Magnetto sólo le pide a Dios


Cara de Dios

Cara de Dios (Photo credit: Wikipedia)

         
Clarín (newspaper)

Clarín (newspaper) (Photo credit: Wikipedia)

    

Fuente : Miradas al  Sur

Año 5. Edición número 210. Domingo 27 de mayo de 2012

 

La corte suprema emitió su muy esperado fallo en forma unánime. Tras infinidad de chicanas judiciales, el artículo 161 está más cerca de afectar al grupo clarín. (TELAM)
 
Por 
 
Un día antes del día de la Virgen, el próximo 7 de diciembre, el Ceo del Grupo Clarín deberá tener definida la estrategia para adecuarse a los límites a la concentración dispuestos por la Ley de Servicios Audiovisuales. Las pistas acerca de lo que hará.
 

Faltan seis meses y 11 días para el viernes 7 de diciembre. Entonces vencerá el plazo establecido por la Corte Suprema de Justicia para que el Grupo Clarín adecue sus inversiones a lo establecido por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El sábado 8 se celebra el día de la Inmaculada Concepción, y si Héctor Magnetto no tiene un plan para salir de su encrucijada, deberá encomendarse a Dios. Eso, en caso de que le tema a Dios, ya que por encima del fallo de la Corte no hay instancia humana que pueda resolver cómo hace un grupo empresarial que tiene más de 200 licencias para quedarse con el máximo de 24 que fija la ley para lograr que, nunca más en la Argentina, haya posiciones monopólicas. Magnetto, el hombre que gustaba que lo llamaran Dios, sintió como nunca que la democracia puede llegar hasta los confines de las corporaciones económicas.

Alrededor de la fecha del 7 de diciembre se dijeron muchas cosas. El Grupo Clarín confiaba en que la Corte se tomaría más tiempo para establecer un fallo respecto de la cautelar tomada por el entonces juez federal Edmundo Carbone que, a medida de Magnetto, frenó la aplicación del artículo 161 de la Ley que es precisamente el que habla del tema clave: la adecuación de las inversiones que el monopolio llamó caprichosamente “desinversión”. El grupo de Magnetto esperaba que la medida se tomara sobre el fin de año y poder usar 2013, año electoral, para montar una campaña “en contra del avasallamiento de la libertad de prensa”. Pero la Corte tuvo la precaución de evitar las dos cosas. En primer lugar, porque aclaró en los fundamentos de su decisión que el tema en cuestión es económico y que no está en juego la libertad de expresión, que está suficientemente custodiada por la democracia. En segundo lugar, porque les da el tiempo suficiente para hacer un plan de adecuación y presentarlo, tal como establece la norma, a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y así poder seguir operando las licencias que le queden pero ya sin posiciones monopólicas. Y eso deberán hacerlo el mismo viernes 7 de diciembre, con el margen de hacerlo el lunes 10, cuando se cumpla un nuevo aniversario del día internacional de los Derechos Humanos, una fecha que debe producir escozor en los directivos de Clarín, cuya trama de negocios con la última dictadura quedó en evidencia.

Varios especialistas tratan de interpretar cuáles son los resquicios que quedan para estirar la fecha efectiva de desprendimiento de licencias. La Ley establece que tienen un mes por delante. Es decir, que antes del 7 de diciembre Clarín no tiene ninguna obligación de presentar un plan, pero que ese viernes es la fecha límite y que, entre ese 7 de diciembre y el 7 de enero, si Clarín presenta un plan, los directivos del Afsca deberán estudiarlo a los ojos de la Ley y aprobarlo total o parcialmente.

Los planes de Magnetto. La gran pregunta que por estas horas recorre los pasillos de las empresas del Grupo es qué hará el directorio. Dieron algunas pistas públicas y otras las manejan en ambientes reservados. Lo primero que sorprendió es que el mismo Grupo Clarín tomó como cierto el 7 de diciembre como la fecha de “desinversión”. Lo hicieron en comunicados públicos y eludieron la idea de chicanas jurídicas que les permitieran especular con que ésa es una fecha de inicio a partir de la cual corre un plazo estirable como un chicle. Si sirve como indicador de confusión, a los trabajadores de TN y Canal 13 no los juntaron para bajarles línea como en otras oportunidades; sin embargo, algunos gerentes transmitían que el plazo podía estirarse “hasta el 7 de diciembre de 2013” y que la empresa estaba confiada en que saldrían del apuro “como siempre”.
Lo segundo es que en su defensa dijeron esperar una sentencia “de fondo” que justifique el avasallamiento que denuncian. Y aquí hay un asunto curioso. El juez Edmundo Carbone, quien el 7 de diciembre de 2009 dio lugar a la cautelar, se jubiló en diciembre pasado. Y no porpresiones ya que, incluso, muchos argumentaban que evitaba la jubilación para custodiar la cautelar sobre el artículo 161. Ahora ese juzgado federal está subrogado, o sea sin un magistrado designado, sino a cargo de uno transitorio. ¿Alguien en el directorio de Clarín piensa que un juez subrogante va a fallar a favor de Clarín en los pocos meses que faltan hasta el 7 de diciembre y en contra de la doctrina adoptada por la Corte respecto de que la Ley no viola la libertad de expresión?
La respuesta es obvia. Entonces, lo que cabe saber es si Magnetto se rendirá ante las instituciones humanas y presentará una honrosa y democrática adecuación. Hasta ahora, todo indica que tampoco. En cambio están haciendo dos cosas. La primera es complejizar cada vez más la trama societaria para ver si con una veintena de sociedades fantasmas pueden enmascarar el monopolio. Una de las grandes habilidades de Magnetto (y Lucio Pagliaro y José Aranda, todos contadores) es tener infinidad de sociedades para eludir impuestos o cambiar activos de manos. Un ejemplo de cómo burlar los controles: tienen no menos del 50% del mercado del cable y, sin embargo, pagan el precio de lista de bajada de satélite y de señal cuando otros operadores logran descuentos y tienen una porción de mercado mucho menor. Es llamativo que no peleen el precio. Pero los proveedores externos parece que no son tan externos a la trama de sociedades de Magnetto. Es decir, pagan en dólares –que salen de la Argentina– un servicio que podría costarles menos. Si el Afsca –en colaboración con la Comisión Nacional de Valores y la Afip– afila su escaneo sobre los negocios de Clarín (y de otros grupos) como tienen planeado hacerlo Santiago Aragón e Ignacio Saavedra (presidente y vice del Afsca), muchas de estas maniobras pueden salir a luz. Sobre todo, pueden crear una barrera a los intentos de buscar testaferros.
Pero, más allá de sus habilidades como contador, Magnetto es conocido como un empresario que prefiere dar pelea frontal. Todo indica que el Plan A del CEO que se hacía llamar Dios es desconocer frontalmente la resolución de la Corte.

En ese sentido, un escenario realista es que si hasta el 7 de diciembre las autoridades del Afsca no reciben un plan, las licencias caducan y en consecuencia la autoridad pública puede hacerse cargo y hasta volver a licitarlas pueden poner autoridades transitorias para operarlas. Esto permitiría a Clarín victimizarse y confirmar su profecía autocumplida del avasallamiento K. Pero no tendrían ningún resquicio legal para sostenerla. Y para un grupo que tiene que elegir cuidadosamente qué negocio conserva y qué negocio resigna no parece una buena estrategia la de confrontar para victimizarse. Por caso, Cablevisión, que opera con infinidad de vicios legales, factura 8.000 millones de pesos anuales (declarados) mientras que la facturación de Canal 13 es de 200 millones y la de Radio Mitre es de 90 millones. Es decir, si dejan que todo se preste al descontrol y confían en que llueva una solución divina, corren el riesgo de que sus negocios entren en caída libre.

El desafío público. Esta historia tiene foco en el Grupo Clarín no sólo porque inició el conflicto con la cautelar, sino porque es la verdadera oposición. Y no oposición al Gobierno, solamente, sino oposición a una etapa del país que quiere adelantar en la historia. Clarín quiere atrasar, quiere volver a la dictadura y al neoliberalismo que fueron los momentos de crecer empresarialmente. El Afsca todavía tiene una estructura heredada del viejo Comité Federal de Radiodifusión (Comfer). Las nuevas autoridades son conscientes de que necesitan mejorar la plantilla de cuadros para el seguimiento y control de los grandes grupos, sobre todo en lo que resta del año para estar a la altura de no ser pasados por encima por empresarios que estuvieron acostumbrados a poner hasta la gente de planta del viejo Comfer. El Afsca está en pleno funcionamiento legal. Le falta robustecerse con cuadros y recursos. Una vez que se pase esta etapa, que no será sencilla, el desafío es poner todo el énfasis en el espíritu y la letra de la ley 26.522. Esto es, promover la pluralidad de voces y lograr que la mutiplicidad de licencias que habilita la Ley sea para los postergados de la Tierra. En cambio de un hombre que se cree Dios, muchos hombres y muchas mujeres que dignifiquen la condición humana.