Preparativos para el 24 de abril


 
 

Buenos Aires: Marcha y acto cultural en conmemoración del 24 de abril de 1915

Una vez mas, nosotros los jóvenes de UJA de la FRA-Tashnagtsutiun, Liga de Jóvenes de UGAB, UJA de Narek, la Agrupación Scout Ararat de Homenetmen, el Grupo Scout General Antranik de la UGAB y los conjuntos de danzas folklóricas armenias Nairí de HOM, Masís y Narek,  nos reunimos con el objetivo de organizar actividades para conmemorar el genocidio cometido contra el pueblo armenio por el estado Turco.
Por esta razón nos hemos propuesto marchar nuevamente en forma pacífica hacia la residencia del embajador donde se realizará un acto cívico. La convocatoria será desde la Facultad de Derecho, el sábado 26 de abril a las 18:30.
 

Saldrán micros desde el colegio Jrimian (Jean Jeaures 3111, Valentin Alsina) a las 17:30 hs y desde la Asociación Cultural Armenia (Armenia 1366) a las 18:00 hs.
Sin embargo, todas estas actividades exigen un gran esfuerzo económico para nuestras instituciones, compuestas en su mayoría por estudiantes. Por esta razón hemos decidido la venta de 350 bonos contribución de $10 c/u y 50 de $100 para solventar los gastos en iluminación, energía, sonido, panfletaria, infraestructura, velas, etc. Sin esta ayuda sería imposible la realización de estas y otras actividades de difusión.
Desde ya invitamos a todos los jóvenes que deseen participar de la organización de estas acciones y contamos con la participación de toda la comunidad, en esta, la mejor oportunidad para hacer escuchar nuestros reclamos.
Para comunicarse con nosotros vía mail: jovenes_24abril@hotmail.com

Comisión de jóvenes pro 24 de abril


 

CICLO DE CINE DE LA UGAB A CARGO DE JACK BOGHOSSIAN

 

EL-RETORNO-DEL-POETA1

 

El dia de la Broma


 
 

La asociación armenia ‘Ararat’ de Mislata representa ‘El mentiroso’ en castellano con motivo del Día de la Broma
 
 
Última actualización 04/04/2008@13:46:32 GMT+1
 
Aunque en España se celebra el Día de los Santos Inocentes el 28 de diciembre, en muchos otros países lo hacen el 1 de abril, una festividad que llaman el Día de la Broma y cuya esencia es la misma que la de la celebración española. La asociación armenia Ararat organizó para este día una representación teatral en el Centro Cultural de Mislata que llevaba por título ‘El mentiroso’.
 
La obra, interpretada por niños armenios, es la adaptación de un cuento infantil en el que un rey de la Edad Media es engañado por el más tonto de sus súbditos para que le done la mitad de su reino.

En esta representación que tuvo lugar en el Centro Cultural de Mislata, los niños de ‘Ararat’ actuaron por primera vez en castellano, gracias a la traducción del cuento y adaptación teatral realizada por Ararat Gukashyan, presidente de la asociación armenia de Mislata.

Desde su creación, la Asociación Ararat se ha convertido en una de las más activas de Mislata, gracias a las numerosas iniciativas que llevan a cabo durante todo el año tanto para facilitar la integración y adaptación de los armenios como para dar a conocer a la sociedad mislatera la rica y apasionante cultura armenia.

La historia se puede repetir


 
En Turquía también están circulando algunas teorías que añaden al pretexto kurdo e islamista algún apunte de tipo conspirativo. Las recientes detenciones de determinados miembros cualificados de la sociedad turca podrían estar relacionadas con una investigación gubernamental destinada a desmantelar la llamada trama "Gladio" turca, conocida como Ergenekon. Esta estructura nacida durante la Guerra Fría, y autora de buena parte de las muertes políticas sin esclarecer del pasado, tendría lazos muy fuertes con las fuerzas defensoras del status quo.
 
 
 

El disfraz judicial turco

Txente Rekondo
El escenario turco se nos vuelve a presentar inmerso en una nueva crisis. El proceso judicial iniciado para ilegalizar o no al gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) presenta una vez más un falso debate en torno a la política de aquél país. Muchas informaciones nos presentan esta situación como un nuevo pulso entre las fuerzas laicistas del estado y los impulsores de un islamismo, representado por el AKP. Sin embargo este tipo de lecturas simplistas no hace sino disfrazar la compleja coyuntura turca.

La lucha por el poder entre los defensores del establishment (burocracia estatal, sectores políticos y sobre todo los militares) y el AKP, con el apoyo de sectores del capital turco temerosos de que la crisis traiga pérdidas a sus intereses monetarios, es la clave de la reciente y sobresaltada historia política de Turquía. El deseo de los primeros para mantener sus privilegios les conduce a mantener una oposición radical a los intentos reformistas auspiciados por el gobierno, de ahí que aprovechen cualquier tema (la cuestión chipriota o kurda, el acceso a al UE, el velo o los programas militares) para maniobrar contra el AKP.

No se trata pues de una defensa del laicismo, pues a pesar de que oficialmente la religión ha sido apartada de los asuntos estatales, ésta ha impregnado buena parte de la actividad estatal en las últimas décadas.

La historia se puede repetir y las fuerzas partidarias del status quo vuelven a intentar derrotar judicialmente a una fuerza política que cuenta con el respaldo de buena parte de la población. Si en el pasado ya se han producido situaciones similares (más de veinte partidos políticos prohibidos, en su mayoría de carácter islamistas, kurdo o de izquierdas), en esta ocasión el apoyo popular que sustenta el gobierno del AKP es mucho más elevado, y podría incrementarse en el futuro. Por otro lado, la reacción internacional también sería diferente, y la pasividad del pasado no se repetiría, de hecho, algunas voces ya han apuntado al coste que debería pagar Turquía (acceso a la UE, proyectos económicos).

El precio político es más que evidente, pero a determinados sectores también les preocupa el peaje económico. De momento, la reciente crisis tendrá consecuencias económicas importantes a medio o largo plazo. La economía turca está expuesta a la influencia de los movimientos de capital internacionales y depende en buena medida del comercio y los acuerdos internacionales, cualquier recesión motivada por la crisis tendrá severas consecuencias en el desarrollo económico del país.

El último pretexto ha sido la legislación promovida por el AKP en torno al uso del pañuelo islámico en las universidades, lo que se presenta como "un atentado a la laicidad del estado turco". Si embargo esta medida ha sido promulgada en clave reformista y siempre guardando un interesado equilibrio. El permiso para portar el pañuelo afecta a las estudiantes, pero no alas profesoras. Además coincide con otra medida "reformista", como es la "reevaluación" del Hadith (as tradiciones orales que relatan las palabras del profeta Mohammad), y que buscan un ainterpretación más moderna del Islam.

Las élites oligarcas parecen mostrar sus intenciones, y en esta ocasión le ha tocado el turno a la judicatura, un mecanismo "sagrado, incuestionable y no criticable" que está puesto al servicio de esa minoría influyente que quiere seguir controlando los resortes del estado turco. Algunos analistas han definido a la actual situación como "golpe burocrático o juristocracia".

De todas formas este proceso ilegalizador no es el único, ya que desde hace tres meses está abierto una solicitud similar contra otro partido parlamentario, el pro-kurdo Partido de la Sociedad Democrática (DTP). Y será probablemente la población turca la que acabe pagando todavía más la nueva desestabilización turca, siendo ofrecida para el sacrificio político (ilegalizaciones) y militar (carta blanca a la represión militar).

Algunas formaciones turcas afirman por la boca pequeña que "las urnas son las que deben castigar a los partidos políticos", pero al mismo tiempo no tienen ningún problema en aprovechar la coyuntura que se crea bajo el manto del furor ilegalizador.

En Turquía también están circulando algunas teorías que añaden al pretexto kurdo e islamista algún apunte de tipo conspirativo. Las recientes detenciones de determinados miembros cualificados de la sociedad turca podrían estar relacionadas con una investigación gubernamental destinada a desmantelar la llamada trama "Gladio" turca, conocida como Ergenekon. Esta estructura nacida durante la Guerra Fría, y autora de buena parte de las muertes políticas sin esclarecer del pasado, tendría lazos muy fuertes con las fuerzas defensoras del status quo.

Al AKP se le plantean tres opciones, una reforma constitucional consensuad, pero que no cuenta con el respaldo suficiente; el cambio de artículos constitucionales (el 68 y 69) que frenarían en parte las medidas judiciales o dificultarían las mismas, y que sería llevado a una consulta popular; y finalmente, un adelanto electoral, haciendo coincidir las elecciones municipales del próximo año (marzo 2009) con las legislativas.

El 2008 va a estar inmerso en un clima muy tenso, sin la estabilidad que demanda la sociedad turca. Estas actuaciones "golpistas" pueden tirar por tierra (tal vez lo que se pretende) la política del AKP, y al mismo tiempo "devastar los indicadores económicos". Además, el país "deberá hacer frente a importantes retos y presiones internacionales y las tensiones internas podrían incrementarse", mientras que "el problema kurdo se complicaría todavía mucho más".

Sin olvidar tampoco la influencia que una ilegalización del AKP tendría de cara al resto del mundo islámico. Tanto desde Occidente, como desde formaciones políticas islamistas, se observa con atención la evolución del AKP, al que algunas fuentes lo situarían en una especie de puente entre el Islam y la democracia, y la materialización de una formulación política de estilo "demócrata-islamista".

Las fuerzas del establishment kemalista seguirán utilizando todos los resortes, legales o conspirativos, que le quedan para frenar el cambio estructural que se puede presentar en Turquía. Si una intervención militar parece descartarse de momento (no cuenta con el apoyo internacional necesario ni de las fuerzas empresariales del país), los ataques contra los kurdos podría incrementarse (ataques militares, ilegalización del DTP, e incluso algunos pogromos), y ser de nuevo los chivos expiatorios de la crisis turca.

De materializarse los procesos contra el AKP y el DTP, nos encontraríamos con las provincias del sudeste del estado turco (la mayor parte del norte kurdo ocupado por Turquía), donde el 90 por ciento de la población habría apoyado a esas do formaciones, sin representación. De ahí que algunos analistas turcos señalen que "el sistema no se colapsará por ello, pero la situación democrática sería cuando menos precaria".

Las manobras recientes no son pues un mero movimiento legal, sino que esconde detrás importantes impulsos políticos. Por ello, esta nueva crisis se nos presenta bajo el manto de un disfraz judicial que intenta esconder los verdaderos intereses que la impulsan.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

Un pequeño elefante no deja de pertenecer al rubro elefante


 
 
Es éste un peligro argentino reciclado del antiguo catálogo. Ya no se trata ni del peligro militar ni del peligro de ingobernabilidad ni del default, como ha sucedido cíclicamente. Ahora es el peligro de ruptura social y de quiebre democrático. Y surge porque se ha decidido un rumbo nacional que transgrede el rumbo deseado por quienes por eso no fueron elegidos en las urnas.
 

DEMOCRACIA ANTES QUE SOJA. OPINA ORLANDO BARONE EN ‘PÁGINA12’
EL LOCKOUT QUE CIERRA LAS TRANQUERAS Y LOS CAMINOS Y DISCRIMINA A SU CRITERIO EL PASO DE MERCADERÍA AMENAZA A LOS CONSUMIDORES CON EL IN CRESCENDO INFLACIONARIO Y EL DESABASTECIMIENTO. Y PERJUDICA A EMPRESARIOS Y TRABAJADORES DE OTROS RUBROS.

El lockout, en inglés y en lenguaje económico político, es la huelga al revés: es la del propietario que cierra voluntariamente su fábrica en contra de las exigencias obreras. Si los afectados fueran los dueños del servicio de aguas y cerraran el chorro, dejarían un tendal de poblaciones en riesgo agónico. El lockout que cierra las tranqueras y los caminos y discrimina a su criterio el paso de mercadería amenaza a los consumidores con el in crescendo inflacionario y el desabastecimiento. Y perjudica a empresarios y trabajadores de otros rubros. Este ataque a la economía argentina es transparente pero temible. Viene de quienes se sienten damnificados por el Estado y de gran parte de quienes manipulan el lío. Si los relatores de estos hechos en lugar de preguntarles a los huelguistas si tienen bronca o si se sienten robados o confiscados, les preguntaran cuánto ganan y qué bienes tienen. Y cuánto exactamente dejarían de ganar por culpa de las retenciones. Y si además desnudaran la pobreza de sus peones rurales y por qué si los campos son tan productivos se despueblan, se vería todo el escenario. Y se vería cuáles son las víctimas reales. Que no son necesariamente las que gritan. Y los llamados y autollamados “pequeños productores” deberían sincerarse. Pequeños, diminutos, imperceptibles son los ciudadanos que ni siquiera tienen un lote. Un pequeño elefante no deja de pertenecer al rubro elefante. Nadie dice de un pobre que es pequeño. Es pobre o no es pobre. No está mal aclararlo. Todos somos peces. Pero unos son tiburones y otros cornalitos. Este enfrentamiento político puede alterar el resultado de las elecciones recientes. Ya hay analistas que especulan que éste es un punto bisagra a favor de los opositores. El Gobierno está asechado, y lo escribo con ese no con ce. No por el vasto campo, que es una abstracción geográfica, sino por quienes se mimetizan con él untándose de dudosa leyenda campesina. Es éste un peligro argentino reciclado del antiguo catálogo. Ya no se trata ni del peligro militar ni del peligro de ingobernabilidad ni del default, como ha sucedido cíclicamente. Ahora es el peligro de ruptura social y de quiebre democrático. Y surge porque se ha decidido un rumbo nacional que transgrede el rumbo deseado por quienes por eso no fueron elegidos en las urnas. La consigna “¡O se anulan las nuevas retenciones, o nada!” es un parte de guerra. Un ultimátum con tractores en vez de tanquetas. No hay gobierno que se resigne a este descomedido chantaje. Y es un chantaje porque no es un clamor de país, sino un rezongo de cereales y vacas. Cualquiera sea su razón, impedir el abastecimiento normal de alimentos no es un recurso huelguístico. No cuaja con las misas agrarias. La democracia está antes que la soja.

Por Orlando Barone (columna leída en el programa de Víctor Hugo Morales por Radio Continental)
Fuente: Página 12
Más información: http://www.pagina12.com.ar

MEDIOS DEFORMADORES DE COMUNICACION


 
El borrador de la resolución ya se analizaba desde que el cortocircuito de algunos medios puso en pantalla el conflicto literalmente blanco sobre negro. “De este lado, son gente bien vestida, que tienen familias, y se van temerosos porque vienen los otros, los piqueteros violentos”, dijo la cronista televisiva describiendo los roces del primer cacerolazo en la Plaza de Mayo, cuando los partidarios de D’Elía se dirigían hacia la plaza con ánimo de pocos amigos hacia los caceroleros rubios.

http://www.gacemail.com.ar/Detalle.asp?NotaID=9849

 

UNA RESOLUCIÓN ACADÉMICA SOBRE LAS FALTAS DE ÉTICA EN LAS COBERTURAS DEL CONFLICTO. LOS MEDIOS CON LA SOJA AL CUELLO
EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES APROBÓ UNA DURÍSIMA RESOLUCIÓN CONTRA EL MODO EN QUE FUE CUBIERTO EL CONFLICTO DEL CAMPO Y EL GOBIERNO. MENCIONAN LAS FALTAS DE ÉTICA, LA FALTA DE DISONANCIAS Y OCULTAR INTERESES ECONÓMICOS.

Hace tres semanas, todavía se podían escuchar, como crítica al Gobierno, comentarios y versiones sobre el férreo control que ejercía sobre los medios. Cuando inició esa tercera semana ya no se habló más del tema. La realidad hizo añicos versiones y comentarios. Al contrario, se pudo escuchar un abanico de descripciones mediáticas sobre el lockout patronal agrario, disfrazado de justo reclamo, adueñado de la fórmula de los piquetes, pero piquetes buenos, protesta de “la gente”, temerosa, bien vestida, de familia. Crónicas sobre la gente decente. El 1º de abril, el mismo día en que Cristina Fernández de Kirchner llenaba la plaza con “los otros”, el consejo directivo de la Facultad de Ciencias Sociales votaba una durísima resolución sobre la cobertura que realizó la mayor parte de los medios sobre el lockout agrario.

Durísima no porque asumiera una postura crítica en torno del debate retenciones sí-retenciones no, ni tomara partido en el tira y afloje del agro y el Gobierno, sino porque asumió su papel de formadora de periodistas: dentro de la Facultad de Ciencias Sociales la carrera de Ciencias de la Comunicación es la más numerosa.

“Han existido expresiones de periodistas –no corregidas ni enmendadas por colegas del propio medio o sus superiores– que, lejos de importar afirmaciones de hechos o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas, y por la supina ignorancia que revelan”, sostiene la resolución en sus considerandos.

El borrador de la resolución ya se analizaba desde que el cortocircuito de algunos medios puso en pantalla el conflicto literalmente blanco sobre negro. “De este lado, son gente bien vestida, que tienen familias, y se van temerosos porque vienen los otros, los piqueteros violentos”, dijo la cronista televisiva describiendo los roces del primer cacerolazo en la Plaza de Mayo, cuando los partidarios de D’Elía se dirigían hacia la plaza con ánimo de pocos amigos hacia los caceroleros rubios.

“Como formadores de periodistas, como espacio de análisis y de crítica, nos inquietó fuertemente el modo en que las empresas de comunicación afrontaron durante todos estos días el conflicto agropecuario –dijo a Página/12 Federico Schuster, decano de Ciencias Sociales–. Más allá de que lo de la cronista haya sido un claro prejuicio ingenuo o consciente, lo grave es que no fue corregido por un responsable”, sostuvo el decano.

La resolución del consejo directivo tampoco hizo eje en un hecho en particular sino sobre la falta “notoria de contrastes en las posiciones dadas a conocer en los medios sobre las medidas de las cuatro entidades que las convocaron, así como sobre sus causas y consecuencias”. A partir de los groseros desaciertos, el consejo puso de manifiesto “en especial para los medios audiovisuales” la “necesidad de la sanción de una ley democrática de radiodifusión que garantice los derechos del público a acceder a información plural, lo que conlleva la existencia de medidas tendientes a controlar los procesos de concentración mediática y de maniobras de monopolio informativo”.

El consejo mostró su preocupación porque los medios no manifestaran interés en enmendar los “dichos discriminatorios de quienes actúan por sus cámaras, micrófonos o páginas”, e impulsó a “los propios periodistas a que, a través de sus organizaciones, hagan públicas sus reflexiones ante actitudes antidemocráticas o discriminatorias de sus colegas y los medios de comunicación”.

El consejo resolvió finalmente exhortar al Comfer, el Inadi y el Consejo de la Mujer a poner en funcionamiento el Observatorio de la Discriminación en los medios que integran entre los tres organismos y que fue creado por decreto en el marco del Plan Nacional Contra la Discriminación.

“Estas críticas, si las dice el Gobierno queda en un umbral determinado. No por nada, al día siguiente del discurso en la plaza, dos grandes periódicos coincidieron en denunciar las críticas presidenciales como una amenaza a la libertad de prensa –aseguró Schuster–. Pero nosotros no somos ninguna estructura del Gobierno, tenemos autonomía y podemos decirlo porque somos formadores de periodistas: coincidimos en defender la libertad de prensa, pero quisimos mostrarles a nuestros alumnos que así no se hace periodismo.”

Por Horacio Cecchi
Fuente: diario "Página 12"
Más información: http://www.pagina12.com.ar