueve meses siguientes: “Dahlan supervisará ese esfuerzo en coordinación con el General Dayton y las naciones árabes, con objeto de entrenar y equipar una fuerza de 15.000 hombres bajo el control del Presidente Abbas para establecer la ley y orden internos, acabar el terrorismo y disuadir a las fuerzas extralegales”.

Los objetivos de la administración Bush para el Plan B se concretaron en un documento titulado “Plan de Acción para la Presidencia Palestina”. A este plan de acción se llegó después de varios borradores y fue desarrollado por EEUU, los palestinos y el gobierno jordano. Sin embargo, diversas fuentes están de acuerdo en que se originó en el Departamento de Estado.

Los primeros proyectos acentuaban la necesidad de reforzar las fuerzas de Fatah para “desalentar” a Hamas. El “resultado previsto” era dar a Abbas “la capacidad para que pudiera tomar las decisiones político-estratégicas necesarias… tales como deshacer el gabinete, estableciendo un gabinete de emergencia”.

Los proyectos exigían incrementar el “nivel y capacidad” de los 15.000 integrantes del personal de seguridad de Fatah añadiendo 4.700 tropas en siete nuevos “batallones especializados en actuaciones de especial dureza”. El plan también prometía organizar “en el extranjero ese entrenamiento especializado”, en Jordania y Egipto, y se comprometía a “proporcionar el necesario equipamiento y las armas para que el personal de seguridad desarrollara sus misiones”.

Un presupuesto detallado señalaba el coste total de salarios, entrenamiento y “del equipamiento de seguridad necesario, letal y no letal” en 1.270 millones de dólares a lo largo de cinco años. El plan afirmaba: “Los costes y presupuesto global se desarrollarán conjuntamente con el equipo del General Dayton y el equipo técnico palestino designado para llevar a cabo la reforma”, una unidad establecida por Dahlan y dirigida por su amigo y ayudante político Basil Jaber. Jaber confirma que el documento es un resumen exacto del trabajo que él y sus colegas hicieron con Dayton. “El plan trataba de crear un establishment de seguridad que pudiera proteger y fortalecer un estado pacífico palestino viviendo junto a Israel”, dice.

El borrador final del Plan de Acción fue redactado en Ramala por funcionarios de la Autoridad Palestina. Esta versión era idéntica a los anteriores borradores en todos los aspectos significativos excepto en uno: presentaba el plan como si hubiera sido idea de los palestinos. También dijo que los objetivos de la seguridad habían sido “aprobados por el Presidente Mahmud Abbas después de haberlos discutido y acordado con el equipo del General Dayton”.

El 30 de abril de 2007, se filtró una parte de este primer borrador a un periódico jordano, Al-Majd (*). Desde la perspectiva de Hamas, el Plan de Acción equivalía a una sola cosa: “un anteproyecto de golpe de Fatah apoyado por Estados Unidos”.

N. de la T.:

Enlace con el artículo que en su día elaboraron Mark Perry y Paul Woodward sobre la filtración, traducido al español y publicado en Rebelión:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=51111

Enlace con un artículo anterior de Jalid Amayreh sobre el mismo asunto:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=52810

Enlace con texto original en inglés:

http://www.palestine-info.co.uk/en/default.aspx?xyz=U6Qq7k%2bcOd87MDI46m9rUxJEpMO%2bi1s7%2b82koqdSofaVNDg69ybyl8hzE5PulaUDynKJOw%2fQhf%2btsCSZ%2fQosOZ3kwTRWEmi6axk93lRSNafBpYitua5QYzVb7znrs7t3YvBtigSa8kQ%3d

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de Ruben Demirjian Publicado en Sin categoría Etiquetado

Los temas que se tocaran


 
 

Con el fin de hacer frente a estas nuevas amenazas «asimétricas», proponen una «sacudida estratégica» que incluye la utilización «preventiva» de las armas nucleares, incluso aunque se diga que debe ser el «último recurso». Una declaración de este tipo, a ese nivel, es un acontecimiento muy importante. ¿Por qué? Porque pretende afirmar el fin de la doctrina clásica de la disuasión nuclear, incluso aunque Francia está oficialmente comprometida con el concepto de último recurso, igual que Rusia, que acaba de reafirmarlo con una declaración del jefe del Estado Mayor y oficial del ejército ruso, el general Iouri Balouievski. Pero Rusia no está incluida en esta reflexión, ya que no es miembro de la OTAN, mientras que Francia hace todo lo que puede para formar parte del mando integrado de la Alianza.

09-03-2008
Informe de altos mandos de los ejércitos occidentales para la cumbre de la OTAN de abril de 2008

Un imperio occidental con vocación exterminadora

Claude Nicolet
MRC

Traducido por Caty R.

«Hacia una gran estrategia para un mundo inestable». Con este título, cinco veteranos responsables militares occidentales han redactado un informe de 150 páginas. Las recomendaciones y perspectivas que contiene deberán examinarse en la próxima cumbre de la OTAN, el próximo mes de abril en Bucarest.

Este documento debe estudiarse con mucha seriedad y atención. En primer lugar porque no está redactado por cualquiera: el general estadounidense John Shalikasvili, ex comandante principal de la OTAN en Europa; el mariscal británico Lord Peter Inge; el general alemán Klaus Haumann, ex presidente del comité militar de la OTAN; el general neerlandés Henk van den Breemen y el almirante francés Jacques Lanxade, ex jefe de Estado Mayor del ejército francés.

Es decir, militares experimentados que ejercen responsabilidades en los más altos niveles de la jerarquía de los ejércitos de sus países. Pero lo que hay de sensacional, y sobre todo de espantoso en este documento, es realmente lo que revela sobre la visión y la percepción del mundo de estos hombres, que presentan una serie de constataciones que sirven de apoyo a sus razonamientos:

– El cambio climático condicionará convulsiones sociales gigantescas, especialmente vinculadas a las transferencias de poblaciones.

– El desarrollo del terrorismo internacional, el crimen organizado y la proliferación de armas de destrucción masiva.

– El debilitamiento de los Estados naciones y de las organizaciones internacionales como la ONU, la OTAN y la Unión Europea.

– El incremento del fanatismo religioso.

Con el fin de hacer frente a estas nuevas amenazas «asimétricas», proponen una «sacudida estratégica» que incluye la utilización «preventiva» de las armas nucleares, incluso aunque se diga que debe ser el «último recurso». Una declaración de este tipo, a ese nivel, es un acontecimiento muy importante. ¿Por qué? Porque pretende afirmar el fin de la doctrina clásica de la disuasión nuclear, incluso aunque Francia está oficialmente comprometida con el concepto de último recurso, igual que Rusia, que acaba de reafirmarlo con una declaración del jefe del Estado Mayor y oficial del ejército ruso, el general Iouri Balouievski. Pero Rusia no está incluida en esta reflexión, ya que no es miembro de la OTAN, mientras que Francia hace todo lo que puede para formar parte del mando integrado de la Alianza.

El arma nuclear, de hecho, ya no es un arma aparte. Simplemente es la última en una serie armamentista que va de la bayoneta a la bomba atómica; ha abandonado su estatus de arma esencialmente política; es un vuelco «coperniquiano» necesario, según los autores del informe, para hacer frente a la multiplicación de las amenazas. Amenazas que tendrían un grado de peligrosidad superior que las de la Guerra Fría. Pero, ¿cuál es, entonces, el «nuevo bloque soviético» súper armado que nos tiene en el punto de mira y nos mantiene aterrorizados?: El terrorismo internacional, la dispersión y proliferación nuclear, el fundamentalismo religioso…

Este texto contiene, sobre todo, un auténtico proyecto de organización política y una visión del mundo que se articula perfectamente con la ideología dominante y los proyectos actualmente en marcha para imponernos este modelo y su funcionamiento político.

Occidente estaría asediado y debilitado desde el interior y el exterior. Desde el interior por la desaparición de la voluntad de defender sus valores y el reinado del relativismo; por la falta de voluntad política de algunos europeos (en particular Alemania, todavía constreñida por su historia del siglo pasado) de volcarse más a fondo en el funcionamiento de la OTAN que, por lo tanto, carecería de enlaces y voluntad políticos. A este respecto, la Unión Europea debería abandonar su papel de aguafiestas errática y acelerar su aproximación a la OTAN para convertirse, de hecho, en el brazo político del que cruelmente carece la Alianza Atlántica.

Se ve claramente el dibujo que se perfila, a plazo más o menos largo, de una «fusión» institucional de la Unión Europea y la OTAN. Las ventajas políticas serían enormes para quienes tienen esta visión del mundo y del orden dominante. Una organización política multilateral dotada de personalidad jurídica y moral (Tratado de Lisboa), con su organización militar. También se pueden leer las cosas en un sentido inverso: Una organización militar bajo el dominio de Estados Unidos conectada orgánicamente a un poder político que se puede activar, siempre que haga falta, en función de sus propios intereses. Llegamos claramente a la desconexión del poder político de la legitimidad fundada en la soberanía de los pueblos. Lo que ilustra perfectamente las previsiones prácticas de dicho «directorio».

El ensamblaje estaría compuesto, por lo tanto, por EEUU, la Unión Europea y la OTAN, que formarían un «comité de dirección» occidental. Algunas normas de funcionamiento para una mayor eficacia, y que vendrían a oficializar prácticas que realmente ya están en curso, serían:

– Eliminación del voto mayoritario por la búsqueda permanente del consenso, lo que implica el fin del derecho de veto. También hay que señalar aquí que en las instituciones europeas se pondrá en marcha el mismo mecanismo con el Tratado de Lisboa, que prevé, por otra parte, que la defensa de los países miembros debe ser compatible con la OTAN.

– Se podría requerir la utilización de la fuerza sin autorización de la ONU «si un gran número de vidas están en peligro», lo que es un concepto muy elástico e incluso confuso (no estoy seguro de que, según este rasero, 50 ciudadanos de Afganistán equivalgan a 50 ciudadanos estadounidenses), de carácter más bien moral que político y estratégico. Es lo que hizo la OTAN en Serbia desencadenando una campaña de bombardeos aéreos. Al reconocer la independencia de Kosovo la Unión Europea hará una elección política crucial participando de forma totalmente ilegal en el desmembramiento de un Estado con las fronteras internacionalmente reconocidas y miembro de la ONU. Por otra parte, no podemos olvidar el desencadenamiento de la guerra en Iraq por EEUU, sin el aval de la ONU, que ha causado cientos de miles de muertes. Según esto, ¿se podría prever que la OTAN bombardearía Washington dado que en Iraq «un gran número de vida están en peligro»?

En realidad, ¿de qué se trata?

Hacer de Occidente una especie de nueva Esparta con el objetivo de la creación, organización y defensa de un «Imperio Occidental» portador de los valores de civilización, morales, de progreso y de racionalismo. Esta definición englobaría a Japón, Australia, Canadá e Israel y, eventualmente, a una parte de Sudamérica. En cambio Rusia, que se recupera y quiere reafirmar su peso en el escenario mundial, volvería a ser un adversario, pero en un esquema de rivalidad más clásico. El resto del mundo no es más que un océano informe de violencia, barbarie y fanatismo. Un universo en el que el Islam (porque ésa es la cuestión), como tal, sólo puede evolucionar y erigirse en líder antioccidental. Ahora bien, como es bastante improbable (a pesar de lo mucho que lo deseamos) que consigamos rebajar las tensiones internacionales, no cabe duda de que hay que prever una solución extrema: la desaparición pura y simple de lo que se considera un problema, por medio del fuego nuclear. Este razonamiento se basa en realidades ideológicas y prácticas. La guerra se convierte en un «medio de gestión» y un instrumento normal, uno más, de la política exterior de las «democracias».

Ciertamente se alegará la posibilidad de la utilización de armas de destrucción masiva por grupos terroristas o «estados canallas». Es una realidad que hay que tener en cuenta muy seriamente; sin embargo, eso no excluye un análisis serio de estos conceptos que nos llegan directamente de la «caja de herramientas» ideológica de la administración Bush.

Pero en los casos de grupos terroristas «desterritorializados», ¿qué vamos a abrasar de «forma preventiva»? Para liquidar a Al Qaeda o a los talibanes, ¿hay que borrar del mapa a Afganistán o Pakistán? ¿Después le tocará a Irán o Siria? La tentación exterminadora es atractiva y está ahí, movida por el miedo ante los resultados de las políticas dementes y criminales que se llevan a cabo y en las que Occidente tiene una parte de responsabilidad nada desdeñable. Esta incapacidad para considerar que las políticas que se están haciendo pueden tener consecuencias desastrosas es increíble.

El Islam, contemplado como un todo, no significa nada; «el mundo musulmán» no es una realidad global. Es una manipulación. Los Estados, en cambio, son realidades, hacen políticas comprensibles, lo que no quiere decir aceptables. Pero, ¿la política de Bush es aceptable? ¿Irán quiere la bomba atómica? ¿Para qué? ¿Para borrar a Israel del mapa? Antes de que su primer misil despegara, Irán habría desaparecido; y con él 70 millones de iraníes. E Irán lo sabe.

Llevar este tipo de razonamiento hasta el final implica la aceptación de asesinar a cientos de miles de personas de forma «preventiva» en nombre de la «civilización».

Ni Irán ni Siria están tan locos como para correr el riesgo de desaparecer en un «holocausto nuclear», como señaló Nicolas Sarkozy. Los autores del informe hacen hincapié en el hecho de que hoy «ante los retos del mundo globalizado, ningún país, ninguna organización, puede esperar triunfar solo». Pero, ¿triunfar en qué, sobre quién y en nombre de qué? No hace falta ser muy listo para constatar que se trata, en realidad, de ampliar la base de la potencia política y militar de Estados Unidos y servir de complementos a ese proyecto con la esperanza de ser alguien en el escenario del ejercicio del poder del imperio mundial. Darle más medios, más profundidad geográfica y estratégica frente a objetivos en perpetuo movimiento. Es necesario también, más prosaicamente, compartir el coste económico que eso representa. Porque Estados Unidos también demuestra todos los días su incapacidad militar y política para dirigir el mundo en solitario. Sus análisis y postulados básicos en el ámbito internacional son falsos; también es falsa su percepción del mundo, que se basa en su proyección ideológica, totalmente desconectada de la realidad; su aparato militar es incapaz de responder a la situación sobre el terreno porque no está formateado para misiones de naturaleza política. Y para mayor ridículo no hay adecuación entre la oferta y la demanda, por lo que el resultado sólo puede ser catastrófico.

Pero es también la continuación de deslegitimar y destruir la ONU, lo que entra en perfecta sintonía con la dolorosa constatación del debilitamiento de los Estados naciones. Detrás de eso está el cuestionamiento del funcionamiento de esta organización considerada cada vez más inútil, inoperante, ineficaz y políticamente molesta, especialmente la Asamblea General. No olvidemos que dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos y Gran Bretaña, por otra parte poseedores del arma nuclear) se comprometieron ilegalmente en la guerra de Iraq. En realidad, incluso es el concepto de Derecho Internacional lo que se cuestiona. Este funcionamiento cada vez exaspera más a algunas potencias occidentales a las que les gustaría poder liberarse, aunque cada vez lo hacen más: Abu Graib, Guantánamo, torturas, vuelos secretos de la CIA, prisiones secretas israelíes… Por supuesto estas prácticas, desgraciadamente, son frecuentes en numerosas dictaduras y no hay que conformarse. Pero lo que marca la diferencia en este caso es que los países portadores de este movimiento se autodenominan democracias ejemplares y que, precisamente en nombre de dichos valores democráticos, sería necesario utilizar el arma nuclear de manera preventiva, poniendo en entredicho algunas reglas esenciales de la democracia. Todo esto lleva el estigma del fracaso. ¿Adónde llevan las guerras preventivas? ¿Adónde ha llevado la Guerra de los Seis Días de 1967? ¿Adónde la invasión de Iraq de 2003?

Por supuesto, si se utiliza el arma nuclear, que no deja títere con cabeza, se acabó el problema. Eso significa que hay que pensar, desde ahora, en deshacerse de todo lo que no sea occidental. Porque, a largo plazo, ni la India ni China tienen la intención de arrodillarse ante nuestros «valores».

La cooperación entre los Estados, entre las naciones, es algo que existe. No se puede prohibir el diálogo con quienes lo desean. Hay que salir de las lógicas de encerramiento en las que nos atrincheramos negándonos incluso a hablar con unos u otros, creando listas negras cada vez más largas que nos eximen de enfrentarnos a la realidad de los problemas. Los palestinos que votaron por Hamás no votaron por la destrucción de Israel, todo el mundo lo sabe. Votaron, en primer lugar, porque «la comunidad internacional» se lo exigió y además porque, sencillamente, quieren vivir con dignidad y ejercer sus derechos políticos e históricos legítimos. ¿Es tan difícil de comprender?

La auténtica debilidad, el verdadero temor, es negarse a mirar la realidad de frente y a dialogar con quienes componen verdaderamente el mundo tal como es y del que sólo somos una parte. ¿No había que hablar con Arafat?, se creó Hamás. ¿No hay que hablar con Hamás y con Hezbolá?, tendremos Al Qaeda. ¿Y después? ¿Una bomba termonuclear?

Lo que hace falta actualmente es recobrar la capacidad de dirigirse a los pueblos, atreverse a hablarles, asumir que son nuestros iguales, promover una alianza de los pueblos -mejor que la Alianza del Atlántico Norte- contra la ideología dominante del liberalismo económico que gangrena el propio concepto de democracia. Si no, Occidente no podrá resistir frente al resentimiento y la venganza de la miseria del mundo. No hará más que demorar su caída o exterminar de 3.000 a 4.000 millones de personas.

Cómo no alarmarnos por esta multiplicación de las violaciones de los derechos más elementales perpetradas por las propias democracias: encarcelamientos arbitrarios, secuestros, torturas, campañas militares ilegales, incumplimiento del voto de los pueblos…

En estas condiciones no hay que asombrarse cuando vemos, por ejemplo, que grandes zonas de África se vuelven hacia China o la India. Del menosprecio, la arrogancia y la violencia occidentales ya han tenido suficiente.

http://www.mrc-france.org/article.php3?id_article=385

Claude Nicolet es el secretario nacional de relaciones internacionales de la organización francesa MRC –Mouvement Républicain et Citoyen– Movimiento Republicano y Ciudadano).

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

Louise Arbour pasará a la historia de la ONU y del derecho


 

"La guerra contra el terror", dijo en uno de sus discursos más famosos, "ha hecho retroceder varias décadas la causa de los derechos humanos, y ha causado una profunda división entre Estados Unidos, sus aliados occidentales y el mundo en vías de desarrollo". Según The Washington Post, la señora Arbour ha dicho públicamente que quiere ocuparse más de su familia. –

    http://www.elpais.com/articulo/panorama/Arbour/vuelve/familia/elpepusocdgm/20080309elpdmgpan_4/Tes

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ OPINIÓN

Arbour vuelve a la familia

El artículo 33 del IV Convenio de Ginebra, relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, deja absolutamente claro que no se puede castigar a una persona por infracciones que no haya cometido, y que están prohibidos, sin excepción, los castigos colectivos. El artículo 52 del mismo convenio establece que en situaciones de conflicto está terminantemente prohibida toda medida por parte de una potencia ocupante que tienda a provocar el paro entre la población civil. El artículo 50 exige, por su parte, que las partes implicadas en un conflicto faciliten el funcionamiento de los establecimientos dedicados a la asistencia y a la educación de los niños. Son textos legales en vigor, y los infractores pueden, y deben, ser llevados ante los tribunales por cometer delitos reseñados en el derecho internacional.

Numerosas organizaciones no gubernamentales han firmado esta semana un documento conjunto en el que denuncian precisamente la violación casi cotidiana de los convenios de Ginebra y de la ley internacional por parte de Israel. Las ONG más prestigiosas del mundo resaltan la terrible situación en la que se encuentran los palestinos que viven en Gaza, sometidos a un feroz bloqueo que "se ensaña, de manera injusta, contra una población civil cada vez más desabastecida". Una población en la que la falta de suministros ha provocado la suspensión del 90% de las actividades industriales y en la que el paro supera ya el 40%. Save the Children, una de las organizaciones humanitarias más antiguas y admiradas, señala que los puestos de control y los toques de queda impuestos por Israel hacen que 226.000 niños palestinos encuentren "imposible o muy peligroso ir a la escuela". Intermon Oxfam, otra famosa ONG, denuncia que el Gobierno de Israel está llevando a cabo, sin ningún género de duda, "un castigo colectivo contra los habitantes de la franja [Gaza]".

La violación de importantes leyes internacionales por parte de Israel fue denunciada también, el pasado día 3, por la responsable del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la canadiense Louise Arbour. Arbour condenó firmemente el envió de cohetes, por parte de militantes palestinos, sobre poblaciones civiles en Israel (que han causado la muerte de 11 personas, varias de ellas niños, en los últimos siete años), pero insistió en que la respuesta israelí es desproporcionada. En sólo la última semana, el poderoso ejército israelí ha causado la muerte de más de 70 civiles palestinos, buena parte de ellos niños y mujeres, ajenos completamente a cualquier actividad militar. Arbour señala que los milicianos palestinos que tiran los cohetes deben ser detenidos y entregados a la justicia para que respondan por esa violación del derecho internacional, pero que lo mismo debe suceder con los responsables en el lado israelí de la matanza de civiles palestinos. La responsable del Alto Comisionado para los Derechos Humanos no alude a ello, pero es evidente que Israel es un Estado perfectamente organizado y que los responsables de esas matanzas de civiles no son milicianos, sino cargos militares y políticos perfectamente identificados e identificables; personas que deberían responder ante tribunales internacionales por la violación de la Convención de Ginebra, en funcionamiento desde 1950.

No parece, sin embargo, que la comunidad internacional esté en absoluto conmovida por el documento conjunto de las ONG, ni tan siquiera por las denuncias de Louise Arbour. Más bien al contrario, son los días de Louise Arbour al frente del Alto Comisionado los que están contados. La señora Arbour, de 61 años, famosa como la fiscal que logró el procesamiento del líder serbio Slobodan Milósevic, abandonará el puesto el próximo mes de junio. Según ha publicado The Washington Post, Arbour cree que su dimisión puede facilitar la celebración de una cumbre internacional contra el racismo que la ONU tiene prevista para el año próximo en Durban (Suráfrica), y que Estados Unidos e Israel amenazan con boicotear precisamente porque creen que se puede convertir en un foro de crítica contra el Gobierno y las autoridades militares israelíes.

Sea como sea, Louise Arbour pasará a la historia de la ONU y del derecho como una funcionaria internacional que se opuso firmemente a la política contraterrorista de Estados Unidos, que denunció las torturas y los centros de detención ilegales y que no se calló nunca a la hora de defender los derechos humanos. "La guerra contra el terror", dijo en uno de sus discursos más famosos, "ha hecho retroceder varias décadas la causa de los derechos humanos, y ha causado una profunda división entre Estados Unidos, sus aliados occidentales y el mundo en vías de desarrollo". Según The Washington Post, la señora Arbour ha dicho públicamente que quiere ocuparse más de su familia. –

Rusia invita al nuevo Presidente Armenio


 

Putin confirmó invitación al presidente electo de Armenia para visitar Rusia

14:06

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10/ 03/ 2008

Moscú, 10 de marzo, RIA Novosti. El líder ruso Vladímir Putin ha confirmado hoy la invitación al presidente electo de Armenia, Serzh Sarkisián, para visitar Rusia, comunicó el servicio de prensa del Kremlin.

"Las partes celebraron hoy una conferencia telefónica y el dirigente ruso felicitó a Sarkisián por haber aprobado el Tribunal Constitucional de Armenia los resultados de las presidenciales ganadas por Sarkisián", señaló el servicio de prensa.

"El mandatario ruso, además, confirmó su invitación al presidente electo de Armenia para visitar Rusia", agregó.