Tratado de Lausana? La respuesta no pertenece a la diplomacia, sino al terreno de los derechos humanos.


Fuente : Ellinoarmenikis

Violaciones turcas del Tratado de Lausana

 

N. Lygeros

 

Traducción al español de Eduardo Lucena González y Olga Raptopoulou

Dan a conocer la lista de los organizadores de la masacre de armenios en Bakú

El estudio continuado sobre la realidad turca posterior a la firma y la aplicación oficial del Tratado de Lausana demuestra que existen violaciones sistemáticas de los artículos 2, 14, 27, 37, 38, 39, 40, 41, 42 y 43. La pregunta es la siguiente: ¿qué significa que está en vigor el Tratado de Lausana? ¿Acaso nos limitamos a decir que se produjo el intercambio de población? Porque eso era de esperar que se cumpliera por parte de Turquía. El problema real son las excepciones. En otras palabras, ¿qué sucedió con Constantinopla, Imvros y Tenedos? ¿Consideramos realmente que Turquía ha observado el Tratado de Lausana? ¿Es posible creerlo, después de todos los hechos conocidos desde 1923? Por consiguiente, la correcta pregunta es: ¿existe realmente el Tratado de Lausana? ¿Tiene sentido observarlo de manera unilateral, y por supuesto basarnos en él a pesar de saber lo injusto que ha sido para nosotros? ¿A pesar de saber que negó la existencia de los armenios y los asirios? Asimismo, ¿qué significan las negociaciones que consideran el Tratado de Lausana como algo dado y hecho? ¿Acaso, por el contrario, utilizando el Tratado no aplicado sistemática y continuamente por Turquía, se nos permite perder toda dignidad en cuanto a nuestra diplomacia? Porque puede que nuestra diplomacia, por diferentes razones, no sepa de las violaciones del Tratado de Lausana, caso que no puede darse del lado turco. Sería un movimiento racional pensar en cómo nos hace frente Turquía, ya que ella es consciente de ello y sabe que lo aceptamos. Un movimiento necesario en la teoría de juegos, porque no estamos solamente en el contexto de la teoría de decisiones. Además, pese a que declaramos lo contrario, otra vez por razones de diplomacia, sabemos que no estamos en un marco de cooperación. Afortunadamente, el teorema del equilibrio de Nash puede superar este obstáculo; porque de lo contrario nuestra base matemática sería errónea. En otras palabras, podemos decir lo que deseemos siempre y cuando sepamos dónde nos hallamos. El problema general del sector diplomático es que en realidad cree todo lo que dice, cuando ni siquiera Turquía lo cree. ¿Cómo podemos entonces proteger esencialmente las excepciones del Tratado de Lausana? La respuesta no pertenece a la diplomacia, sino al terreno de los derechos humanos. Hay que llevar a cabo demandas por cada violación turca en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Y el resultado no será únicamente simbólico, como piensan algunos. Porque para un marco donde no hay valores humanos, sólo el coste económico tiene sentido. Y eso lo conoce ya Turquía por las demandas chipriotas. El Tratado de Lausana, aunque negativo, puede convertirse en una herramienta poderosa para los derechos humanos, siempre y cuando lo queramos.

http://www.lygeros.org/articles?n=3130&l=es

Tratados de Sevres y Lausana


Português: Distrito de Lausana

Português: Distrito de Lausana (Photo credit: Wikipedia)

English: Woodrow Wilson.

English: Woodrow Wilson. (Photo credit: Wikipedia)

 ”  el artículo 16 del Tratado de Lausana ha ratificado lo establecido en el artículo 90 del Tratado de Sêvres por el que Turquía renuncia a todos aquellos territorios que por el laudo arbitral de Woodrow Wilson se han reconocido para la República de Armenia”.
La interrelación jurídica de los Tratados de Sêvres y Lausana

http://www.ian.cc/notas/noticias_ian.php?id=1202

Fuente Diario Armenia
Un compromiso internacional vigenteNota de Ara Papian *

Presentación

El 24 de julio de 1923 se firmó el Tratado de Lausana. En esencia, mediante este tratado Mustafá Kemal Ataturk hizo lo que haría años después Adolf Hitler, al revisar algunas de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo ha sido sobredimensionado el significado de Lausana, ya que ese tratado no ha alterado todas las transformaciones causadas por la guerra. Solo ha afectado algunos aspectos del Tratado de Sêvres.
Si bien la República de Armenia no formó parte del Tratado de Lausana, el mismo está íntimamente ligado al pueblo armenio. Por lo tanto debe analizarse la interrelación jurídica de los tratados de Lausana y de Sêvres, según los conceptos del derecho internacional.

Uno y otro

Desde un punto de vista jurídico el tratado de Sêvres y el de Lausana son dos documentos distintos, no solo por el ámbito de los participantes. Lo mas importante es que el sentido y el objetivo de uno y otro son distintos. El Tratado de Sêvres se refiere a la Primera Guerra Mundial y el de Lausana a las acciones bélicas ocurridas entre los años 1919/1922.

Para Sêvres se encuentran por un lado las principales potencias y sus aliados y por el otro Turquía, buscando dar por finalizada la Primera Guerra Mundial y reemplazarla por una paz justa y duradera.

Para Lausana se buscó la suspensión de un estado de guerra entre la Gran Asamblea Nacional turca (y no el gobierno de Turquía) y las Altas Partes contratantes. De lo dicho se desprende que la letra del Tratado de Lausana no se refiere a la guerra oficialmente declarada, como lo fue -por ejemplo- la Primera Guerra para ser reemplazada por un estado de paz. Simplemente Lausana buscó el cese de un estado beligerante. Lausana se refiere a la suspensión de los actos armados de los kemalistas que violaron el armisticio de Mudrós (30 de octubre de 1918). Esto está documentado en el primer artículo del Tratado de Lausana donde se habla de restaurar y no de establecer la paz.

Aquí se debe subrayar que el derecho internacional diferencia claramente los conceptos de guerra y de situación bélica. Solamente los estados soberanos pueden declarar la guerra. En el caso de enfrentamientos armados se los tipifica como situación bélica. En el Tratado de Lausana las Altas Partes Contratantes han manifestado claramente su voluntad política respecto de los kemalistas. Ellos no han sido reconocidos como representantes legítimos del estado. Solamente se los ha considerado como parte beligerante.

Otro asunto es que el Tratado de Lausana haya revisado situaciones de algunos países que directa e indirectamente participaron de las operaciones militares en los años 1919 a 1922. Esto también figuró en el Tratado de Sêvres. El Derecho Internacional no prohíbe el establecimiento de un nuevo tratado cambiando los términos de uno anterior o la transformación de un tratado multilateral en nombre de dos o más partes.

También el nuevo tratado, como cualquier tratado debe referirse únicamente a las partes que lo componen así como los cambios del tratado pueden afectar a los partícipes del mismo y no pueden tener influencia alguna sobre los derechos y obligaciones de los países.

La República de Armenia, por estar ocupada no participó de la conferencia de Lausana ni firmó el tratado que no ha creado ni crea obligación jurídica para Armenia. La otra cuestión acerca de la cual debemos necesariamente manifestarnos es la confusa opinión que supone que el Tratado de Lausana ha hecho caducar el Tratado de Sêvres. Ese punto de vista carece de fundamento y no soporta un análisis. Existe un principio del derecho internacional que reza: “si no eres partes, no estás obligado”.

El tratado acerca de la convención de Viena, en los cuales se ha instituido el código de procedimiento vigente desde siglos en el derecho internacional, es muy claro respecto a la suspensión de los tratados. La nota 2 del artículo 59 establece:

59. Terminación de un tratado o suspensión de su aplicación implícitas como consecuencia de la celebración de un tratado posterior.

2. Se considerará que la aplicación del tratado anterior ha quedado únicamente suspendida si se desprende del tratado posterior o consta de otro modo que tal ha sido la intención de las partes.

Del Tratado de Lausana no solamente surge que las partes no querían declarar caduco el Tratado de Sêvres. Además de eso, Lausana no tiene mención alguna acerca del Tratado de Sêvres. Dicho más simplemente: un tratado puede declararse nulo de ninguna otra forma si no es por la declaración coincidente de todas, reitero absolutamente todas, las partes que lo firmaron.

Uno de los principios esenciales del derecho internacional es que ningún estado puede liberarse de las obligaciones de un tratado y que tampoco puede transformar sus artículos mientras no tenga la clara conformidad de todas las otras partes contratantes.

Tenemos un ejemplo claro y terminante. Por el Pacto de Munich (1938), los territorios de los sudestes habían sido entregados a Alemania. Concluída la Segunda Guerra Mundial fueron devueltos a Checoslovaquia. Sin embargo, no obstante los diversos y variados acuerdos firmados por la derrotada Alemania, dicho tratado no había sido anulado y se encontraba legalmente vigente. Recién en diciembre de 1973, la República Federal de Alemania, como sucesora jurídica del Tercer Reich, firmó un tratado con Checoslovaquia por el cual se consideraba nulo el pacto de 1938. Si bien no podemos decir que sigue vigente el Tratado de Sêvres, ya que por fallas en su ratificación no entró en vigencia en su momento, también es errónea la suposición de que Lausana ha declarado nulo a Sêvres.

El Tratado de Lausana no podría tener ese efecto ya que dicho tratado por su naturaleza y por las partes que lo suscribieron se diferencia notablemente del Tratado de Sêvres. Es decir que en la actualidad el Tratado de Sêvres es un documento real del derecho internacional. Sus tratativas y la firma se han realizado según los procedimientos legales, aunque no se han aplicado. Si nos representamos algo imposible; por ejemplo que todos los países firmantes lo ratificasen, entonces entraría en vigencia.

Aquí debe acentuarse el carácter imperfecto del mismo, tal como se denomina en el derecho internacional a los tratados no ratificados. Eso no daña los derechos de la República de Armenia ya que las obligaciones de Turquía respecto de Armenia no surgen del Tratado de Sêvres sino de la sentencia arbitral surgida del Tratado de Sevres y formulada por el Presidente de EE.UU. Woodrow Wilson, el 22 de noviembre de 1920.

El Tratado de Lausana no tiene ninguna mención ni de Armenia ni de los armenios, pero sí nos incumbe. La parte tercera del Tratado de Lausana (Arts. 37-45) se refiere a las minorías no musulmanas de Turquía. Según Lausana dichos artículos, que tienen fuerza de ley fundamental, deben ser inderogables e inalterables. Este es un tema especial que trataremos más adelante.

La segunda relación del Tratado de Lausana con Armenia surge en relación con la conformación legal del territorio de la república a crearse en Turquía.

En el primer párrafo del artículo 16 de Lausana se establece:
“Turquía renuncia a todos los títulos y derechos relativos a todos aquellos territorios e islas que se encuentran fuera de los límites fijados por este tratado, salvo aquellos por los cuales se ha reconocido su soberanía. El futuro de esas islas y territorios lo resuelven o lo resolverán las partes interesadas”.

El Tratado de Lausana establece las fronteras de Turquía con Bulgaria (Art. 2.1), con Grecia (Art. 2.2), con Siria (Art. 3.1) e Irak (Art. 3.2) Por lo tanto debe entenderse que los derechos y títulos de Turquía son reconocidos únicamente en los territorios incluidos en sus fronteras. Además de la frontera turco-iraní, el único límite que no ha sido tratado es la frontera armenio-turca.

La causa de eso es que ya habían sido definidas por el presidente Wilson de los EE.UU. de forma inapelable y de cumplimiento obligatorio por su rol de árbitro el 22 de noviembre de 1920. Los territorios reconocidos como pertenecientes a los armenios no han sido incluidos posteriormente en el Tratado de Lausana el 29 de octubre de 1923, dentro de los límites establecidos como de la República de Turquía. La delegación llegada de Turquía a Lausana había renunciado a su titularidad y a los derechos para su posesión. El segundo párrafo del artículo 16 ratifica esta realidad.

“Lo establecido es este artículo no influye en aquellas particularidades que surgen de las relaciones de buena vecindad que han tenido o que tendrán lugar entre Turquía y cualquiera de sus países vecinos”.

Debe atenderse a la importante personería de este artículo que el segundo párrafo se refiere a las aclaraciones sobre la frontera y no acerca del tratado o el acuerdo, ya que los convenios especiales incluyen el status del árbitro.

De esta manera el artículo 16 del Tratado de Lausana ha ratificado lo establecido en el artículo 90 del Tratado de Sêvres por el que Turquía renuncia a todos aquellos territorios que por el laudo arbitral de Woodrow Wilson se han reconocido para la República de Armenia. Resumiendo lo precedente es posible arribar a las siguientes conclusiones:

1. Los Tratados de Sêvres y de Lausana son dos documentos distintos.

2. El Tratado de Lausana no podía declararlo y no declaró nulo al Tratado de Sevres.

3. El Tratado de Lausana, con su status de ley fundamental ha afianzado los derechos de las minorías no musulmanas.

4. El Tratado de Lausana ha ratificado la renuncia de Turquía a derechos y a títulos sobre los territorios adjudicados a la República de Armenia por el laudo arbitral.

*Ex embajador de Armenia en Canadá

Traducción de C.L.H.